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  • «Kakegurui»: despertando al monstruo interior

    «Kakegurui»: despertando al monstruo interior

    Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad… al igual que los locos. Y Yumeko Jabami, protagonista de Kakegurui, no se queda atrás. Con sus excesos y locura, ella cuestionará y desestabilizará la jerarquía de la escuela, y con ello el sistema económico y político del país.

    Basado en el manga escrito por Homura Kawamoto e ilustrado por Tōru Nomura, Kakegurui es un anime de estudio MAPPA que se estrenó el 2017. La trama transcurre en la Academia Hyakkaō, lugar donde estudian, en su mayoría, hijos e hijas de políticos y dueños de empresas. En este espacio, el éxito de los alumnos dependerá de su habilidad para las apuestas, con lo cual las mayores probabilidades para triunfar se la llevan los alumnos que forman parte de la élite política y económica.

    De esa manera, la estructura social de la escuela imita la estructura jerarquizada de la sociedad: hay un grupo en el poder -el consejo estudiantil- que incentiva a que los alumnos luchen a través de las apuestas por el puesto que ocuparán en la jerarquía social. Con ello, algunos estudiantes pertenecerán al cuerpo estudiantil y otros serán las “mascotas” -grupo explotado, desfavorecido y abusado por los demás-. En esta jerarquía se tiene mayores probabilidades de éxito y capacidad de evadir lo más bajo de la estructura social si se posee holgura económica o se tiene conexiones y poder político.

    En este contexto aparecerá Yumeko Jabami, la protagonista de Kakegurui, quien es una apostadaora compulsiva que, junto con Mary Saotome y Ryōta Suzui, desestabilizará las normas de la academia. Con ello, tenemos un anime que presenta la figura del loco que, aunado al tropo de la femme fatale, invita a otros personajes a cuestionar la estructura de la escuela.

    Biopoder: las clases sociales en Kakegurui

    La estructura social que nos presenta el anime es jerarquizada. En la cúspide se encuentra el consejo estudiantil, con Kirari Momobami a la cabeza, el cual maneja el dinero de la escuela y decide sobre la vida y el futuro de los estudiantes que tienen grandes deudas. Los siguientes en la escala son el cuerpo estudiantil, quienes tratan de mantener su estatus a partir de las apuestas y el uso de conexiones políticas y económicas. Y en la base se encuentran las “mascotas” -llamados “Bobby” (ポチ) o “Minina” (ミケ)-, quienes son objeto de maltrato por parte de los demás estudiantes, y de no poder pagar su deuda al consejo, tendrán que obedecer al “plan de vida” que este les imponga.

    Podemos apreciar entonces un control sobre los cuerpos por parte de un grupo con poder, lo cual corresponde al concepto de biopoder.

    Desde el primer episodio podemos apreciar, a través de la figura de Mary Saotome, una correlación entre el control de los cuerpos y el poder político. Mary, quien se encuentra en lo más alto de la jerarquía en su salón, reta a Yumeko un juego de “piedra, papel o tijeras”. Para ello, los estudiantes del salón deberán dibujar uno de los tres elementos en una carta. Mary “asegura” a su favor el juego a partir de los favores que le deben sus compañeros -el “cuerpo estudiantil”-.

    Asimismo, se aprovecha del sistema de “mascotas”, del cual Ryōta es parte, para asegurarse que una de las tres opciones sea la más dibujada por los demás estudiantes. Con ello podemos ver que Mary es un personaje que, como parte del control político, toma control sobre el cuerpo y las decisiones de las demás personas.

    Sin embargo, Yumeko descubre la lógica detrás del juego y el mecanismo por el cual se realiza la trampa, y con ello derrota a Mary, con lo cual esta última cae de lo más alto de la estructura del salón y acaba como “mascota”.

    Luego del fracaso de Mary contra Yumeko, con lo cual adquiere la etiqueta de “minina”, vemos cómo sucede lo mismo con Yumeko cuando es derrotada por Yuriko -la presidenta del Club de Investigación de Cultura Tradicional-. Ante la caída del estatus de Mary y Yumeko, Ryota admite que, en el sistema de “mascotas”, las “mininas” son quienes se llevan la peor parte.

    Ejemplo del abuso físico y psicológico que reciben las “mininas” lo podemos encontrar en Nanami Tsubomi, quien es maltratada por Jun Kiwatari y su grupo de amigos ya que la consideran su “juguete”. En el capítulo 5 (“La mujer que se convirtió en humano”), el consejo estudiantil crea un evento en el cual las “mascotas” y las personas que deben dinero pueden liquidar sus deudas. Kiwatari aprovechará esta oportunidad para demostrar su poder -en sus palabras, posicionarse como “amo”- y humillar a Mary y Yumeko, para lo cual manipulará a Tsubomi y le dará instrucciones que facilitarán el triunfo de él.

    Yumeko y Mary, quienes aprovechan este evento para disminuir su deuda y evitar ser forzadas a casarse con altos funcionarios -siguiendo el “Plan de vida” que les impuso el consejo estudiantil-, se aliarán y serán una inspiración para que Tsubomi invierta los roles. A esta admiración que surge por parte de Tsubomi debe sumársele que Yumeko la convence de que deje su posición de “dominada” y desobedezca las instrucciones de Kiwatari, con lo cual se rebela en su contra.

    Por lo tanto, el triunfo sobre Kiwatari, en un arco donde se muestra las jerarquías sociales y el control absoluto sobre los cuerpos más débiles -a tal punto que se les impone con quién deben casarse y tener hijos-, supone un rechazo sobre la concepción del cuerpo de la mujer como objeto de intercambio, el cual está al servicio del matrimonio heterosexual y la reproducción.

    Esta posibilidad de rebelión por parte de las clases más desfavorecidas continuará en la segunda temporada, con la aparición de Rei Batsubami. En una competencia por quién obtiene la mayor cantidad de votos para ocupar el puesto de presidente del consejo estudiantil, ella concentrará los votos de los alumnos desfavorecidos o los indecisos. Con ello entrará en competencia y se sublevará contra los miembros del clan Momobami, quienes rebajaron a los Batsubami a ser sirvientes del clan.

    La gente tratada como ganado desde que nace nunca se cuestiona el ser tratada así

    Rei Batsubami, T. 2 cap. 11

    Kirari: ¿Alguna vez pensaste que el comodín pudiera ganar?

    Terano: Incluso si lo hiciera, seguiría siendo ganado, que pertenece al clan.

    Kirari ¿[Acaso] El comodín no voltea el status quo en su cabeza?

    Kirari y Terano, T. 2 cap. 12

    No obstante, la rebelión de Rei será momentánea, hasta que es reconocida nuevamente como miembro del clan por parte de Kirari, con lo cual encontramos un límite en este personaje.

    Entonces, quienes vemos se llevan el mayor abuso son las “mascotas” y la clase desfavorecida, los cuales deben cumplir con el “Plan de vida” que el consejo estudiantil les impone. Pero también el cuerpo estudiantil es controlado por quienes encabezan este sistema social.

    Más allá del “Plan de vida”: luchas de poder y control del cuerpo estudiantil

    Hemos visto en el anterior apartado cómo hay un control de los cuerpos por partede la élite hacia las “mascotas”, quienes deben cumplir con un “plan de vida” si es que sus deudas son muy grandes. Dicho “plan de vida” implica la entrega del cuerpo del estudiante a otra persona, sobre todo altos funcionarios. De esta forma, por ejemplo, cuando Mary es “minina” se designa que contraerá matrimonio con un funcionario -llamado Orita-, quien, a pesar de ser un “lolicon”, tiene garantizado el puesto de Ministro de Educación. Incluso el plan prevé cuántos hijos tendrá y cómo vivirá en ese matrimonio.

    Otro ejemplo del control del cuerpo como una forma de castigo y dominio absoluto lo podemos apreciar en la apuesta entre la idol Yumemi Yumemite, quien forma parte del consejo, y Yumeko. Si la primera triunfa, tendrá el “Plan de vida” de la última. Ambas serán idols (1), pero Yumeko obligará a Yumeko a acostarse con ejecutivos y actuar en la industria pornográfica. De esta manera, Yumemi usaría el cuerpo de Yumeko como una moneda de intercambio.

    Pero el dominio de la élite sobre los estudiantes se puede ver en pequeños detalles que nos presenta el anime, como en el tercer capítulo (“Mujer de ojos rasgados”). En este, Yumeko compite contra Yuriko Nishinotōuin, la presidenta del Club de Investigación de Cultura Tradicional. La primera se percata que todas las integrantes del club tienen perforaciones en las manos, las cuales le permiten a la presidenta hacer trampa en la partida de “Vida o muerte”.

    Esto demuestra que la mayoría de los estudiantes o viven con la ilusión de ser independientes y tener poder dentro de la escuela -como Kiwatari-, o algunos voluntariamente obedecen a la élite -aunque eso signifique entregar sus cuerpos- para sobrevivir en el sistema y no caer en lo más bajo del sistema (2).  

    Finalmente, podemos encontrar también una lucha por el control de los cuerpos dentro de la misma élite, a partir del personaje de Kaede Manyuda, tesorero del consejo. Él considera que “sacrificio” de las otras chicas es un “bien necesario” para poder él escalar en la jerarquía de poder. De esta forma, el sistema lo ha hecho creer que las personas que no pueden seguir avanzando en esta jerarquía no son iguales a él ¿alguien dijo “el pobre es pobre porque quiere”?. Entonces, Manyuda no es capaz de ver a los demás, incluyendo a los miembros del consejo que perdieron contra Yumeko, como sus iguales:

    Yumeko: ¿Estás diciendo que Sumeragi es incompetente? ¿Quién eres tú para decir eso? Pero aunque fuera verdad, ¿por qué justificaría que abandone su ambición?

    Yumeko a Manyuda, T. 1, cap. 10

    Sensual (y sucio) dinero: poder político y económico

    Se ha dicho que la principal fuente del poder político por parte del consejo estudiantil viene del dinero que manejan. Asimismo, los alumnos que tienen mayor cantidad de dinero son los que menos probabilidad tienen de caer en el estatus de “mascota”. Ejemplo de este vínculo entre poder político y económico lo podemos apreciar en la figura de Itsuki Sumeragi, quien es parte del consejo estudiantil e hija del dueño de la fábrica de juguetes más importante de Japón.

    El poder económico trae consigo poder político. Muchos estudiantes son familiares de empresarios y líderes políticos. Y en un contexto donde la posición social en la escuela se basa en las apuestas, no basta ser un jugador habilidoso para no sufrirán opresión; esta debe ir de la mano con el acceso al capital. Así, los alumnos que donen la mayor cantidad de dinero al consejo y puedan apostar sumas mayores son quienes se ubicarán en un mejor rango.

    Son, entonces, quienes tienen control sobre los medios de producción los que tienen poder político y económico. Este control sobre la producción le permitirá a Sumeragi producir una línea de cartas que le beneficie en sus apuestas, lo cual suplirá, parcialmente, la falta de “habilidad” de Sumeragi para las apuestas. Esta excesiva confianza que tiene sobre el poder que le traen las tecnologías y el control de los medios de producción es lo que la llevará a perder contra Yumeko en un juego de memoria (3).   

    Y si bien Sumeragi luego apoyará a Yumeko en su plan por enfrentar a la presidenta del consejo, esto lo hace solamente para volver a tener poder, ya que su padre le dio la instrucción de entrar en este para tener contacto con los grupos que controlan la política y las finanzas. Quizás la mayor transgresión que realiza este personaje es ir en contra del “plan de vida” y proponerle a Manyuda liberarse de este.

    Por lo tanto, en este contexto donde las personas que tienen conexiones y controlan los medios de producción son quienes tienen poder político y económico, surgirán aquellos que buscan rebelarse contra el sistema. Esto lo podemos apreciar en Mary Saotome, quien rechaza el puesto en el consejo estudiantil cuando logra liquidar su deuda:

    Es su sistema, y dentro de ese sistema ganaré y perderé. Cuando pienso cómo me controlan, se me agita la sangre y quiero vomitar. ¿Estoy de acuerdo con esto?

    Mary Saotome, T.1 cap. 6

    Asimismo, en la misma posición se encuentra Yumeko Jabami, quien encarna la figura del jugador compulsivo. Alguien que se dejó llevar por el exceso y la locura, y quien podrá traer el cambio en esta estructura social

    El elogio de la locura (en versión anime):

    Yumeko Jabami -la mujer tentadora, la jugadora compulsiva-, desde el primer día de escuela revela las fisuras en el sistema y lo desestabiliza.

    La locura es la esencia de las apuestas. En una sociedad capitalista, el dinero y la vida son la misma cosa. Ningún cuerdo confiaría su vida a la fortuna. Y sin embargo, los casinos están llenos de gente que obtiene placer de la locura de arriesgar sus vidas. En ese caso, cuanto más loco estás, más disfrutas las apuestas

    Yumeko, T. 1 cap. 1

    Ella encuentra una correspondencia con la figura del loco o del bufón, concepto rescatado de Mijaíl Bajtín en sus estudios sobre la literatura medieval. Esta surge en el contexto del carnaval, donde las jerarquías sociales se subvierten y el pueblo -especialmente el bufón- puede confrontar al rey o autoridad.

    La relación del anime con el carnaval se ve reflejada con las imágenes del opening, el cual es una genialidad. Con una estética sobrecargada, este nos muestra un festín lleno de alimentos y excesos (4). Estos excesos también se presentarán en el anime a partir de la exagerada gesticulación de los personajes en momentos de placer, soberbia, ira o frustración:

    Un festín lleno de voluptuosidad y excesos

    Entonces, la posición de bufón que ocupa Yumeko le permite hablar de manera franca y directa contra su oponente -la mayoría, personas que pertenecen a la élite de la escuela-, insultar a su contrincante y bromearle. Esta suerte de discurso inconexo, atributo que se le permite al loco, permitirá finalmente quebrar a su oponente.

    Además, Yumeko representa la imagen de la mujer tentadora, una femme fatale que invita a que los demás personajes vayan en contra de la racionalidad y las normas. La femme fatale en la literatura es una figura cargada de sexualidad, quien subvierte el sistema y las normas (5). Si bien originalmente provoca la caída y la locura de los personajes masculinos, también lo puede lograr en los personajes femeninos, especialmente hacia la figura del “ángel del hogar”.

    Ello sepuede apreciar, nuevamente, en el capítulo 5 (“La mujer que se convirtió en humano”), donde Yumeko es una femme fatale o mujer tentadora ante Tsubomi, quien representaría a la “mujer ángel”. La “seduce” e incita se rebele contra la figura de  autoridad, en este caso masculina. Algunas imágenes que confirman esta «seducción” por parte de Yumeko son las constantes escenas de tensión lésbica que tiene con Mary o incluso con la misma Tsubomi:

    Incluso podemos apreciar momentos en los que «seduce» tanto a personajes femeninos como masculinos, como a Itsuki, Ryōta, Manyuda o Rei:

    Y no solo Yumeko será construida como femme fatale. Kirari Momobami, como antagonista y personaje que se contrapone de manera directa a Yumeko, también presentará una tensión lésbica con Sayaka Igarashi y, en momentos, con Mary Saotome:

    Por lo tanto, todo esto nos confirmaría en Kakegurui un triunfo de la femme fatale, y con ello de la “irracionalidad”. Asimismo, se trata de un triunfo de lo sensorial, los sentidos y el deseo, lo cual va en contra del “orden social” que, por un lado, genera una jerarquización entre los sujetos, y por otro, oprime los cuerpos mediante diferentes mecanismos (sumisión de las “mascotas” y el “plan de vida”) (6).

    Conclusiones

    En conclusión, tanto la primera como la segunda temporada de Kakegurui nos propone una crítica a las jerarquías sociales y una desestructuración de esta. Coloca en primer plano quiénes son los que hacen uso del poder y los mecanismos por los cuales lo obtienen. No se trata de un sistema justo; por el contrario, sus integrantes no se consideran entre sí como iguales ni poseen las mismas oportunidades para escalar y ejercer el poder.

    Si bien algunos personajes retoman la posición perdida -como Rei Batsubami-, otros desean mantener su posición política para verse beneficiados a futuro -como Itsuki Sumeragi, Yumemi Yumemite o Yuriko Nishinotōuin-. Será en este contexto donde las figuras de Mary Saotome y Yumeko Jabami lucharán por desestabilizar al sistema y el poder, quizás en vista de proponer algo nuevo.

    ¿Qué cambios, tretas y apuestas veremos en las siguientes temporadas?

    NOTAS:

    (1) En la segunda temporada vemos una propuesta interesante que confronta la concepción de las idols y las actrices occidentales. Natari Warakubami es una actriz que tiene talento, pero oculta sus sentimientos. Ella critica a Yumemi, quien no puede controlar ni ocultar sus sentimientos. Y si bien no tiene el talento innato que posee Natari, ha realizado un gran esfuerzo para lograr su meta. Además, es gracias al apoyo de su manager y sus fans que ha logrado triunfar. Se trata, entonces, de un enfrentamiento entre la idea del “genio” Occidental y la del trabajo en equipo en Japón.

    (2) En ese sentido, también es interesante cómo Yuriko desea mantener su puesto en el consejo estudiantil para mantener a salvo a las integrantes del club. Tanto ella como las demás integrantes saben las ventajas que trae ser parte de dicha élite, por lo cual son capaces de hacer múltiples sacrificios y adaptarse a las normas del sistema sin cuestionarlo. Esto se condice con un proceso de inversión, según Teresa de Lauretis.

    (3) El castigo de Sumeragi, quien se arranca las uñas y debe sufrir dolor en sus manos por cada pequeño movimiento que realice, también se condice con el sufrimiento físico que padecen los obreros. El cuidado de las manos y las uñas por parte de Sumeragi acentúa su posición como alguien de la élite, mientras que el trabajo físico y el maltrato del cuerpo y las manos se vincula a la clase obrera. Entonces, la derrota de Sumeragi, quien se arranca las uñas, simboliza la pérdida de su estatus; deja su puesto en el comité y debe vivir bajo las reglas del cuerpo estudiantil.

    (4) La imagen del festín y los excesos que se dan en este (gula, lujuria codicia, pereza, entre otros), es típica en el imaginario medieval. Esto lo aborda Bajtín en su análisis sobre la obra y las ilustraciones del Gargantúa y Pantagruel de François Rabelais.

    (5) Autoras como Gilbert y Gubar señalan, a partir de la representación de los personajes femeninos en la literatura del siglo XIX, que la femme fatale representa una amenaza contra el poder patriarcal, ya que es lo diametralmente opuesto al ideal de la mujer pura, sumisa y con una sexualidad vinculada exclusivamente a la reproducción.

    (6) Algo parecido podemos ver en la obra del Marqués de Sade, especialmente en las 120 jornadas de Sodoma o la escuela del libertinaje. En ella, Sade propone que las personas que sobreviven a los abusos del sistema son aquellos que se entregan a la irracionalidad y la locura. En el caso de sus personajes femeninos, son aquellas que abandonan las normas del recato y la “virtud”, símbolos de lo “civilizado”.

    ¿Hambre de más? Te recomendamos los siguientes textos:

    Bajtín, Mijaíl. 2003. La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento. Madrid: Alianza Editorial. Consulta: 16 de setiembre de 2020. <https://ayciiunr.files.wordpress.com/2014/08/bajtin-mijail-la-cultura-popular-en-la-edad-media-y-el-renacimiento-rabelais.pdf>

    Foucault, Michel. 2008. Historia de la sexualidad. 1. La voluntad del saber. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores.

    Gilbert, Sandra y Susan Gubar. 1998. La loca del desván: la escritora y la imaginación literaria del siglo XIX. Madrid: Ediciones Cátedra. <https://books.google.com.pe/books?id=WL7oMQ-p7DkC&pg=PA6&hl=es&source=gbs_toc_r&cad=4#v=onepage&q&f=false>

    González-Linares, Mario. 2016. «Bajtín, Rabelais y el cuerpo grotesco». Amberes. Revista Cultural.

    http://amberesrevista.com/bajtin-rabelais-y-el-cuerpo-grotesco/

    Lauretis, Teresa de. 1987. Technologies of gender. Bloomington: Indiana University Press.

    Marx, Karl. s/a. El capital. Tomo 1. En: Librodot.com.Consulta: 16 de setiembre de 2020. <http://biblio3.url.edu.gt/Libros/CAPTOM1.pdf> 

    ¿Te gustó Kakegurui, la locura y la imagen de la femme fatale? Te recomendamos algunas obras literarias:

    Pizarnik, Alejandra. La condesa sangrienta.

    Sade, Marqués de. 120 jornadas de Sodoma o la escuela del libertinaje.

  • En este rincón del mundo

    En este rincón del mundo

    “Kono Sekai no Katasumi ni” (En este rincón del mundo, 2016) es una obra nacida del amor. La película de Sunao Katabuchi, estrenada comercialmente en Japón el 12 de noviembre, está basada en el manga homónimo de Fumiyo Kouno, autora nacida en Hiroshima, capital de la prefectura que lleva el mismo nombre. Este empezó a serializarse entre 2007 y 2009, aunque Kouno ya se había hecho conocida antes con el manga “Yunagi no Machi. Sakura no Kuni” (Ciudad de tardes tranquilas. País de cerezos, 2004), en el que exploraba qué significó la caída de la bomba atómica en su ciudad natal para la gente común que ahí residía. Con “Kono Sekai no Katasumi ni” volvía a Hiroshima y a ese interés por las personas que vivieron en sus casas y calles el desarrollo, fin y los momentos posteriores al conflicto. Porque siempre hay un después, aunque no lo veamos.

    Afiche promocional para Latinoamérica

    ¿De qué va? Suzu Urano es una niña con gran imaginación, siempre con la cabeza en las nubes como ella misma reconoce. Su historia inicia en 1933 en Hiroshima, su ciudad natal, y nos va mostrando pasajes de su niñez, de su familia y relaciones que formó hasta que en 1943 un hecho cambia su rutina: su mano es pedida por un joven llamado Shusaku Houjo, a quien ella no conoce y que viene de otra ciudad. Sin mayor oposición, Suzu acepta y se muda con la familia de su esposo a Kure (prefectura de Hiroshima), un puerto de Japón en el que se construyen barcos para la guerra. Suzu, algo distraída, pero siempre con buena disposición y ganas de ayudar, empieza a acostumbrarse a su vida de casada, a sus nuevos familiares y a llevar el día a día para mantener la casa, mientras los ruidos de la Segunda Guerra Mundial van acercándose cada vez más.

    En este rincón del mundo nos invita a amar a sus personajes, a interesarnos por las cosas que suceden dentro de una familia a la que le ha tocado vivir en un determinado tiempo y lugar, sus pequeñas, pero esenciales, luchas en el quehacer cotidiano, las interacciones entre los miembros de esta y su comunidad, y su actitud realistamente positiva ante la desgracia. Entendido así, uno puede encontrarle más cercanía con, por ejemplo, Mis vecinos los Yamada (1999), que con La tumba de las luciérnagas (1988), curiosamente ambas de Isao Takahata. Captar esa familiaridad y transmitirla al espectador puede ser algo difícil de lograr. Pero es evidente que al amor que Kouno le puso a su manga, se suma el de Katabuchi y Studio MAPPA. A pesar de los problemas que afrontó la cinta, los creadores perseveraron y siguieron adelante con el trabajo. Cuando en el 2015 faltaba presupuesto para terminar la película, confiaron en la gente: abrieron un proyecto de recaudación masiva (crowdfunding) en la web japonesa Makuake (a la que seguramente reconocerán entre los créditos). El respaldo fue mayor del esperado y En este rincón del mundo pudo ser completada.

    A primera vista, el diseño de personajes, trabajo de Hidenori Matsubara y que es bastante fiel al estilo de la autora original, podría parecer más adecuado para una película infantil, con cuerpos encogidos y cierta simpleza en los trazos, pero mantenerlo tal como en la historia base ayuda a aceptar con facilidad los momentos graciosos en familia, a costa de que, al principio, uno pueda confundir a algún personaje, sin que esto signifique que cuando acontecimientos más graves toquen a la puerta se sientan fuera de lugar.

    Hablar de En este rincón del mundo es hacerlo de Suzu Urano (después Houjo), un personaje cuya introducción misma nos muestra una mente ingeniosa e inclinada al arte, rasgo que se mantendrá  por toda la historia (un pequeño momento notable que refleja esto último ocurre cuando, ante la posible tragedia, Suzu piensa en colores y dibujos como los que ella elabora, visualmente representados y encajados con unos cortes de edición bien puestos). Su buen talante la hace aceptar las cosas que llegan con actitud positiva, sin que esto le niegue una naturaleza más compleja, de alguien que sopesa el haber podido tomar caminos diferentes en su vida y que se revelan a medida que ciertas cosas ocurren: la visita de un antiguo amigo, la pérdida de un ser querido.

    Suzu Urano es interpretada en su versión original japonesa por Non, nombre artístico de Rena Nounen, en su primer papel como actriz de voz. Sin embargo, ella no es una principiante en el mundo de la actuación ya que tiene créditos desde el 2010 en diferentes doramas y largometrajes, entre los que destaca la serie de la NHK “Amachan” (2013). En la versión con doblaje para Latinoamérica, es interpretada por Erika Langarica en lo que es un buen primer trabajo protagónico, con una voz que a algunos tal vez les recuerde la de Cristina Hernández (voz latina de Sakura Kinomoto en «Card Captor Sakura»), pero con toques personales. Aunque muchos aficionados a la animación japonesa tengan reservas con respecto a los doblajes, vale la pena darle la oportunidad.

    El resto de la familia Houjo completa el cuadro. Y, entre ellos, sobresale Keiko, hermana de Shusaku y madre de una niña llamada Harumi. Ella y Suzu terminan formando un lazo creíble, debido en buena parte a cierta oposición en sus personalidades y circunstancias: Keiko tiene un carácter fuerte, salió de casa y se encontró con un nuevo entorno familiar hostil; Suzu siempre ha sido muy comprensiva y amable en el trato, y al salir de casa, se topó con una familia que la recibió con los brazos abiertos. Resulta muy interesante verlas interactuar y cómo su relación se va construyendo poco a poco.

    Y es que En este rincón del mundo se preocupa mucho porque conozcamos las, aparentemente, pequeñas actividades de sus personajes, que parecen llevar una vida simple, pero que encuentran en el día a día una nueva razón para seguir. La película se detiene en cosas como el esfuerzo de Suzu por cocinar una buena cena con lo poco que el racionamiento les da (muestra, otra vez, de su ingenio), la construcción de un refugio, la modificación de la vestimenta, detenerse a ver los barcos desde la huerta familiar o pasar por un camino tantas veces que ya nos son familiares. Lo hace porque esos momentos importan. En cierto punto, ya no estamos viendo personajes que se sientan a la mesa; nosotros nos sentamos con ellos.

    Por eso es tan doloroso cuando los horrores de la guerra se acercan. Porque hemos pasado tiempo conectando con ellos, nos identificamos con sus problemas cotidianos, porque tememos lo que puedan perder, porque ahora también podríamos hacerlo nosotros. Y hay un momento de duda. ¿Ha valido la pena esforzarse cada día, mostrarle buena cara al mañana? Obtenemos una respuesta relativamente rápido.

    En un momento, ya avanzada la película, nos es recordado algo importante sobre la historia, que ya ha estado ahí, pero ahora se verbaliza: dos personajes caminan junto al muelle empujando una carreta con alimentos mientras cae el sol; uno de ellos suelta la que es quizá la línea más devastadora de toda la cinta: alguien que le era muy amado murió cerca de ella, pero, por la magnitud del daño de lo ocurrido en Hiroshima, ni siquiera pudo reconocerlo y, a la vez, le recuerda a la persona que la acompaña una desgracia propia. Estas palabras son dichas sin exagerada emoción, casi de forma casual, aunque con respeto. Y luego continúa con una afirmación: no sirve de nada llorar ahora. Con tanto por hacer y reconstruir, con tanta gente que necesita atención, derramar lágrimas y sucumbir ante la desesperación no ayuda a nadie, toca vivir el hoy, porque habrá que vivir también mañana y pasado; agradecer por lo que aún se tiene; y recordar a los que ya no están con una sonrisa en el rostro.

    El tiempo que llega a abarcar la historia nos confirma que la importancia no está en la guerra, sino en la gente, aquellos que conocimos y a los que seguimos, sentados a la mesa, compartiendo como todas las noches en ese lugar del mundo al que nos gusta pertenecer, aunque lo demos por sentado o pasemos de largo por la rutina: el hogar. Y la vida continúa.

    De izquierda a derecha: Fuyumi Kouno (mangaka), Non (actriz de voz de Suzu), Sunao Katabuchi (director), y kotringo (compositora de la banda sonora)

    La música de kotringo acompaña bien las situaciones y su piano se hace más evidente en situaciones de cierta gravedad en un tramo posterior de la cinta. Sus intervenciones vocales son lo más resaltante: “Kanashikute Yarikirenai” (Insoportablemente triste) en una apertura breve que, como comentamos en una entrada anterior, tiene un aire nostálgico; la canción incidental “Migite no uta” (La canción de la mano derecha), cuya letra fue escrita por los mismos Fumiyo Kouno y Sunao Katabuchi; y la que cierra la película. En este punto, es bueno hacer mención a que hay dos momentos en los créditos finales. El primero es un pequeño epílogo de la historia que acabamos de ver, cuyas imágenes son acompañadas por la canción «Tanpopo» (Diente de león). El segundo es la historia de un personaje que conocimos durante la película contada a través de dibujos con la emotiva pieza para piano “Suzusan” como fondo. Conviene mucho quedarse hasta que el último crédito ha salido en pantalla.

    En este rincón del mundo es, en definitiva, una de las mejores películas que han llegado a nuestras salas en lo que va del año, y un gran regalo que Kouno, Katabuchi y el equipo de MAPPA nos han dado. Pocas veces puede verse este cuidado, admiración y amor por personajes que viven un día a la vez, preocupándose por sus seres queridos, tendiéndole la mano al vecino, sonriendo a pesar de la desgracia, aunque el mundo se consuma en su propia locura. Hay genuina grandeza en ello.

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  • Aquella canción que oímos en los avances de «En este rincón del mundo»

    Aquella canción que oímos en los avances de «En este rincón del mundo»

    Una de las cosas que uno puede descubrir al toparse con las primeras promociones de “Kono Sekai no Katasumi ni” (En este rincón del mundo), la película de Sunao Katabuchi y Studio MAPPA, es una voz que nos lleva suavemente por las letras de una hermosa y nostálgica canción, “Kanashikute Yarikirenai” (Insoportablemente triste).

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=0T3jxe35-e8&w=640&h=360]

    Aquella voz es de kotringo, una artista japonesa nacida en 1978 y natural de Osaka, que no sólo interpreta la canción y que llena el ambiente de cierta melancolía, sino que también es la encargada de la banda sonora. Como es de suponer, este es su nombre artístico y nace de la conjunción de la palabra japonesa para ‘ave’ (kotori) y ‘manzana’ (ringo), por lo que también puede hallársele como kotoringo. Su nombre real es Rieko Miyoshi y desde joven mostró disposición musical, lo que la llevó a estudiar fuera de Japón a la Berklee College of Music en Boston, Massachusetts. Allí conoció en profundidad el jazz y dominó el piano; su talento fue inmediatamente reconocido. De regreso a Japón, el envío de un demo en 2005 a una estación radial que llegó a escuchar el afamado Ryuichi Sakamoto, músico y compositor de bandas sonoras inolvidables, marcó el inicio de una serie de publicaciones, entre singles y álbumes, que no se han detenido hasta el día de hoy, así como un par de colaboraciones de ambos en la elaboración de los tracks del largometraje de ficción «Atarashii kutsu wo kawanakucha» (Necesito comprar zapatos nuevos) y el documental «Light Up Nippon» (Enciéndete, Japón), ambos en 2012.

    Para cuando llegó a componer el soundtrack de En este rincón del mundo, kotringo ya había tenido experiencias en el mundo de la animación como haber musicalizado en el 2010 un cortometraje de Tetsuro Kodama, “Kumma no Gakkou: Jackie to Katie” (Escuela de osos: Jackie y Katie), en la que presta también su voz para la narración; o encargarse de la música de la serie de televisión “Koufuku Graffiti” (2015). Pero la conexión con la película de MAPPA se daría antes, cuando una canción compuesta e interpretada por ella, “Kodomo no sekai” (Mundo infantil), fuera utilizada como cierre de la película “Mai Mai Miracle” (2009), el segundo largometraje de Katabuchi.

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=E0PPGu28jHU&w=640&h=360]

    Pero volviendo a lo que oímos en el tráiler: aunque kotringo es una artista que se desenvuelve bien en la composición, arreglo y escritura de canciones, esta no es de su autoría, al menos no en cuanto a música y letra. “Kanashikute Yarikirenai” es una canción que empezó a sonar en Japón en los años sesenta y fue creada por la banda “The Folk Crusaders”. Los «cruzados» eran un grupo de jóvenes universitarios que se juntaron en 1965 y que alcanzaron la fama justo cuando habían decidido separarse un par de años después. En ese momento, quedaban tres miembros activos: Osamu Kitayama, Kazuhiko Kato y Yoshio Hiranuma. Los dos primeros se reunirían nuevamente, años después, en una presentación especial al lado de Konosuke Sakazaki, otro reconocido artista folk que guardaba admiración por la banda.

    El video a continuación los muestra interpretando “Kanashikute Yarikirenai” y es un fragmento del concierto que ofrecieron el 17 de noviembre del 2002 en el NHK Hall titulado “Shin Kessei Kinen Kaisan Ongaku Kai”. Orden: Osamu Kitayama (izquierda), Konosuke Sakazaki (centro), y Kazuhiko Kato (derecha).
    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=8iivnjycdH0&w=640&h=360]

    Desde su salida, la popularidad de “Kanashikute…” hizo que tuviera múltiples versiones de distintos artistas hasta llegar a la de kotringo. Sin duda, una canción que el público japonés recuerda y que posiblemente haya sido escogida para avivar ese sentimiento nostálgico que provoca un tiempo y un lugar que sólo podemos recuperar a través del arte. Falta comprobar si la película misma lo logra también (por los comentarios de diversas fuentes, parece que sí).

    “Kanashikute Yarikirenai” (Insoportablemente triste)

    胸にしみる空のかがやき
    Mune ni shimiru sora no kagayaki
    El brillo del cielo se clava en mi pecho

    今日も遠く ながめ涙をながす
    Kyou mo tooku nagame namida wo nagasu
    Hoy también, la vista de su lejanía me hace derramar una lágrima

    悲しくて 悲しくて とてもやりきれない
    Kanashikute kanashikute totemo yarikirenai
    Es triste, tan triste, totalmente insoportable

    このやるせないモヤモヤをだれかに告げようか
    Kono yarusenai MOYAMOYA wo dareka ni tsuge you ka
    ¿Debería contarle a alguien de esta miserable melancolía?

    白い雲は 流れ流れて
    Shiroi kumo wa nagare nagarete
    Las nubes blancas se dejan llevar por el viento

    今日も夢はもつれ わびしくゆれる
    Kyou mo yume wa motsure wabishiku yureru
    Hoy también, mis sueños se enredan con su desdichado balanceo

    悲しくて 悲しくて とてもやりきれない
    Kanashikute kanashikute totemo yarikirenai
    Es triste, tan triste, totalmente insoportable

    この限りないむなしさの 救いはないだろうか
    Kono kagirinai munashisa no sukui wa nai darou ka
    ¿Habrá algún alivio para esta infinita sensación de vacío?

    深い森の みどりにだかれ
    Fukai mori no midori ni dakare
    Abrazada por el verdor de lo profundo del bosque

    今日も風の唄に しみじみ嘆く
    Kyou mo kaze no uta ni shimijimi nageku
    Hoy también, me lamento profundamente con la canción del viento

    悲しくて 悲しくて とてもやりきれない
    Kanashikute kanashikute totemo yarikirenai
    Es triste, tan triste, totalmente insoportable

    このもえたぎる苦しさは 明日も続くのか
    Kono moetagiru kurushisa wa ashita mo tsudzuku no ka
    ¿Esta ardiente sensación de dolor continuará mañana?

    En este rincón del mundo llega a Latinoamérica a través de la distribuidora Arcade Media y se exhibirá este viernes 25, sábado 26 y domingo 27 de agosto (2017) en 10 complejos de Cineplanet en Lima. Más información y preventa en la web de Cineplanet Perú: www.cineplanet.com.pe/pelicula/en-este-rincón-del-mundo

     

  • Sakamichi no Apollon: la cuesta que todos debemos subir

    Sakamichi no Apollon: la cuesta que todos debemos subir

    Shinichiro Watanabe, que es muy posiblemente junto a Hayao Miyazaki y Hideaki Anno uno de los nombres más recordados en Occidente al pensar en un director de animación japonesa gracias a la inolvidable “Cowboy Bebop” (1998), se encontraba en busca de proyectos que desarrollar. Desde su participación en “Genius Party” (2007) con el corto “Baby Blue”, no había vuelto a la dirección de una serie o película; sus emprendimientos habían sido cancelados por una u otra razón (muchas veces económica). Es entonces que, a inicios de esta década, recibe una llamada de Masao Maruyama, fundador de estudio MAPPA, que le pide leer un manga sobre unos muchachos que forman un vínculo gracias a su interés en la música jazz en el Japón de los años 60. Watanabe no lo leyó, pero supo inmediatamente que la intención de Maruyama era la de hacer una adaptación.

    “Sakamichi no Apollon – Kids on the Slope” («Apolo de la cuesta – Niños en la pendiente». “Apollon”, de origen francés, puede hacer referencia tanto al dios griego como significar ‘joven apuesto’) se estrenó en la primavera boreal del 2012. Con 12 episodios, esta teleserie marcó el regresó de Watanabe a la dirección y, con una pequeña participación de Tezuka Productions Co., fue el primer proyecto de MAPPA.

    Portada de la edición casera en DVD para USA

    La historia empieza en 1966, en una de las cuatro islas principales que conforman el archipiélago japonés, la que se encuentra al sur del país, Kyushu. Kaoru Nishimi, un adolescente delgado y con lentes, sube la cuesta hacia su nueva escuela; por dentro, se queja de su situación y está decidido a no relacionarse con sus nuevos compañeros. Ya en clase, conoce a la simpática y amable Ritsuko Mukae, a la que se le ha asignado la tarea de enseñarle el colegio. Kaoru muestra un inmediato interés en ella, pero ante el acoso de otros estudiantes y los murmullos de sus compañeros, huye para calmar las náuseas que le provoca la agitación del momento hacia el único lugar que le da paz: la azotea del edificio. En su camino, dormido bajo una sábana, encuentra al fornido Sentarou Kawabuchi. Tras algunos problemas, ambos se irán conociendo: Sentarou tiene reputación de buscapleitos y es amigo de la infancia de Ritsuko. Cuando se revele que Kaoru toca el piano y Sentarou la batería, la conexión musical abrirá la puerta a una serie de encuentros, relaciones, alegrías y decepciones que marcarán profundamente a sus protagonistas al ritmo del jazz.

    ¿De dónde salió MAPPA, que le ofreció su primer proyecto a Watanabe? Todo empezó con Madhouse. Este estudio lleva décadas en la industria de la animación y entre sus fundadores suenan nombres como Rintaro o Kawajiri; incluso si uno no es aficionado al anime, puede haberse topado con alguna de sus producciones: las películas de Satoshi Kon; las del mismo Kawajiri; series como “Card Captor Sakura”, “Monster” o “Death Note”, por citar sólo algunas en su muy extenso haber. A inicios del 2011, Masao Maruyama, uno de los fundadores, decide apartarse y con animadores salidos de ahí forma MAPPA, que carga con la visión de la antigua Madhouse: producir para diversas demografías, aceptar contenido arriesgado y presentarlo con calidad.

    Así, llegamos al manga de Yuki Kodama, “Sakamichi no Apollon”. Esta historia, que empezó su publicación en 2008, completó nueve tomos, más un décimo de historias cortas de sus personajes y un pequeño epílogo. Watanabe aceptó la oferta de dirigir y una de las primeras cosas que pensó fue en contactar a Yoko Kanno. Desde hace algún tiempo, quería volver a trabajar con ella y le propuso hacer la música de la serie. Y vaya música.

    Yoko Kanno en la dirección de una de las sesiones de grabación

    Aunque la mayoría de “performances” de los personajes son variaciones de música ya compuesta, son meritorios los arreglos de Kanno, que no pierden su brillo a pesar de las restricciones de tiempo (hay composiciones para jazz que de ser mostradas completas se llevarían la mitad de un episodio, sin contar con la improvisación propia de este tipo de música). Por otro lado, las composiciones originales se sienten más en segundo plano; no desencajan para nada, pero, salvo uno que otro track por ahí, no resaltan. Uno podría pensar que Kanno descuidó ese aspecto, pero fue hecho adrede: para acentuar la fuerza musical de las interpretaciones, se decidió hacer que lo demás sólo sonara como simple acompañamiento de las situaciones.

    Pasando a los openings y endings, si has estado en el mundo del anime por algún tiempo, reconocerás a YUKI como la vocalista del grupo JUDY AND MARY, especialmente por su canción “Sobakasu” («Pecas»), utilizada en la serie “Rurouni Kenshin” (1996). Te agraden o no sus interpretaciones, casi se puede asegurar que el espectador se sentirá movido por “Sakamichi no Melody”: Kanno, que proporciona la música, se apodera de la canción, toma la voz de Yuki y la fusiona en un todo que tiene vitalidad para regalar; esto, sumado a las imágenes y letra, que expresan ambas esa vivacidad e intensidad propia de la interpretación musical y la juventud que, sorprendentemente, aunque la situación en el episodio que abre sea solemne o triste, no llega a desentonar. Por otro lado, la canción del ending, “Altair”, interpretada por Motohiro Hata, resulta mucho más calmada, con imágenes que pasan del tiempo casi detenido a la esperanza (representada por el color que trae una tarde despejada de verano) y luego a algo de frustración. No queda mal, pero es muy posible que el espectador sienta que sus últimos momentos echan a perder un poco el ambiente creado por el final de un episodio (especialmente del último).

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=MTw9tYs5bEQ&w=640&h=360]

    Por el lado de la animación, “Sakamichi no Apollon” es muy agradable de ver. Los diseños de personaje de Nobuteru Yuki, que también trabajó en “Escaflowne”, intentan mantenerse fieles a los de la fuente, sin exageraciones en las formas o los rostros. Uno notará, especialmente, el uso de una sombra difuminada constante para resaltar la sensación de profundidad en los cuerpos y caras.

    Pero lo que definitivamente llama la atención es la animación de las interpretaciones musicales: el movimiento de los personajes al tocar los instrumentos es muy fluido, el detalle en el dibujo de los dedos pueden incluso hacerle pensar a uno que está viendo rotoscopía. Al investigar un poco sobre la realización de esas tomas notables, uno se topa con que Watanabe, Kanno y su equipo usaron referencias reales para los animadores: grabaron a músicos en un estudio con un montón de cámaras de todo tipo, la mayoría prestadas de amigos y familiares debido a restricciones en el presupuesto, desde diversos ángulos. La solución más simple y económica habría sido utilizar animación generada por computadora (CG), pero decidieron que no se vería real y fueron por el camino más arduo (y se les agradece). El CG es usado con criterio principalmente para máquinas, pero el espectador posiblemente no lo note a menos que preste especial atención. El resto de la animación se mantiene consistente a lo largo de la serie.

    En la imagen superior: Posición de las cámaras, muchas de ellas prestadas de familiares y amigos de la producción, que se utilizaron para grabar las interpretaciones desde distintos ángulos y que sirvieran de referencia para los animadores. Abajo: Comparación entre el storyboard grabado y la animación final.

     

    Los adolescentes en la cuesta

    La historia de “Sakamichi” está cimentada en dos personajes: Kaoru y Sentarou (interpretados respectivamente por Ryouhei Kimura y Yoshimasa Hosoya). La situación de uno es el reflejo de la del otro. La vida actual de Sentarou parece alegre al compartir una casa pequeña y pobre, pero animada, con cuatro hermanos y una risueña madre adoptiva, mientras su padre trabaja lejos y regresa a casa muy de vez en cuando. Por otro lado, Kaoru vive en la casona de un tío, con muchas comodidades, pero nos damos cuenta de inmediato de que no hay mayor familiaridad entre ellos, sus relaciones son frías y, en un primer vistazo, la amplitud de la casa resalta esa sensación de soledad; su padre viaja mucho por cuestiones de trabajo y lo ve muy poco. En ambos, la figura paterna es lejana, pero representa cosas opuestas: en el caso de Sentarou, su recuerdo trae dolor y la posibilidad de su regreso representa desequilibrio. En el de Kaoru, el padre trae esperanza, se ansía su regreso, sus memorias remiten a un tiempo más feliz.

    Dado que solemos acompañar las cavilaciones de Kaoru, notaremos su envidia por la situación del otro. En una primera impresión, este desear las cualidades o circunstancias ajenas se nos presentará en forma de amor colegial: Kaoru imagina que Ritsuko (interpretada por Yuuka Nanri) prefiere el atrevimiento y fuerza de Sentarou, y cree que no está a la par. Las razones de las preferencias de ella van un poco más atrás en el tiempo y parecen tener que ver con su inclinación maternal. Podría darnos la impresión de que como personaje, palidece en comparación con los otros dos, y razones hay para pensarlo: no muestra un interés particular en alguna actividad fuera de la órbita de los dos muchachos, e incluso el hacerla profesar la fe cristiana no aporta a la historia más que para relacionarla con Sen. Esto empieza a notarse más con la aparición del otro personaje femenino prominente en la historia, Yurika Fukahori (a quien le pone la voz Aya Endo), una “senpai” a la que Sentarou ayuda cuando es acosada por unos tipos y de la que se enamora a primera vista. A diferencia de Ritsuko, Yurika muestra intereses que no tienen que ver necesariamente con los protagonistas y, más adelante, toma decisiones con madurez y firmeza, aunque no sin riesgo, sobre su futuro. Sin embargo, Ritsuko también tiene preocupaciones propias más grandes que están medio camufladas, pero que encuentran su vía de salida en las relaciones que mantiene con los muchachos, y que tienen que ver con la confianza en uno mismo.

    De izquierda a derecha: Ritsuko Mukae, Sentarou Kawabuchi, Kaoru Nishimi, y Yurika Fukahori

    Y este es un punto en común en los personajes de “Sakamichi no Apollon”, aunque pueda no parecerlo, aunque estemos metidos en la cabeza de Kaoru y sea más evidente en él, aunque sea más esquivo en los demás: los personajes más jóvenes tienen grandes inseguridades, algunas de ellas provenientes de heridas dejadas desde antes que la historia empiece y que posiblemente los acompañen un buen tiempo. Y, ¿no nos sucede a todos en la adolescencia y juventud, en dónde definimos una personalidad? ¿No cuestionamos nuestras capacidades y valía? ¿No nos comparamos con otros en un intento por descubrirnos a nosotros mismos? No es de extrañar que la música, el jazz en particular, encaje tan bien al exteriorizar los sentimientos de los protagonistas: nunca se sienten más en casa, más auténticos, más que son uno mismo, sea quien ese ser sea, cuando se dejan llevar por los instrumentos.

    Shinichiro Watanabe sabe dosificar la cuota de situaciones a lo largo de sus episodios de tal modo que no hay alguno que no contribuya a que la historia avance de forma significativa. Aunque también hay algunas conveniencias. No son muchas, no echan a perder la experiencia, pero no es posible no notarlas. Esto, tal vez, responde a la amplitud de la fuente (recordar que se han puesto nueve tomos de manga en una serie de doce episodios). Hacia el final, puede haber una sensación de leve apresuramiento acentuado por un salto temporal, pero la serie no se traiciona a sí misma, continúa con las ideas que dejó plantadas y resulta incluso admirable la economía de recursos para cerrarla: acomoda las piezas y ya no dice más. No es necesario.