Etiqueta: Neon Genesis Evangelion

  • Estimado, Netflix

    Estimado, Netflix

    Carta a mi querida plataforma virtual  que me permite ver animes clásicos y nuevos. Yo que soy fanática de la animación japonesa siempre  me ha resultado difícil tener  acceso a ella. Hasta con la llegada del internet, ya que para ver un episodio, tenía que lidiar con el peligro de llenar mi pc con harto virus. Pero gracias a tu sistema holístico de propuestas los aficionados al anime tenemos una esperanza de ver nuestras series en alta calidad, completas y hasta temporadas enteras.

    Ahora, ya se viene el estreno de Saint Seiya este 19 de julio pero no puedo dejar de acordarme el trauma que me has dejado después del lanzamiento de Neón Génesis Evangelion en tu soporte streaming. Siento que rompiste parte de mi infancia con la extracción del ending Fly Me Too The Moon de Claire Littley. Y no solo te bastó con eso ya que suprimiste bastantes canciones del soundtrack original en algunos  capítulos. Para la próxima, intenta pensarlo mejor, no debes  olvidar que el anime es un producto audiovisual no solo ¨dibujitos¨ Y como tal necesita tener todos sus componentes mezclados para poder dar la explosión de sensaciones que el director de la producción quiso realizar durante una escena. Por citar un ejemplo, yo no pude sentir la esencia de Hideaki Anno, director de Evangelion, en la escena donde la mayor  Katsuragi le revelara verdades amorosas a su ex   Ryoji Kaji. Aunque ahora puedes incluir el ending por medio de Google Chrome tampoco es la voz. La mayoría de los usuarios visualizamos nuestras series por un Smart tv o un móvil.

    Bueno, trato de entender que es un problema de licencias. Que no te alcanzó el dinero para poder pagarle a sus respectivos autores, pero, que las canciones estén completas para usuarios de otros países me deja un mal sabor en la boca. Trataré de superarlo.

    Al igual que la decisión del staff encargado de dar vida a este nuevo remake de los caballeros del bronce. Intentaré dejar de lado que a uno de los personajes más emblemáticos de la serie se les ocurriera cambiarle el  sexo. Intentaré cerrar los ojos y pensar que es por la continuidad de la franquicia. Y que Masami Kurumada está feliz porque la facturación no se detiene.

    Espero, de todo corazón, que la  fluidez de las batallas no se vea afectada por el nuevo método de animación que plantea el director, Yoshiharu Ashino. Como acotación personal no es de mi agrado ver remakes en formato 3D ya que las batallas, uno de los ingredientes más importantes de un shonen, se ve opacado con la lenta animación que ofrece este formato.

    En fin, ya debo dejar de hablar todo lo malo y no ser mezquina. Es cierto que haces también esfuerzos por darnos material anime reciente y que cada vez tengas más títulos en tu catálogo. Sí me he dado cuenta que agregaste la última película de Nanatsu no Tanzai, la segunda temporada de Kakegurui y hasta Seven Seeds, resaltando que las dos últimas entregas son títulos pertenecientes de la temporada 2019. De que hay esfuerzo, lo hay, pero por favor, no trates de tomarnos por tontos. Somos un fandom fuerte y que crecemos cada día más.

    Estaremos atentos. Yo por mi parte, siendo crítica de animación japonesa, doy mi palabra que aplaudiré tus esfuerzos, pero también prometo protestar si fallas en el intento.

  • ¿Por qué Evangelion?

    ¿Por qué Evangelion?

    El Diccionario de la Lengua española (DLE) señala como una acepción del adjetivo ‘clásico’ la siguiente: “[Lo] que se tiene por modelo digno de imitación en cualquier arte o ciencia”. Fue seguramente en este sentido del término en el que pensaba la helenista Jacqueline de Romilly cuando escribió un hermoso ensayo sobre el legado del mundo helénico –la democracia, el teatro, la filosofía– titulado ¿Por qué Grecia? (1992). Al igual que ella, nosotros también entendemos lo clásico no como un estilo o periodo específico, sino como aquella característica de ciertos productos de la actividad creativa de la humanidad que han trascendido su tiempo y a las que, por lo tanto, vale la pena conservar en el recuerdo. Ese es el caso de Neon Genesis Evangelion (1995-1997).

    Como producto artístico, este ánime es susceptible de ser analizado bajo la propuesta del historiador del arte Erwin Panofsky en tres niveles distintos: el preiconográfico, el iconográfico y el iconológico. En primer lugar, desde el punto de vista formal o preiconográfico, Evangelion representó una revolución en el mundo de la animación japonesa por el uso magistral de un recurso técnico proveniente del cine: el montaje. Como Serguéi Eisenstein en sus célebres películas de los años veinte, la sucesión frenética de una serie de planos que no guardan una relación de contigüidad espacial o temporal, pero sí metafórica o metonímica, genera constantemente la emergencia de sugestivos sentidos. Así, por ejemplo, la secuencia del ataque psicológico del decimoquinto ángel, Asrael, desde la estratósfera en contra de Asuka y en el que se muestran alternativamente imágenes de ella de niña y de su muñeca rota parecen expresar una analogía ominosa: somos para la divinidad lo que los juguetes son para nosotros.

    En segundo lugar, desde el punto de vista iconográfico o del tema tratado, no cabe duda de que estamos ante uno de los motivos más recurrentes en la historia del arte occidental: el Juicio final. Se trata de un tópico común a la escatología de todas las religiones abrahámicas y su representación tiene una amplia tradición que se remonta a inicios de la Baja Edad Media. La crisis del año Mil fue el detonante para que escenas del Apocalipsis de San Juan se esculpieran en los tímpanos de las principales iglesias románicas de Europa. Ad portas el cambio de otro milenio, el animador japonés Hideaki Anno actualizó este mito judeocristiano, a través de las vicisitudes de un grupo de individuos que se debaten entre, por un lado, el combate con unos seres sobrenaturales enviados para aniquilar al género humano y, por el otro, con los fantasmas de su propio pasado, tejidos en el seno de conflictos familiares irresolutos. De esta forma, lo biográfico alcanza dimensiones cosmológicas.

    Por último, en el nivel iconológico o sociocultural, la obra de Anno es una denuncia del nihilismo de las sociedades posindustriales contemporáneas, cuyos individuos viven anclados en lo que el filósofo francés Gilles Lipovetsky ha llamado un narcisismo apático, encarnado magistralmente en la figura del protagonista, Shinji Ikari, presa de un hedonismo cobarde, solipsista, desencantado del futuro y desconocedor del pasado. A través del drama de su existencia, Evangelion anticipa problemáticas tan actuales como la emergencia de la posverdad y el aumento de la intolerancia y la frustración colectivas. De este modo, parece decirnos este ánime, no es el Dios veterotestamentario el que ha decretado nuestra extinción, sino el de la sociedad del espectáculo y del consumismo vacuo, uno creado a imagen y semejanza de lo humano.