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  • Akira Kurosawa en la década de los setentas

    Akira Kurosawa en la década de los setentas

    Akira Kurosawa, el gran director de cine japonés, sufrió una crisis en la década de los setentas, pues ninguna productora japonesa quería financiar sus costosas y exigentes películas. Hay que recordar que ya eran otros tiempos y la televisión había llegado a los hogares. Este ambiente llevó al «Emperador» Kurosawa a intentar el suicidio, pero felizmente no logró su cometido.

    Sin embargo, él jamás esperó que a finales de la década un par de jóvenes cineastas estadounidenses que acababan de tener un gran éxito comercial (George Lucas y Francis Ford Coppola que acaban de dirigir Star Wars y El Padrino) le propusieran financiar su siguiente película. Cuando este par se enteró que su gran maestro no conseguía financiamiento (habían crecido admirando su cine), no dudaron en invertir en él los millones que acababan de ganar. Así nació Kagemusha (影武者) de 1980.

    El maestro Kurosawa en el set de Kagemusha (影武者), 1980. Esta película marcará un antes y un después en su carrera artística, pues es su regreso a los dramas de época (jidaigeki).

    Antes de Kagemusha: el drama de época

    Donald Richie es el más grande historiador de cine japonés tanto fuera como dentro del país nipón. Fue íntimo amigo de los directores más representativos del cine clásico como Akira Kurosawa y Yasujirō Ozu. Esto le permitió conocer sus obras de una manera única y su aporte a las investigaciones sobre el cine japonés son extremadamente valiosas. En su libro «The Japanese Film: Art and Industry«, relata la importancia de los géneros en esta cinematografía y cómo la división en subgéneros es una característica propia. Por ejemplo, cuando se está frente a una película de samuráis (por las cuáles Kurosawa es tan conocido internacionalmente) es importante entender qué subgéneros existen detrás y lo que implican.

    Donald Richie (izquierda) junto a Akira Kurosawa (centro) en un set de grabación. La más completa biografía del director está escrita por dicho historiador.

    En el caso de una película de samuráis, éstas están inscritas en un género llamado jidaigeki (drama de época) que es opuesto a otro género famoso en Japón llamado gidaigeki (drama contemporáneo). El drama de época implica encontrarse con ciertos roles tradicionales de la historia del Japón antiguo previo a la era Meiji (1868-1912) como por ejemplo:

    • Comerciantes: los de alto rango llamados bantō o sus ayudantes conocidos como tedai.
    • Artesanos: esto varía dependiendo del periodo de la historia del Japón antiguo en la que esté inscrita la película.
    • Personajes del gobierno: también varía dependiendo del periodo histórico. Por ejemplo muchas películas son ambientadas en el periodo Sengoku (1467-1615) o en Edo (1603-1868) donde existía una clase samurái dominante y aparecen figuras como el daimyō (señores feudales) o shōgun (el militar con más poder luego del Emperador). Los films situados en el periodo Heian (794-1185) retratan otro tipo de personajes como los nobles de la corte imperial.
    • Guerreros: aquí entran los samuráis y los rōnin. Si la película se centra en ellos, aparece un subgénero: el chambara.
    https://www.youtube.com/watch?v=mKP5HuZ8QhQ

    En esta entrevista, George Lucas comenta sobre la maestría de Kurosawa y su influencia en Star Wars. Sobre todo recalca cómo lo influenció el jidaigeki llamado «La fortaleza escondida» (隠し砦の三悪人, Kakushi toride no san akunin) de 1958. Si buscan el argumento de la película, es clara la influencia para la creación los personajes R2D2, C3PO y más.

    El chambara es un subgénero donde Akira Kurosawa aportó un legado de elementos visuales como ningún otro director: desde el rōnin solitario hasta el exceso de sangre en cada pelea coreografiada. El chambara es el cine de acción de samuráis la cual es una palabra compuesta por dos onomatopeyas: «chanchan» es el sonido de dos espadas al chocar y «barabara» es el sonido de la carne tras ser cortada por una espada.

    Akira Kurosawa era un recurrente del chambara. Son estas producciones las que se asocian más con el director (aunque hizo bastantes dramas contemporáneos también). Algunas de sus obras dentro del subgénero son Los siete samuráis (1954), Yojimbo (1961), Sanjuro (1962) y Trono de sangre (1957). Un ejercicio interesante al revisar su filmografía es analizar cuántas de estas fueron antes de la crisis de la industria del cine japonés a mediados de los 60’s. La respuesta es solo dos (Kagemusha y Ran en la década de los 80’s).

    Estas obras tienen un alto costo de producción y los estudios cinematográficos no suelen estar dispuestos a financiarlas fácilmente. Es así como en la década de los setentas, el sextagenario Kurosawa comenzó a tener dificultades para que financien sus producciones (tanto sus jidaigeki como otras).

    Pero, ¿por qué si todo este tiempo había logrado que los grandes estudios financien sus películas -a pesar de los altos costos que implicaban- ahora ya no estaban dispuestos a hacerlo? La respuesta está ligada a la crisis de la industria cinematográfica donde la aparición de la televisión y la nueva ola de cineastas jóvenes independientes hicieron que la manera en la cual Kurosawa había estado acostumbrado a hacer cine, cambiara para siempre.

    Aquí comienza la crisis personal del propio Kurosawa que lo llevó a un intento de suicidio.

    La necesidad de un control absoluto le dio el título de «Tenno» (Emperador)

    Sin embargo, un componente vital para entender además por qué le fue difícil conseguir financiamiento es por su famoso perfeccionismo y porque como director él exigía la completa autoría de sus películas, es decir, no permitía que los directivos de los estudios editaran tomas o escenas con el fin de hacerlas más comerciables. Esto le causó muchísimos problemas en este nuevo panorama de la industria cinematográfica japonesa.

    Kurosawa era conocido como Tenno (El Emperador), por su estilo como director (aunque no era un título nada popular en el Japón posguerra). Era un perfeccionista que dedicaba enormes cantidades de tiempo y esfuerzo para lograr el efecto visual deseado. En Rashōmon, por ejemplo, tiñó el agua con tinta negra para lograr el efecto de lluvia intensa y terminó empleando todo el suministro de agua de la zona para crear una tormenta. En Trono de sangre, en la escena final en la que Toshirō Mifune es alcanzado por las flechas, Kurosawa empleó flechas reales disparadas por arqueros expertos desde cerca, que se clavaron a sólo unos centímetros del cuerpo de Toshiro Mifune.

    Trono de Sangre (蜘蛛巣城 Kumonosu-jō)​ de 1957. En la imagen Toshirō Mifune es alcanzado por las flechas. Aquí Kurosawa empleó flechas reales disparadas por arqueros expertos desde cerca, que se clavaron a sólo unos centímetros del cuerpo del actor.

    En Ran hizo construir todo un castillo en las laderas del Monte Fuji, sólo para quemarlo hasta los cimientos en la escena clímax de la película. Otras historias similares sobre el perfeccionismo de Kurosawa hablan de que mandó que se invirtiera el sentido del flujo de un arroyo, para lograr un mejor efecto visual, o que eliminó el tejado de una casa (para tener que reponerlo después) sólo porque le pareció que la presencia de ese tejado estropeaba una breve secuencia filmada desde un tren.

    Lluvia pintada en Rashōmon (羅生門) de 1950. Con este método logró que la lluvia torrencial adquiriera mayor fuerza (un elemento importantísimo en la película).

    Para ejercer un control así, tenía que mostrar un carácter con cualidades no muy atractivas, lo más cercano a un dictador. Acertadamente decía en un libro recogido por Donald Richie: “Aunque ciertamente no soy un militar, si comparas una unidad de producción con un ejército, entonces el guion es la bandera y el director es el comandante de la primera línea”.

    Los 70’s: la televisión y la industria de cine japonés

    Japón lideró la producción cinematográfica mundial desde 1950 a 1965 con más de 700 películas al año. Esta época se hizo conocida como «La edad de Oro», pues los logros artísticos y el cine comercial florecieron de forma simultánea.

    Los tres grandes directores que dominaron la edad dorada fueron Yasujirō Ozu, Kenji Mizoguchi y, por supuesto, Akira Kurosawa. Éste último nació en Tokio, un 23 de marzo de 1910. Dirigió 30 películas en media década de trayectoria (en 57 años), entre ellas algunas tan conocidas como Los siete samuráis, Rashōmon o Dersu Uzala. En la década de los cuarentas dirigió 10 películas; en los cincuenta 09 y en los sesentas 05. ¿Saben cuántas dirigió en los setentas? Solo dos. En la década de los ochentas repitió el mismo número y en los noventas fueron solo tres (falleció en 1998).

    Sin embargo, comenzaría la crisis de la industria cinematográfica a mediados de los sesenta y con ello el fin de “La edad de oro”. La entrada de la televisión en Japón trajo una falta de audiencia. ¿Qué hicieron los estudios? Recortar presupuesto, pero también pasó una cosa peculiar: La generación de jóvenes cineastas que emergió entre finales de los cincuentas y principios de los sesenta se rebeló contra lo que percibían como un sistema de estudios cada vez más rígido. Ellos fueron los primeros artistas que rechazaron la obra de sus mayores y buscaron una nueva estética más allá de las fronteras de Japón.

    Directores de mayor edad como Kurosawa se habían formado al amparo de un programa de aprendizaje que nutría sus ambiciones artísticas al tiempo que los dotaba de una formación técnica dinámica. En cambio, para la nueva hornada de cineastas, seguir el sistema de formación en un estudio era como subirse a un lento tren sin destino definido. Directores, guionistas, cámaras, etc debían escoger ahora entre someter su actividad a los convencionalismos de las fórmulas y los géneros establecidos o arriesgarse a romper con todo.

    Esto desató una crisis financiera donde muchos estudios como Daiei quebraron porque la audiencia japonesa comenzó a consumir producciones independientes, símbolo de la época.

    ¿Cómo se instaura Kurosawa en esta crisis? En 1965, tras el éxito de Barbarroja, su última película con Toshiro Mifune, el continuo ascenso de Kurosawa sufrió una brusca interrupción y su carrera se encontró repentinamente en la cuerda floja.

    Kurosawa sale de Japón y busca financiamiento en E.E.U.U

    El descubrimiento que Hollywood hiciera de su talento lo llevó a un contrato con la 20th Century Fox para co-dirigir una ambiciosa visión bilateral de la guerra del Pacífico llamada Tora! Tora! Tora! No pasó mucho tiempo antes de que hubiesen graves problemas de comunicación sobre el presupuesto, el tiempo de rodaje y lo que era más importante para Kurosawa: el montaje final. No le permitieron tener el control final de la película y lo acusaron de perfeccionismo extremo, tanto así que lo acusaron de loco. Pero si él había editado todas sus películas, ¿cómo lo van a contratar quitándole una parte tan esencial de lo que considera que es su cine como el control artístico?

    1971: El primer fracaso de taquilla en su trayectoria y el financiamiento de la Unión Soviética

    Por eso en 1970, tres amigos de la industria lo financiaron para que haga Dodesukaden, que Kurosawa hizo “en parte para comprobarle al mundo que no estaba loco”. Sin embargo, fue la primera vez que una película suya perdió dinero en taquilla. Tras un conocido desequilibrio emocional que venía desde Barbarroja, terminó por intentar suicidarse en 1971.

    En 1973, llegaría una oferta de la Unión Soviética para hacer una película financiada por la productora Mosfilm, tan conocida por hacer películas de Sergei Eisenstein. A Kurosawa siempre le había interesado la historia rusa Dersu Uzala y estuvo más que encantado de aceptar. Tras dos años de rodaje en Siberia, esta película ganó el Oscar a mejor película extranjera en 1976. Pero a pesar del éxito, siguió sin conseguir financiamiento.

    Acá es donde entran en el panorama Kagemusha, de 1980.

    Kagemusha: un antes y un después en su carrera artística

    Pero en 1977 un joven director llamado George Lucas (que acaba de estrenar el éxito taquillero Star Wars) decidió financiar al director que tanto lo había inspirado e influenciado: Akira Kurosawa. Cuando se enteró que no podía conseguir financiamiento para ningún nuevo proyecto le propuso ayudarlo y el director japonés le comentó sobre su proyecto más viable financieramente: Kagemusha, una historia épica sobre un criminal contratado para hacer de doble del agonizante daimio del clan Takeda y que termina con la famosa batalla de Nagashino de 1575. Es así como Lucas usa su influencia en el estudio estadounidense 20th Century Fox para que completen el financiamiento de la película y reclutó a su amigo Francis Ford Coppola (otro fan de Kurosawa) para la co-producción.

    Según cuenta Lucas, para la última secuencia de la batalla final se contrataron alrededor de 5000 extras y se filmó un día entero, pero en edición lo cortó a 90 segundos.

    Kagemusha fue un éxito en taquilla tanto en Japón como a nivel internacional. Ganó la Palma de Oro de 1980 y las buenas críticas y la gran acogida convirtieron esta película en el regreso de Kurosawa a proyectos nuevamente grandes. Gracias a esta película Kurosawa pudo centrarse en su nuevo jidaigeki: Ran, una épica sobre un daimio traicionado por sus hijos basada en la obra de Shakespeare El rey Lear.

    Bibliografía por si les interesa bucear en la industria del cine japonés clásico:

    The Japanese Film: Art and Industry de Donald Richie. Editorial Tuttle. (1959)

    Cine Japonés de Stuart Galbraith y Paul Duncan. Editorial Taschen. (2009)

  • Entrevista a The Force Perú

    Entrevista a The Force Perú

    Desde hace  ya mucho tiempo, The Force Perú se a dedicado a difundir la Franquicia de Star Wars en el país,  de manera muy analítica y con todo el animo del  mundo.

    Los chicos de esta agrupación tuvieron la gentileza de concedernos una entrevista.

    ¿Cómo y cuándo surgió la iniciativa de crear un grupo aficionado a Star Wars?

    El proyecto nació a comienzos de la década de 1990, cuando los iniciadores del club (quienes eran mayormente amigos que compartían diversas aficiones) decidieron lanzar una publicación llamada “Comics Info”, dedicada a lo relacionado con las historietas y los superhéroes. Entre los temas afines, se encontraba el Universo Star Wars, creado a partir de las películas del cineasta George Lucas; por lo cual decidieron publicar la revista “The Force”, dedicada especialmente a la saga galáctica. La motivación principal era conocer más acerca de la afición y de compartirla con personas más  allá del círculo íntimo.

    La decisión de fundar el club se vería impulsada por el estreno de la Edición Especial de la Trilogía Clásica en 1997 (con ocasión del 20mo aniversario de la película original) y por el de Episodio I: La Amenaza Fantasma en 1999, el cual marcó el inicio de la muy esperada Trilogía Precuela.  A comienzos de ese año, se inauguró la tienda “The Force”, la cual se convirtió en el punto de encuentro y de confluencia de quienes darían origen al club, además de los aficionados en general.

    A partir de ahí se dio el proyecto de dar vida a la Asociación Cultural con el propósito de informar y difundir todo lo relacionado con La guerra de las galaxias y la experiencia en nuestro país a través de actividades de carácter social y cultural. De ahí nuestro lema: Star Wars para todas las generaciones.

    THE FORCE PERÚ FAN CLUB: http://theforce.pe/fan-club/

    ¿Por qué les gusta Star Wars por encima de otras franquicias de entretenimiento, qué lo hace tan especial?

    Para un espectador ocasional, puede parecer una franquicia más. Pero si uno profundiza más, podrá reconocer varios méritos y virtudes que la hacen especial.

    La más resaltante es que marcó un hito importante en la cultura popular y en la historia del cine, tanto por las innovaciones técnicas que fueron desarrolladas para su realización como en la forma de contar el género de la aventura y la fantasía ambientada en un escenario espacial y futurista, combinado con influencias literarias, mitológicas, filosóficas, históricas y cinematográficas. El resultado es una obra que se alimenta de y que rinde homenaje a muchas referencias culturales pero de una forma original y con una personalidad distintiva que ha logrado atraer a diversas generaciones. Tal es su importancia y repercusión que se ha mantenido vigente después de varias décadas en un público variado.

    Eso es mérito del mismísimo George Lucas y de los diferentes artistas que contribuyeron a darle forma a este universo ficticio pero fascinante. El despliegue de creatividad en lo que respecta a los diseños de los personajes, aliens, naves y vehículos es sin lugar a dudas uno de los elementos más atractivos. Y ni qué decir de la música: la banda sonora es una de las más impresionantes y espectaculares.

    Y otra característica destacable es ese potencial creativo que permite el desarrollo de historias a partir de cualquier personaje o elemento por más minúsculo o irrelevante que parezca. Eso explica la cantidad de relatos y la diversidad de medios (series de TV, libros, comics, novelas, videojuegos, etc.) en los que se han lanzado historias que no dependen de los protagonistas o los personajes icónicos de la franquicia. Por eso lo que se conocía como el Universo Expandido tuvo un peso considerable en la experiencia de la afición más allá de las películas.

    Proyecto Sugoi difundió el anime y manga por varios frentes, por medio de un programa de televisión, radio, revistas, reuniones y la Internet. ¿Cómo difunden ustedes su afición? ¿Nos pueden hablar de cada uno de los medios en que lo hacen?

    La difusión de la afición pasa por dos ámbitos: el de las actividades y el de las publicaciones.

    Nuestra principal actividad es la de las reuniones de socios del club y fans en general, en las que se dan charlas, proyecciones, trivias, entre otras. Además, también hemos organizado funciones con ocasión de los estrenos de diferentes películas de la franquicia. Otra forma de acercar al público al tema ha sido las exhibiciones de coleccionables, entre las que destaca la denominada “Infinito” (cuya primera edición se dio por el estreno de Episodio II: El Ataque de los Clones; y la segunda, por el de Episodio III: La Venganza de los Sith).

    REUNIONES DE SOCIOS: http://theforce.pe/fan-club/actividades/reuniones-de-socios/

    Una de las vivencias más significativas fue la experiencia que nos trajo en su tiempo el Juego de Cartas Intercambiables (Trading Card Game), producido por Wizards of the Coast. Desde el lanzamiento en el 2002 de la primera expansión de cartas (Attack of the Clones) hasta la actualidad (ya que este juego ya no se encuentra en producción por esa empresa) la tienda de The Force fue sede de la primera Liga Oficial del TCG en el Perú con contacto de Game Zone, distribuidora en ese entonces del juego (http://theforce.pe/fan-club/actividades/liga-tcg/).

    EXPOSICION INFINITO: https://www.youtube.com/watch?v=NxvEq4LOv-w

    EXPOSICION INFINITO II: https://www.youtube.com/watch?v=rnK-S6TaNGo

    ESTRENO DE EPISODIO III: https://www.youtube.com/watch?v=-Swux5NfWcI

    ESTRENO DE EPISODIO VII: https://www.youtube.com/watch?v=qhaOAbuLrGs

    ESTRENO DE EPISODIO VIII: https://www.youtube.com/watch?v=FDV6DR0Fy_4

    En el ámbito de la participación en convenciones de fanáticos, organizamos el JediFest (http://theforce.pe/novedades/jedifest-2012-experiencia-coleccionismo-nuestro-pais/) dentro del marco del evento Lima Comics. Recordamos de forma especial la edición del 2012, en la que tuvimos la oportunidad de traer como invitados a importantes especialistas internacionales en el rubro del coleccionismo de Star Wars: Steve Sansweet, Gus Lopez, Duncan Jenkins, Chris Georgoulias y nuestro compatriota Luis Gálvez.

    Asimismo, hemos producido varias publicaciones impresas y digitales, con el fin de poner al alcance de los aficionados y al público lector información variada e interesante sobre diferentes aspectos relacionados con Star Wars y las noticias y actividades en nuestro país.

    En un tiempo en el que la Internet y las redes sociales aún no se masificaban, se dio la iniciativa de la revista “The Force”, un fanzine informativo en español en el que se desarrollaban algunos aspectos más específicos. También hemos producido infografías y boletines; además de contribuir y asesorar la elaboración de publicaciones similares en algunos medios masivos.

    Por otro lado, tenemos nuestra página web (http://theforce.pe), en la que incluimos noticias, artículos, reseñas, entrevistas, etc.; la cual se convirtió para nuestro agrado y sorpresa en un referente importante en la red para los aficionados de habla hispana no solo por el contenido informativo, sino también por los aportes y los espacios de opinión en los que compartimos y exponemos muchas de nuestras impresiones acerca de las historias y del desarrollo de la franquicia. Eventualmente, también se dio el ingreso a las redes sociales principales como Facebook, Twitter y YouTube.

    Recientemente, hemos lanzado nuestro propio podcast, la  Mesa de Greedo (http://theforce.pe/podcast/). A través de este medio abordamos muchos de los elementos anteriormente referidos pero en un formato más cercano al radioescucha que es más asiduo de los programas de transmisión online a modo de conversación, con el enfoque crítico que siempre hemos querido proyectar.

    Desde hace unos años, Star Wars tiene un nuevo dueño que casi está de más mencionar. ¿Qué opina The Force Perú sobre el nuevo tratamiento que se le está dando a la franquicia en esta nueva era?

    Es un tema muy controvertido, pues la discrepancia y la diversidad de posturas son evidentes. Pero personalmente creo (y en esto coincido en buena medida con varios de mis colegas) es que el manejo de Disney deja mucho que desear. Las decisiones que han tomado los ejecutivos y los realizadores han sido muy desatinadas y reflejan una incapacidad de aprovechar y de comprender lo que tienen entre manos: no se trata de un mero producto de entretenimiento, sino de una obra artística con un potencial narrativo y creativo muy grande. La invalidación del Universo Expandido, el apartamiento de George Lucas del desarrollo de la nueva trilogía de películas y el tratamiento decepcionante de las dos primeras entregas dan cuenta de este derrotero que han tomado.

    Viendo el panorama actual de Star Wars y cómo se están llevando las cosas, ¿creen que en el futuro la afición crezca, solo se mantenga igual, o que vaya a disminuir?

    Por lo que se puede ver por el momento, esto ha tenido un impacto considerable en el fandom. No pocas personas se han visto en la situación de poner fin a su faceta de fan. La venta del merchandising, la cual ha sido uno de los pilares más importantes de la franquicia, se ha visto afectada también. Por supuesto que también están los fans que se mantienen como seguidores de la franquicia y es comprensible. Es posible que se mantenga la afición (tal vez por algún tiempo), pero ciertamente ha perdido la mística y el encanto que por muchos años había mantenido.

    ¿Qué cosas buenas les ha traído en general ser aficionados a esta saga? ¿Tienen alguna anécdota qué recuerden?

    Definitivamente, el club se ha convertido en el espacio en el que he podido conocer a muchos amigos importantes más allá del fanatismo por Star Wars. Por nuestra parte, nunca ha habido el interés de lucrar o sacar algún provecho. Por el contrario, sacar adelante nuestros proyectos han significado dedicar esfuerzos, tiempo y recursos por una satisfacción propia de compartir un gusto que ha tenido una relevancia muy fuerte en nuestras vidas.

    Una de las recompensas que he tenido es poder sentir que uno no se ha quedado solo en vivir una afición, sino también poder aportar algo al conocimiento de la misma. Personalmente, una de las experiencias más interesantes y gratificantes que he tenido es la de entrevistar a los actores mexicanos de voz que han visitado nuestro país y que han participado en el doblaje de Star Wars, con los cuales hemos podido descubrir y confirmar algunos datos curiosos acerca de este tema.

    Proyecto Sugoi es una página que difunde la cultura popular japonesa, pero en especial el anime y el manga. ¿Cuál de estos formatos creen que se asemeje más a Star Wars?

    Curiosamente, si bien el universo de Star Wars tiene como punto de partida las películas, éste ha logrado trascender lo audiovisual y abarcar diferentes tipos de publicaciones y medios; tanto en las adaptaciones de las películas como en las historias originales. En ese sentido, tiene tanto del dinamismo del anime como de la narrativa gráfica del manga. Además que la influencia de la cultura japonesa también está presente en Star Wars.

    Curiosamente, existen trabajos inspirados en Star Wars en ambos formatos artísticos. En lo que respecta al anime, hay un video (https://www.youtube.com/watch?v=PN_CP4SuoTU) hecho por un fan que tiene un acabado muy bueno (con un aire a mechas como Macross o Gundam). Por otro lado, existen algunos mangas publicados oficialmente: unas adaptaciones de algunas de las películas de la Saga (Episodio I, IV, V y VI) y unas antologías de relatos cortos. De manera que los otakus tienen una puerta de entrada para conocer Star Wars de una forma distinta a la que estamos acostumbrados.

    Unas palabras para los lectores de la revista

    Agradecemos a Proyecto Sugoi por esta oportunidad de compartir nuestro trabajo con ustedes. Invitamos a sus seguidores a conocernos a través de nuestros medios y a acercarse al universo Star Wars a través de sus diferentes medios. Es una experiencia sumamente entretenida y enriquecedora.

     

    entrevista T. Gutierrez para Proyecto Sugoi.

    Fotografías  Archivo The Force Perú, edición T. Gutierrez.