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  • Makoto Shinkai (2013 – 2016)

    Makoto Shinkai (2013 – 2016)

    La recepción de “Kotonoha no Niwa” fue muy positiva; muchos reconocían la madurez que había alcanzado el trabajo de Shinkai y su paso por algunos festivales fuera de Japón lo confirmaba: ganó el premio a mejor película animada en la 21 edición del Stuttgart Festival of Animated Film en Alemania y el premio del público en el Fantasia Film Festival de Cánada.

    Mientras planeaba su siguiente proyecto, se ocupó de algunos encargos, que no sólo servían para mantenerlo activo, sino que sumaban experiencias de las que luego podría sacar nuevas ideas.

    “SRI LANKA HIGHWAY” («Supercarretera de Sri Lanka») – comercial para televisión (2013)

    Nuevamente la constructora Taisei le encargó a Shinkai la elaboración de un comercial para mostrar otro proyecto: la primera supercarretera del país insular de Sri Lanka. Para eso, viajó a la misma locación y tomó muchas fotografías; y luego de empezar a elaborar las imágenes para el storyboard (las que pasaron directamente a video para agilizar el trabajo, proceso que ya habían probado con “Kotonoha no Niwa”), Shinkai se dio cuenta de que habían más cosas que se podían contar. De hecho, debido al tiempo del comercial, hubo material que se quedó fuera y que él cree que podría haber contado una historia mayor y con otros trabajadores como personajes. Kenichi Tsuchiya vuelve a apoyarlo en la dirección de animación y el diseño de personajes, además de Yoshitaka Takeuchi en el diseño generado por computadora.

    El producto final sigue la línea trazada por “Bosphorus Strait Tunnel”, en el que uno de los ingenieros involucrados en el proyecto recuerda algunos hechos de su niñez (una amistad, una separación) y como se asocian a la meta del futuro. La marca del pasado permanece y perfila el camino. Como la voz del personaje central es puesta por Tasuku Emoto, actor no relacionado a la animación (elección que no es nueva en un trabajo de Shinkai).

    El comercial salió al aire en diciembre del 2013 en versiones de 30 y 15 segundos, y el acompañamiento musical fue compuesto por un viejo colaborador: Tenmon.

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    “VIETNAM NOI BAI AIRPORT” («Aeropuerto  Noi Bai de Vietnam») – comercial para televisión (2014)

    El tercero de los encargos de la constructora Taisei a Shinkai para el que se reúne de nuevo con el equipo del comercial anterior. La promoción esta vez es de la construcción de las nuevas terminales del aeropuerto Noi Bai en la capital de Vietnam, Hanoi, lo que hizo que él y su equipo viajaran ahí y conocieran de primera mano el rápido crecimiento económico de la ciudad, así como conversar con diversos trabajadores para que sus experiencias pudieran servir en la elaboración de historia.

    Siguiendo a los comerciales anteriores, este vuelve a ser una historia en la que el pasado juega un papel importante: un joven ingeniero de Taisei revisa rápidamente entre sus recuerdos, su relación con su padre, constructor como él, y como el perseguir sus sueños y un futuro propio lo lleva a donde está ahora. Kanata Hongou se encargó de interpretarlo y la canción con acompaña el comercial es “Change” («Cambio») del grupo unlimited tone. El comercial salió al aire en agosto del 2014.

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    “CROSSROADS” («Caminos cruzados») – comercial para televisión (2014)

    Cronológicamente, este comercial fue hecho y lanzado al aire en medio de la salida de los dos anteriores auspiciados por la constructora Taisei, pero está colocado aquí porque tiene cierta importancia para el siguiente gran proyecto de Makoto Shinkai.

    Diseños de Masayoshi Tanaka

    Para promocionar sus servicios de asistencia por correspondencia para estudiantes, Z-Kai le encargó un comercial de 120 segundos de duración. A Shinkai le agradaba el equipo que lo elaboraría, aunque había alguien con el quien le entusiasmaba especialmente el trabajar: Masayoshi Tanaka, cuya forma de diseñar personajes se volvió bastante reconocible para los aficionados a la animación japonesa al hacer los de series como “Ano Hi Mita Hana no Namae wo Boku-tachi wa Mada Shiranai (Ano Hana)”, “High School of the Dead” o “Ano Natsu de Matteru”. Pero, antes de todas ellas, Shinkai había visto una producción en la que había dotado a sus personajes de un look distintivo: «Toradora!». Esta serie se volvió una de las favoritas de Shinkai.

    La historia que nos cuenta el comercial nos presenta a dos adolescentes que viven en lugares y en circunstancias diferentes, pero que tienen una meta en común: ingresar a la preparatoria. El muchacho vive en la ciudad, pero por cuestiones de tiempo, no puede asistir a un instituto para prepararse. Ella vive en una isla en la que no hay un instituto cerca. Ambos deciden tomar el servicio de educación correspondencia de Z-Kai. Los días pasan y el momento de mostrar lo aprendido llega. Estos adolescentes que no conocen de su existencia están a punto de cruzarse: un pequeño contacto al momento de ver los resultados y muchas posibilidades se abren. Cabe decir que Shinkai estuvo tan interesado en el proyecto que él mismo escribió la letra de la canción que acompaña el corto, “Crossroads”, interpretada por la cantante pop Yanaginagi.

    El comercial, en versiones de 15 y 30 segundos, salió en febrero del 2014. La versión completa de dos minutos estuvo luego disponible en las redes.

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=ewr_FUAqUHo&w=640&h=360]

    KIMI NO NA WA. («Tu nombre.», 2016)

    Afiche de «Kimi no Na wa.»

    En la primavera boreal del 2014, Makoto Shinkai empezó a hacer escritura creativa para intentar formar la historia que sería su próximo proyecto. Algunas ideas habían quedado de experiencias pasadas como el comercial de “Cross Roads”, en el que estaba más que entusiasmado de participar: la historia de estos dos adolescentes que han vivido en ambientes distintos, pero algo hace que sus destinos se enlacen. A parte de su usual interés por la distancia entre las personas, le daba vueltas  a un poema de la antigua poetisa japonesa Ono no Komachi: «Antes de dormir, pensé en él, y dentro del sueño se perdió. Si hubiera sabido que era un sueño, en el sueño me hubiera quedado». También había pensado en historias tradicionales japonesas en las que los personajes intercambian cuerpos. Cuando las ideas fueron adquiriendo forma, empezó a hacer el guion.

    En la ciudad de Tokio, dos jóvenes, Mitsuha y Taki, se alistan para comenzar el día y mientras tanto escuchamos sus pensamientos: ambos tiene la sensación constante de estar buscando algo que se les escapa, a alguien. Rápidamente nos topamos con una Mitsuha adolescente que despierta una mañana, pero hay algo extraño. Se inspecciona y se sorprende de su cuerpo. Luego pasamos al desayuno familiar en el que su abuela, Hitoha, y su hermana menor, Yotsuha, le comentan que ayer ella estaba muy rara, algo que confirman sus compañeros de escuela. Además encuentra un extraño mensaje en su cuaderno. ¿Qué ha pasado? Pronto cae en la cuenta de que, por alguna razón, cada vez que se va a dormir, intercambia cuerpos con un muchacho de Tokio, Taki, pero que no recuerda nada de lo que hizo cuando era él. Y lo mismo le ocurre a Taki. ¿Por qué estos dos adolescentes que no se conocen intercambian cuerpos? ¿Tiene algo que ver el cometa del que nos hablan en los primeros minutos y que en un mes hará su máximo acercamiento a la Tierra?

    La introducción de “Kimi no Na wa.” (así, con todo y punto) nos remite inevitablemente a películas anteriores de Shinkai, en la que los asuntos inconclusos del pasado van generando cierta melancolía en los personajes, una nostalgia que el tiempo y el olvido acrecientan aunque les sea difícil descifrar la razón exacta a los mismos. Esta tónica es rápidamente interrumpida por la aparición de una secuencia de apertura, como si de una serie anime se tratara, algo no común en su cine. Estos minutos iniciales nos advierten que «Kimi…» es un trabajo reconocible de Shinkai, sí, pero en el que van a haber algunos cambios.

    Aparte de este inicio fuerte, el espectador notará otra cosa: este es el diseño de personajes que más difiere de los presentados en sus anteriores filmes. El mérito es de Masayoshi Tanaka, quien ya había trabajado con Shinkai en “Cross Roads” y que, como ya mencionamos, tenía la admiración del director. Estos diseños, lejos de desencajar, caen bien con una historia en la que vamos descubriendo momentos de comedia, algo que definitivamente era difícil de encontrar en los audiovisuales del director. Estas formas, más propias del anime “mainstream”, curiosamente han terminado interesando a una audiencia que va más allá del público aficionado y acostumbrado a ellas.

    Un poco sobre los personajes y algunos temas

    Taki y Mitsuha viven en ambientes muy diferentes

    Taki es un adolescente de ciudad que tiene interés en la arquitectura, sabe dibujar, y la relación con su padre no parece muy profunda (nunca vemos a su madre). Tiene un trabajo de medio tiempo en un restaurante y está interesado en una compañera de labores, Miki Okudera. También es sabido que pierde la compostura con facilidad. Mitsuha, por otro lado, es una adolescente que vive en un pueblo rural y, aunque no muestra un interés específico, sueña con salir de ese ambiente en el que parece pasar poco e irse a Tokio. La relación con su padre no es buena desde que abandonó la casa y se hizo político. Ella y su hermana menor mantienen la tradición del templo local, son las sacerdotisas que elaboran el sake que luego ofrendan. Ambos tendrán que aprender a entenderse cuando se enfrenten a los distintos estilos de vida del otro.

    Es inevitable en este punto no ver cierta conexión con el mismo Shinkai, que alguna vez afirmó que Tokio era el destino con el que se soñaba cuando estaba en la secundaria de su natal Kuomi. Y ya que mencionamos a Kuomi, las dos locaciones en las que transcurre la acción están íntimamente ligadas al director. Por un lado, el pueblo de Itomori es ficticio, pero fue recreado teniendo en mente el pueblo rodeado de montañas y cielos claros en el que creció Shinkai. Por otro, tenemos a los barrios en los que transcurre su vida actual y que le son muy conocidos (también a los seguidores de su trabajo por haber sido utilizados anteriormente): Shibuya y Shinjuku.

    Partiendo de aquí, hay algunas ideas que Makoto Shinkai quería resaltar. Una de ellas eran los hilos, que simbolizan el tiempo, a las personas que cruzan caminos y se separan, así como las conexiones que establecemos: todo es un gran mallado de hilos que van en todas direcciones y aparecen en forma de cordón umbilical, en el haz de un cometa o el sujetador de cabello de Mitsuha. Esto también hace referencia a la leyenda nipona del hilo rojo del destino que conecta a los enamorados. Otra era el acontecer de un desastre natural. Ya desde los primeros paneles de “Hoshi wo Ou Kodomo”, Shinkai se daba tiempo para recordar el terremoto y posterior tsunami que asoló la región de Tohoku en marzo del 2011. Incluso después de la realización de “Kotonoha no Niwa”, siguió interesado en el drama humano, en específico, qué significaría para los habitantes de las zonas afectadas el tener que mudarse y vivir en un ambiente distinto al que habían crecido y les era familiar. Esto no se ve solamente con los protagonistas y su particular situación, también podemos presentir como algunos personajes dan por sentado la situación en la que se encuentran: hay un momento en “Kimi no Na wa.” en el que uno de los amigos de Mitsuha, Tessi, responde a la pregunta de qué planea para su futuro: quedarse en el pueblo y seguir con su vida. Hay una sensación de dar por sentado todo el sistema que mueve el día a día de esa zona, que conserva tradiciones aunque, como menciona temprano en el filme la abuela de Mitsuha al contar la historia de un incendio, ya no se sepa por qué se hacen, sólo se sigue hasta que algo sacuda su mundo.

    Música, voz y algo más

    En  el apartado musical de “Kimi no Na wa.”, Shinkai contó desde el inicio del proyecto con la participación de la banda RADWIMPS, una agrupación de rock activa desde el año 2001. Alrededor de 20 tracks musicales fueron compuestos, además de cuatro canciones para la película: la de entrada, “Yume Tourou” («Linterna del sueño»); tres incidentales: “Nandemonaiya”, “Sparkle”, y “Zen Zen Zense”. Para el cierre se utilizó una versión no editada de “Nandemonaiya”. Shinkai declara que esta parte fue dura, ya que lo común es dar a los músicos el producto visual finalizado para que elaboren la banda sonora en los últimos momentos de la producción, pero por el cuidado que le ponía el director a ese aspecto y porque quería tener la música desde un inicio, tuvo que leerles el guion y mantener conversaciones constantes con ellos.

    RADWIMPS y la creación de la banda sonora

    Para las voces protagonistas, se escogió a Mone Kamishiraishi para el papel de Mitsuha y a Ryunosuke Kamiki para el de Taki. Algunos actores de voz conocidos hacen pequeñas apariciones, como Kazuhiko Inoue, el actor que más ha participado en las producciones de Shinkai, como el padre de Taki, y Sayaka Ohara en el papel de la madre de Mitsuha. Una participación en especial llama la atención: Kana Hanazawa en el papel de la profesora de Mitsuha y que, a pesar del diferente diseño de personajes, guarda parecido con Yukino Yukari, la protagonista de “Kotonoha no Niwa” y a la que le dio voz. ¿Será el mismo personaje o sólo un guiño (al que no nos tiene acostumbrados) de Shinkai?

    Ryunosuke Kamiki (Taki) y Mone Kamishiraishi (Mitsuha) en sesión de doblaje

    La campaña publicitaria para el film incluyó tres comerciales para televisión en los que se ve a Mitsuha y Taki bebiendo agua natural de la marca Suntory, para lo cual animaron tomas adicionales. Además, antes del estreno, salió a la venta el 18 de junio del 2016 la versión novelizada de la historia, escrita por el mismo Makoto Shinkai.

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    Lanzamiento y repercusión

    “Kimi no Na wa.” tuvo su estreno mundial el 3 de julio en la Anime Expo de 2016 realizada en la ciudad de Los Ángeles, evento al que asistió Makoto Shinkai. Su estreno comercial oficial se realizaría en Japón el 26 de agosto y sería todo un éxito: permaneció durante semanas en el primer lugar de la taquilla y a la fecha en que se escribe este artículo (marzo de 2017) sigue en cartelera, a pesar de haber pasado ya poco más de seis meses.

    Shinkai junto a Kamiki y Kamishiraishi en la edición 21 del Busan Internacional Film Festival

    Y no sólo Japón: en países como Corea del Sur y China, la recepción le ha sido muy favorable. De este lado del Pacífico también hubo interés y la distribuidora en EE.UU. confío lo suficiente en la película como para alentar una candidatura al premio de la Academia de Artes y Ciencias, el Oscar. Y aunque entró en la preselección, no logró ingresar entre las cinco candidatas finales. A pesar de eso, en el 2017, el gigante distribuidor de anime en el norte de nuestro continente, Funimation, ya ha programado su estreno comercial para el 7 de abril en cines de Estados Unidos y Canadá. Tal ha sido el éxito, que no se espera una versión casera japonesa (Bluray o DVD) del largometraje antes de octubre (la información se ha actualizado y se espera la edición casera para finales de julio), aunque es sabido de la filtración de «screeners», versiones de la película en calidad estándar (similares a las de un DVD).

    Y,  mientras tanto, Makoto Shinkai no parece del todo satisfecho con que “Kimi no Na wa.” se mantenga como el centro de atención por tanto tiempo. En una entrevista realizada por el Daily Mail a finales de 2016 aseguraba que el prolongado periodo de promoción de la cinta le quitaba tiempo para ponerse a trabajar en algo nuevo, y que le queda todavía muy grande la comparación con Hayao Miyazaki. No es que no le agrade que un trabajo suyo sea disfrutado por una amplia audiencia; de hecho, en una de las presentaciones en Los Ángeles por esa misma fecha, aseguró que siempre es su intención que sus creaciones lleguen al mayor número de gente.

    Esto no es de extrañar. Makoto Shinkai, desde sus inicios, siempre se ha mostrado algo escéptico acerca de lo popular que es fuera de Japón, a pesar de haber sido invitado varias veces a exposiciones y festivales. En un panel realizado luego de una proyección de “Kotonoha no Niwa”, se describió a sí mismo como un altamente hábil «amateur».

    ¿Recuerdan 2002? ¿Recuerdan cuando trabajaba solo en ese proyecto que haría que la gente lo conociera y que la idea de vivir contando historias animadas fuera posible? El tiempo ha pasado desde aquellos siete meses encerrado en su departamento a finales de 2001 completando “Hoshi no Koe”. Ahora tiene una familia: su equipo en CoMix Wave Films. Ahora tiene otra familia: una esposa y una hija de 6 años. A sus 43 años, los ojos del mundo de la animación se posan sobre él. Tal vez no se considere el nuevo Hayao Miyazaki. Pero es Makoto Shinkai. Eso es mucho más que suficiente.

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    Entrevistador: Es muy inspirador que fueras capaz de hacer tu primera película tú solo. ¿Tienes algún consejo para otros directores o gente involucrada en la animación?

    Makoto Shinkai: […] Llegar a hacer algo es tan estimulante que si deseas hacer algo, simplemente hazlo. Tal vez te preocupe que no te quede bien o que la calidad no sea buena. Pero si todo lo que haces es preocuparte, el tiempo pasará. No te preocupes tanto. Sólo sigue adelante.

    Cuando vuelvo a ver “Hoshi no Koe”, me doy cuenta de que me faltaba técnica y me siento un poco avergonzado. Pero también pienso en que a algunos de ustedes [la audiencia] todavía les gusta, ¿cierto? Lo que significa que cuando haces algo que no consideras lo suficientemente bueno, si a alguien aun así le agrada, ese es un buen comienzo. Así que… buena suerte.

    En la ronda de preguntas de la Anime Expo 2013

  • Makoto Shinkai (2011 – 2013)

    Makoto Shinkai (2011 – 2013)

    Luego del estreno de “Hoshi wo Ou Kodomo” en Japón, el interés por conocer la nueva obra de Makoto Shinkai no se limitó a su país: recibió una invitación para presentarse en la Otakon, una convención estadounidense que se realiza en la ciudad de Baltimore, los días finales de julio del 2011. Como era de esperarse, se hizo una proyección, la primera que tuvo la película fuera de Japón. En octubre, regresó al país de América del Norte para una presentación en la New York Anime Festival, parte de la New York Comic Con, en la que también compartió experiencias con los asistentes. Días después, aunque sin su asistencia, “Hoshi…” se exhibiría en la tierra que lo había acogido por año y medio, y en la que había puesto sus ideas en orden: Londres. Ese mismo año saldrían dos series manga en las que dejó a dos artistas interpretar su historia: la primera de Tomoko Mitani, homónima de la película que adaptaba, contó con tres tomos; la segunda de Asahi Hidaka, que llevó por título “Hoshi o Ou Kodomo – Agartha no Shounen”, tuvo dos tomos y se centró en el personaje de Shin.

    Estas presentaciones, sumadas a las de Japón y parte de Asia para promocionar la cinta, no le quitaron tanto tiempo como para que completara un encargo antes de que terminara el año.

    BOSPHORUS STRAIT TUNNEL («Túnel del estrecho del Bósforo») – Comercial para televisión (2011)

    (Arriba) Animación final. (Abajo) Referencia real

    En algún punto de la segunda mitad del 2011, la compañía de construcción Taisei le encargó a Shinkai el hacer un comercial en el que se mostrara las obras en curso del túnel que habían empezado a construir en febrero de ese año en el estrecho del Bósforo, uno que conectaría Europa y Asia por medio de una carretera que pasaría debajo del mar de Mármara. Esta sería su segunda incursión en la publicidad (la primera fue el comercial hecho para el Shinano Mainichi Shimbun).

    Shinkai se dirigió al mismo lugar de la construcción, el estrecho del Bósforo, para realizar su acostumbrada toma de referencias visuales, mientras elaborada una historia que pudiese contarse en muy poco tiempo (el comercial tendría dos versiones de 30 y 15 segundos). Cuando tuvo pensado qué hacer, visitó una secundaria en la ciudad de Ueda, situada en su prefectura natal, Nagano, con la intención de entrevistar escolares que practicaban el salto alto y tomar más referencias. Para octubre de ese año, reunió a un reducido grupo de personas para iniciar la producción y, aunque sus compromisos para promocionar su más reciente largometraje hicieron que el avance fluctuara, el comercial se terminó a inicios de diciembre. Cabe señalar que uno de los principales colaboradores del proyecto fue Kenichi Tsuchiya, que diseñó los personajes e hizo de director de animación, su segunda vez en la labor.

    Una página del storyboard

    El resultado es un audiovisual de reconocible marca: una joven adulta, cuyo nombre no nos es revelado, narra en retrospectiva como, cuando era estudiante de secundaria, nunca logró superar el metro sesenta y cinco en el salto de altura. Ahora, hecha una ingeniera y a cargo de la construcción de la vía, esa distancia vuelve a ella como aliciente para continuar con el trabajo, no importa lo que tome. Los motivos de la distancia, la nostalgia, los sucesos del pasado que dejan una huella, así como el impresionante acabado visual nos remiten inevitablemente a un escenario creado por Makoto Shinkai.

    “Bosphorus Strait Tunnel” empezó a emitirse por televisión el mismo mes en el que se terminó, diciembre, contó con la participación de Mei Kurokawa para la voz de la protagonista y el acompañamiento musical de la canción “Fight!” («¡Lucha!») de Anri Kumaki, quien también había interpretado la canción de cierre de la película “Hoshi wo Ou Kodomo”. Y por si se preguntan si aquella decidida joven logró su objetivo: sí, lo consiguió, el túnel se terminó con éxito y se abrió al público el 22 de diciembre del año pasado (2016).

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    DAREKA NO MANAZASHI («La mirada de alguien», 2013)

    Para la primera mitad del 2012, Shinkai empezó a pensar en su siguiente proyecto. La combinación de algunas experiencias pasadas y la aparición de una idea germinal lo ayudarían a construirlo. Pero, en algún momento entre la construcción de la historia de su nueva película y la producción de la misma, recibió un encargo.

    El Nomura Group es una agrupación que cuenta con muchos años en Japón y tiene inversiones en diversos sectores. La Nomura Real Estate es su sección dedicada a la compra, venta y alquiler, de vivienda a través de su marca “Proud”. Y para inicios de 2013, tenían planeada una exhibición: la “Proud Box Kanshasai” («El día de dar gracias de “Proud Box”») en el Foro Internacional de Tokio, uno de los centros de convenciones más importantes del país. Como parte de sus actividades, pensaron que sería conveniente auspiciar un audiovisual corto y se les ocurrió contar con Makoto Shinkai, que ya tenía una fama bien ganada. Así nació “Dareka no Manazashi”.

    Imagen promocional de la exhibición de Proud Box

    Este sería la vuelta de Shinkai a los cortometrajes desde “Hoshi no Koe”, aunque ahora contaría con menos tiempo. La historia sigue a Aya, una joven independiente que lleva el día a día con un inevitable sentimiento de soledad; su padre, Kouji Okamura, intenta acercarse a ella, sólo para ser cortésmente rechazado. En medio de sus solitarias vidas cotidianas, un suceso hace que la situación de ambos cambie.

    Nuevamente, uno de los temas a los que Shinkai suele prestar atención está presentes: la distancia emocional que va haciéndose cada vez más grande entre las personas. Aunque presenta ecos de alguno de sus trabajos anteriores, está lejos de sentirse como una repetición. En primer lugar, el contexto que se nos presente es el de un futuro próximo, visible en el uso masivo de paneles solares, el diseño de los vehículos y el uso común de hologramas; sabemos que no es el presente, pero el cambio no es tan radical que parezca lejano, lo que hace resaltar el drama humano: incluso en un esas circunstancias de desarrollo (que parecen ir de la mano con la intención de los auspiciadores), las personas siguen teniendo problemas al relacionarse. La conexión entre el padre y la hija, que era tan fuerte cuando era niña, fue perdiéndose, algo que también sucede con Mii, la gata de la familia. Y no es sino hasta que se nos recuerda que no se puede dar por sentado esas relaciones familiares, que ocurre un cambio, porque algún día esas personas queridas no estarán, esas personas con las que podemos contar y que estarán viendo aunque el enfoque en nosotros mismos no nos permita ser conscientes de ello.

    Para llevar eso a la pantalla, Shinkai decidió usar narración (de forma similar a “Kanojo no Kanojo no Neko”), algo que no sólo nos permite conocer a aquellos de quienes se habla, sino también al personaje que narra. Para el arte y los fondos, contó con un viejo colaborador: Takumi Tanji, que había trabajado con él en sus tres largometrajes anteriores; lo contrario sucedió con el diseño de personajes, del que se encargó Miho Suzuki, por lo que se pueden ver cierta diferencia con lo que nos tenía acostumbrado el director. Como acompañamiento del corto, escuchamos “Sore de ii yo” («Así está bien») de la cantante pop Kazusa.

    “Dareka no Manazashi” se exhibió en febrero de 2013 en el Foro Internacional de Tokio. Luego, pasaría a proyectarse con el nuevo trabajo de Shinkai en cines, y en setiembre de ese año, Nomura Real Estate lo subiría a la red a través del canal de Proud en Youtube.
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    KOTONOHA NO NIWA («El jardín de las palabras, 2013»)

    Algunos antecedentes

    El proyecto que mencionamos anteriormente  era “Kotonoha no Niwa”, un mediometraje que le llevó a él y a su equipo medio año. Pero ¿cómo surgió todo? Luego de su última película, Shinkai decidió volver a lo que él considera su fuerte: retratar la vida diaria de las personas. Ya desde hace algún tiempo, era consciente que en sus proyectos quería ir de las historias que mostraran realismo a otras en las que interviniera el sci-fi o la fantasía; como “Hoshi wo Kodomo” había tenido un fuerte componente de esto último, ahora tocaba volver al «barrio» conocido.

    La idea primordial era la de un encuentro permitido por la lluvia; no sabía todavía cómo serían los personajes que intervendrían, un adolescente y una mujer adulta, pero quería que la lluvia fuera esencial. Repasando ideas, se dio cuenta de que muchas de sus experiencias salían para mostrarle que todavía tenía cosas por contar. Dado que al perfilar al muchacho deseaba que tuviera un objetivo por el que esforzarse, decidió hacerlo un interesado en la zapatería, ya que él mismo había tenido experiencias en el rubro cuando estuvo en Londres año y medio (aunque no se especifica si la practicó o conoció gente que lo hacía). Pronto descubrió que a su personaje le quedaba como anillo al dedo. También pensó en introducir de alguna manera el Mayoushu, la colección de poemas más antiguo de Japón y, por tanto, fácilmente identificable, en la historia (recordemos que Shinkai estudió Literatura en la universidad). Y para el escenario de la acción, ya tenía decidido a los barrios de Shinjuku y Shibuya, que eran muy conocidos porque vive ahí y subida diaria transcurre entre las calles y las estaciones de tren.

    Cuando tuvo lista la historia, les comentó a sus productores en CoMix Wave Films que pensaba contarla en 45 minutos aproximadamente, lo que los inquietó un poco. Pero Shinkai lo tenía claro y ese tiempo se acomodaba bien a lo que quería contar.

    Una historia bajo la lluvia

    Afiche de «Kotonoha no Niwa»

    En el inicio de un día de lluvia en Shinjuku, vemos a un escolar de 15 años, Takao Akizuki, que se mueve entre la muchedumbre que abarrota las estaciones de tren por las mañanas en el centro de Tokio. Intentando disfrutar por más tiempo de la lluvia (la que, según nos informa, le trae el olor del cielo), decide caminar por el Jardín Nacional Shinjuku Gouen, un parque botánico inmenso en pleno corazón de Tokio. Avanza lo suficiente para llegar a un sitio de descanso frente a la laguna del parque y allí se encuentra con una joven adulta de 27 años, Yukino Yukari. Guarecidos de la lluvia, con el violento sonido de las gotas al caer inundando el ambiente, se sientan un poco alejados y se ocupan de lo suyo: Takao saca un cuaderno en el que hace bosquejos de zapatos, mientras ella bebe de una lata de cerveza. Ligeramente intrigado, le llega a preguntar si no se han visto antes, pero ella lo niega. Luego de un momento, al notar el escudo de su escuela, Yukino se despide con un pequeño poema, lo que sorprende al adolescente. En los próximos días, el interés de Takao crece y con el inicio de la temporada de lluvias, son más las oportunidades de encontrarse. Pero ¿quién es esa mujer?

    El tiempo y el espacio son dos componentes esenciales en “Kotonoha no Niwa”. La historia inicia con una primera imagen de la lluvia cayendo en una laguna y rápidamente nos movemos a la temporada en la que esta es común: el inicio del verano en el hemisferio norte, junio. Debido a un fenómeno climático, los japoneses (salvo los de la isla de Hokkaido) empiezan esta estación con lluvias que se desplazan desde la parte más al sur y occidental hasta recorrer la isla de Honshuu (la más grande del archipiélago y en la que se ubica la capital).

    Un encuentro bajo la lluvia

    El lugar de encuentro es el Jardín Nacional Shinjuku Gouen, un oasis de verdor en medio de una ciudad llena de edificios, vehículos, personas… ruido. Cualquiera que sea la historia personal de Takao y Yukino, el parque representa un espacio distinto al mundo en el que viven diariamente. Esto es evidente en Takao desde su presentación en la estación llena de gente que parece funcionar a un ritmo tan estricto y determinado, que sus ojos parecieran no tener vida. Mientras que el parque luce vacío (salvo por Yukino), inmenso, lleno del color de la vegetación.

    La lluvia y el parque hacen posible que estas dos personas, entre las millones que habitan la ciudad, puedan encontrarse y, como descubriremos después, en un punto de sus vidas en el que, sin saberlo, se necesitaban mutuamente.

    Sus reuniones se van sucediendo en días en los que llueve y vemos como ambos se van acercando. Takao siente tanta confianza, alentado por este espacio cerrado y las especiales circunstancias, que le cuenta su sueño personal de volverse un maestro de la elaboración de calzado. Y poco después, luego de confesar que está haciendo zapatos de mujer, pero que no tiene medida, sucede un contacto físico importante: ella le ofrece su pie desnudo (un momento que recuerda al fresco de Miguel Ángel en el que dios le da vida a Adán), en lo que es una muestra de confianza y agradecimiento. Entonces, deja de llover, como si un punto se hubiera alcanzado.

    El momento del contacto

    La lluvia volverá a aparecer casi convocada por los personajes que se vuelven a reunir en el parque y, luego, les dará la oportunidad para que expresen todo lo que no pudieron decir. Y, cuando todo ha pasado, cuando los corazones se han abierto por completo, el sol brilla junto a la lluvia y toda la ciudad se ilumina. Un pequeño «milagro» ha sucedido, uno del que casi nadie bajo sus sombrillas se enterará, pero que habrá marcado a dos personas: Takao ahora tiene la confianza para seguir con su sueño y Yukino ya puede volver a «caminar» por la vida.

    Algunos cambios

    Este es un proyecto en el que Shinkai se tomó muy en serio la representación realista, sin dejar de lado el preciosismo. Aunque con “Kotonoha no Niwa” Shinkai vuelve a un sendero cercano al de “Byousoku 5 centimeter”, hay algunos cambios que vale la pena resaltar.

    Indicaciones para la colorización

    El aspecto visual vuelve a sobresalir en el que es su trabajo más pulido hasta la fecha. Quizá porque el director conoce muy bien los barrios representados, el detalle en las calles, las estaciones y el Jardín Nacional es impresionante. A su gran fotografía, a su ya conocida conciencia en el uso de la luz, se suma ahora un trabajo más elaborado en la colorización de la misma. Antes de iniciar el proyecto, Shinkai y su equipo experimentaban el aplicar la colorización determinada por el ambiente; de hecho, en el comercial “Bosphorus Strait Tunnel” ya se puede apreciar algo ella y como les pareció que obtenían buenos resultados decidieron aplicarla a “Kotonoha no Niwa”.

    ¿En qué consiste esto? Por ejemplo, cuando Yukino está en el parque, parte de ella está iluminada de color verde. En otro momento en el que está cerca de flores rosadas, rosada es también la luz que cae sobre ella. A esto hay que agregar que el reflejo de la luz del ambiente puede no ser uno sólo y la iluminación de distintas áreas de un personaje puede tener colores diferentes (o, simplemente, recibir de forma directa los rayos solares o de una fuente artificial). Además, para más detalle, este método de colorización se aplicó también a las líneas que dibujan a los personajes y a los ambientes cerrados como habitaciones, en los que el tiempo atmosférico y el momento del día podían intuirse por el ligero cambio en el color. Como es obvio, esto no sucede en cada momento de la película, sino que es utilizado con criterio cuando es requerido.

    El diseño de personajes también varió un poco. A diferencia de sus dos últimas películas, en las que trabajó con Takayo Nishimura, esta vez la labor recayó en Kenichi Tsuchiya quien también se ocupó de la dirección de animación y que ya había participado en el mismo cargo en “Bosphorus Strait Tunnel”. Nuevamente, la apariencia de los personajes es ligeramente más elaborada y realista en comparación a sus otras obras.

    Pero quizá lo que más noten los que ya hayan visto otros trabajos del realizador es lo sucede en el climax: la declaración abierta que hacen los personajes de lo que sienten, mientras que en obras como “Byousoku 5 centimeter” los personajes callan o no llegan a comunicarse. En esta variación tiene que ver la serie de animación “Toradora!”, en la que a muchos personajes les llega el momento de expresar abiertamente sus sentimientos. Shinkai confiesa que disfrutó mucho de la serie y quiso incorporar algo similar en “Kotonoha…”

    Los personajes, la voz y la música

    En un principio, Shinkai temía que Yukino le pareciera a la audiencia una mujer algo descarada por su misterioso acercamiento a un adolescente (podría malentenderse una posible coquetería), por lo que trató de mostrarnos más de su personalidad y cómo, en el mundo fuera del parque, estaba pasando por un mal momento: había cierta dualidad, por un lado estaba la Yukino enigmática y que tenía un aire de autosuficiencia en los encuentros bajo la lluvia y por otro estaba la Yukino frágil, en la que podía sentirse la soledad en sus momentos en la estación de trenes o su departamento. Del casting que realizó, eligió a Kana Hanazawa porque le pareció que su voz natural era seria y, a la vez, dejaba algo de espacio para lo infantil, característica que también veía en Yukino.

    Takao, por otro lado, es un adolescente maduro para su edad: va a la escuela, se ocupa de una casa en la que su hermano ya está de salida y su madre parece ser de poca ayuda, y ahorra lo que gana en su trabajo a medio tiempo para pagar la educación que desea. No es difícil ver porque puede congeniar con alguien mayor. Cuando Shinkai decidió que ese objetivo sea el de elaborar zapatos, todo encajó; su labor termina siendo una representación de lo que es: alguien que desea ayudar a otros a caminar. Para darle voz, se escogió a Miyu Irino, que había trabajado en “Hoshi wo Ou Kodomo” poniéndole la voz a Shun y a Shin, y a quien Shinkai tenía en gran estima profesional.

    Miyu Irino (voz de Takao) y Kana Hanazawa (voz de Yukino)

    Con la banda sonora pasó algo curioso. Hasta ahora, Tenmon había sido el colaborador habitual en ese rubro, pero cuando estaba construyendo la historia, Shinkai se puso a escuchar composiciones de Daisuke Kashiwa, un pianista que le había enviado algunos de sus discos luego de ver “Byousoku 5 centimeter”. Con la importancia que le da a la música desde el inicio de la creación, el director decidió incluirlas, por lo que se sienten siempre en su lugar. Las piezas musicales de Kashiwa son cambiantes: pasan de la calma a la agitación, e incluso hay momentos en los que alguna nota sobresale, lo que le otorga un efecto de desbalance a la situación que nos recuerda que no todo va tan perfecto.

    Y para la canción de cierre, desde antes de armar todo el proyecto, pensó en “Rain” («Lluvia») de Senri Oe, que salió originalmente en 1988, pero que Shinkai recordaba de sus años universitarios (mediados de los noventa). Como quería darle un aire nuevo a la canción, le encargó a Motohiro Hata hacer una versión, la que lo dejó bastante satisfecho ya que la voz del joven cantante le parecía vivaz, pero con cierta pena contenida.

    Lanzamiento

    Makoto Shinkai en el estreno de «Kotonoha no Niwa» en el Gold Coast Film Festival

    El estreno de “Kotonoha no Niwa” se realizó el 28 de abril en el Gold Coast Film Festival en Australia, sólo tres semanas después de que el film fuera completado. Al evento asistió Makoto Shinkai y conversó con los asistentes. El 31 del mes siguiente sería su estreno comercial oficial en Japón y el corto “Dareka no Manazashi” acompañaría el mediometraje.

    Makoto Shinkai había dicho desde que empezó el proyecto que quería retratar una historia de amor en el sentido japonés del término (koi): ese sentimiento de constante búsqueda, el anhelo por alguien mientras guardamos cierta tristeza y permanecemos en soledad. Al final, “Kotonoha…” nos entrega eso; el anhelo de volver a ver a alguien querido. Pero también nos da esperanza.

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  • Makoto Shinkai (2007 – 2011)

    Makoto Shinkai (2007 – 2011)

    Luego del estreno japonés de “Byousoku 5 centimeter” en marzo del 2007, se sucedieron presentaciones en otras partes de Asia, y nuevamente se pudo apreciar otro de los trabajos de Shinkai en América gracias al circuito de festivales (En Estados Unidos, en el San Diego Asian Film Festival; y en Canadá, en el Waterloo Festival for Animated Cinema). Y también sería el primer recipiente del premio a la mejor película de animación en Asian Pacific Screen Awards, una iniciativa para reconocer la filmografía de países de la zona asiática bañada por el Pacífico.

    SHINANO MAINICHI SHIMBUN – Comercial para televisión (2007)

    Entre los trabajos que preparó ese año, fue este encargo para el diario de Shinano. Por su duración (una versión de 30 segundos y otra de 15), se ocupó de casi todos los detalles: la dirección, el storyboard y el arte de los fondos; mientras que el diseño de personajes fue de Takayo Nishimura, que había realizado la misma labor para “Byousoku 5 centimeter”, y la voz del personaje central es de Yoshimi Kondou, que interpretó a Akari en “Oukashou”.

    En los pocos segundos, el comercial nos muestra a una adolescente montada en una bicicleta que intenta alcanzar un tren en el que va su padre para poderle decir algo muy importante. Y aunque parece que sus palabras son perdidas por el ruido y su imagen borrada por un túnel, la sonrisa de su padre nos hace pensar que su mensaje llegó, aunque nosotros (y posiblemente él) no hayamos podido oírlo.

    Aunque por encargo, Shinkai hace visible su estilo al meter el tema de la separación y la conexión entre los seres humanos, sin descuidar el aspecto visual. La canción que escuchamos es “Tooi Hi” («Día lejano») de Takako Take, y en este punto vale señalar como dato que el nombre del diario, ‘Shinano’, es el antiguo nombre de la prefectura de Nagano, la misma en dónde se encuentran las ciudades natales de la cantante Take (Iida) y de Makoto Shinkai (Koumi). El comercial salió al aire para esa prefectura en setiembre del 2007.

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    NEKO NO SHUUKAI («Una reunión de gatos», 2007)

    Portada del DVD de Ani*Kuri 15

    Otra de las actividades que lo mantuvo ocupado ese año fue la elaboración de un cortometraje: la “Nippon Housou Kyoukai”, NHK, había extendido una invitación a quince creadores de animación para que desarrollaran una historia de un minuto de duración de tema libre. Los quince cortos se agruparían bajo el nombre de “Ani*Kuri 15” y saldrían en tres grupos de cinco, empezando en mayo. Esta selección reunía a varios artistas, algunos de ellos bastante conocidos como Mamoru Oshii, Michael Arias, Range Murata, Satoshi Kon, Mahiro Maeda o Shouji Kawamori.

    Sabiendo que se programaría en diversos horarios del día y sería visto por todo público (los cortos también cumplían
    la función práctica de cubrir tiempo entre programas de mayor duración), Shinkai decidió hacer una comedia a la que no habría que darle muchas vueltas: Chobi es un gato que vive con una familia que tiene la mala costumbre de, inadvertidamente, pisarle la cola. Enojado por tal humillación, se reúne con otros gatos cuyo honor ha sido manchado por los humanos y sueñan con un plan para destruirlos… mañana. Claro, más allá del asunto de la cola, la familia de Chobi lo trata bastante bien por lo que su venganza ocurre en un futuro que nunca llega.

    Nuevamente los diseños de personaje recayeron en Takayo Nishimura y Tenmon se ocupó de la música. El cortometraje empezó a emitirse en diciembre del 2007.

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    HOSHI WO OU KODOMO – CHILDREN WHO CHASE LOST VOICES FROM DEEP BELOW
    («Los niños que persiguen estrellas – Niños que buscan las voces perdidas en las profundidades», 2011)

    Antecedentes

    A inicios del 2008, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón requirió las habilidades de Makoto Shinkai. Como parte de un programa para estrechar lazos con naciones del Oriente Medio, pensaron en llevar a cabo en esas tierras un taller de animación digital, por lo que necesitarían una figura representativa que lo condujera. Shinkai aceptó hacerlo, después de todo no podría ser una mala experiencia conocer otros lugares y obtener nuevas ideas, ¿no? Así que hizo maletas, se despidió de su equipo y partió por un mes a Catar, Siria y Jordania. Durante su estadía ahí, tuvo oportunidad de mostrar sus trabajos, y un pensamiento empezó a formarse en su cabeza: al suceder en ambientes urbanos del Japón actual y con referencias específicas con las que posiblemente no estuvieran relacionados sus alumnos-espectadores, ¿podrían comprender realmente lo que estaba intentando transmitir? Empezó a pensar en que sus películas eran tal vez muy locales y restringidas para un tipo de público.

    Shinkai en uno de los talleres en Oriente Medio

    Estas reflexiones lo acompañaron en su regreso a Japón. Y ya que haber estado fuera del país le había dado la oportunidad de meditar sobre cosas que no hubiera descubierto quedándose en Tokyo, pensó por qué no viajar otra vez, así que se inscribió en una escuela de idiomas en Londres, decisión que fue alentada por su equipo de trabajo.

    El plan era permanecer medio año en Inglaterra, pero Shinkai no volvería a pisar tierra japonesa hasta año y medio después (2009). Mientras estuvo allí se dio cuenta de que algunas personas habían visto trabajos suyos por cuenta propia e incluso que lo reconocían (una vez, un barbero lo saludó y le dijo que le gustaban sus películas), pero seguía con la idea de la barrera cultural que podría separar sus creaciones de la gente (en una entrevista posterior recordaría haber pensado que cuando en “Byousoku 5 centimeter” se hace mención a los cerezos en flor cada año, alguien de fuera, un londinense por ejemplo, podría no captarlo porque en Londres y otras partes los cerezos no florecen cada abril). Con el pasar del tiempo y sin amigos cercanos o familia, buscó algo a lo que aferrarse: una historia que contar. Pero quería hacerla de tal modo que fuera universal, que no importando quien la viera ni en donde el mensaje fuera claro. Así nació “Hoshi wo Ou Kodomo”. De regreso en Japón en la segunda mitad del 2009, no tardó en reunir a su equipo para ponerse a trabajar.

    Makoto Shinkai y las cabezas de su equipo

    La historia 

    Afiche promocional de «Hoshi wo Ou Kodomo»

    Asuna es una niña que vive en un pueblo en lo que lo común es ver un paisaje agreste y montañoso. Luego de la escuela, tiene la costumbre de subir por un monte con Mimi, un gato, a un escondite secreto en el que guarda algunas cosas, entre ellas un aparato artesanal que le sirve de radio, y que funciona con una curiosa piedra. Subida en la cima, sintoniza una canción que le parece triste y alegre a la vez, de una voz que le es desconocida, pero que siente que toca su alma. Poco después descubrimos que, debido al trabajo de su madre, ella se ocupa de los quehaceres de la casa y pasa la mayor parte de los días sola, con la única compañía de Mimi. Así pasan sus días. Hasta que se corre la voz de que hay un ser similar a un oso por las vías que ella toma para llegar a su escondite, lo que no la detiene para ir esa tarde. Como consecuencia, se encuentra con la criatura que la ataca, pero es rescatada por un joven de cabello largo llamado Shun, que sin parecer desearlo, mata a la bestia. Al día siguiente, a pesar de la advertencia de Shun, Asuna regresa a su refugio en el monte y rápidamente congenian. Al mismo tiempo, aparecen unos hombres que examinan los restos de la bestia y ven como cristales y brotes de plantas salen de él. ¿Quiénes son y qué buscan? ¿De dónde proviene la criatura y por qué atacó a los chicos? ¿De dónde ha salido Shun? ¿Qué misterio guarda la piedra de Asuna que es muy similar a la que tiene Shun colgada en el cuello?

    Este inicio abre paso a una historia de aventura con elementos fantásticos. Shinkai había utilizado ya la ciencia ficción antes en “Hoshi no Koe” y “Kumo no Mukou”, pero es la primera vez que entraba de lleno al terreno de la fantasía, lo que supone un cambio radical a su última obra hasta ese momento: “Byousoku 5 centimeter”.

    Un proyecto diferente con la misma preocupación

    Una de las primeras cosas que notará el espectador es la similitud del diseño de personajes de “Hoshi wo Ou Kodomo” con los de cualquier película de estudio Ghibli. Esto es, obviamente, adrede. En su intento por hacerla más accesible, Makoto Shinkai le pidió a Takayo Nishimura que utilizara formas que él creía pertenecen más a la animación clásica japonesa. Pero las similitudes no acaban ahí. Si uno ha visto suficientes filmes del estudio de Miyazaki, Takahata y Suzuki, notará también que hay algunos momentos que recuerdan a “Tenku no Shiro Laputa”, “Tonari no Totoro”, “Mononoke Hime” o “Sen to Chihiro no Kamikakushi”. Algo que parece funcionar como pequeños reconocimientos a creaciones que han sabido trascender las barreras culturales y atraer una amplia audiencia.

    Otra de las marcas reconocibles de Shinkai que se encuentra ausente en este largometraje son los monólogos interiores. Al ser una historia de aventura, las acciones priman sobre la reflexión concienzuda. Esto no quiere decir que Asuna o los demás personajes no duden o tengan conflictos interiores, sólo que estos intentan mostrarse de forma más simple. Aunque ciertamente se extraña cómo Shinkai nos hacía intimar con sus personajes. Lo que sí se ha mantenido es el permanente deseo del director que los actores de voz se expresen como si hablaran con otros seres humanos, alejados de lo que el reconoce como la forma más “anime” de entregar diálogo. Y en esta tarea tuvo la ayuda, como en sus anteriores largos, por Yuji Mitsuya en la dirección de actores.

    (De izq. a der.) Actores de voz: Hisako Kanemoto (Asuna), Kazuhiko Inoue (Ryuuji Morisaki), y Miyu Irino (Shun y Shin)

    De hecho, en la producción de “Hoshi wo Ou Kodomo” intervinieron muchas personas del equipo de Shinkai que tomaron decisiones importantes para la historia desde el primer día. Su forma de trabajo acostumbrada consistía en hacer la estructura, definir bien los aspectos esenciales de la historia, elaborar el storyboard y el guion, trabajar en los fondos y las decisiones creativas se las comunicaba personalmente a su reducido equipo. Pero ahora, había hecho tres grupos y constantemente, durante todo el 2010, estaba escribiendo notas específicas para hacerse entender. Incluso tuvo una asistente de guion.

    La acostumbrada música de Tenmon también sufrió un cambio: ahora sus creaciones fueron tocadas por una orquesta. Y es comprensible. Al mostrarse un viaje a tierras desconocidas con seres fantásticos, la música debía ser más épica que sentimental y cercana. Algo que se deja de lado para el cierre de la película: “Hello Goodbye & Hello”, interpretada por Anri Kumaki, es una sentida canción que encaja bien con el tema de la cinta: la aceptación de la pérdida.

    (De izq. a der.) Shun, Asuna (con Mimi), Ryuuji Morisaki, y Shin

    Y es que, a pesar de intentar cambiar la forma en que lo expresa, Shinkai sigue pensando en la separación de las personas. La idea central en “Hoshi wo Ou Kodomo” es la pérdida que sufrimos y como la afrontamos. Asuna se lanza a la aventura sin una razón sólida, y esa es la impresión que nos da (tanto por el asunto de la pérdida del padre, que no se explota demasiado, como la de Shun, cuya relación se limita a conocerse un solo día). Pero hay algo más, la consecuencia de esas pérdidas: la soledad. Su viaje es una huida y una búsqueda, porque siente que algo la lleva a hacer las cosas que hace, pero no sabe bien qué. Esta ambivalencia se ve reflejada en sus últimas líneas, en las que comprende que vivir con la pérdida es una maldición y una bendición al mismo tiempo. Como ambivalente es el sentimiento expresado por Shun: la alegría y el temor en el final de sus días. Y mientras Asuna duda, Shin, el hermano de Shun, llega a representar al final la certeza de que no podemos recuperar lo perdido (aceptación) y debemos enfocarnos en lo que tenemos (los vivos), frente a la terquedad y rechazo de Ryuuji a la idea de ya no poder ver a su ser más querido; aunque esto termina en la formación de nuevas relaciones: mientras estemos vivos, tenemos la posibilidad de conectar. La película expone estos temas sin darle demasiadas vueltas, queriendo ser comprensible.

    “Hoshi wo Ou Kodomo” se alza como el intento de su director de buscar una nueva dirección, de pisar territorios vírgenes para él, lo que nunca es algo negativo: un creador debe explorar y experimentar si no desea estancarse. Aunque el resultado termina siendo menos denso que sus anteriores trabajos; aunque conmovedor, menos íntimo.

    Lanzamiento

    Makoto Shinkai y los actores en el estreno

    “Hoshi wo Ou Kodomo” se estrenó en Japón el 7 de mayo del 2011. El día de su presentación, Shinkai anunció al público que se enfrentarían con algo diferente a lo que él los tenía acostumbrados y hecho de forma distinta a sus anteriores producciones para aumentar la posibilidad de ser entendido por un mayor número de gente, en la que creía era su primera experiencia real como director (por la organización del trabajo, el número de gente envuelta, y las constantes indicaciones y supervisión del proyecto), pero que también le había puesto el corazón y, al final, esperaba que lo disfrutáramos.

     

    Cuando escribía la historia [de «Hoshi wo Ou Kodomo»], acepté mostrar la muerte por primera vez en mi trabajo. Es una tema difícil de tocar, así que no estoy seguro de haberlo presentado en una forma de la que pueda enorgullecerme. Pero si mi película ayuda a alguien a enfrentar tiempos duros en su vida y ser más fuerte, estaré muy feliz.

    Makoto Shinkai con 38 años en una entrevista del 2011.

     

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