El diario gatuno de Junji Ito

 El diario gatuno de Junji Ito

Ya que la fecha más indicada tiene poco de haber terminado, me gustaría hablar sobre mangakas de terror. Por fortuna este es uno de los géneros más fecundos de la historieta japonesa, el mismo cuenta con los elegantes trazos de Maruo Suehiro, el horror psicológico de Kazuo Umezu, la crítica metafictiva de Shintaro Kago y el siniestro extrañamiento de Senno Knife. Todos ellos han publicado obras importantes de gran alcance a lo largo de sus carreras y cualquiera de estas merece ser reseñada. No obstante, elegí la siguiente por su peculiaridad dentro del conjunto de obras de su autor.

Considerado por algunas personas como el representante más significativo del manga de horror vivo, Junji Ito sorprende por la variedad de temas que maneja. Bastaría reseñar brevemente los conceptos de tres de sus series principales para dar una idea de su fecundidad creativa. Gyo, por ejemplo, trata acerca de una aparente invasión de las criaturas marinas a la superficie en un pequeño pueblo costero; Tomie, de la intensa maldad de una hermosa joven, cuya verdadera naturaleza dista mucho de ser humana; y Uzumaki, de una serie de fenómenos en un pueblo, provocados por el despertar de una entidad misteriosa y antigua. Sus historias menores, las autoconclusivas, también están caracterizadas por esa mitología experimental. En ellas, los pobres humanos se ven atormentados por demonios, fantasmas, alienígenas y, no en raras ocasiones, otros hombres y mujeres.

Pese a su considerable desempeño en el horror, Junji Ito no se mueve exclusivamente en este terreno: ha publicado también adaptaciones literarias y manga autobiográfico. Sin embargo, los libros que ha recreado (entre ellos, Frankenstein y Humano demasiado humano) no se divorcian por completo de su nicho recurrente. Sí lo hacen, en cambio, sus historias autobiográficas, en las que, a excepción de una en la que relata la influencia que recibió de Umezu, prefiere hablar de su relación con sus seres queridos y los animales.

La historia de Ito Junji’s Cat Diary inicia con la compra de una nueva casa por parte del mangaka. Su novia, a la cual se refiere bajo el seudónimo de A-ko, le recuerda que, para desgracia del autor, poco amante de los gatos, habían acordado traer al minino de la casa de sus padres a vivir con ellos. Para empeorar la situación lo convence de adoptar un segundo gato con el fin de que el primero no se sienta solo. Así, la rutina de Junji lentamente se ve modificada por el deber de adaptarse a la comodidad de sus mascotas. Las cuales, además, ignoran sus desesperados intentos por obtener cariño de ellas.

Traducido como El diario gatuno de Junji Ito, en general, este manga no presenta complejidad alguna; solo relatos autoconclusivos sobre la crianza de gatos, que serán más del gusto de los dueños de estas mascotas. Sin embargo, más allá del argumento resulta interesante observar cómo el estilo de dibujo y las mismas expresiones venosas y exageradas utilizadas para el horror se adaptan al  género de la comedia y del slice of life, sin apartarnos del ambiente familiar en el que se insertan. Incluso muestras de inclinación a lo monstruoso, como las transformaciones del gato Yon, terminan conformando gags refrescantes y divertidos. Si consideramos la invención como un redescubrimiento, puede considerarse que su brillantez radica en el recordatorio de la maleabilidad de ciertos procedimientos gráficos y en que la obtención del efecto deseado con estos depende de una correcta contextualización. 

hikimole

Mamífero aficionado al manga, cómic y a la animación en general. Escribe lo que puede acerca de lo que le gusta.

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