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  • «Shiki Oriori»: esperanza y cambio en el donghua

    «Shiki Oriori»: esperanza y cambio en el donghua

    Nada es fijo. La vida siempre es un constante cambio y Shiki Oriori reflexiona sobre la necesidad de adaptarse a estos.

    Shiki Oriori (en Netflix Latinoamérica Shiki Oriori: Sabores de la juventud) es una película de anime estrenada el 2018. Es una coproducción chino-japonesa entre CoMix Wave Films y Haoliners Animation League que presenta tres relatos: “Fideos de arroz”, “Un pequeño desfile de modas” y “Amor en Shanghai”.

    Si bien estos no se conectan hasta el final, el encuentro de los protagonistas en un aeropuerto es un elemento vital, ya que nos está planteando revisar las tres historias desde la perspectiva de la migración, el movimiento y el cambio. Estos temas nos pueden hacer recordar a las obras de Makoto Shinkai tanto por sus referencias al pasado, como lo efímero, la nostalgia y la pérdida del ser amado, pero Shiki Oriori los aborda desde una perspectiva distinta.

    A partir de los “valores” y características de la cultura china, la película hace hincapié en la familia, los lugares y objetos de encuentro, la esperanza de una reunión y la reconciliación entre el presente y el pasado.  

    “Fideos de arroz”: ciudad, pasado y nostalgia

    La primera entrega presenta a Xiao Ming, un joven adulto que vive en la ciudad de Beijing. En los primeros minutos lo vemos saliendo de una estación de tren y dirigiéndose a tomar desayuno en una tienda de comida rápida. Ahí reflexiona sobre sus sentimientos y su pasado: ¿vale la pena haber dejado su pueblo? ¿Qué recuerdos despierta en él dicho lugar? 

    La dura ciudad hace que los rostros sean inexpresivos. Probablemente yo soy uno de ellos […] siento que extravié algo. Adormecidos, perdemos el sabor del hogar […] ¿Adónde fueron todos los recuerdos?

    Xiao Ming, “Fideos de arroz”

    Para él la ciudad es un lugar con gente distante y sin afecto, donde algo se pierde. Y ni siquiera la comida que debería hacerle recordar al sabor de su hogar logra tranquilizar su alma. Así es como comienza una narración en racconto -cuando se presenta eventos del pasado que van progresando de manera lineal hasta el momento inicial de la historia-. Xiao Ming nos presenta sus días de niñez y juventud en Hunan, cuando desayunaba sopa de fideos San Xian con su abuela. Asimismo, recuerda su adolescencia y su primer amor.     

    En primer lugar, la historia nos presenta un contraste entre la ciudad (Beijing) y el campo/pueblo (Hunan). El primero es retratado como una ciudad donde siempre llueve y donde la comida -representada en la sopa de fideos- es diferente a la de su infancia: son fideos son casi perfectos, pero trae menos guarniciones y es más costosa. El pueblo de Hunan en el que nació y creció, por otro lado, es representado con colores brillantes y estaciones cambiantes (un gran verano o un lugar lleno de nieve). Y en cualquier clima, Xiao Ming recuerda que iniciaba su día tomando una sopa de fideos que se caracterizaba una preparación casera.

    En estos recuerdos, vemos que el protagonista siente fascinación por la comida y su preparación, pero ante todo recuerda estos sabores con cariño porque le hace recordar a sus días con su abuela. De esta forma, la mesa y la comida son el espacio de reunión con su familia, especialmente con la abuela, quien representa su pasado.  

    Algunos autores han explorado la importancia de la comida en la cultura china, como Guansheng Ma, quien señala que esta ayuda a formar relaciones interpersonales y a crear una comunidad. En ese sentido, la comida en la sociedad china es importante para establecer o fortalecer vínculos, lo cual se puede apreciar en la costumbre de invitar a comer al otro, así como de servir los platos al centro de la mesa. Esta tradición de compartir la comida y comer en grupo permite el establecimiento y transmisión de una cultura.

    A partir de ello podemos entender el fuerte apego que siente Xiao Ming hacia su abuela y, especialmente, la nostalgia hacia su lugar de origen. Asimismo, el hecho de que resalte la abundancia de ingredientes en la sopa San Xian que comía en Hunan no es un detalle gratuito no es para sacarnos pica o un fanservice para los amantes del food porn xP.

    Esta descripción tiene el objetivo de desmentir la pobreza del campo y hacer una crítica hacia la ciudad. Para sustentar ello podemos retomar el argumento de Guansheng Ma, quien señala que la comida suele ser signo de estatus social: la presencia de carnes o ingredientes raros suelen demostrar mayor adquisición económica y suelen ser presentados con el deseo de mostrar respeto a los invitados. Además, la importancia de la comida en la cultura china llega a ser tal que incluso cada alimento tiene un simbolismo y se utiliza para conmemorar eventos importantes, o con ella se premia o castiga algún logro.

    Y es que, pese a la gran flexibilidad y adaptabilidad de la comida china (1), para Xiao Ming la comida de la capital no puede equipararse a la de Hunan.

    Este componente de unión y calidez que le brinda la comida le hará recordar también otros eventos de su pasado, como el primer amor y las horas antes de la escuela. A su primer amor la recuerda con cariño: una chica de clases superiores a la que veía pasar todos los días frente al local donde él tomaba sopa. Sin embargo, nunca pudo hablar con ella, y con el tiempo dejó de verla. Pero no por ello siente angustia, lo cual muestra un personaje consciente de lo efímero de las cosas y que se caracteriza por estar acostumbrado al cambio.

    De igual manera, es testigo de los cambios del negocio donde solía tomar sopa antes de ir a la escuela. Y aunque estos cambios lo apenan, Xiao Ming no se opone a ellos. Por el contrario, muestra una predisposición, tal y como la misma comida china se adapta a su entorno.

    Por último, el retorno al pueblo de origen y la visita a la casa familiar con motivo del fallecimiento de su abuela, es un último signo de cambio -y aparente fin- en “Fideos de arroz”. El protagonista no percibe este evento como traumático. Lo acepta como parte de la vida, con lo cual el espectador nuevamente se reafirma en una lectura donde el protagonista tiene la capacidad de aceptar y adaptarse ante los cambios.

    Xiao Ming no podrá olvidar su pasado ni su lugar de origen, y queda en él cómo reformula su relación con la ciudad.

    Familia y cultura de chicas en “Un pequeño desfile de modas”

    “Un pequeño desfile de modas” transcurre en Cantón. Nos presenta a Yi Lin, una de las modelos más famosas de China que cree que será próximamente desplazada por otras modelos más jóvenes. Dicho temor aumenta cuando ingresa un nuevo jefe a la compañía en la que trabaja y cuando su enamorado toma interés en una modelo que considera su “contrincante”: Shui Jing.

    En este contexto, la angustia de Yi Lin provocará que se distancie de su hermana, la única familia que le queda, y de Steve, quien pese a ser su manager es la única persona fuera del hogar que la aprecia y reconoce fuera de su belleza externa.

    Lo único que tengo es este cuerpo. La belleza se esfumará si lo permites […] Cuando dejé de trabajar, parecía que había desaparecido. Hay muchos reemplazos. El mundo seguirá sin mí.

    Yi Lin, “Un pequeño desfile de modas”

    La película resalta muchos elementos que nos podrían remitir al shōjo bunka japonés: el principio de hermandad, la vida burguesa y el consumo -moda, revistas y películas-. A partir del caso japonés, sabemos que el surgimiento de una “cultura de chicas” se dio en las grandes ciudades, gracias a un contexto de bonanza económica que permitió a un grupo de mujeres tener mayor acceso a la educación y/o la economía.

    En China, una de las ciudades que se desarrolló económicamente gracias a la industria de la seda fue Cantón (Guangdong), lugar que vio hasta 1920 una migración de mujeres que trabajaron en dicho rubro. Se sabe que tuvieron una relativa independencia económica que les permitió formar gremios y no contraer matrimonio. Asimismo, la ubicación de esta ciudad fue vital para el comercio marítimo y el intercambio cultural.

    Todos estos factores serán importantes para entender por qué la locación de esta historia y los temas que trata. Pero a diferencia del shōjo bunka japonés, que resalta los lazos de “hermandad” entre adolescentes en la escuela, esta narrativa coloca en primer plano la importancia de la unidad familiar y el apoyo mutuo.   

    Yi Lin es un sujeto que ha interiorizado los “valores” de la economía de consumo (2) (3): como modelo -cuerpo que trabaja en la industria de la moda- se percibe como cuerpo efímero y que puede ser fácilmente desechado. Y este temor se acentúa cuando conoce a Shui Jing, joven modelo que la va desplazando en el espacio de la moda e incluso genera interés en su enamorado, quien la deja por ella. De esta manera, Shui Jing representa un sistema que promueve la competitividad entre mujeres, la preferencia por la juventud -pues son cuerpos que representan la productividad y reproductividad– y el quiebre en las relaciones de comunidad.

    Como contraparte, se encuentra Lu Lu, la hermana de Yi Lin. Las dos son huérfanas y fueron criadas por separado por unos familiares. Sin embargo, cuando la protagonista obtuvo empleo en la industria de la moda decidió hacerse cargo de su hermana menor. Pese a vivir juntas, Yi Lin no le confía sus problemas a Lu Lu, lo cual provoca un quiebre en la relación familiar (4). De igual manera sucederá con Steve, manager y amigo de Yi Lin, quien pese a los años de trabajo juntos, no logra que Yi Lin sea honesta y le comente sus miedos (5).

    Todo lo anterior muestra a una protagonista que ha roto con los lazos de comunidad y que se siente atomizada en la sociedad. Tal es el estado de Yi Lin que espacios como el hogar -y en especial el comedor-, que deberían permitir la unión familiar y amical, demuestran en la película la separación y el quiebre de las relaciones amicales y familiares.

    Pero al final de la película, lo que paradójicamente unirá a las hermanas será aquello que causó la atomización de Yi Lin: la moda. Lu Lu tiene interés en estudiar diseño y establecer su propia compañía, en la cual desea trabajar junto con su hermana. De esta forma, ambas no solo volverán a restablecer los vínculos familiares, sino también recordar que este interés por la moda y la costura se lo deben a su madre.

    El mundo cambia rápidamente. Las modas, la gente y nosotras, las modelos. Esta carrera no durará para siempre. Pero aún quiero brillar por mi hermana, mi única familia.

    Yi Lin, “Un pequeño desfile de modas”

    Por lo tanto, “Un pequeño desfile de modas” propone la posibilidad de un mercado de la moda y el consumo libre de la individualización y la atomización del sujeto. Esto se logrará a través de un modelo donde primen los lazos familiares y amicales, lo que se ve reflejado en el deseo de las hermanas por establecer en el futuro su propia firma de moda.

    “Amor en Shanghai”: Recuperando la tradición (y el amor)

    La última historia se titula “Amor en Shanghai”, y presenta a tres amigos de infancia -Pan, Li Mo y Xiao Yu- que viven durante su adolescencia en un antiguo barrio estilo shikumen.

    Esta entrega nos presenta a Li Mo y Xiao Yu, quienes sienten atracción el uno por el otro, pero se tendrán que separar una vez terminen la escuela, ya que los padres de Xiao Yu desean que ella postule a la universidad de Yangpu. Sin decírselo a sus amigos, Li Mo decide sacrificar todo y postular a la misma universidad, ingresando a la carrera de arquitectura. Y aunque él es aceptado, no lo será Xiao Yu, lo cual supone una despedida para la pareja.

    Dicho ingreso a la universidad supondrá una alegría para la familia, ya que encontrarán una razón para mudarse del antiguo shikumen, y con ello “progresar”y ascender socialmente. Aunque todo esto debería interpretarse como símbolo de éxito, para Li Mo aquellos sacrificios resultan ser una carga en la vida adulta. Pese a que estudió en una universidad prestigiosa y obtuvo trabajo en una compañía reconocida, siente que ha dejado de lado sus sueños y su creatividad -estos, desplazados ante la jerarquía y la obediencia a una autoridad-, así como el vínculo con sus amigos, su familia y su pasado.

    Esta primera separación viene acompañada de una segunda, en la cual Xiao Yu viaja a Estados Unidos para estudiar. Vemos entonces como una constante la “idea del progreso” y la migración. Se considera de bajo estatus vivir en un lugar antiguo -pese a que el shikumen en algún momento fue símbolo de modernidad al ser un modelo arquitectónico basado en la estética occidental- y no lograr ingresar a una universidad estatal reconocida. Por ello, tanto los padres de Li Mo como de Xiao Yu estarán a la expectativa de que sus hijos logren los mejores puestos y trabajos.

    En ese sentido, es tal el deseo de la familia de Xiao Yu por progresar que vemos cómo ella viaja a Estados Unidos con el fin de adquirir conocimiento en el extranjero y, en el mejor de los casos, quedarse, o retornar al país de origen para obtener un mejor trabajo. Este deseo que yace detrás de la migración se da con la expectativa de que la joven no pierda su cultura en el proceso.

    Este “ideal del progreso” no solo lo vemos en las familias, sino también en la sociedad a través de la modernización de la ciudad. Al inicio de la película apreciamos que el jefe de Li Mo le encara que los inversionistas apuestan por grandes edificios. Y en la ventana de su cuarto él ve cómo, poco a poco, las zonas antiguas de Shanghai van desapareciendo.

    Vemos entonces un proceso que busca “borrar” todo rastro de lo antiguo -edificios, objetos y hasta personas-, lo cual es considerado como signo de “atraso” y “pobreza”, y dar paso a lo “nuevo”. Esto lo podemos confirmar cuando Li Mo regresa al shikumen, el cual luce abandonado y casi destruido. Incluso parece habitar únicamente su abuela. De esta forma, podemos presenciar que en este ímpetu de modernización se desplaza e invisibiliza lo que se considera como “antiguo” e “inútil” o abyecto- para la sociedad (6).

    No obstante, será la interacción con este espacio y con sus objetos lo que le permitirá a Li Mo reconciliarse con su pasado. Tras escuchar unos cassettes que había intercambiado con Xiao Yu, decide no abandonar su pasado y emprender un nuevo proyecto: modernizar el shikumen y convertirlo en un atractivo turístico. Con ello iría a contracorriente del sentido común: la destrucción de lo antiguo.

    Finalmente, este rescate del pasado por parte de Li Mo vendrá acompañado con el retorno de Xiao Yu. Él, quien ha restaurado una zona llena de historia en Shanghai -lo cual simboliza un respeto por la tradición y el pasado-, podrá reencontrarse con Xiao Yu, quien regresa a China con el conocimiento del extranjero y la modernidad.

    De esta forma, la narración propone la posibilidad de una sociedad que pueda lograr la modernidad sin que por ello tenga que borrar su pasado. Asimismo, este proceso de modernización y globalización no tiene que implicar una aculturación. Y por el contrario, se presenta a una generación de jóvenes que conciben el éxito como la posibilidad de establecer una convivencia entre la tradición y la modernidad.

    CONCLUSIONES

    Finalmente, llama la atención que Shiki Oriori cierre la película con los protagonistas de las tres historias en el aeropuerto. Y esto no debería extrañar al espectador, pues este espacio debe ser entendido como aquel que simboliza la esperanza de la adaptación, la comunicación y el  cambio enuna sociedad globalizada.

    Por lo tanto, a partir de los temas que hemos expuesto a lo largo del artículo –el pasado, la migración, la modernidad y la tradición– vemos cómo cada uno de los personajes se ha adaptado a su entorno. Y no solo eso; los protagonistas critican algunos sentidos comunes -la pérdida del pasado, la destrucción de lo antiguo y el desplazamiento de algunos cuerpos- y proponen nuevas soluciones ante los problemas que los rodean.

    La película parecería recordarle al espectador que la sociedad china, tan acostumbrada al desplazamiento y la migración, siempre encuentra una forma de adaptarse al cambio sin perder en el proceso su pasado e identidad.

    Notas:

    (1) Autores como Chang señalan la gran flexibilidad y adaptabilidad de la comida china, pudiendo reemplazar ingredientes o prescindir de estos. Incluso un mismo alimento puede ser preservado de diversas maneras y presentar diferentes sabores gracias a los distintos procesos de conservación que tiene la cocina china. Esta también se caracteriza por su capacidad de aprovechar al máximo los ingredientes para hacer con ellos la mayor cantidad de platos posibles. Según Kathy Lin esto se debe al principio llamado “yi xing bu xing”, en el cual se debe usar para la cocina todas las partes del animal así como el ser humano utiliza todas las partes de su cuerpo en la vida diaria.

    (2) Hay que recordar que China tiene un modelo mixto, donde en el plano económico prácticamente es un país capitalista.

    (3) Sobre la noción de los cuerpos en una sociedad capitalista, extractivista y tecnologizada, revisar los artículos de Mononoke Hime y Shelter.

    (4) Resulta de más curioso que el nombre del personaje se asemeje al término “lala”, el cual hace referencia al lesbianismo en China. Este dato, junto con la presencia de una “cultura de chicas” -que en Japón llevó a la creación de una cultura que promovía las “amistades apasionadas” entre mujeres adolescentes- lleva a pensar en una reformulación de la “cultura de chicas” en China. En ella, se mezclarían conceptos de piedad filial y los vínculos familiares. Por ello, la película resalta esta “cultura de chicas” donde hay una fuerte relación de hermandad y amistad. Sobre las “amistades apasionadas” y el “amor espiritual” en el shōjo bunka, leer el artículo de Liz and the Blue Bird, y sobre la importancia de la piedad filial y los vínculos familiares, ver Their Story y el cine de Alice Wu.

    (5) Es interesante cómo esta “cultura de chicas” permite la inclusión del homosexual -visto en la figura de Steve-, un cuerpo que, por lo general, no suele ser aceptado en la sociedad.

    (6) Sobre los cuerpos abyectos, revisar el artículo de Mononoke Hime, en el cual se señala la separación entre un cuerpo “productivo” e “improductivo”, así como el lugar que le da Lady Eboshi en la sociedad a los leprosos.

    Bibliografía

    Chang, K.C. 2008. “Food in Chinese Culture”. En Asia Society. Consulta: 20 de octubre de 2020.

    https://asiasociety.org/blog/asia/food-chinese-culture

    Han, Qijun. 2019. “Diasporic Chinese family drama through a transnational lens: The Wedding Banquet (1993) and Saving Face (2004)”. International Journal of Media & Cultural Politics. Volumen 15, número 3, pp. 323-343.

    Kennedy, Ryan. 2016. Fan and Tsai: Food, Identity, and Connections in the Market Street Chinatown. Doctorado en Filosofía, Departamento de Antropología. Indiana: Indiana University.

    https://www.academia.edu/30904376/Fan_and_Tsai_Food_Identity_and_Connections_in_the_Market_Street_Chinatown

    Li, Haili. 2019. “Representations and public discourse of Chinese family cultures across media platforms”. International Journal of Media & Cultural Politics. Volumen 15, número 2, pp. 239-247.

    Lin, Kathy. 2000. “Chinese Food Cultural Profile”. En EthnoMED. Consulta: 20 de octubre de 2020.

    Ma, Guansheng. 2015. “Food, eating, behavior, and culture in Chinese society”. Journal of Ethnic Foods. Volumen 2, número 4, pp. 195-199. Consulta: 20 de octubre de 2020.

    https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2352618115000657

    “LGBTQ History”, blog en A Summers’ End: Hong Kong 1987. Consulta: 26 de octubre de 2020.

    https://www.asummersend.com/blog/queering-history

    El shikumen, historia y modelo arquitectónico:

    https://en.wikipedia.org/wiki/Shikumen

  • Breve historia de la animación china

    Breve historia de la animación china

    La historia del donghua o animación china es bastante peculiar y fluye con un espíritu propio. Sus aportes han sido vitales dentro de la industria de animación del continente asiático aportando, por ejemplo, el primer largometraje de toda la región en 1941 con «La princesa del abanico de hierro» de los hermanos Wan. Sin embargo, diversas cuestiones políticas marcaron esta antigua historia que merece ser rescatada el día de hoy.

    La investigadora Daisy Yan Du propone la siguiente división para la historia de la animación china: Primera Edad de Oro, Periodo de la Revolución Cultural, Segunda Edad de Oro y la Era Digital. A continuación un breve repaso por ellas donde se presentarán también algunas de sus características como parte de un discurso nacional de identidad y re-creación de tradiciones plasmadas en el lenguaje audiovisual.

    Primera Edad de Oro: los hermanos Wan

    El inicio de esta historia comienza hacia 1926. Sólo existían unos pequeños intentos, pero no una industria como tal. Esto cambió a partir de la llegada de Laiming (1900-1997) y Guchan Wan (1900-1995), dos hermanos mellizos oriundos de Nankín conocidos actualmente como los pioneros del anime chino. La época en la que empezaron a construir esta industria era sumamente retadora: el país se vería pronto envuelto en la Segunda Guerra Sino-Japonesa (1937-1945) la cual apoyaron con material de propaganda al crear animaciones con canciones de guerra de fondo.

    En 1926 produjeron su primer corto animado llamado “Uproar in the Studio” que fue combinado con imágenes en vivo. Actualmente está cinta está perdida, pero los testimonios recogidos indican que la historia giraba en torno a un artista en su estudio el cual es interrumpido por un pequeño hombre de papel. Esto les valió el título de pioneros. En 1935, crearon la primera animación con sonido en China con el corto titulado “La danza del camello”. Cabe resaltar que en estos proyectos también participó otro hermano Wan llamado Chaochen (1906-1992) aunque su rol no era el de director.

    Otro de los grandes aportes de esta dupla pionera fue «La princesa del abanico de hierro» en 1941 marcando un hito al ser el primer largometraje de animación en Asia. Su influencia llegó hasta Japón donde inspiró piezas como «Momotaro, dios de las olas» de 1945 (primer largo de anime nipón) y más tarde la obra inicial de Osamu Tezuka.  Por último, como si fuese poco, Laiming Wan realizó la primera animación a colorWhy is the crow black-coated” en 1956 bajo el estudio que fundó con su mellizo llamado Shanghai Animation Film Studio en 1946.

    La importancia de este dúo es de los aspectos más resaltantes de la primera edad de oro que tendría su pico más alto en 1965 con el film “Havoc in Heaven. Este donghua está basado en los primeros episodios de la novela clásica china «Viaje al Oeste» con una puesta en escena influenciada en la tradicional Ópera de Pekín. El logro internacional no se hizo esperar y ganó múltiples premios colocando por primera vez a la animación china (y a ellos también) en el mapa mundial y demostrando su alta calidad de producción. Si bien la primera parte se estrenó en 1961 y la segunda parte se terminó de realizar en 1964, recién en 1965 se proyectó completa en el Festival de Cine de Locarno, pues se consideraba una crítica a Mao Zedong.

    ¿En qué momento acabó la era dorada? Pues cuando empieza la Revolución Cultural en 1966 la industria de animación se ve afectada por las nuevas disposiciones políticas y se cambia el rumbo que múltiples artistas habían tomado. Así, desde 1965 hasta 1972 el estudio de los hermanos Wan fue cerrado y con ello se cierran las puertas de la Primera Edad de Oro.

    La foto más temprana que se conoce de los tres hermanos Wan. El afiche es posterior a 1941. Se los promociona como 通作家 o «Creadores de animación»

    El espíritu del anime chino

    Antes de seguir con los efectos de la Revolución Cultural de 1966, primero es necesario detenerse en el espíritu que se había desarrollado en esta primera época. Según Daisy Yan Du en su libro “Animated Encounters: Transnational Movements of Chinese Animation, 1940s–1970s”:

    El estilo nacional es prominente en las películas de animación chinas que utilizan formas tradicionales artísticas, literarias y culturales, materiales y técnicas (como la Ópera de Pekín, el arte de cortar y doblar papel, la pintura con tinta, folclore, literatura clásica) para construir una supuesta identidad nacional china única, pura y auténtica. Esta identidad distingue la animación china de sus contrapartes en otros países -Japón y Estados Unidos en particular- y, más importante, articula sentimientos nacionalistas y de orgullo nacional en defensa de la influencia y dominio extranjero

    Daisy Yan Du

    Este estilo nacional fue fomentado por los mismos artistas, entre ellos, los hermanos Wan (recordar su tendencia nacionalista con el apoyo a la propaganda de guerra) quienes creían que había que desarrollar un estilo propiamente chino e influenciaron con su pensamiento a la industria por décadas. Un ejemplo es la película ya mencionada «Havoc in Heaven» donde el protagonista es el famoso Rey Mono de «Viaje al Oeste«, un personaje bastante conocido hasta el día de hoy en el país (y que influenció a Akira Toriyama para crear el personaje de Gokú).

    Pero, ¿esto mella de alguna manera la labor artística de los animadores al no usar los propios recursos del lenguaje cinematográfico? Aquí entra a tallar un argumento bastante interesante de la autora Yuanyuan Chen dentro de su estudio “Old or new art? Rethinking classical Chinese animation” donde comenta cómo desde la década de los cincuenta hasta los ochentas continuaban las producciones chinas con un alto reconocimiento internacional debido a su estilo único y estética oriental. Añade:

    Aunque muchos académicos aprecian sobremanera el estilo nacional y tradicional, y creen que este es el factor más importante que contribuyó a su éxito, argumento que este estilo también potencialmente limita la independencia y originalidad de la animación china. En este ensayo, re-pensaré la animación clásica china a través de la íntima relación entre la animación y la literatura clásica, pintura clásica y ópera tradicional, con el propósito de demostrar que, a pesar de su reputación internacional, la animación clásica china también fue influenciada negativamente por esas artes consideradas prestigiosas. Al apropiarse fielmente de la literatura clásica, limita la habilidad de la animación de explorar libremente los temas modernos y narrativas, y prioriza técnicas y convenciones de la pintura tradicional y la opera. De esta manera, ata la animación a las obras maestras del pasado y daña potencialmente su inherente naturaleza cinematográfica.

    Yuanyuan Chen
    Laiming Wan practicando una técnica china tradicional de papeles cortados.

    Este espíritu de identidad nacional que evoca la tradición se transformó con la llegada de la Revolución Cultural en 1966.

    La revolución cultural de 1966

    Los animadores chinos no la tuvieron fácil durante el periodo 1966-1976 en la afamada Revolución Cultural protagonizada por los Guardias Rojos. El contexto político dejó a la deriva económicamente a la mayoría y continuar en la industria no era una opción. Por otro lado, los que aún quedaban eran forzados a renunciar o recibían constantes amenazas si su trabajo no se adecuaba a la Revolución. De esta manera, la propaganda era la única vía para mantenerse en la industria lo cual produjo que los productos animados sigan una agenda política marcada a diferencia de la primera edad dorada.

    La investigadora Daisy Yan Du acota en el capítulo “Animals, Ethnic Minorities, and Villains in Animated Film during the Cultural Revolution” que los personajes zoomorfos fueron desapareciendo (un ejemplo es el Rey Mono). El concepto de estilo nacional que se entendía como marcador de una identidad china única comenzó a cambiar. Mientras a finales de los cincuentas y comienzos de los sesentas el estilo nacional estaba asociado con formas tradicionales de arte, literatura, folclore y cultura arraigada al pasado de China; ahora durante la Revolución Cultural se caracterizaba por héroes positivos y contenido revolucionario en un set contemporáneo.

    Segunda Edad de Oro

    Re-aperturó el estudio de los hermanos Wan.

    Tras la muerte de Mao en 1976, se renovaron las actividades en la industria y volvieron los grandes estudios. La explosión de creatividad artística (sobre todo la experimentada en Shanghai Animation Film Studio de los hermanos Wan) marcó un segundo periodo dorado en la animación china hasta la llegada de Internet en los noventas. Cabe recordar que la televisión era el nuevo invento de esta época y sirvió para su difusión masiva.

    Es aquí donde nacen varias de las denominadas obras maestras: «Nezha Makes Havoc in the Sea» de 1979, «Tres monjes» de 1980 y «Sentimientos de montaña y río» (Shanshui qing) de 1988.

    Sin embargo, a finales de los ochentas comenzó el declive de la industria de anime chino mientras en Japón sucedía lo contrario. Rolf Giesen explica:

    La anterior ‘economía planeada’ fue gradualmente reemplazada por una orientación económica de mercado lo cual produjo que China, con una velocidad asombrosa, se abriera al mundo capitalista. La televisión animada china fue dominada por compañías extranjeras, notablemente americanas y japonesas. Las compañías chinas no tenían casi oportunidad ante esta poderosa competencia cuyos productos parecían ser más atractivos para la audiencia doméstica que estaba hambrienta de nuevos y diferentes productos.

    Rolf Giesen

    Los productores chinos comenzaron a perder dinero en su propio territorio, pero en aquel momento ni ellos ni el gobierno parece que vieron un real problema en ello según el académico. ¿La razón? No veían un potencial futuro en la animación ni el arte digital. El tiempo probaría lo contrario.

    En 1997 fallece el considerado pionero de la animación china: Laiming Wan. En su tumba se aprecia al Rey Mono y el texto «Fundador de la industria de la animación china».

    Una nueva ola: la llegada de Internet

    La nueva tecnología que propició Internet a comienzos de los noventas –como la animación en flash– fomentó el despertar de nuevos caminos para los jóvenes animadores chinos. Pero el cambio no solo fue a nivel técnico, sino también a nivel de contenido dado que los artistas consumían nuevas obras de las cuales inspirarse y creó una gama de distintos personajes (ya no solo inspirados en el propio folclore) que atraían sobre todo al público internacional. 

    Un ejemplo es Thru the Moebius Strip del 2005: la primera cinta 3D-CGI china que además tuvo un estreno internacional (nada más y nada menos que en el Festival de Cine de Cannes) lo cual terminó por configurar el nuevo camino de la industria del donghua hacia un mercado interno y externo.

    Al año siguiente el gobierno chino declaró que la animación sería considerada como un factor clave en el nacimiento de una nueva identidad nacional y para el desarrollo cultural de China. Según el estudio de Vincenzo de Masi, “el gobierno ha comenzado a promover el desarrollo del cine y series de televisión con el propósito de alcanzar 1% del PIB en los siguientes cinco años en contra de una inversión de aproximadamente 250-350 millones de RMB (29-41 millones de euros). Esto respalda el nacimiento de alrededor de 6000 estudios de animación y 1300 universidades que proveen estudios de animación. En el 2010, fueron producidos 220.000 minutos de animación, haciendo de China el más grande productor de caricaturas para televisión a nivel mundial”.

    ¿Es el interés del gobierno una postura gratuita ante la animación? Definitivamente no. Rolf Giesen resalta que más allá de razones políticas superficiales, el despertar de este interés parte del gran capital monetario que está en juego. Quatech Market Research realizó una encuesta a personas entre 14 a 30 años en Pekín, Shangai y Guangzhou donde la data arroja que gastan alrededor de 1.3 billones RMB ($163 millones) al año en productos animados y merchandising. No obstante, más del 80% de los ingresos se iban fuera del país. No es casualidad entonces que a partir del 2016 el gobierno chino quiera fomentar una “fuerte nación en animación”, pues ha advertido el potencial de este producto cultural en la cultura de masas.

    Studio Ghibli en China

    «Mi vecino Totoro» se estrenó por primera vez en China el 14 de diciembre del 2018. Habían pasado 30 años desde su estreno en Japón y Studio Ghibli lanzó este hermoso afiche para celebrar el nuevo estreno chino: se observa a las hermanas Satsuki y Mei correr por el campo de su nuevo hogar donde más tarde conocerán al espíritu y guardián del bosque Totoro. Este estreno es un hito para Ghibli, pues es la primera película que proyectan en China, país que aún tiene una relación estrecha con la censura política.

    Afiche de edición especial para el estreno de «Mi vecino Totoro» en China en 2018.«

    «El Viaje de Chihiro» (2001) le siguió los pasos y tuvo su primer estreno en el país en junio del 2019. Studio Ghibli aprovechó en sacar nuevos afiches para la película y las reacciones de los fans alrededor del mundo no se hicieron esperar ante dichas obras de arte.

    Estudios académicos sobre animación china

    Los esfuerzos por teorizar la animación hecha en China no llevan más de dos décadas de existencia. Entre los estudios más importantes se encuentra la investigación del 2012 de Daisy Yan Du quien emprende un análisis sistemático de las producciones previas a 1980. Ella es doctora en Literatura china y Cultura visual de la Universidad de Wisconsin-Madison. Un par de trabajos resaltantes son “On the Move: The Trans/national Animated Film in 1940s-1970s China” y Socialism and the Rise of the First Camerawoman in History of Chinese Animation”.

    Otro estudio importante que arrojó luz sobre las producciones posteriores a 1980 fue la tesis doctoral de Weihua Wu en City University of Hong Kong titulada “Animation in Postsocialist China: Visual Narrative, Modernity, and Digital Culture del 2006. Su enfoque es sobre todo en la era digital.

    Este libro de Giesen también es parte de las investigaciones más reconocidas del ámbito académico de cultura popular china.

    El debate y las investigaciones aún están centradas alrededor del idioma inglés. Esperamos que empiecen a crecer los esfuerzos con rigurosidad académica acerca de la animación china en nuestro idioma.

    Bibliografía:

    •De Masi, Vincenzo (2013). “Discovering Miss Puff: a new method of communication in China”. KOME − An International Journal of Pure Communication Inquiry (Hungarian Communication Studies Association).

    •Yan, Daisy (2019). “Animated Encounters: Transnational Movements of Chinese Animation, 1940s–1970s”. Honolulu: University of Hawai’i Press.

    •Giesen, Rolf (2015). “Chinese Animation: A History and Filmography, 1922-2012”. North Carolina: McFarland & Company. Enlace: https://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=2mjjBQAAQBAJ&oi=fnd&pg=PT6&dq=chinese+animation&ots=KG102J-6nn&sig=41zQd_fOohWocRVKC3T5LjuliNw#v=onepage&q=chinese%20animation&f=false

    •Chen, Yuanyuan (2017). “Old or new art? Rethinking classical Chinese animation”. Journal of Chinese Cinemas. Volume 11, 2017 – Issue 2: Chinese Animation.

    •Wu, Weihua (2017). “Chinese Animation, Creative Industries, and Digital Culture”. Routledge. Enlace: https://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=QlsvDwAAQBAJ&oi=fnd&pg=PT12&dq=chinese+animation&ots=lvKc4GUcoc&sig=wXlM4wFHi2vS2Gds2AcGH5_No54#v=onepage&q=chinese%20animation&f=false