Autor: Daisy Saravia

  • Dezaki.Sobre el materialismo y la estética anime

    Dezaki.Sobre el materialismo y la estética anime

    Si se menciona su nombre probablemente pocos lo conozcan. Pero si se mencionan sus obras todos lo reconocerán. Me refiero a Osamu Dezaki (18 de noviembre de 1943 – 17 de abril de 2011), el otro Osamu que no es Tezuka, pero que igualmente posee un sitial en la animación japonesa. Considerado en Japón como uno de los mejores directores de anime, Osamu Dezaki fue además artista de storyboard y guionista. Entre sus trabajos destacan Ashita no Joe, Cobra, Versailles no Bara, AIR (película), Black Jack (OVA), Golgo 13, Hamtaro, CLANNAD (película) y Oniisama E. Por si fuera poco, popularizó varias técnicas que ahora se consideran estándar en la animación japonesa, desarrollando un estilo característico y único.

    Pero para conocer a Osamu Dezaki es mejor conversar con un experto en la materia como Edson Elgueta Vergara, autor chileno de nada más y nada menos que Dezaki. Sobre el materialismo y la estética anime (2023, Ediciones Zero), un libro excelente que ha traído a Chile y Latinoamérica la investigación teórica sobre el anime, su industria y desarrollo. Edson, quien es de formación Psicólogo y Magíster en Cine y Artes Audiovisuales (y a quien puedes leer en @criticanima1 y La Izquierda Diario ), nos ofrece en esta entrevista no solo una aproximación a la obra Osamu Dezaki, sino una mirada íntegra y compleja de lo que fueron los inicios de la animación japonesa: sus avances tecnológicos, la precariedad laboral y el impacto en la sociedad. Una entrevista que te invito a leer para descubrir todo lo maravilloso que es y fue el anime.

    1. El 2023 publicaste tu libro “Dezaki. Sobre el materialismo y la estética anime” a través  de Ediciones Zero. Quería empezar preguntándote, ¿cuál fue el motivo por el que te animaste a publicar una investigación en torno al director de animación Osamu Dezaki? 

    Antes que todo, quisiera agradecerte a ti y a la revista de anime Sugoi, por esta instancia en la que puedo profundizar sobre mi trabajo, y hablar sobre este tema que nos apasiona tanto, como es el caso del anime. La publicación de mi libro Dezaki: Sobre el materialismo y la estética del anime, a través de Ediciones Zero, nace como la conclusión, y en cierto grado, depuración de la tesis con la que opté a mi grado de magíster en Cine y Artes Audiovisuales en la Universidad de Valparaíso. Anteriormente había tenido conversaciones con Constanza Veloso, por lo que le envié mi tesis, e inmediatamente me manifestó su interés para que editáramos el libro.

    En cuanto a la motivación emocional e intelectual, esta publicación responde a la necesidad de fusionar dos elementos centrales; mi pasión histórica por el anime como espectador, y la comprensión de sus fundamentos desde un punto de vista materialista dialéctico. Teniendo esto como consideración, me pareció que el artista más idóneo para condensar ambas cosas era Osamu Dezaki, ya que tenía una familiarización desde niño con su obra, y al mismo tiempo se le reconoce como un referente de los pioneros del anime.

    Osamu Dezaki, su estilo y aporte como director

    1. Algo que te he visto comentar es que efectivamente Dezaki no ha sido un director muy conocido en occidente, a pesar de que dirigió animes famosos como Versailles no bara o Ashita no Joe. Pensando en ello, ¿por qué le recomendarías  la obra de Osamu Dezaki a las generaciones jóvenes que hoy en día consumen manga y anime? 

    Extrañamente, el nombre de Osamu Dezaki no es muy conocido, pero no así su obra, teniendo en cuenta que el primer flujo importante de series que circularon a nivel internacional, fueron precisamente obras de este autor. En el caso de Latinoamérica, series como Ie Naki Ko (Remi), Takarajima (La Isla del Tesoro), Versailles no Bara (Lady Oscar) y Super Agente Cobra, por nombrar algunas, son producciones que gozaron de mucha popularidad, y siguen estando en el recuerdo de las audiencias.

    En el caso del estilo de Dezaki, a mi parecer, confluyen su conocimiento sobre el cine de vanguardia de aquella época, como la Nouvelle Vague y la Nueva ola japonesa; su conocimiento como mangaka respecto al lenguaje del manga; su sensibilidad por la pintura; la variedad de estilos musicales; y su particular sentido del dramatismo. Esta condensación de elementos, hicieron de sus producciones algo característico, donde el centro de la emotividad se concentraba en la expresividad de los fotogramas, y no así en la belleza y fluidez del movimiento. Desde este punto de vista, Dezaki, encarnó la tradición narrativa del realismo de posguerra, y el expresionismo como corriente fundamental de su arte, desde la vereda de la precariedad.

    Este rasgo distintivo de Dezaki se convirtió –probablemente- en la principal referencia estética, en cuanto a la producción de anime, donde gran parte de sus técnicas características son utilizadas hasta el día de hoy, producto de su extensa carga dramática. Por eso, sin dudas, podría considerarse a Dezaki, quizás, como el gran maestro de la expresión, en lo que refiere a la historia del anime.  Por tanto, si se quiere ir a la raíz del anime, obligatoriamente hay que pasar por Dezaki.

    Osamu Dezaki, un reconocido animador y director japonés, saltó a la fama principalmente por sus extraordinarias contribuciones al campo del anime.

    CLANNAD (2007) fue el último largometraje que dirigió Osamu Dezaki para Toei Animation.

    La divertida Hamtaro (2001) también forma parte del historial filmográfico de Osamu Dezaki

    1. Osamu Dezaki dio vitalidad y atractivo a la animación japonesa al igual que Osamu Tezuka, «el dios del manga». Por ejemplo, se recuerda mucho el uso de cámara multiplano o el uso de luz, entre otras tecnicas novedosas para su época ¿Por qué crees que en su momento Dezaki fue tan visionario? ¿Cómo crees que se imaginaba el anime que deseaba producir? 

    Una idea que intento desarrollar en el libro, es el cruce entre el filósofo y teórico del arte, Walter Benjamin, y el sentido del arte en Dezaki. Según Walter Benjamin ante la falta de autenticidad de la obra, y su constante reproducción, esta se desvaloriza, siendo una cosa más en este mundo atestado de mercancías, como diría Marx. A mi parecer, el director japonés, logra asestar de manera audaz, una resolución frente a esta contradicción, propia del modo de producción capitalista, relacionando formidablemente la imagen y la pintura, con la memoria. Es precisamente en este estrecho vínculo, que cobra un valor distintivo el desarrollo de su propio lenguaje de autor en el anime, el cual termina decantando, en su más grandiosa técnica, el Harmony.No cabe dudas, de que fue un visionario, desde el punto vista de la utilización de técnicas de animación, como el uso de la cámara multiplano, un rasgo distintivo en Ie Naki Ko; o en la utilización de la luz, el color, y el movimiento, junto a sus colaboradores Hirokata Takahashi, Shichiro Kobayashi y Akio Sugino, por nombrar a algunos. Pero la valorización sobre la textura de la pintura, junto al dramatismo de otros elementos complementarios, hizo del anime de Dezaki, algo literalmente memorable, generando imágenes que se recuerdan hasta el día de hoy, haciendo de un atajo productivo, la esencia misma del anime en su autenticidad. No por nada, se le conoce también a esta técnica como la “Postal del recuerdo”. A mi parecer, su visión sobre el anime, fue crear obras que traspasaran las fronteras del tiempo, y que pudieran seguir emocionando a pesar de los cambios de época, cuyo centro reside en transitar los laberintos del realismo, hasta llegar al climax de la expresión.

    Uno de las técnicas de Dezaki fue el uso de luz. Esta se agrega fotografiando las celdas de animación juntas y luego fotografiando la luz sobre la película en un aparato separado similar al que se muestra arriba, con exposición reducida para convertirla en una capa transparente encima de la animación.            La cámara multiplano introduce varios niveles o planos, de tal forma que en cada uno de ellos puede haber distintos personajes y objetos. Un ejemplo es el anime Ie Naki Ko o Remi de 1977.                                                                                                                                                                    

    La «postal del recuerdo» es una de las técnicas más conocidas de Dezaki y consiste en un fotograma congelados con tiza en colores pastel. Aquí se ilustra en Versailles no Bara o Lady Oscar de 1979.

    La industria del anime, la influencia de Tezuka y la superación a Disney

    4. Mencionas en tu libro Dezaki, que desde el inicio del anime con Osamu Tezuka, las técnicas de animación fueron reflejo del contexto empresarial, es decir, reflejo del crecimiento económico que por esos años experimentó Japón tras la Segunda Guerra Mundial ¿Crees que el aspecto económico fue determinante para la formación de la industria anime? y lo  más importante ¿Podría hablarse de una armonía entre el factor económico y el artístico o esta de plano no existe? 

    Desde mi punto de vista, si bien el factor económico no es el único, a mi parecer, es el determinante en todo el desarrollo de la animación japonesa, desde su inicio, hasta la actualidad. Me parece que este punto es importante mencionarlo, porque es lo que diferencia la propuesta teórica que planteo, de otros autores, como Thomas Lamarre, quien estando más cerca de la tradición posestructuralista o posmoderna, refiere a las transformaciones tecnológicas como la principal variable en el desarrollo del anime. A mi parecer, son precisamente las condiciones económicas –y por tanto históricas- las que permitieron a Tezuka generar una ruptura con la tradición de la full animation, e instalar la animación limitada como el dominio estético en la industria japonesa. Minimizar la cantidad de fotogramas necesarios; prescindir de trazos y otros elementos de estilo; y desarrollar un régimen productivo vertiginoso basado en la serialización, fue lo que permitió al “dios del manga”, transformar la animación japonesa para siempre.

    Ahora, desde mi punto de vista, esto más que una armonía entre lo económico y lo artístico, tiene que ver con sus tensiones y contradicciones, propias del modo de producción capitalista. Si lo miramos desde el punto de vista del surgimiento del anime con Tezuka, las nuevas formas de pensar en la estética animada, como en el caso de Dezaki, nacen con la superación de la tradición de Disney, cuyo punto de partida fue volverlo rentable y comercializable dentro y fuera de Japón, buscando hegemonizar el mercado. Sin embargo, este aumento en la producción de anime trajo consigo, una profundización en la precariedad del trabajo animado (la maldición de Tezuka), la fragmentación de la organización productiva, y la externalización del trabajo a escala internacional (subcontrato).

    Es así, como nos encontramos frente a la contradictoria tendencia entre arte (de masas) y capitalismo, puesto que más allá de las “buenas intenciones” sobre el arte, en medida que el propósito del anime escape de la encarnación de la potencialidad humana, y se dirija al aumento de las ganancias y la acumulación de capital, volverán a entrar en crisis sus fundamentos, arrojando su más clásica problematización ontológica ¿Qué es el anime? Respecto a estas discusiones, recomiendo muchísimo las investigaciones realizadas por Marco Pellitteri, Seiji Hanzawa, Noboyuki Tsugata, y Kenta Yamamoto.

    El director japonés Dezaki tuvo su paso por Madhouse, un estudio de animación que fundó el 17 de octubre de 1972 junto a Masao Maruyama, Shigeyuki Hayashi (aka Rintaro) y Yoshiaki Kawajiri. Todos ellos trabajaron en el famoso estudio Mushi Production, la compañía de Osamu Tezuka que, debido a sus bajos costos y pocas utilidades, tuvo problemas económicos y fue declarada en bancarrota en 1973.

    Portada de Manga College (agosto de 1950) de Osamu Tezuka «el dios del manga».Esta identificación de Tezuka con Disney se reitera en su obra, así como la necesidad de superación de la simple copia. Tezuka fue muy consciente que la industria japonesa del manga tenía que renovarse.

    Precariedad laboral, sindicalismo y Hayao Miyazaki

    5.Me pareció sorprendente leer en tu libro sobre las nada favorables condiciones de trabajo en la industria anime. En ese sentido, la precariedad del trabajo fue una constante al menos en sus inicios ¿Consideras que los directores de anime como Tezuka, Dezaki o el mismo Hayao Miyazaki tuvieron una situación difícil para hacer prevalecer su trabajo artístico? 

    Respecto a esta pregunta, me parece importante separar entre el director de películas de anime, y el director de series de anime. En el caso de Tezuka, siendo el forjador de lo que hoy entendemos por “anime”, es comprensible que gozara de una popularidad casi inmediata, ya sea con series como Astro Boy, o películas como Las Mil y una Noches, sin nombrar, los distintos cortos experimentales que creó durante toda su carrera. En el caso de Miyazaki, ha habido una tendencia a pensar en el inicio de la carrera del autor de El viaje de Chihiro como fundador de Ghibli, sin embargo, se desconoce su faceta de animador en Toei a comienzos de los años 60’s, y su rol de director en series como Conan: El niño del Futuro, o la película de Lupin III: El Castillo Cagliostro. En el caso de Dezaki, fue muy distinto, ya que el centro de su notoriedad como director, se estableció principalmente en las series de televisión, lo que hace que el reconocimiento autorial se disipe en la obra animada, enalteciendo generalmente al mangaka o al autor del libro, en el caso de las adaptaciones. Estos rasgos se han mantenido hasta nuestros días, donde se reconocen a autores de películas de anime como Katsuhiro Otomo, Mamoru Oshii, Makoto Shinkai o Mamoru Hosoda, mientras que los directores de las series de anime parecen inadvertidos. Conocemos a Hajime Isayama, Masashi Kishimoto y Gege Akutami, pero ¿Quién es el director de Shingeki no Kyiojin? ¿Quién es el director de Naruto y Jujutsu Kaisen?

    Difícilmente podríamos gozar de la libertad técnica y creativa de Miyazaki, si es que cada película que estrena Studio Ghibli, aparte de ser una gran obra de arte, no consiguiera, al mismo tiempo, ser un fenómeno en la taquilla. Un camino parecido al del más joven Makoto Shinkai, quien también logra arrasar popularmente con sus nuevas películas. Sin embargo, esto no es algo de lo que pueda gozar ni jactarse el anime serializado, donde los ritmos y calendarios son totalmente diferentes, con capítulos que se siguen produciendo, mientras las temporadas aún siguen en emisión, generando implicancias importantes en la calidad del nivel artístico. Uno de los casos más bullados del último tiempo, ha sido, sin dudas, el de estudio Mappa, donde sus propios artistas, han denunciado el alto nivel de explotación y exigencias con las que deben lidiar, afectando tanto su vida personal y familiar, como también la calidad de la obra, siendo su mayor reflejo, la segunda temporada de Jujutsu Kaisen. Pero esta no es sólo una problemática actual, es un hecho que se ha venido presentando durante décadas, y que es prácticamente transversal a toda la actividad animada, siendo la consecuencia más grave, la gestación y extensión del subcontrato a escala global, aumentando el nivel de despersonalización entre el artista y la obra. Es por tanto que la experiencia y actividad política de los artistas, como trabajadores del anime, es fundamental para la superación de esta exponencial y decadente forma de producir animación, que impacta directamente en su propuesta estética.

    En 1971, Miyazaki y Takahata renunciaron a Toei, dejando atrás sus días sindicales.  Después de fundar Ghibli, Miyazaki siguió siendo un defensor de las condiciones laborales de los animadores.

    El fundador y director de Studio Ghibli, Hayao Miyazaki, durante sus días de activista sindical en el estudio de anime Toei en
    Tokio. Fotografía de 1964.

    Jujutsu Kaisen se convirtió, sin duda alguna, en uno de los mayores éxitos de anime en el 2023. Sin embargo, este éxito se vio empañado por un caso de explotación por parte de Mappa. Fuente:Bussiness Journal

    6.Algo muy interesante del libro que publicaste fue la perspectiva marxista que usaste para abordar la teoría del arte en el anime ¿Podrías comentar qué motivó en ti esta mirada novedosa y qué destacarías de la misma?

    Curiosamente, a pesar de las características con las que cuenta el anime (división del trabajo, explotación, subcontrato, etc.), es bastante inferior la cantidad de trabajos orientados al análisis estético del anime desde la dimensión del trabajo, en comparación con las investigaciones culturales y narrativas sobre el mismo. Con esto no quiero decir que son innecesarias, por el contrario son fundamentales, y nutren permanentemente las perspectivas sobre el horizonte del anime. Sin embargo, a mi parecer, efectivamente, se devalúa el análisis del anime, como producto del trabajo humano, generando una separación entre la crítica económica del anime y la teoría sociológica/cultural del anime; división entre artistay composición animada.

    Creo, que en este sentido, mi propuesta intenta –quizás inicialmente- reposicionar al marxismo basado en los principios de Marx y Engels en la teoría del arte. Y en este sentido, esta propuesta del anime desde el marxismo (materialismo dialéctico), es al mismo tiempo una crítica a aquellas corrientes que abogan por una suerte de “semiocapitalismo”, donde el valor de las mercancías, no estaría determinado por el trabajo, sino por su significante. Desde mi punto de vista, el panorama actual muestra los límites de esta concepción subjetivista del arte, donde la animación es su mejor expresión, aumentando la tasa de sindicalización en los trabajadores de las artes, la cultura, y en este caso de la animación. Sabemos que en el caso de Japón, la fuerte instalación y desarrollo del neoliberalismo, ha generado importantes estragos en la politización asociada a la esfera del trabajo, habiendo un clima desfavorable para la clase trabajadora y los artistas de la animación. La fuerza de los sindicatos en la lucha activa por los derechos de los animadores y trabajadores del anime, se ha disipado ampliamente, pero esto no es eterno, es parte de un momento histórico, que puede cambiar en cualquier momento, y el caso de Mappa -por ejemplo- reactualiza esta posibilidad.

    Trabajos sobre cine y animación, como los realizados por los críticos Taihei Imamura y Kiyoteru Hanada, durante los años, 40’s, 50’s y 60’s, nos hablan precisamente de la necesidad de esta dimensión de totalidad y dialéctica en el estudio de la animación japonesa, algo bastante similar, e incluso pionero en el caso del realizador soviético, Sergei Eisenstein, durante los años 20’s, 30’s y 40’s, respecto a Disney. Si es que pensamos en aquellas investigaciones más actuales sobre anime y marxismo, es Mark Driscoll, con su ensayo “From Kino-eye to anime-eye/ai; the filmed, and the animated in Imamura Taihei’s media theory”, del 2002, quien inaugura más nítidamente la reactualización de un marxismo de raigambre clásico en la teoría del anime, analizando anotaciones realizadas por Imamura desde “El Capital” de Marx, y entrecruzándolas con categorías del posestructuralismo de Deleuze, de las que principalmente, más allá de la relevancia de sus aportes, tengo ciertos límites.

    Creo que sobre esta pregunta, particularmente, podría extenderme demasiado, incurriendo en ideas que ya he dicho anteriormente, pero lo central, a mi parecer, de mi propuesta de analizar el anime desde el marxismo, es abrir un campo de polémica y debate, con otras corrientes (principalmente posestructuralistas y posmodernas), reinstalando la necesidad de hablar de totalidad, objetividad y ciencia del arte, frente al peligros del relativismo cultural, sustentados en una radicalidad interpretativa autosuficiente. Hoy se vuelve fundamental, pensar no sólo en la ontología del anime: ¿Qué es?, sino también en su epistemología: ¿Cómo conocemos? ¿Cuál es la veracidad de sus fundamentos?

    El clásico de Dezaki: Ashita no Joe y las revueltas estudiantiles

    7.En  tu artículo “A cincuenta años de Ashita no Joe” publicado el 2020 en La Izquierda Diario de Chile, nos cuentas cómo, Joe Yabuki, el protagonista del manga, se convirtió en un símbolo para los jóvenes y las revueltas estudiantiles que en ese entonces acontecían ¿Consideras que el caso de Ashita no Joe  es un caso aislado o consideras que el anime puede ser propulsor e inspiración para la reforma social?  

    En “El autor como productor”, Benjamin se refiere al gran dramaturgo de la revolución rusa, Sergei Tretiakov, como el “escritor operante”, es decir en aquél en quien converge la tendencia política correcta, y la tendencia literaria más avanzada, ya que como señala el autor: “Su mision no es dar cuenta sino combatir; no consiste en hacer de espectador sino en intervenir activamente”. Me parece que en el caso de Ashita no Joe, no se da completamente, ya que tengo entendido que los autores del manga Asao Takamori (Ikki Kajiwara) y Tetsuya Chiba, no militaron en alguna organización de tendencia socialista o comunista (lo desconozco), aquella idea formulada por Benjamin, se encuentra en el núcleo de su creación, y gozando de una popularidad sin precedentes para aquellos años. No haré spoiler, pero que una organización política de izquierda como El Ejército Rojo Japonés, o el seguimiento de un autor que podríamos considerar en la verdad opuesta de la izquierda, como Yukio Mishima, hayan tenido esta afinidad por esta monumental obra, no es casualidad. Esto, sin mencionar las decenas de miles de estudiantes y la juventud trabajadora que seguía la historia de Joe Yabuki. La historia de un huérfano que se planta en el lugar más pobre del Tokyo de la posguerra, pasando de ser un delincuente, a llevar en su espalda los sueños y anhelos no tan sólo de su pueblo, sino también de sus rivales, fue sencillamente la coronación del espíritu japonés, en medio del periodo más intrépido para la subjetividad de la juventud y la clase trabajadora, afín a las ideas del anarquismo y el comunismo, cansados de ser la servidumbre de Estados Unidos, con el tratado de la AMPO.

    En el caso de la animación japonesa, Ashita no Joe se convirtió en la opera prima, para la jefatura en dirección de Osamu Dezaki, quien logró tener en su equipo a la vanguardia de la animación japonesa,entre ellos, a Akio Sugino, Shichiro Kobayashi, e incluso a un muy joven Yoshiaki Kawajiri, sólo por nombrar a algunos. Y no sólo eso, sino que tuvo dos partes, la primera de 1970, con un estilo mucho más crudo y realista desde el punto de vista de la textura visual, la opacidad de la imagen y el dramatismo; y su segunda parte en 1980, que contó con un importante salto y consolidación en el estilo de animación, junto con una plasticidad visual mucho más intensa en sus colores, la experimentación entre diversos estilos musicales incorporando la música digital (Jazz, Funk, Balada, Rock, etc), y experimentaciones narrativas absolutamente alucinantes.

    Me parece que nos encontramos en una época en que el anime prácticamente se ha instalado como un área formativa de las nuevas generaciones, quienes tempranamente se enfrentan a una propuesta audiovisual tan compleja, y que sigue marcando los grandes problemas de la sociedad, de una manera extremadamente intensa: Justicia, honor, revolución; por más que se vengan instalando narrativas posmodernas, que sin dejar de ser interesantes y bellísimas en muchos aspectos, tienden a la desesperanza y el nihilismo, me parece que lo épico de la narrativa clásica del manga y el anime, se sigue manteniendo y prevalecerá. En Chile y Latinoamérica lo vivimos con los intensos procesos de revueltas que se suscitaron durante el 2019 y el 2020; las pancartas de Erwin Smith de Shingeki no Kyojin, las frases de Naruto Uzumaki, Rock Lee, o el Cosplay de Akatsuki; los carteles de Luffy de One Piece, por nombrar a algunos.

    Volviendo a Ashita no Joe, su relevancia, a mi parecer, recae en la creciente popularidad que ha ganado durante los últimos años en las audiencias, no sólo en Japón, sino a nivel internacional ¿Cómo es posible que un manga y anime con más de 50 años de antigüedad, y fuera de circulación en las grandes plataformas y canales tenga tanto impacto en la actualidad? Esto, a mi parecer reposiciona la cuestión de la objetividad y los universales, donde quien ve Ashita no Joe, no sólo ve las particularidades en su animación y su narrativa, sino el camino de una filosofía materialista que se despliega en el mundo de los pobres, los marginados, y el desierto al que van los boxeadores, como diría Hide Yuki, donde el absoluto y más importante principio es jugarte la vida en aquello por lo que merece la pena vivir, hasta quedar hecho cenizas.Lo de Ashita no Joe fue un fenómeno sin precedentes y en el anime estuvo dirigido por Osamu Dezaki. De hecho, cuando uno de los personajes más queridos del manga, Tooru Rikiishi, falleció; los fanáticos llevaron a cabo un funeral en la sede de la editorial Shonen Magazine , Kodansha, el 24 de marzo de 1970, aproximadamente un mes después de que el personaje falleciera en la revista. 

    Al funeral de Tooru Rikiishi llegaron unos 700 fanáticos. En la fotografía se puede observar el escenario en forma de ring de box que se armó para conmemorar la ocasión

    El personaje de Joe se convirtió en un símbolo político de la llamada Nueva Izquierda que operaba en Japón, formada principalmente por estudiantes universitarios. En esta época, los estudiantes japoneses protestaron contra las universidades privadas, a las que acusaban de preparar mano de obra para servir a los monopolios, además de ser excesivamente caras.

      1. Finalmente, quisiera cerrar esta entrevista con una invitación al público a leer tu libro “Dezaki. Sobre el materialismo y la estética anime”, el cual considero es una investigación importante que ayuda a comprender mejor la historia del anime y conocer la obra de un director genial como Dezaki. Al respecto, ¿En qué lugares físicos o virtuales podemos conseguirlo en Chile? Y para el público peruano o extranjero igualmente ¿dónde puede adquirirlo? 

    Bueno, quisiera invitar a todas las personas interesadas a conseguir mi libro Dezaki: Sobre el materialismo y la estética del anime, por Ediciones Zero. Es un libro que nace desde un concepción abiertamente marxista, para el análisis de un medio, históricamente tan complejo como el anime, profundizando en sus conceptos, su desarrollo histórico, con algunos debates para mí trascendentales, y obviamente, el análisis de la obra de Osamu Dezaki, quien para mí es uno de los directores más influyentes en la historia de la animación, y de quien se conoce bastante poco a nivel internacional. Es un libro escrito desde el convencimiento que el anime es una manifestación de la potencialidad humana, que nos permite analizar el mundo, y a nosotros mismo como parte de él.

    Lamentablemente ya no están quedando mucho libros para su venta, pero aún quedan ejemplares en plataformas como Buscalibre, y en librerías chilenas, como Librería Proyección, la Librería del Gam, y Alma Negra Librería, por nombrar algunas.

    Nuevamente agradezco la oportunidad para hablar del libro y mis ideas, y espero que cada vez seamos más personas quienes nos dedicamos apasionadamente a la investigación sobre el manga y el anime.

     

  • El Niño y la Garza: una película sobre las heridas y las grandezas humanas

    El Niño y la Garza: una película sobre las heridas y las grandezas humanas

    Hoy jueves 11 de enero se estrena en Perú El Niño y la Garza y este artículo (con spoilers) es un análisis de la película, que pretende explicar algunos pequeños detalles. La obra, como darás cuenta, es una obra de arte y cuenta con el prestigio de toda película de Studio Ghibli. Además, vendría bien mencionar que ha sido la reciente ganadora de la Mejor Película Animada en los Globos de Oro. Para quienes han visto la película y para quiénes no, solo te comento brevemente que la trama gira al estilo de La tumba de las luciérnagas (1988). Japón está en medio de una guerra y, de repente, es atacado por un incendio a gran escala que se asemeja a un ataque aéreo. El protagonista, Mahito, corre buscando a su madre y esto augura la esencia de la película entre el trauma y la superación del duelo.

    «El viento se levanta, hay que intentar vivir«

    El Niño y la Garza

    Mahito y dos referencias literarias[El spoiler comienza ahora]

    Lo primero que se comenta mucho en redes sociales es el título original: ¿Cómo vives? [君たちはどう生きるか], título que es un directo (y muy sutil) homenaje a la novela de Genzaburo Yoshino de 1937. Aún así lo que marca huella es el hermoso viaje a la fantasía que remite al Libro de las cosas perdidas de John Connolly, libro favorito de Miyazaki y publicado en el 2018. Y es que quizás influenciado por la conmoción y la tristeza de perder a su madre, el mundo «real» que rodea a Mahito gradualmente se ve erosionado por la «irrealidad».

    El niño y la garza

    La Garza, aosagibi y yokai

    En el viaje a la fantasía, la Garza desempeña un papel importante como puente entre ambos mundos. Quiero empezar comentando sobre este ser, un personaje misterioso e interruptivo que asocio al Aosagibi o garza azul. En el folclor japonés, la tonalidad azul de las garzas es parte de las creencias de que estas, al adquirir una mayor edad, se transforman en ese color y volverse yokai. Se las suele observar y su presencia, se dice, es peligrosa para el humano. Su aliento contenido de bolas de fuego ha sido objeto de miedo y de aseveraciones desde el período Edo hasta el Meiji. Incluso su representación más conocida es el retrato Garza Nocturna de Ohara Koson en 1910. La curiosidad por este mágico ser o yokai, no es novedad en Japón y justifica su prensencia como entidad del otro mundo. Por esa razón, la garza de la película de Miyazaki tiene que ver tanto con la invitación al otro mundo como con la representación de los deseos de Mahito. La Garza o Aosagibi le tienta a Mahito contándole sus deseos secretos y lo invita al infierno. Ese, se podría, decir es el truco del diablo. Hay una escena en la que, efectivamente, se dice que estas aves son mentirosas.

    Garza Nocturna de Ohara Koson (1910)

    Una garza real me dijo una vez que todas las garzas reales son mentirosas. Entonces, ¿es eso verdad o mentira?

    El Niño y la Garza

    El travesía de Mahito por la fantasía

    En El Niño y la Garza, la garza azul desempeña el papel del pájaro de fuego o aosagibi. Ahora bien, el viaje fantástico que realiza junto a Mahito es el siguiente:

    «Realidad» → «El mundo de los pelícanos y los periquitos» → «Paraíso» → «El mundo del tío abuelo» → «Realidad» →

    La garza azul o aosagibi, como dije antes, capta los deseos internos de Mahito y hace declaraciones sobre su madre en base a eso. También ve a través de sus mentiras, sus malicia internas y lo acusa. Por eso, el viaje que emprende Mahito con la Garza implica no solo reconciliarse con la vida y volver a la realidad, sino expiar la malicia que yace interiormente de él. La garza real es una existencia que no está sujeta a las reglas de ningún mundo y puede interpretarse como un narrador que conecta todos los mundos que existen.

    La malicia de Mahito

    Detengámonos ahora en la herida de Mahito. La autolesión de Mahito intenta mostrarle a quienes le rodean las cicatrices emocionales que siente, en especial, a su padre y a Natsuko. Su padre no se da cuenta de nada, pero Natsuko se da cuenta y termina culpándose a sí misma, diciendo: «Es mi culpa». Es un acto de malicia lo que hace Mahito porque busca culpar al resto de su dolor. Debido a esto, Natsuko es expulsada de su casa y se va a otro mundo. La aventura de Mahito es, por tanto , una aventura en la que repara la malicia que ha esparcido.

    El mundo real está «arriba» y el otro mundo fantástico está «abajo». Mientras Mahito continúa cayendo, llega al mundo del mar que se convierte en su primera parada. Por su descenso y surrealismo, «el mundo del mar» recuerda el mundo de los sueños de Alicia. Este mundo se describe como «un mundo de vida y muerte», un lugar donde la muerte termina y la vida comienza y un mundo donde la vida y la muerte se integran armoniosamente. Si la Garza representa sus deseos, el mundo del mar sigue esa línea y responde a la metáfora de ser la conciencia de Mahito. Determinada por el descenso, ese mundo alberga su psicología profunda.

    “Fecemi la divina potestate”: el descenso al infierno

    El viaje de Mahito es la oportunidad para viajar por su conciencia, pero este mundo representado que pretende castigar su malicia es el infierno también. Pensemos en la escena en la que él se aproxima a la torre. Hay una hermosa puerta a la entrada de la torre por donde atraviesa Mahito y en ella dice:“«Giustizia mosse il mio alto Fattore / fecemi la divina potestate / la somma sapïenza e l’primo amore» (La justicia movió a mi alto Hacedor / me hizo la divina potestad / la suma sabiduría y el primer amor).” Esta pertenece a la Divina Comedia, la cual refiere cómo Dante es guiado por el antiguo poeta romano Virgilio a las profundidades del infierno. Si lo comparamos, el mundo del mar no tiene parangón con el infierno de la Divina Comedia, pero así como Dante fue en búsqueda de Beatriz asimismo Mahito va en búsqueda de Natsuko. Los pelícanos y periquitos pueden ser crueles, pero oscilan en lo tierno o gracioso, por tanto, mantiene la belleza de la fantasía sin descuidar la moraleja.

    En este mundo donde se mezclan la vida y la muerte, las referencias y las citas no se acaban. El lugar especialmente fuerte es el cementerio. En la puerta hay una inscripción que dice : «La muerte son de los que aprenden».「ワレヲ學ブ者ハ死ス」Se señala así la necesidad de aprender y de morir al hacerlo. Esta frase asimismo se basa en una frase de Qi Baishi, un pintor y calígrafo chino nacido en 1864 y dice así: «Aprende mientras vivo, como yo mismo mientras muero «. Aosagibi, muchas veces comparado con un ave fénix tal vez sea el síntoma de la transformación del protagonista. El niño literalmente también está ardiendo en llamas. Su obsesión por la muerte de su madre lo ha llenado de sombras, por lo que morir es una acción inminente y una lección. Morir para vivir o aprender a morir…siempre para nacer de nuevo.

    Para Mahito la «muerte» es inseparable de la «guerra» en esta época. Las imágenes de su madre ardiendo en fuego es una constante de la muerte, así como de la guerra que vive Japón. No hay imágenes de soldados en la lucha ni de aviones bombardeando, pero sí de una sirena que aturde los oídos de Mahito hasta llegar a su alma. El mundo del mar, la fantasía y conciencia de Mahito también no escapa a la guerra. Se puede decir que en ese mundo la guerra está simbolizada por la tumba de piedra. Esta representa la «malicia» y una «maldición» para aquellos que se sumerjan en ella como Mahito. Parece decirnos que adentranse en la muerte no trae nada bueno. En ese sentido, la idea es no intentar aprender sobre la muerte por ser catastrófico. Sin embargo, la visión de Miyazaki sobre la muerte es aferrarse a la vida. Pongamos un contraste: los pelícanos se aproximan a la muerte; los walla walla, en cambio, mueren y renacen. Son dos visiones de vivir, también dos pensamientos filosóficos o espirituales. No existen ni buenos ni malos, solo diferentes. La forma en que vuelan los pelícanos es concreta y racional. La forma en que vuela el walla walla es, en cambio, misteriosa; además de que pueden renacer. Cristianismo y budismo se ejemplifican como religiones, pero ¿Qué tipo de vida es la que busca Mahito? Al final, Mahito solo busca vivir. Y es suficiente.

    Los pelícanos y walla walla: dos visiones distintas del mundo

    Mahito, que ha sufrido una pérdida en el mundo real y es incapaz de reconciliarse con su familia , deambula hacia otro mundo, emprende una misteriosa aventura y regresa. El tiene que aprender a vivir y a expiar su malicia. También tiene que aprender a amar a su familia. Recordemos que, incluso después de ir a ese mundo fantástico, todavía se refiere a Natsuko como «la persona que le gusta a mi padre» y no se refiere a ella como parte de su familia. Mahito tiene que curar sus heridas y curar sus heridas significa regresar a la sociedad, desde lo más simple que es regresar a la escuela a lo más complejo que es aceptar a Natsuko. En el momento que él dijo: «¡mamá Natsuko!», reconoció a Natsuko y a su nuevo hijo como familia por primera vez. Y así, se puede decir que aprendió a vivir.

    Como dice al final de la película: «¡Hay que intentar vivir!» 

  • Arquitectura ciberpunk en Akira

    Arquitectura ciberpunk en Akira

    En 1988, la película Akira de Katsuhiro Otomo golpeó como una bomba cultural en los cines y lo sigue haciendo hasta ahora para un nuevo público que se anima a verla.  Su trama es, para muchos, la expresión sincera del ciberpunk japonés, con el lema “high tech, low life” que se fagocita en un Tokio postapocalíptico, plagado de pandillas de motociclistas y un gobierno misterioso. Por esa razón, te invito a hacer memoria sobre este clásico y, de pasada, a reparar en su encomiable manga para analizar su arquitectura y relacionarla con temas como la rebeldía, opresión del sistema y búsqueda espiritual.

    «Llegará en día en el que nosotros también seremos. Ese día no ha llegado».

    Akira (1988)

    Neo-Tokio: ciudad metabólica

    Como sabrás, Neo-tokio es una ciudad ciberpunk. Lo interesante es que su desarrollo urbano está condicionado por la verticalidad. Proliferan los rascacielos y estos grandes bloques arquitectónicos se conectan a través de puentes, pasadizos elevados y estructuras aterrazadas. Es, en su conjunto, símbolo de progreso, el capitalismo y las corporaciones, o como diría Cho (2011) una “arquitectura moderna de triunfo”.Este tipo de arquitectura se relaciona con el Movimiento Metabolista, una corriente arquitectónica que imagina una ciudad horizontal en expansión, compuesta de estructuras gigantes y verticales. Se puede decir que la arquitectura metabólica presenta a la ciudad como una corporeidad que se extiende a la par del capitalismo. La visión crítica del ciberpunk precisamente es criticar esa expansión y los personajes de Akira participan de eso a través de su rebeldía.

    Opresión vertical

    En la distopía de la ciudad, las jerarquías sociales y la marginalidad conviven bajo una idea de falsa igualdad. Pensemos en las grandes autopistas que conectan la ciudad de Neo-tokio: dan la impresión democrática de que conecta lugares y personas, dan la impresión de modernidad para una ciudad. Y en medio de ese torrente de progreso vemos jóvenes como Tetsuo y Kaneda que, con su pandilla “Las cápsulas”, exhiben su poder a la velocidad de las motocicletas. Son los rebeldes sin causa, los James Dean japoneses que retan a la autoridad con procacidad. Y sin embargo, la pregunta cae por sí sola, ¿en realidad tienen tal poder? En realidad, no. Las pandillas como «Las cápsulas» o «Los payasos» se empoderan gracias a su rebeldía, pero eso no impide que sean absorbidas por la megalópolis. Si observamos el manga nos daremos cuenta de que lo minúsculo que llegan a ser los motociclistas frente a los rascacielos. Sobre esa diferencia abismal es que se construye una opresión vertical de la infraestructura sobre el individuo. En la figura 1, los paneles dan cuenta de la ciudad como inmensa y devoradora de la invidualidad.

    Figura 1: al lado izquierdo, un diminuto Kaneda camina frente a los inmensos rascacielos destruidos en una imagen desoladora. Al lado derecho, los motociclistas de Las píldoras se perciben minúsculos comparados con los rascacielos.

    La arquitectura de Neo-Tokio no es una estructura de liberación, sino una estructura de opresión ejercida por el capitalismo (Scavnicky, 2021). Pensemos en otro ejemplo.En la figura 2, Tetsuo se yergue sobre un edificio derruido y su postura demuestra control sobre la ciudad. Su poder es concluyente, pues al desarrollar poderes psíquicos se convierte en una “amenaza de violencia física” como reacción contra la acción policial (Riessland, 2013, 202-203). Dicho de otro modo, Tetsuo logra subvertir su marginalidad de pandillero gracias a su poder y con eso se apropia de la ciudad. Esto lo diferencia de Kaneda, quien camina sobre la ciudad destruida con apariencia inestable, caótica y completamente asustadiza. Hay una diferencia notorio en la composición de cada uno, pero sobre ambos se plasma un posicionamiento sobre la ciudad. Una conquista posterior a la opresión.

    Figura 2: en el extremo izquierdo, Tetsuo se yergue sobre el edificio. Kaneda, en cambio, se yerque sobre los escombros inestables de los edificios al medio y al etremo derecho

    Opresión geométrica

    No solo la verticalidad, la opresión de la ciudad futurística de Neo-Tokio se expresa en la geometría de los espacios interiores. Proliferan los pisos de losetas cuadradas como en la figura 3, así como los muebles simétricos y techos cuadriculados en otros panles. Estos elementos transmiten, en su conjunto, la sensación de asfixia y limitación para el individuo. Pero los espacios geométricos alcanzan no solo a las estructuras laicas, sino también a las religiosas. El templo sintoísta regido por Miyako sama tiene una estructura alejada del entorno natural, desprovista de jardines y espacios naturales. Mientras que en la figura 4 podemos observar sus pisos anquilosados de cuadros, en la figura 5 vemos un contraste fatal: un templo tradicional en ruinas detrás de una templo contemporáneo de estructuras geométricas que ponen enfásis nuevamente a la verticalidad. La sociedad distópica de Neo-Tokio exhibe debajo de sus pomposas estructuras la pérdida de la espiritualidad, del sentido de la vida. La opresión del capitalismo corporativo termina por aniquilar la existencia.

    Figura 3: el piso plagado de losetas cuadradas.
    Figura 5: estructura del templo sintoísta derrumbado y atrás de él otro templo imponiéndose
    Figura 4: la arquitectura geométrica del templo sintoísta, con abundancia de cuadros en los techos y muros

    La arquitectura de Akira refleja los códigos de una sociedad alejada de lo espiritual. Santiago Beruete señala: “La geometría brinda un refugio perdurable a las personas que se sienten olvidadas de los dioses y de los hombres, desengañadas del mundo y en conflicto consigo mismas, al mismo tiempo exiliadas de un pasado glorioso” (2016, 35). Pensemos otra vez en las referencias religiosas de Akira. Un ejemplo bastante sutil es la figura 6: una estructura arquitectónica que refleja los rayos del sol propios de la diosa Amateratsu, rayos que además iluminan a Kaneda de forma particular, muy similar a la figura 7. En cambio, la sede de Naciones Unidas tiene una estructura de hexágonos que en el budismo indica equilibrio y unión de contrarios. Recordemos que es el lugar desde donde se estudia el problema, aunque sin una resolución favorable.

    Podemos decir que los ciudadanos de Neo-Tokio, debido a las circunstancias que viven en la ciudad distópica, poseen un vacío espiritual que intentan llenar sin éxito con el progreso. El resultado es infructuoso y ni la religión puede salvarlos, pues se retrata lo religioso como un artilugio más del capitalismo. La religión se ve contaminada por el sistema neoliberal y su destrucción es igual de inevitable.

    Figura 6: a la izquierda se puede apreciar a Kaneda en un fondo luminoso que remiten a los rayos del sol, a la derecha la sede las Naciones Unidas y su estructura hexagonal
    Figura 7: la arquitectura que refleja el sol abre paso a la experiencia mística de Kaneda, quien logra ver un sol gigantesco y las olas alrededor.

    Destrucción diagonal

    Frente a la opresión sucede la destrucción y así nos encontramos igualmente con la destrucción diagonal. Cuando Neo-Tokio colapsa a manos de Akira, la arquitectura lo hace de formas interesantes. En la figura 8 observamos cómo los rascacielos se derrumban en inclinación diagonal.  Dicha destrucción representa la más grande catástrofe de la ciudad y, cual apocalipsis mileniarista, conjuga la destrucción con la inundación del mar y la presencia de grandes nubes. La destrucción de los edificios se convierte así en los mejores paneles del manga.

    Figura 8: la destrucción de Neo-Tokio es diagonal y asó corresponde con la caída de edificios

    Parece ser que lo diagonal cobra relevancia y nuevamente tintes espirituales. En el sintoísmo lo diagonal significa ascender a lo divino. Por ejemplo, en la arquitectura sintoísta, para acceder al templo que era el centro, el camino no debía ser lineal sino diagonal o sinuoso, representa una peripecia para el hombre en su camino a la espiritualidad.

    Podemos decir finalmente que la destrucción de Neo-Tokio tiene así matices religiosos porque combina la purificación del agua y la orientación diagonal de la luz que marcan, sin duda, el ascenso divino. En esa línea, nótese la luz circular en la figura 9. En el budismo zen, el círculo simboliza lo infinito contenido en la perfección de la armonía. La destrucción ha sucedido ya en Neo-Tokio y ahora se espera de ella su renacimiento.

    Figura 9: tras la catástrofe, la luz del cielo da paso a lo que sería el renacimiento de la ciudad. La atmósfera mística impregna así los destinos de los protagonistas y habitantes de Neo-Tokio

    Bibliografía

    Beruete, Santiago. (2016). Jardinosofía. Historia filosófica de los jardines, 1ª edición.Turner: Madrid.

    Cho, Hyunjung (2011). Competing FuturesWar Narratives in Postwar Japanese Architecture 1945-1970.

    Johnson, Craig y Tulloch, Rowan (2017). “Videogames   and dystopia: total cities, post-cities and the political unconscious”, Journal of Gaming & Virtual  Worlds, 9(3), pp. 243-256.

    Riessland, Andreas (2013).The Public Perception of the Bōsōzoku in Japan. 『人類学研究所 研究論集』

    Santos, Antonio (2019). Tierras de ningún lugar. Distopía y cine, Cátedra. 

    Scavnicky, Ryan (2021).Cyberpunk 2077 es una crítica de arquitectura sin nada que decir.The Architect’s Newspaper. https://www.archpaper.com/2021/01/cyberpunk-2077-is-an-architecture-critique-with-nothing-to-say/