Cuando el viento se levanta hay que tratar de vivir

 Cuando el viento se levanta hay que tratar de vivir

Hace un mes empecé a ver de nuevo una joya del estudio Ghibli titulada ¨Cuando el viento se levanta¨ ¨Kaze Tachinu¨ que tuve la suerte de ver en formato borroso hace algunos años, por ello cuando apareció en la paleta de recomendados en Netflix no dudé en darle ¨reproducir¨ y vaya que hermoso es el hd.

Podría llenar de halagos acostumbrados a la película por solo ser dirigida por Hayao Miyazaki y ese clan de ilustradores legendarios del estudio creador de éxitos como ¨El Viaje de Chihiro¨, ¨Mi vecino Totoro¨ o ¨Náusica del Valle del Viento¨ pero no, eso sería realmente injusto.

Haremos un merecido análisis a este joya de la animación japonesa que no puedes dejar de ver si en verdad te gusta el anime. Comencemos.

El director de la cinta animada, Hayao Miyazaki, aquel genio que le encanta presentarnos arquetipos de niños y personas adultas mayores que guían a los personajes, en este caso opta por llevar a la pantalla grande una novela corta de Tatsuo Hori.

La historia nos narra la vida de Jirō Horikoshi, ingeniero aeronáutico nipón que diseñó el avión de combate Zero, seee suena a Code Geas ese nombre pero en la vida real nuestro pequeño niño japonés fanático de los aviones existió, estudió mucho y logró revolucionar la ingeniería aeronáutica japonesa.

Como es de costumbre en Miyazaki nuestro prota es guiado por personas mayores que él, maestros que marcarán las pautas de sus hazañas y serán empuje en sus derrotas, en la primera parte de la historia el ingeniero aeronáutico italiano, Giovanni Caproni, lo sorprenderá en sueños a Jiro y más adelante un personaje de la realidad, el alemán, Hans Castrop, lo hará reflexionar del valor de la ciencia y como el orgullo de los países pueden convertir un sueño en una pesadilla. Cosa que sucede gracias al inicio de la Segunda Guerra Mundial.

La historia contiene muchos sucesos de la historia japonesa como el gran terremoto de Kanto de 1923 que remeció los cimientos sociales como económicos y la Gran Depresión, que Japón heredó gracias a la Primera Guerra Mundial, es en ese escenario que nuestro prota tendrá que sortear los vientos fuertes de crecer y convertirse en un profesional en medio de incendios, crisis financiera y un ambiente negativo de la misma sociedad que lo rodea.

En ese interín, en el mar de la adolescencia y juventud, conocerá a la pequeña , Nahoko Satomi, su futura esposa, que lo marcará de por vida. Sinceramente esta relación y creación del personaje de Nahoko es un 20 sobre 20 para Miyazaki. Ella representa ese viento que tanto amó Horikoshi, ese fugaz, maravilloso y efímero viento, que tanto deseaba dominar para cumplir su sueño de sacar a Japón del retraso industrial aeronáutico que estaba subyugado por causa de no querer innovar.

Nahoko lo es todo, una joven vivaz llena de vida que se le va acabando el tiempo por ser una paciente de Tuberculosis, enfermedad que era condena de muerte en esa época. A pesar del terrible final que la joven tendría, Jiro, apuesta por todo y se casa con ella, tal como los aviones que él desea fabricar, a pesar que sabe del trágico final que tendrán, a causa de la inminente guerra, él desea dar un paso más y seguir adelante por que ¨Cuando el viento se levanta, hay que tratar de vivir¨

Frase que se repite con precisión en puntos claves de la película. En estos tiempos de pandemia mundial ocasionada por el virus Covid-19, la película de Miyazaki, nos da una lección mas que solo entretener , debemos seguir firmes, agarrados de nuestro sueños, aunque sean imposibles o tengan la posibilidad de un trágico final, aprovechemos la fuerza de los vientos y sigamos adelante.

Puntaje
5/5

Esther Gómez

Periodista de profesión con gusto exquisito por la narrativa de ficción. Amante de la animación japonesa. Me gusta ir a restaurantes y cantar.

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