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  • «Lady Oscar»: entre la norma y la transgresión

    «Lady Oscar»: entre la norma y la transgresión

    Versailles no Bara, traducido como La rosa de Versalles o Lady Oscar, es un título conocido no solo por los amantes del género shōjo, sino también por todo otaku latinoamericano nacido antes del 2000. Presenta a Oscar François de Jarjayes, última hija del Comandante de la Guardia Imperial, y criada como hombre para poder sucederlo.

    Así como el anime presentaba temas transgresores para la época, como el travestismo, los otakus más jóvenes podrán encontrar en este manga varios temas refrescantes y muy actuales. Por ello, el día de hoy presentaremos, gracias a Ibero Librerías el volumen 1 de La rosa de Versalles.

    Revisitando un clásico: antecedentes de Lady Oscar en el Perú

    Lady Oscar o La rosa de Versalles es un título que no resulta ajeno a los jóvenes otakus. Mucho menos a aquellos que han disfrutado de los primeros animes en señal abierta ni quienes asistieron a las proyecciones de Club Sugoi en los años 90 e inicios del 2000.

    Como parte del primer grupo, recuerdo la novedad cada vez que veía, cuando tenía nueve años, al personaje de Oscar, allá por el 2003 en canal 5. Por esa razón, no puedo evitar la emoción al leer el primer volumen. ¿Qué se siente, ahora a mis 27 años, visitar otra vez esta historia? ¿Qué puedo decir de nuevo sobre esta obra?

    Oscar y María Antonieta. Primera página de La rosa de Versalles, ECC Ediciones (2020).

    Lady Oscar llegó al Perú en 1989, diez años después de su estreno en Japón. Se trata de una obra inserta en el género shōjo, cuyos temas no solo coinciden con las propuestas que trajo el feminismo estadounidense de segunda ola en Japón -la necesidad de debatir sobre sexualidad, familia, trabajo, derechos reproductivos, entre otros- por los años 70. También tiene influencias del Takarazuka Revue, un teatro conformado exclusivamente por mujeres, donde un grupo performa un rol femenino -las musumeyaku– y otro performa papeles masculinos -las otokoyaku-, y la misma literatura de Clase S, género inaugurado por Yoshiya Nobuko en la preguerra y cuyas historias desarrollan la relación entre chicas adolescentes en un espacio exclusivamente femenino.

    A la izquierda, una otokoyaku, y a la derecha una musumeyaku. Vía: Kageki Hankyu

    Para el momento en el que Lady Oscar llegó a nuestro país, nuestra cultura no era ajena, en el ámbito literario, al “travestismo”. Basta recordar la imagen de la mujer-varónmujer vestida con traje de varón para poder viajar con seguridad y pasar desapercibida en la esfera pública– en algunas obras de Shakespeare como Duodécima noche, o lo que quieras, o textos del Siglo de Oro español como la Historia de la Monja Alférez Catalina de Erauso, contada por ella misma. Este uso del traje lo que crea es una narrativa con un cuerpo ambiguo o trans, que, a su vez, permitirá abordar la tensión amorosa entre la mujer-varón y otras mujeres, tal y como sucede en el caso de Viola y Olivia en Duodécima noche, y Catalina de Erauso con sus múltiples prometidas.

    Anne Hathaway en el rol de Viola, en la obra Duodécima noche de William Shakespeare. Vía: The New York Times

    Asimismo, se estrenó en un momento en el que el feminismo y los movimientos LGBTIQ+ en el Perú habían cobrado fuerza. Muchas escritoras e intelectuales peruanas feministas habían unido esfuerzos desde la década del 70 para articularse y visibilizarse en la escena literaria y crítica local. Y en la década de los 80’s se crearon los primeros grupos LGBT en el Perú, con el surgimiento del MHOL y el GALF.

    Todo ello permitió un boom de la literatura LGBTIQ+ peruana en la década de los 90, con la aparición de obras como Las dos caras del deseo (1994) de Carmen Ollé, Ximena de dos caminos (1994) de Laura Riesco, No se lo digas a nadie (1994) de Jaime Bayly, Efecto invernadero (1992) de Mario Bellatin y 56 días en la vida de un frik (1996) de Morella Petrozzi. Estos presentaron personajes con una sexualidad no heterosexual y una performance de género que cuestionaba la dicotomía masculino-femenino.

    Finalmente, en el ámbito de la literatura, del 2000 en adelante encontramos obras que unen la identidad queer con la identidad fan. Títulos que ejemplifican ello son Cromosoma Z (2007) de Jennifer Thorndike, Kimokawaii (2015) de Enrique Planas y Compórtense como señoritas (2019) de Karen Luy de Aliaga.

    Para cerrar estos antecedentes, al contexto histórico-literario hay que sumarle la tendencia homosocial y la larga tradición de colegios femeninos, masculinos y católicos en la capital. Desde el lado de los colegios femeninos, estos fueron espacios predilectos -hasta casi inicios del 2000- para un sector social y económico de la población. Ellos no solamente permitieron a las jóvenes el desarrollo de sus gustos y su personalidad sin una mirada adulta o masculina que las ciñera siempre a los roles de género, sino también se situaba, en ocasiones, como un espacio medianamente transgresor. Este espacio homosocial femenino, permitía, durante festivales o celebraciones, que las chicas performaran papeles masculinos durante las obras, actuaciones o danzas del colegio. Asimismo, tampoco era un espacio ajeno a la violencia física, psicológica o verbal entre chicas, a diferencia del estereotipo de “inherente delicadeza” de la mujer.  

    Por todo lo anterior, al espectador peruano, especialmente al público adolescente femenino –target original del shōjo (1)-, no le serían ajenos los temas presentes en Lady Oscar (2).  

    La rosa de Versalles: shōjo y transgresión

    El primer volumen de La rosa de Versalles no solo resultó transgresor en su época. También presenta algunos temas que podrían resultar llamativos para el lector contemporáneo.

    En primer lugar, la obra presenta diversos tropos clásicos del shōjo: la madurez emocional y física de la joven protagonista -visto en María Antonieta y Oscar-, el desarrollo del amor heterosexual -entre María Antonieta y Hans Axel von Fersen, y más adelante entre Oscar y André-, la amistad apasionada entre chicas -en la relación de princesa y guardián entre María Antonieta y Oscar, y luego entre Oscar y Rosalie-, el principio de hermandad y la rivalidad entre hermanas -visto en Jeanne y Rosalie-, y la contraposición entre la shōjo y la mujer adulta -en el antagonismo entre María Antonieta y Madame du Barry (3)-.

    En segundo lugar, de los tres personajes principales del manga, María Antonieta, Hans Axel von Fersen y Oscar François de Jarjayes, será este último el más transgresor y que resalta las dificultades de ser un sujeto no normativo en la sociedad. Pese a haber nacido mujer, el padre lo cría como hombre y lo asigna como su heredero. Ello no solo le permitirá usar un traje de hombre en el espacio público, sino también el desempeñar un rol distinto al de otras mujeres de su época. Sin embargo, ¿ello supondrá una verdadera liberación y avance para Oscar?

    Esta imposición del padre sobre Oscar creará un sujeto queer, es decir, un cuerpo que se mantiene en la periferia. Estolo podemos ver en múltiples escenas del manga, como cuando decide estar al margen en el conflicto entre María Antonieta y Madame du Barry, o cuando las damas de la corte señalan que se casarían con ella si hubiese nacido hombre. De esta forma, podemos observar a un personaje que es consciente de la posición ambigua en la que se encuentra.

    Sobre la ambigüedad de su posición y el matrimonio, por un lado, el padre tiene la autoridad de darle a Oscar un espacio que, por lo general, es vetado a las mujeres. Pero, por otro lado, la corte de Versalles es un espacio que no garantiza la igualdad entre sus súbditos, ya que hay una distinción de las tareas por género -en su mayoría en correlación al sexo del individuo, salvo en el caso de Oscar- y no brindan una igualdad de derechos a Oscar -como la posibilidad de que se case con otros miembros de la corte- por tratarse de un cuerpo fuera de la norma.

    Esto último se debe a que, en caso Oscar contraiga matrimonio con una mujer, no podría tener hijos legítimos -importante en el sistema de herencias de la corte y de las clases altas, y vital para entender la forma cómo se concibe actualmente la familia-, y de casarse con un hombre no podría cumplir exclusivamente con un rol maternal, ni cuidar del hogar ni administrar los bienes del esposo.

    Además, Riyoko Ikeda resalta esta marginalidad, al situar a Oscar constantemente como espectador incómodo ante los comentarios que realizan las mujeres sobre su “belleza” o “elegancia” (4), o cuando se señalan sus “cualidades femeninas”, supuestamente inherentes a su sexo. Esto nos lleva a un tercer punto, donde es interesante cómo -al menos en la traducción en castellano- hay una fluctuación entre los pronombres masculinos y femeninos para referirse a Oscar, lo cual resalta su carácter ambiguo.

    En conclusión…

    La rosa de Versalles es un shōjo que, en el primer volumen, nos presenta el crecimiento de Oscar François de Jarjayes, quien se sitúa como un sujeto marginal y fuera de la norma. Se trata de un personaje que vive en una sociedad clasista y conservadora, que encuentra paralelos no solo con la sociedad japonesa en la cual nace este manga, sino también con la sociedad peruana de los años 80’s.

    Tal y como se señala en el artículo “Lady Oscar: cuarenta años de la serie animada que rompió esquemas”:

    No deja de ser curioso que un producto de la cultura japonesa —conocida por su apego a las tradiciones— sea el origen de estas reflexiones. Dice Andrea de Pablo que tiene que ver con que el manga es un territorio ficcional donde la ideología oficial se pone en entredicho por medio de comportamientos y reacciones que jamás serían permitidos en la vida real. Pero, es sabido, que este material sí tiene un impacto en quienes lo consumen. El innegable poder de la ficción

    Catherine Subirana (2019)

    Y este poder que tiene la ficción, específicamente el manga y anime shōjo, coloca en primer plano los problemas de la sociedad para crear una esperanza utópica en el espectador. Es decir, genera una esperanza de cambio social, donde todos los integrantes de la sociedad -sea cual sea su sexo, género o sexualidad- pueden gozar, algún día, de los mismos derechos e igualdad.

    NOTAS

    (1) Entonces, vemos paralelos entre el contexto que permitió el surgimiento del shōjo y sus espectadoras en el contexto peruano. Para más información, sobre los antecedentes y evolución del shōjo, leer el artículo sobre Catarsis de Mōto Hagio o el video del Centro de Estudios Orientales – PUCP sobre la evolución de la literatura de Clase S al shōjo y yuri.  

    (2) Público que, en comparación a la crítica y recepción que tuvo Ranma ½ en los 90’s, no criticó ni satanizó a Lady Oscar. Quizás, una razón de ello, es el rechazo hacia la homosexualidad masculina y la transexualidad femenina, en comparación al lesbianismo y la transexualidad masculina, donde la primera fue interpretada o codificada como una amistad, y la segunda presentada como pasajera.   

    (3) Lo cual corresponde también a un enfrentamiento entre la joven adolescente, quien se encuentra en una etapa liminal donde no ha contraído matrimonio ni ha tenido, supuestamente, relaciones sexuales, y la mujer adulta, de quien se espera haya contraído matrimonio y tiene una sexualidad al servicio del marido -o, en su defecto, al servicio de los hombres-.

    (4) En ocasiones las damas de la corte se refieren a Oscar como “elegante” y las parisinas como “apuesto”. Vemos que en ambos casos hay incomodidad, pero en el adjetivo utilizado por las mujeres parisinas, aún más. Quizás se debe a la confusión de estas sobre el sexo de Oscar, ya que creen que es hombre, mientras que las primeras son conscientes de ello y optan por usar un adjetivo que podría usarse indistintamente en hombres y mujeres.

    ¿Hambre de más? Te recomendamos los siguientes textos:

    Arana Blas, Alexandra. 2017. Representación y mecanismos de silenciamiento de personajes femeninos queer en dos novelas peruanas de los años 90: Efecto invernadero y Las dos caras del deseo (Tesis de Licenciatura de Literatura Hispánica, Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, Perú).

    Burkett, Elinor. “Women’s rights movement: political and social movement” Encyclopedia Brittanica. Consulta: 15 de enero de 2021.

    https://www.britannica.com/event/womens-movemen

    Chalmers, Sharon. 2009. Emerging Lesbian Voices From Japan. Nueva York: Routledge.

    Cuba, Lucero. 2012. Entre orgullo y resistencias. Una aproximación al movimiento LGBT en el Perú. Lima: Programa Democracia y Transformación Global. Consulta: 15 de enero de 2021. < https://democraciaglobal.org/wp-content/uploads/Entre-orgullos-y-resistencias-pdf.pdf>

    Driscoll, Catherine. 2002. Girls: Femenine Adolescence in Popular Culture and Cultural Theory. Nueva York: Columbia University Press.

    Escobedo, Angélica. “El travestismo en el siglo de oro español”. Retruécano. Rebeldía retórica. 1 de mayo de 2017. Consulta: 16 de enero de 2021.

    El travestismo en el siglo de oro español

    Frederick, Sarah. 2006. Turning Pages. Reading and Writing Women’s Magazines in Interwar Japan. Honolulu: University of Hawai’i Press.

    Hartley, Barbara. 2015. “A Genealogy of Boys Love: The Gaze of the Girl and the Bishonen Body in the Prewar Images of Takabatake Kasho”. Boys Love Manga and Beyond. History, Culture and Community in Japan. Eds. Mark McLelland, Kazumi Nagaike, Katsuhiko                 Suganuma y James Welker. Jackson: University Press of Mississippi, pp. 21-41.

    Ikeda, Riyoko. 2020. La rosa de Versalles. Volumen 1. Traducido por Yasuko Tojo. Barcelona: ECC Ediciones.

    McLelland, Mark y James Welker. 2014. “An Introduction to “Boys Love” in Japan”. Boys Love Manga and Beyond. History, Culture and Community in Japan. Eds. Mark McLelland, Kazumi Nagaike, Katsuhiko Suganuma y James Welker. Jackson: University Press of Mississippi, pp. 3-20. 

    McLelland, Mark. 2016. “From Salor-Suits to Sadists: ‘Lesbos Love’ as Reflected in Japan’s Postwar ‘Perverse Press’”. U.S.- Japan Women’s Journal. Honolulu, número 27, pp. 27-50. Consulta: 23 de setiembre de 2020. <http://www.jstor.org/stable/42771918>

    Nagaike, Kazumi. 2010. “The Sexual and Textual Politics of Japanese Lesbian Comics: Reading Romantic and Erotic Yuri Narratives”. Electronic journal of contemporary Japanese studies. <http://www.japanesestudies.org.uk/articles/2010/Nagaike.html>

    Robertson, Jennifer. 1992. “The Politics of Androgyny in Japan: Sexuality and Subversion in the Theater and Beyond”. American Ethnologist. Volumen 19, número 3, pp. 419-442. Consulta: 23 de setiembre de 2020. <www.jstor.org/stable/645194>

    Shamoon, Deborah. 2011. Passionate Friendship. The Aesthetic of Girl’s Culture in Japan. Honolulu: University of Hawai’i Press.

    Subirana Abanto, Katherine. “Lady Oscar: cuarenta años de la serie animada que rompió esquemas”. El Dominical. Suplemento de El Comercio. 22 de octubre de 2019. Consulta: 15 de enero de 2021. <https://elcomercio.pe/eldominical/lady-oscar-el-anime-que-rompio-esquemas-noticia/>

    Takarazuka Revue. Página Oficial. Consulta: 15 de enero de 2021. <https://kageki.hankyu.co.jp/english/index.html>

    Tsuchiya Dollase, Hiromi. 2001. “Yoshiya Nobuko’s ‘Yaneura no nishojo’: In Search of Literary Possibilities in ‘Shōjo’ Narratives”. U.S.-Japan Women’s Journal. Honolulu, número 20/21, pp. 151-178.

  • A Conversation about Yuri Genre: Interview with Erica Friedman

    A Conversation about Yuri Genre: Interview with Erica Friedman

    Erica Friedman is the founder of Okazu, Yuricon & ALC Publishing. With a Master degree in Library Science, she is a consultant and promotes LGBTQ visibility in events and Internet. We had the pleasure to interview her about the yuri genre and the hundred years of its creation.

    Sugoi: As an introduction to our readers, please explain to us what is yuri and which are their origins. Is there any antecedent in Japan and was there any foreign influence on the genre?

    Erica Friedman: The definition for “Yuri” that we use at Yuricon is “Yuri can describe any anime or manga series (or other derivative media, i.e., fan fiction, film, etc.) that shows intense emotional connection, romantic love or physical desire between women. Yuri is not a genre confined by the gender or age of the audience, but by the *perception* of the audience.

    In short, Yuri is any story with lesbian themes.”

    The roots of the Yuri genre are in the “Class S” proto feminist literary movement, in which young women were finding ways of making lives outside the confines of marriage. Japan was moving into the 20th century and relationships between young people at schools were developing in the same was they did elsewhere. Many secondary schools were run by western religious orders and they encouraged platonic relationships between older and younger students of the same sex, but these already existed in Japan’s sempai/kouhai dynamic. I wouldn’t say Yuri needed any influence from Western culture any more than you could argue that Anne of Green Gables was influenced by Europe.  The early twentieth century was moving in the same direction in a lot of places simultaneously, as technology and culture modernized.

    Sugoi: Besides the word “yuri” it exists a variety of other names to talk about lesbian-theme narratives. Which are those names and is better to use one of them over the others?

    Erica Friedman:  Some people use Yuri and other terms, such as shoujoai, as if they have clear distinctions – or as if they are interchangeable – the truth is that the etymology is somewhat fluid. In the 1970s, Itou Bungaku, the editor of Barazoku, a gay men’s magazine, called lesbians in Japan “the lily tribe” – bara is Japanese for “rose” and yuri is Japanese for the lily. Hence, gay men were barazoku (薔薇族), or “rose tribe” while lesbians were yurizoku (百合族), the lily tribe. “Yuri” was used in a lot of lesbian porn in the 70’s so it became a kind of cliche’ for the genre itself. At Yuricon, when we were getting started, we believed that it was time to reclaim the term from porn artists and embrace the beauty of the lily as our own.

    In the 1990s, American fans created the term shoujoai as an analog for shounenai, which was being incorrectly used by American fans as a term for Boys’ Love manga. Shoujoai wasn’t ever really used in Japan. The emphasis was originally on the romantic over the sexual, but this age and content distinction was convention that was made up by Americans and had no meaning at all in Japan.

    What *is* sometimes used in Japan – especially by publishers – is GL, short for Girl’s Love (in English.) This was created as an analog to the preferred genre term for Yaoi which is Boy’s Love, i.e. BL. For the same reason American fans like Japanese words, Japanese fans think English sounds exotic and cool. Creators of f/f stories in Japan – especially within the lesbian community – avoided using “Yuri” for a long while because of the porn connotation, preferring Onna no ko x Onna no ko (女の子 x 女の子) or Onna-doushi (女同士).
    At least one American publisher of manga has rejected the term Yuri, because they believe they need to avoid using Japanese words wholly. But since Yuri is neither properly “girls love” nor “women’s love” it seems a bit awkward to avoid the perfectly good genre term.

    Sugoi: Since the beginning of “Class S” narrative, with Yoshiya Nobuko’s novels Hana Monogatari [Flower Tales] (1916) and Yaneura no nishojo [Virgins in the Attic] (1919), the genre had evolved. Please, comment to us about the changes in the topics and tropes.

    Erica Friedman: In fact, the many tropes that were established in both of Yoshiya’s works were so genre-defining, they still exist today intact! We still see girls in Catholic schools, forming passionate relationships. LOL

    Obviously, as LGBTQ representation creeps into Yuri, we now occasionally see actual lesbians from time to time. And queer manga, which developed on it own within the LGBTQ community is gaining greater exposure, especially with the advent of Pixiv and other online comics publishing venues.

    Finally, we’re seeing a very real sea change from stories about school girls to a wave of creators making Yuri manga about adults. Obviously, since most manga creators are adults, there’s much more interest these days in stories of Yuri in adult life. I would expect that, as creators age, we’ll see more senior Yuri stories.  ^_^

    Sugoi: Which yuri series, mangas and visual novels do you think are the most important or relevant in Japan and were well received in other countries? Do they have any influence over pop culture products like films, webtoons, comics, series and cartoons around the world?

    Erica Friedman: I don’t think the word “important” has meaning in this context. Over 40 years, there’s been so many series that have impacted lives, but if I had to pick one series that changed everything, it has to be Sailor Moon. Haruka and Michiru, Sailors Uranus and Neptune, have been lesbian icons around the world for 25 years and it’s still one of the most famous anime globally. It’s influenced so many other series and creators, it’s become a legend.

    Sugoi: Is it correct to differentiate yuri from other lesbian narratives from around the world, or is it a more global genre than we thought? If it is a different genre, which are the characteristics that make yuri particular?

    Erica Friedman: A lot of non-Japanese people use the genre term Yuri when their comics or animation are inspired by anime or manga. Sometimes it’s used in place of lesbian as a genre term – especially if lesbian identity or queer identity isn’t relevant or part of the story. I half joke on my blog Okazu that I define Yuri as “lesbian content without lesbian identity.” I say that because if a story is about a young woman coming to terms with identity as queer, then it’s really a LGBTQ story, but if she just falls for another girl and there’s no recognition of a larger world, politics, social pressure, coming out, dealing with bias or finding allies or community, then it’s Yuri. This is of course not a hard and fast definition, but more of a gut sense I go with.

    Sugoi: In the last years there is an increase on the production of yuri manga, anime and visual novels. Why do you think this phenomenon occur? Is there any correlation with some social events in Japan and the consume of these products abroad?

    Erica Friedman: Every genre is the same – if you see an increase in the amount of material, it’s because it has become financially viable. I’ve spent 20 year growing the Yuri market, promoting the genre and I am not alone in this. Publishers who have invested in Yuri want to see it succeed.  Two decades of building the genre, the market and the number of creators expands the opportunities. And we’ve had some fortunate turns of events, like Pony Canyon wanting to create a Yuri anime that became the Kase-san and Morning Glories OVA.

    Sugoi: The yuri is an interesting case of study because, on one hand it is a consumed genre that shows lesbian relationships or female-to-female desire, and on the other hand, japanese culture does not seems very supporting in this aspect, since only Shibuya recognise same-sex partnership. Which do you think are the reasons behind this acceptance of female desire in fiction? Is it correct to affirm that fiction, pop culture and fan culture are a space of transgression?

    Erica Friedman: Good question! I think there are a number of aspects to this. Manga in general is considered a space in which feelings and experiences can be explored that cannot be expressed in normal society.  Like all art anywhere in the world, really. But in a society where it is dangerous – for whatever reason, politically, socially – to express desire or feelings of outsiderness, comics pop up to fill that void.

    Obviously, there is fact that some men like female sexual desire as a fantasy, and equally as obviously, some women do as well.

    And, as lesbians in Japan began to communicate in the 1970s through activist groups and their newsletters, some of them used a graphic format to tell their stories. Some of them turned to doujinshi and eventually some of those people became professional manga artists. Now that Yuri is an established genre, there are more opportunities for those women to tell their stories, as well.

    Sugoi: In addition to buying official translations of yuri mangas and visual novels, is there any other way to support the industry? Which is the role of conventions, online forums and academic research in help other people to approach this genre?

    Erica Friedman: Another good question. I will always remind people that reading and liking and sharing scanlations does not in any way help your favorite manga artists. But reading and liking and sharing their original work where the artists themselves post it, does! Follow them on Pixiv and Twitter and share their work. If you buy a manga, let folks know if you like it through reviews on Amazon and Goodreads or your own site. Obviously, support the artist buy buying their work at shows, or through legally licensed publishers and sellers. And if you do follow those artists…let them know you like their work. Tell the publishing companies and the artist themselves. It always feels good to know that someone out there likes your work. ^_^

    Sugoi: About the celebration of the hundred years of the creation of yuri genre, what events are going to take place in Japan, Europe, USA, etc.?

    Erica: <laugh>We’re about to launch a very exciting project in the next few days, so keep an eye on Yuricon and Okazu for the news! (*)

    Sugoi: Finally, after the commercial boom of Citrus in 2014, when it was the best sold LGBT manga in Amazon, new yuri titles -with, maybe, a more complex narrative and a better representation of lesbianism- were translated, like My lesbian experience with loneliness and Bloom Into You. Which other titles do you think are the bests of this genre? And which authors do you think are reformulating yuri in a good way?

    Erica: That’s an almost impossible question, honestly. What is popular isn’t always good and vice versa, although all three of the titles you mention have their own merit and are very different, so they reach completely different kinds of readers, which is good. I think the best series overall in 2018 was the Kase-san series by Hiromi Takashima, which is being translated into English and had an anime OVA that spent all summer in theaters across Japan! It’s a lovely, realistic story about two women in love for the first time and deals with issues of jealousy, self-esteem and communications.

    (*) I can now officially announce our 100th anniversary event – Yuricon, in conjunction with PacSet Travel is running a 100 Years of Yuri Tour of Japan, from September 8-17th, 2019. Details and sign-up here: https://www.pacsettravel.com/adv-cart/100yearsofyuri?fbclid=IwAR1lgsrtR0weD_AZRAjnQO9lPeIzwud5DfdUJWXw_PlTuRBBTWWBVNV3Mzg

    Video de la cuenta del canal de Youtube de Yuricon creado por
    Erica Friedman

    Interview and translation: Alexandra Arana Blas

    ————————————————T R A D U C C I Ó N————————————–

    Una conversación sobre el género yuri: entrevista con Erica Friedman

    Erica Friedman es fundadora de Okazu, Yuricon & ALC Publishing. Con una maestría en Bibliotecología, es consultora y promueve la visibilidad LGBTQ en eventos e Internet. Tuvimos el agrado de entrevistarla sobre el género yuri con motivo de los cien años de su creación.

    Sugoi: Como una introducción para nuestros lectores, por favor explíquenos qué se entiende por “yuri” y cuál es su origen. ¿Hay algún antecedente en Japón y ha habido alguna influencia extranjera en la creación del género?

    Erica Friedman: La definición de yuri que usamos en Yuricon es: «Yuri puede describir cualquier serie de anime o manga (u otros medios derivados, es decir, fan fiction, películas, etc.) que muestre una intensa conexión emocional, amor romántico o deseo físico entre mujeres. El yuri no es un género limitado por el género o la edad de la audiencia, sino por la * percepción * de esta.

    En resumen, el yuri es cualquier historia con temas lésbicos».

    Las raíces del género yuri están en el movimiento literario proto feminista de «Clase S», en el que las mujeres jóvenes encontraban formas de hacer vidas fuera de los confines del matrimonio. Japón se estaba moviendo hacia el siglo XX y las relaciones entre los jóvenes en las escuelas se estaban desarrollando de la misma manera que lo hicieron en otros lugares. Muchas escuelas secundarias estaban dirigidas por órdenes religiosas occidentales y fomentaban las relaciones platónicas entre estudiantes mayores y más jóvenes del mismo sexo, pero estas ya existían en la dinámica sempai/kouhai de Japón. No diría que el yuri haya necesitado de ninguna influencia de la cultura occidental más de lo que podría argumentar que Anne of Green Gables fue influenciada por Europa. Los primeros años del siglo XX se movían en la misma dirección en muchos lugares simultáneamente, a medida que la tecnología y la cultura se modernizaban.

    Sugoi: Además de la palabra “yuri”, existen otros términos que se refieren a las narrativas con temática lésbica. ¿Cuáles son? ¿Hay una que es mejor usar por sobre las otras?

    Erica Friedman: Algunas personas usan el término yuri y otros, como shoujoai, como si tuviesen distinciones claras o como si fuesen intercambiables. La verdad es que la etimología es un tanto fluida. En la década de 1970, Itou Bungaku, el editor de Barazoku, una revista para hombres gays, llamó a las lesbianas en Japón «la tribu de los lirios» –bara es el japonés para «rosa» y yuri es el japonés para “lirio”. Por lo tanto, los hombres gays eran barazoku (薔薇 族), o «tribu de rosas», mientras que las lesbianas eran yurizoku (百合 族), la tribu de lirios-. El término «yuri» se usó en una gran cantidad de porno lésbico en los años 70, por lo que se convirtió en una suerte de cliché para el género en sí. Cuando comenzamos Yuricon creímos que era hora de reclamar el término de los artistas pornográficos y abrazar la belleza del lirio como nuestra.

    En la década de 1990, los fanáticos estadounidenses crearon el término shoujoai como un análogo para shounenai, que fue utilizado incorrectamente por los fanáticos estadounidenses como un término para el manga Boys’ Love. [El término] shoujoai nunca se usó realmente en Japón. El énfasis fue originalmente en lo romántico sobre lo sexual, pero esta distinción de edad y contenido era una convención que estaba compuesta por estadounidenses y no tenía ningún significado en absoluto en Japón.

    Lo que a veces se usa en Japón, especialmente por los editores, es “GL”, abreviatura de Girls´ Love (en inglés). Este se creó análogo al término de género preferido para yaoi, que es Boys´ Love, es decir, BL. Por la misma razón que a los fanáticos estadounidenses les gustan las palabras japonesas, los japoneses piensan que el inglés suena exótico y genial. Los creadores de historias de f/f en Japón, especialmente dentro de la comunidad lésbica, evitaron usar [la palabra] «yuri» durante mucho tiempo debido a una connotación pornográfica, prefiriendo Onna no ko x Onna no ko (女 の x 女 の 子) o Onna-doushi (女 同 士).


    Por lo menos un editor estadounidense de manga ha rechazado el término yuri porque creen que se debe evitar por completo el uso completo de las palabras japonesas. Pero como el género del yuri no presenta únicamente un «amor entre chicas» ni un «amor entre mujeres», parece un poco incómodo evitar el término.

    Sugoi: Desde los inicios del género “Clase S”, con las novelas Hana Monogatari [Flower Tales] (1916) and Yaneura no nishojo [Virgins in the Attic] (1919) escritas por Yoshiya Nobuko, el género ha evolucionado. Por favor, coméntenos sobre los cambios que se han producido en los temas y tropos.

    Erica Friedman: De hecho, los muchos tropos que se establecieron en ambas obras de Yoshiya fueron tan definitorios de género, ¡que todavía siguen intactos! Seguimos viendo chicas en escuelas católicas, quienes forman relaciones apasionadas. LOL

    Obviamente, a medida que la representación LGBTQ se introduce en el género del yuri, hoy en día podemos ver ocasionalmente lesbianas reales. Asimismo, el manga queer, que se desarrolló por sí mismo dentro de la comunidad LGBTQ, está ganando una mayor exposición, especialmente con la llegada de Pixiv y otros lugares de publicación de cómics en línea.

    Por último, estamos viendo un verdadero cambio en las historias sobre jóvenes escolares y en la ola de creadores que hacen manga yuri sobre adultos. Obviamente, dado que la mayoría de los creadores de manga son adultos, en estos días hay mucho más interés en las historias yuri de vida adulta. Yo esperaría que, a medida que los creadores envejezcan, veamos más historias yuri de alto nivel ^_^

    Sugoi: ¿Cuáles son los animes, mangas y visual novels que tú consideras son relevantes en Japón y fueron bien recibidos en otros países? ¿Han tenido alguna influencia en productos de la cultura pop como películas, webtoons, comics, series y dibujos animados alrededor del mundo?  

    Erica Friedman: No creo que la palabra «importante» tenga significado en este contexto. A lo largo de 40 años, ha habido tantas series que han impactado vidas, pero si tuviera que elegir una serie que lo cambiara todo, tiene que ser Sailor Moon. Haruka y Michiru, Sailors Uranus y Neptune, han sido íconos lésbicos de todo el mundo durante 25 años y sigue siendo uno de los anime más famosos del mundo. Ha influido en muchas otras series y creadores, se ha convertido en una leyenda.

    Sugoi: ¿Es correcto diferenciar el yuri de otras narrativas lésbicas de otros países, o se trata de un género más global? ¿De ser un género distinto, cuáles serían las características que lo hacen particular?

    Erica Friedman: Una gran cantidad de personas no japonesas utilizan el término “yuri” cuando sus cómics o animación están inspirados en el anime o el manga. A veces se usa en lugar de “lésbico” como término de género, especialmente si la identidad lésbica o la identidad queer no es relevante ni es parte de la historia. Suelo bromear en mi blog Okazu, donde defino el yuri como [un género con] «contenido lésbico sin identidad lésbica». Digo esto porque si una historia trata sobre una mujer joven que acepta su identidad queer, entonces es realmente una historia LGBTQ, pero si solo se enamora de otra chica y no se reconoce en un mundo más grande, con una política, presión social, salir y lidiar con los prejuicios o encontrar aliados y una comunidad, entonces es yuri. Esta, por supuesto, no es una definición establecida; es más una intuición que tengo.

    Sugoi: En los últimos años hay un incremento en la producción de mangas, anime y visual novels con temática yuri. ¿Por qué crees que ocurre ello? ¿Hay alguna correlación con la realidad que atraviesa Japón o el consumo de estos productos en el exterior?

    Erica Friedman: Todos los géneros son iguales: si ves un aumento en la cantidad de material es porque se ha vuelto financieramente viable. He pasado 20 años cultivando el mercado del yuri, promoviendo el género y no estoy sola en esto. Los editores que han invertido en el género quieren que tenga éxito. Con dos décadas de construcción del género, el mercado y el número de creadores ampliaron las oportunidades. Y hemos tenido algunos giros afortunados, como Pony Canyon que deseó crear un anime yuri que finalmente se convirtió en el OVA de Kase-san and Morning Glories [Kimi no Hikari: Asagao yo Kase-san].

    Sugoi: El yuri es un interesante caso de estudio porque, por un lado, es un género consumido que muestra relaciones lésbicas o el deseo entre mujeres; por otro lado, la cultura japonesa no se muestra muy abierta a ello si tomamos en cuenta que solo el distrito de Shibuya reconoce a las parejas del mismo sexo. ¿Cuáles crees que son las razones detrás de esta aceptación del deseo femenino en la ficción? ¿Sería correcto afirmar que la ficción, la cultura pop y la cultura de fans son un espacio de transgresión?

    Erica Friedman: ¡Buena pregunta! Creo que hay varios aspectos. El manga en general se considera un espacio en el que se pueden explorar los sentimientos y las experiencias que no se pueden expresar en la sociedad -como todo arte en cualquier parte del mundo, en realidad-. Pero en una sociedad donde es peligroso expresar deseos o sentimientos fuera de la norma -por cualquiera sea el motivo, político o social-, los cómics aparecen para llenar ese vacío.

    Obviamente, existe el hecho de que a algunos hombres les atrae el deseo sexual femenino como una fantasía; y de igual manera, obviamente, algunas mujeres también lo hacen.

    Y, a medida que las lesbianas en Japón comenzaron a comunicarse en la década de 1970 a través de grupos activistas y sus boletines, algunas de ellas usaron el formato gráfico para contar sus historias. Algunas de ellas recurrieron al doujinshi, y eventualmente algunas de esas personas se convirtieron en artistas de manga profesionales. Ahora que el yuri es un género establecido, también hay más oportunidades para que esas mujeres cuenten sus historias.


    Sugoi: Además de comprar traducciones oficiales de mangas yuri y visual novels, ¿hay alguna otra forma de apoyar la industria? ¿Cuál es el rol de las convenciones, los foros en línea y las investigaciones académicas para ayudar a otras personas a aproximarse a este género?

    Erica Friedman: Otra buena pregunta. Siempre les recordaré a las personas que leer, apreciar y compartir escaneos no ayuda de ninguna manera a sus artistas de manga favoritos. Pero leer, apreciar y compartir el trabajo original desde donde los propios artistas lo publican, ¡sí! Síguelos en Pixiv y Twitter y comparte su trabajo. Si compras un manga, avísele a la gente si le gusta a través de las reseñas en Amazon y Goodreads o en su propio sitio. Obviamente, se puede apoyar a los artistas comprando sus obras en espectáculos o a través de editores y vendedores con licencia legal. Y si sigues a esos artistas… hazles saber que te gusta su trabajo. Cuéntaselo a las editoriales y al artista. Siempre se siente bien saber que a alguien le gusta tu trabajo ^_^


    Sugoi:
    Acerca de la celebración de los cien años de la creación del yuri como género, ¿qué eventos van a tener lugar en Japón, Europa, EEUU, etc.?

    Erica: <risas> Estamos a punto de lanzar un proyecto muy emocionante en los próximos días, ¡así que no pierdan de vista la página de Yuricon y Okazu para tener noticias! (*)

    Sugoi: Finalmente, después del auge comercial de Citrus en 2014, cuando fue best-seller en la sección de mangas LGBT en Amazon, se tradujeron nuevos títulos yuri -quizás con una narrativa más compleja y una mejor representación del lesbianismo-, como My Lesbian Experience with Loneliness y Bloom Into You. ¿Qué otros títulos crees que son los mejores de este género? ¿Y qué autores crees que están reformulando el yuri de buena manera?

    Erica: Esa es una pregunta casi imposible, honestamente. Lo que es popular no siempre es bueno y viceversa, aunque los tres títulos que mencionas tienen su propio mérito y son muy diferentes, por lo que llegan a tipos de lectores completamente diferentes, lo que es bueno. Creo que la mejor serie en general en 2018 fue la serie Kase-san de Hiromi Takashima, que se está traduciendo al inglés y tuvo un OVA que pasó todo el verano en teatros de todo Japón. Es una historia hermosa y realista sobre dos mujeres enamoradas por primera vez y trata temas de celos, autoestima y comunicaciones.

    (*) Puedo anunciar oficialmente nuestro evento por los cien años. Yuricon, en conjunto con PacSet Travel llevará a cabo un tour a Japón por los cien años del yuri, del 8-17 de setiembre de 2019. Para mayores detalles e inscripciones, acceder al siguiente link: https://www.pacsettravel.com/adv-cart/100yearsofyuri?fbclid=IwAR1lgsrtR0weD_AZRAjnQO9lPeIzwud5DfdUJWXw_PlTuRBBTWWBVNV3Mzg

    Entrevista y traducción: Alexandra Arana Blas