Categoría: Anime

  • Sword Art Online: Ordinal Scale – Impresiones

    Sword Art Online: Ordinal Scale – Impresiones

    En estos días en que los complejos de cine empiezan a tantear la demanda por largometrajes de animación japonesa y gracias al esfuerzo de algunos valientes distribuidores, tenemos la oportunidad de apreciar unas cuantas películas de forma oficial. «Sword Art Online: Ordinal Scale», para sorpresa y alegría de sus seguidores, es una de ellas.

    Un poco de contexto: “Sword Art Online: Ordinal Scale” (SAO: OS) es la más reciente película producida por A1-Pictures y distribuida por Aniplex. Es la continuación de las dos exitosas temporadas de la teleserie “Sword Art Online” (2012 y 2014 respectivamente), basadas en la serie de novelas ligeras del mismo nombre escritas por Reki Kawahara y que se publican desde 2009. SAO: OS fue dirigida por Tomohiko Ito, también director de las series “Seikimatsu Occult Gakuin” (2010), “Gin no Saji” (2013), y “Boku dake ga Inai Machi” (2016),  y contó con los diseños de personajes de Shingo Adachi; ambos repiten las labores que tuvieron en la mencionada serie de TV. Su esperado estrenó se dio en Japón el 18 de febrero de este año, 2017, para luego recorrer otros países asiáticos el mismo mes. Y captó la suficiente atención como para conseguir distribución en América: el 1 de marzo llegó a Estados Unidos y el 4 de ese mes, a México. El 23 de junio llegaría a Perú con funciones limitadas.

    Afiche promocional de la película

    ¿De qué va? En el año 2026, después de escapar del juego de realidad virtual Sword Art Online y haber tenido experiencias en otros del mismo tipo, Kirito y Asuna disfrutan de una vida común de pareja adolescente junto a los amigos hechos. Mientras tanto, un artefacto tecnológico que hace uso de la realidad aumentada, Augma, se vuelve muy popular e invade rápidamente varios aspectos de la vida diaria. El entretenimiento es uno de ellos: Ordinal Scale, el nuevo juego al que se puede acceder con el Augma, gana popularidad entre los jóvenes, así como Yuna, una inteligencia artificial con apariencia de idol adolescente que lo promociona. Ante la insistencia de Asuna, Kirito accede a participar en Ordinal Scale, con todo y las dificultades que conlleva. Y es en una de sus primeras experiencias en OS que se topan con un jugador, Eiji, que parece calcular sus movimientos y tener una agenda propia, que incluye a los sobrevivientes de SAO. ¿Qué es lo que busca? ¿Cuál es su relación con Yuna? ¿Qué tanto tiene que ver el auge de Augma y la realidad aumentada con todo esto?

    Lo primero que viene a la mente al pensar en “SAO: Ordinal Scale” es que es una película pensada para los fans. No porque sea, como algunos afirman, complicada de seguir para alguien no familiarizado con las aventuras de Kirito, Asuna y compañía. No lo es. Aunque hayan muchas referencias a las dos temporadas de la serie original, especialmente al primer arco, el de Aincrad, los datos importantes que permiten entender la trama son recordados, aunque sea de forma rápida, y lo que no, es fácilmente deducible. Habría que estar muy distraído para no comprender de qué va el asunto si se es un espectador nuevo y la película no busca ser retadora en ese aspecto. El problema surge desde el lado emocional. Si no se ha pasado tiempo con estos personajes, si no se tiene algún tipo de apego, va a resultar difícil el conectar.

    Tomohiko Ito junto a un afiche promocional

    SAO: OS es muy consciente de que es parte de una cadena. Una porción con ciertas limitaciones. Explico: la película se sitúa después de los sucesos de las dos primeras temporadas de la serie de TV, pero, a diferencia de estas, no está basada en la historia que cuentan las novelas ligeras de Kawahara (la misma que va más allá de las adaptaciones), sino que es una creación exclusiva escrita entre el autor original y el director de la cinta. Conociendo su posición, para asegurar que no se choque con la continuidad de la fuente, hay cosas que no se puede permitir, como cambiar significativamente la personalidad de los personajes conocidos o alterar sus relaciones más allá del fortalecimiento de las mismas. Algo más cercano a, por ejemplo, la primera película de Card Captor Sakura o la de Cowboy Bebop, “Knockin’ on Heaven’s Door” (insertadas en medio de una historia mayor y a la que no podían afectar sustancialmente), que a las recientes “Kimi no Na Wa.” de Makoto Shinkai o “Koe no Katachi” de Naoko Yamada.

    Como es de esperarse de un producto pensado para la gran pantalla, el aumento del presupuesto se traduce en una animación que se luce en los momentos de acción, especialmente en el clímax, aunque también haya más de una ocasión en la que los movimientos robóticos de gente que figura en el fondo, imágenes generadas por computadora, haga acto de presencia y llame la atención. Pero el momento más cercano a transmitir audiovisualmente lo esencial de la cinta no ocurre durante un enfrentamiento, sino en un instante de relativa calma, pero de contenida desesperación: un personaje descubre, en medio de la noche, que parte de sus recuerdos se han ido, los rostros de personas conocidas se desdibujan, se difuminan. Hay preocupación en sus ojos. Al final de la escena, mientras observamos de lado y a cierta distancia, la imagen entera de ese personaje también se difumina. Es una buena forma de plantear, sin utilizar palabras, que la imagen que tenemos de nosotros, nuestra identidad, está ligada a nuestras memorias. Porque de eso intenta ir SAO OS: memoria y olvido.

    Es una lástima, sin embargo, que momentos similares, que intenten salirse un poco del molde, sean escasos. Hay ideas que introduce a las que podría sacarles mucho más el jugo como explorar con mayor profundidad el límite no claro entre la realidad virtual, la realidad aumentada y el sueño propio, la duda ante lo que es y no, y transmitirle esa sensación de duda al espectador. Sólo hay un instante en el que se haga mención a ello, pero no tarda en volver al camino conocido y queda en el aire.

    La película no sólo tiene como idea central a la memoria, sino que también está empeñada en ser un vehículo de la misma y mostrar personajes para el recuerdo y deleite de los fans, aunque muchos no tengan un aporte significativo, aparezcan sólo unos instantes o incluso estén metidos con calzador (la peor parte entre los secundarios se la lleva Suguha con un par de tomas, en el ya corto tiempo que le dan, que parecen solamente interesarse en una parte específica de su cuerpo). Como contrapeso, los nuevos personajes introducidos suman a la historia: Eiji, el misterioso jugador de OS, o el profesor Shigemura, desarrollador de la tecnología que impulsa Augma, son antagonistas que, en un punto avanzado, llegan a generar interés y hasta empatía, con motivaciones comprensibles, a pesar de que estas no sean del todo lógicas (entendible en cierta medida por la turbación emocional y el intenso afán de redención). Aunque queda, nuevamente, la sensación de que se podría haber aprovechado mucho más. Un ejemplo es Yuna: los seres humanos nos preguntamos sobre la razón de nuestra existencia, sobre nuestra identidad, y la realidad en la que vivimos; imaginen el tremendo conflicto de una inteligencia artificial con conciencia, los cuestionamientos que podría plantearse.

    Yuki Kajiura en el concierto «Sign all Overtures» (2015)

    Por el lado musical, el trabajo de Yuki Kajiura, compositora también de la serie de TV, es de hacer notar, realza muchas escenas: los enfrentamientos adquieren un aire de liturgia con los coros así como las intervenciones vocales de Yuna, mérito compartido con Sayaka Kanda (actriz de voz de la idol), dos colaboradoras usuales de Kajiura: Remi (nombre artístico de Remi Tanaka) y Yuriko Kaida, así como el coro de la Filarmónica de Tokio. Incluso construye, con alguna pista suya, un ambiente de intriga y extrañeza mejor que lo mostrado por la animación.

    “Sword Art Online: Ordinal Scale” suelta algunas ideas interesantes, pero no se compromete totalmente a explotarlas (un Kirito con dificultades para pelear por ejemplo), se conforma, y acumula apariciones más de lo necesario. ¿Estos reparos significan que no es disfrutable? Como mencionamos al inicio, está película está hecha con los viejos fans en mente. Sabe que sirve a un propósito: reavivar la llama de sus seguidores, hacerles recordar los buenos momentos vividos («creo que en su profesión le llaman nostalgia»), entretenerlos, hacer que quieran más de Kirito y compañía. E intenta no salir demasiado de esa comodidad. Al final, deja la sensación de que pudo hacerse más, recortarle el tiempo a miembros de la banda del protagonista cuyo aporte no es vital y centrarse en el tema de la memoria, sumergirse en el cambio que supone su perdida en la percepción de la identidad propia (esos escasos momentos mencionados son una muestra de querer ir en esa dirección). Pero eso significaría no darle espacio al personaje favorito de uno u otro fan y SAO: OS teme también no complacer, incluso si esto le juega en contra como historia y lo restringe más que ser aquella pieza de una cadena mayor.

    Si es tu primera vez con SAO, lo más probable es que no te emocione mucho por la desconexión con personajes que ya tienen un recorrido, aunque cabe la posibilidad que entre la animación, la música y la acción, luego quieras saber un poco más. Y si has visto y te gustaron las dos temporadas previas, lo más probable es que vayas a pasar el tiempo de tu vida sentado en la butaca del cine si lo que buscas es reencontrarte con viejos conocidos y quizá recordar buenos tiempos (ciertamente, en la sala a la que asistió el que escribe, el muy buen ánimo del público era claramente perceptible). No olvides quedarte hasta que terminen de pasar los créditos.

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=XvSOIJvadKk&w=640&h=360]

  • Le Portrait de Petite Cossette

    Le Portrait de Petite Cossette

    Una mirada al abismo de la obsesión y el cumplimiento de un destino trágico.

    Luego de desarrollar la idea de un romance que terminó encontrando su mejor expresión en una historia de misterio y horror, Akiyuki Simbo (romanizado de esa forma, pero pronunciado «Shimbo») reunió a un grupo de profesionales que ya habían trabajado con él para que cobrara vida a través de animación. Así, en mayo del 2004, sale a venta la primera OVA de “Le Portrait de Petite Cossette – Cossette no Shouzou” («El retrato de la pequeña Cossette») producida por estudio Daume. Dos meses después, a finales de junio saldría la segunda y se completaría con la tercera, lanzada el 22 de diciembre. “Cossette” marcaría un punto importante en la carrera de Simbo ya que sería una de las últimas producciones, junto a “Mahou Shoujo Lyrical Nanoha”, que dirigiría antes de trabajar exclusivamente con estudio Shaft.

    Afiche promocional de las OVA

    Reunidos en una cafetería, unos jóvenes escuchan a un amigo suyo lamentar su pena amorosa, excepto Eiri Kurahashi, estudiante de arte, al que le piden que muestre algo de empatía. Él parece perdido en sus pensamientos, por lo que alguien le suelta que tal vez esté enamorado y saliendo con alguien. Eiri, sin mostrar perturbación, se disculpa y sale del local con cierta prisa. Luego de trotar por las calles empapadas por la lluvia, llega a una tienda de antigüedades y, sin prestar atención a sus ropas húmedas, va hacia un cajón del que saca una copa de cristal veneciano, que muestra diferentes colores. Aliviado, le habla. La copa llegó a sus manos hace ya algún tiempo y esta le muestra imágenes, las de una niña rubia con atuendo del siglo XVIII, cuya belleza parece haberlo encantado. Su comportamiento, cada vez más retraído y extraño, hace que las mujeres que se encuentran en su vida, entre ellas una muy preocupada compañera de trabajo, Shouko, empiecen a sospechar que algo no natural ha cautivado al joven. Las cosas se complicarán más cuando Eiri encuentre un retrato de la niña que ha visto en el cristal, lo que lo llevará a involucrarse más con Cossette para descifrar el misterio de su actual existencia y el destino trágico que los une.

    Tratar de describir todas y cada una de las imágenes que “Cossette” presenta sería una tarea enorme: prácticamente cada toma está pensada para ser estéticamente agradable o llamar la atención sobre sí misma, incluso las que le dan la clasificación de horror. Esto podría ser simplemente por el gusto de animar y presentar imágenes hermosas, pero en el caso de estas OVA cumple el propósito de reforzar un mensaje: la obsesión por la belleza. Además, crea un ambiente único, que puede llegar a atemorizarnos, pero al que nos sentiremos irremediablemente atraídos.

    Akiyuki Simbo y detalle de sus storyboards

    Akiyuki Simbo ya había trabajado en el puesto de director y ganado cierto reconocimiento de la industria con producciones como las OVA “Soreyuke! Uchu Senkan Yamamoto Yohko”, tanto en su primera tanda (1996), la segunda (1997), y la serie de televisión (1999); las OVA de “Detatoko Princess” (1997), y la teleserie de “The Soultaker” (2001). El año 2004 sería para él uno de cambios: empezaría a trabajar en estudio Shaft con la serie de TV “Tsukiyomi -Moon Fase-”, que se estrenó en octubre, y esa relación se mantendría hasta hoy. Curiosamente, en paralelo, se estrenaría también su última serie de TV como independiente: “Nanoha”. Pero antes de pasar a la plana del estudio, desarrollaría una idea original.

    Mayori Sekijima, guionista

    “Le Portrait de Petite Cossette” es, como mencionamos, una historia de horror y misterio, pero con una base romántica: el destino trágico de dos personas que quieren estar juntas, pero cuya unión implica un necesario sacrificio, por lo que la meta se vuelve inalcanzable. Luego de darle vueltas, Simbo se dio cuenta que la subcultura de las lolitas góticas, su moda y estilo, encajarían muy bien para representar a Cossette y al ambiente. Para escribir el guion, el director y creador le pasó la voz a alguien que ya había colaborado con él en otras producciones, Mayori Sekijima, lo que demostró ser una buena decisión ya que, según ambos, la comunicación fue muy fluida: Sekijima sabía interpretar bien lo que quería Simbo para “Cossette”.

    Teniendo en cuenta las ambiciones estéticas de este proyecto, una parte muy importante fue el diseño de personajes. Nuevamente, Simbo recurrió a otro conocido que ya había trabajado con él, a pesar de que su único crédito en ese rubro hasta esa fecha había sido para la teleserie “Naruto” (2002). Hirofumi Suzuki se había especializado en dibujar celdas clave, por lo que le sorprendió un poco la propuesta. Pero una vez visto animado su trabajo, uno sólo puede pensar en que fue una muy buena decisión: el rostro de Cossette no sólo está hecho con gran detalle y preciosismo, sino también con algo de misterio. Sus ojos azules, que parecen siempre estar bien abiertos, dan la sensación de verlo todo (uno de los elementos recurrentes en las tres OVA son las diferentes representaciones de ojos, como si algún o algunos seres observaran a los personajes y a nosotros mismos en otro plano). También los demás personajes, que no pertenecen (al menos, no totalmente) al mundo sobrenatural, tienen diseños muy cuidados, resaltando nuevamente los ojos con tonalidades de color para la pupila, brillo en globo ocular y labios, así como sombras. El vestuario no hace menos, con dedicación para los que usa Cossette. Y este nivel es constante en toda la miniserie. Aunque no hay que olvidar tampoco que el presupuesto para una producción directa para video suele ser mayor por capítulo que el de una teleserie, por lo que podían permitirse estos detalles.

    Hirofumi Suzuki y el diseño de Cossette

    La encargada de la música fue Yuki Kajiura. Esta era la primera vez que colaboraban en un proyecto, pero la confianza de Simbo estaba seguramente cimentada en los trabajos anteriores de Kajiura, la que ya había musicalizado varias animaciones y a la que el terreno del misterio no le era desconocido (recordemos que se encargó de la música de “Noir” en el 2001). Sus composiciones complementan sonoramente bien a “Cossette” para crear esa atmósfera de intriga, de inquietud ante lo desconocido, y de un horror que se supone más grande que nosotros.

    De izq. a der.: Marina Inoue (voz de Cossette), Yuki Kajiura (Compositora), y Mitsuki Saiga (Voz de Eiri Kurahashi)

    También se encargó de la música y letra de la canción de cierre, “Houseki” («Gema»), aunque para esta debió trabajar en conjunto con la actriz de voz de Cossette, que haría de intérprete, una joven de 19 años que debutaba con esta producción: Marina Inoue. Tal vez muchos hoy en día la reconozcan en algún papel de su extenso currículum, pero todos empezamos en algún lado, en algún momento. “Cossete” fue ese inicio para Inoue: estuvo en un casting con un gran número de candidatas, por lo que su elección la sorprendió a ella misma. Al darle vida a “Houseki”, una canción en la que el límite entre el amor y la obsesión es difuso, Kajiura reconoció que Inoue podría tener un gran futuro, y no parece que se haya equivocado. Y ya que se menciona a los actores de voz, la elección de Mitsuki Saiga como Eiri no fue por casting, el director le pidió que interpretara el papel, algo que le pasaba por primera vez. Debido a la naturaleza de la historia, con la carga emocional que debe llevar y expresar el protagonista masculino, y luego de escuchado el trabajo vocal de Saiga uno sólo puede concordar con la decisión de Simbo.

    Yuki Kajiura y su equipo en plena elaboración de la banda sonora de las OVA


    Otro aspecto a resaltar es la utilización de animación generada por computadora. Los japoneses no son los mejores exponentes en ese rubro, incluso con los avances en las producciones actuales, por lo que uno desconfiaría en una del 2004, pero esta resulta ser usada con buen criterio. Las figuras presentadas en 3D se ven no naturales, pero ya que surgen en un espacio que el espectador acepta como fuera de este mundo (en una especie de limbo en el que se encuentra Cossette) estás encajan muy bien, aportan dando la sensación de ingresar en tierras extrañas.

    Como parte de su promoción, “Cossette” tuvo un manga que se recopiló en dos volúmenes. El último tomo salió un día antes de la puesta a la venta de la tercer OVA. Y, como para no spoilear su final, presenta un desenlace distinto.

    “Le Portrait de Petite Cossette” es una obra visualmente atrayente, el estilo empleado por el director Simbo aquí (la preocupación por la fotografía, el particular arte de sus fondos, y los cortes rápidos de edición, entre otros) es algo que se verá desarrollado en sus proyectos posteriores: desde “Sayonara Setzubou Sensei” (2007) hasta las últimas entregas de la saga “Monogatari”. Aunque podría no ser del gusto de todos. Algunos quizá la encuentren sobrecargada innecesariamente para una historia que no se complica tanto (no como una historia de detectives). Pero “Cossette” encuentra su fuerte en la creación de atmósfera, de transmitir sensaciones visuales y sonoras, y con ellas crear un mundo en el que espacios abiertos como cerrados se vuelven cada vez más asfixiantes y que deterioran la mente de sus protagonistas. Si aprecias eso, estás bien con las profusiones de sangre (es horror después de todo), o quieres saber más de un director que conocías por sus producciones actuales, quizá quieras echarle un vistazo.

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=CLKX_kt1d0A&w=640&h=360]

  • Patlabor EZY… pronto (eso esperamos)

    Patlabor EZY… pronto (eso esperamos)

    Kazunori Ito confirmó en su Twitter oficial que se ha unido al proyecto Patlabor EZY. Es uno de los cinco miembros de Headgear, el equipo que creó la franquicia Patlabor, y trabajó como escritor principal para su serie de anime. Fue colaborador desde hace mucho tiempo con el director Mamoru Oshii desde el Urusei Yatsura serie de televisión en la década de 1980.

    Mas info en:
    kai-you.net

  • Denuncian a maestro Roshi por tocamientos indebidos y acoso sexual.

    Denuncian a maestro Roshi por tocamientos indebidos y acoso sexual.

    Los aficionados del anime siempre han sabido cómo sorprendernos. Desde matrimonios con una dakimakura (almohada gigante con un personaje para abrazar) hasta una solicitud al congreso japonés para legalizar el casamiento con personajes 2D; la afición por el anime ha sabido traspasar las fronteras de la realidad. Esta vez le ha tocado al querido Maestro Roshi de la entrañable serie Dragon Ball, el cual afronta una seria denuncia por algunas madres japonesas: acoso sexual.

    La agrupación Broadcasting Ethics and Program Improvement Organization (BPO) de Japón, grupo que se encarga de la revisión de los programas transmitidos en Japón realizó esta denuncia contra el personaje, señaló Anime News Network.

    «En un programa de animación, hay escenas donde un hombre mayor toca el cuerpo de mujeres jóvenes y trata de ver su ropa interior en contra de su voluntad. Estas escenas son irrelevantes para la historia. Me gusta ver el programa con mi hijo cada fin de semana, pero es inapropiado que los niños vean esto en un anime«, indica la queja.

    Sin embargo, ¿cuál fue el detonante por el que muchas madres en Japón reaccionaron a tal punto? Todo se debe al capítulo número 89 de Dragon Ball Súper, donde el longevo maestro intenta tocar y ver la ropa interior de Yurin, una luchadora que con magia controló a los discípulos de Ten Shin Han.

    Esta denuncia busca la censura definitiva del personaje en la serie. Por otro lado, este grupo no solo ha acusado a Roshi. Series como Yu-Gi-Oh, Detective Conan, Full Metal Alchemist e incluso Pokémon forman parte de la lista negra de esta agrupación.

    El Maestro Roshi o Kame-Sen’nin en el idioma japonés, es un personaje de la serie Dragon Ball. Fue quien entrenó a Gokú y a Krillin desde que han sido niños y desde su aparición ha robado miles de carcajadas entre los fans. No obstante, sus gustos por sus revistas pornográficas y su comportamiento cuestionado cada vez que miraba una bella joven, fue el motivo por el que se realizó esta denuncia.

     

  • Saraiya Goyou (La casa de las cinco hojas)

    Saraiya Goyou (La casa de las cinco hojas)

    Un acercamiento a la vida y las circunstancias de unos particulares criminales en la era Edo.

    Estrenada en el bloque Noitamina, espacio de la televisora Fuji TV dedicado a la difusión de contenido animado poco comercial y, por tanto, dirigido a un público reducido; “Saraiya Gouyou” («La casa de las cinco hojas») salió al aire en marzo del año 2010. La adaptación, basada en la serie manga de Natsume Ono, fue dirigida por Tomomi Mochizuki con animación producida por estudio Manglobe y contó con 12 episodios.

    Afiche promocional de «Saraiya Goyou»

    En la ciudad de Edo, durante el periodo que lleva su nombre y que es muy conocido por ser el escenario de muchas historias de samuráis, Akitsu Masanosuke es uno sin amo (ronin) y que vaga por las calles en busca de empleo. La suerte le es esquiva: no tiene amigos; debido a su apariencia poco amenazadora, dura poco tiempo como guardaespaldas; y su orgullo le impide aceptar trabajos de obrero. En sus idas y venidas, se topa con un tipo con aspecto de yakuza, Yaichi, que toma interés en él y le invita a comer. Mientras almuerzan, este le cuenta que necesita un guardaespaldas para cuidarse en un asunto problemático, pero no da más explicaciones. Luego de darle unas vueltas, Akitsu conviene en servirle. Esa noche, en algún lugar de un bosque cercano, se encuentran con un anciano. A la reunión se suman dos samuráis dispuestos a desenfundar contra Akitsu y Yaichi, pero el primero se encarga de ellos sin herirlos de gravedad. El anciano se disculpa y le entrega dinero a Yaichi: es el pago de un rescate. Consciente de la situación en la que se ha metido, Akitsu decide no participar más, pero al haber dado su palabra, así como encontrarse atraído por la idea de confraternizar con otras personas, se queda en la órbita de Yaichi y sus compañeros de crimen: «Las cinco hojas». ¿Qué hizo que sus integrantes decidieran juntarse y dedicarse al secuestro?

    En los momentos iniciales de la serie, se nos cuenta en un flashback, la historia de un niño adoptado, Seinoshin, que es despreciado por la señora de la casa. Una cicatriz en su espalda le sirve de excusa para humillarlo, pero un sirviente la compara con las bellas hojas del arce, lo que lo anima. El nombre de la banda de Yaichi, «Las cinco hojas», hace referencia a la misma hoja del arce, que en temporada de otoño adquiere un color rojo. Y es una de cinco puntas roja la que representa al grupo al servir como firma al adjuntarla en las cartas que envían para pedir un rescate. Pero representa también conexión entre los miembros, aunque no sea tan obvio para ellos y lo vayamos descubriendo a su lado, mientras seguimos la serie: las cinco hojas son realmente una sola, con un nervio central que se divide, pero que sigue formando parte de un todo. Como si ese nervio central fuera el pasado, las experiencias base que han vivido y lo que los ha llevado a ser lo que son hoy, y que, de alguna manera, los hermanará. Como una familia.

    Natsume Ono y detalles de un par de páginas del manga

     Al encontrarse con “Saraiya Goyou”, una de las primeras cosas que le llamará la atención al espectador es su diseño de personajes. Aunque el trabajo en la adaptación estuvo a cargo de Kazuto Nakazawa, su particularidad le viene del manga original de Natsume Ono. Los rostros presentan ojos que hacen sentir su globularidad, en los que el iris ocupa buena parte y en la que la púpila es apenas un punto, cuando no inexistente, por lo que pueden dar la impresión de estar muertos. Las narices son alargadas y puntiagudas, al igual que los mentones, y se encuentran a cierta distancia de las bocas, que suelen ser amplias. Aunque este diseño no es muy común, resulta agradable. Y más con el trabajo en animación hecho por Manglobe.

    Los movimientos de los cuerpos resultan fluidos y los detalles de los mismos, así como el vestuario, están bastante cuidados. Los fondos, de sombras duras y líneas negras gruesas pueden hacerle recordar a uno un cómic. Esto le da un aire algo sucio y descuidado intencional, lo que queda bien para una historia relacionada al crimen. Mención aparte recibe la utilización continua de capas múltiples, lo que aumenta la sensación de profundidad al crear el efecto de paralaje. Incluso en tomas del cielo, uno puede ver el movimiento super lento de las nubes que contrastan con otros objetos en la composición, como las ramas de los árboles.

    Esta animación cuidada, esta preocupación por los detalles, es una marca reconocible de los proyectos de Manglobe. O lo era. Fundada a inicios del 2002 por gente que antes trabajó en estudio Sunrise (madre también de estudios como A1 Pictures o Bones), Shinichirou Kobayashi y Takashi Kochiyama, la productora se declaró en bancarrota en 2015. Sólo para recordar algunos de los trabajos que nos dio en su tiempo de vida, podemos mencionar a “Samurai Champloo” (2004), “Ergo Proxy” (2006), “Michiko to Hatchin” (2008), “Seiken no Blacksmith” (2009), “Samurai Flamenco” (2013), o su último trabajo, “Gansta” (2015). Ya sea que hayas visto algunas de sus obras o todas, y te hayan gustado o no, es innegable el grado de cuidado que le ponían al momento de animar, así como su apertura al riesgo en varias de sus producciones, muchas no destinadas a una gran audiencia.

    “Saraiya Goyou” es una de ellas. No es una producción para todos. Su historia se centra mucho en estudiar las circunstancias de sus personajes y los lazos entre ellos: Akitsu, un ronin transparente e ingenuo; Yaichi, el calculador y desconfiado jefe del grupo; Ume, el corpulento dueño del local en el que se reúnen; Otake, una exprostituta apegada a Yaichi; y Matsukichi, un solitario ladrón que, en apariencia, es indiferente. Todos con asuntos del pasado. Los secuestros muchas veces sirven de excusa para conocerlos y reforzar al grupo. Su primer cuarto es de presentación, de establecimiento de relaciones iniciales, las mismas que evolucionarán hasta que se sienta que han formado una unidad. Aunque si hay que señalar una falencia en esto, es que que de todos ellos, Otake es a la que menos tiempo se le dedica: su historia personal es bastante reducida en comparación a los demás, lo que resalta más al ser el único miembro femenino del grupo. Además, para ser una historia con ambiente criminal, hay mucho menos acción de la que algunos podrían esperar, y el derramamiento de sangre es reducido, lo que le da más notoriedad a la presencia del rojo (aunque más que en la sangre, lo recordemos por las llamativas hojas de arce). Esto no es algo negativo teniendo en cuenta sus intenciones, aunque, nuevamente, la serie requiere una paciencia que no todos están dispuestos a conceder.

    Tomomi Mochizuki, director de la serie

    Antes de hacerse cargo del equipo reunido por Manglobe, Tomomi Mochizuki había estado en el mundo de la animación desde la década del ochenta. Su nombre está asociado a algunos proyectos conocidos, muchos de ellos como director: desde algunos episodios de “Kimagure Orange Road” (1987) y su película (1988), hasta su trabajo más reciente en la serie “Battery” (2016), incluyendo la extremadamente vapuleada serie de episodios cortos»Pupa» (2014). Pero quizá su trabajo más recordado sea en el especial para TV de estudio Ghibli “Umi ga kikoeru” («Puedo escuchar el mar», 1993), que ha sido redescubierto en occidente y que fue exhibido en cines de Estados Unidos por una iniciativa de la distribuidora GKids entre enero y febrero de este año (2017). Para la teleserie que nos ocupa, no sólo dirige, también se encarga de la composición, el storyboard del OP y el ED, así como los del primer y último episodio, y hasta hace de director de sonido.

    La canción de la apertura, “Sign of love” («Señal de amor») de la cantante immi, es pop electrónico que no cae mal. Quizá lo más notable es la utilización de las mencionadas múltiples capas en los fondos que se van sucediendo como si recorriéramos un rodillo: las imágenes de los campos, edificios de la ciudad de Edo y los personajes aparecen cerca a nuestro punto de vista, se elevan, se alejan y desaparecen. Como si se diera vueltas a algún ingenio mecánico. La canción del ED, “all I need is” («Todo lo que necesito es…») de Rake, con varios versos en inglés, puede sonar algo repetitiva con la primera oída, lo que resaltará más luego de ver varios episodios. La animación es interesante, pero simple: presenta un cubo imposible en el que las caras van mostrando los rostros de los miembros de «Las cinco hojas» mientras el fondo varia con cada movimiento del objeto. Es efectiva, aunque no resultaría raro que muchos decidan saltarla luego de algunas entregas.

    Como dijimos antes, la teleserie está basada en el manga de ocho volúmenes de Natsume Ono, que se publicaron entre el 2006 y el 2010. ¿La adaptación se sostiene sola? Sí. Por como está planteada, el final cierra lo que la historia presentada se proponía: conocer a sus personajes y crear lazos entre ellos. Uno puede acabarla y sentir que todo un ciclo ha sido completado. Si estás dispuesto a dedicarle tiempo, no estás muy interesado en la acción y más en el desarrollo de personajes, y quieres ver una historia del periodo Edo, quizá debas darle una oportunidad.

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=6vBkfxMCOuw&w=640&h=360]

  • Breves apreciaciones sobre Shingeki no Kyojin hasta el episodio 8

    Breves apreciaciones sobre Shingeki no Kyojin hasta el episodio 8

    Después de 3 años y medio de espera, la segunda temporada de «Shingeki no Kyojin» estrenó su primer episodio (el 26 de la historia en general) el 1 de abril. Aunque las cabezas de la serie anterior volvieron, hubo un cambio importante: Tetsurou Araki pasó a supervisar el proyecto como director jefe, mientras Masashi Koizuka asumió la dirección propiamente dicha. Koizuka ya había participado en la primera temporada en varias labores, e incluso dirigió cuatro episodios, entre ellos el 25.

    Imagen promocional de la segunda temporada

    Primero, la canción de apertura de la serie, «Shinzou wo Sasage yo!» («¡Ofrece tu corazón!»), sigue la línea que había sido iniciada con las dos primeras, especialmente la segunda, «Jiyuu no Tsubasa» («Alas de libertad»): un himno para ser cantado con la postura firme y una mano al pecho, proporcionado otra vez por la banda Linked Horizon.

    Pero lo más sorpresivo vino del lado del ending: “Yuugure no Tori” («Ave del crepúsculo») de la banda Shinsei Kamattechan es, sin duda, una canción poco común: con una voz distorsionada acompañada de un coro casi fantasmal (que suena infantil), resulta inquietante a la vez que adictiva. Por su lado, las imágenes, que se presentan como si hubieran sido filmadas y conservadas en celuloide maltratado (aunque parezca un anacronismo) y se asemejan a ilustraciones medievales, plantean una historia propia que varios han señalado como portadora de spoilers importantes, los mismos que reconocerán aquellos que sigan la historia impresa, pero que sin contexto, deja a los que seguimos la animación con varias dudas y abre la puerta a múltiples hipótesis.

    Algunas series se toman muy en serio el poner al corriente al espectador luego de que regresan al aire para una segunda parte por temor a perder su atención o para no asustar demasiado a quienes planeen saltarse la primera y, así, obtener una mayor audiencia. “Shingeki no Kyojin” nos deja bastante claro desde el principio que tiene pocas contemplaciones con los espectadores nuevos. Hay un brevísimo resumen al inicio del primer episodio y nada más. Asume que las explicaciones de su mundo, las reglas con las que se juega, ya se dieron y, principalmente, se mostraron anteriormente. Tiene la confianza, a pesar de haber sido emitida hace más de tres años, que los espectadores conocen a sus personajes.

    “Shingeki no Kyojin” planteaba una historia de supervivencia en la que la única opción que le quedaba a la humanidad era salir de la comodidad de sus muros, enfrentarse a los peligros del mundo (los titanes), ir a lo desconocido y desentrañar misterios que obstaculizaban su camino, porque, tarde o temprano, el permanecer encerrados los eliminaría. Claro, la decisión de aventurarse más allá de una supuesta zona segura no bastaba y el precio a pagar se traducía en vidas. Muchas vidas. Pero pronto descubrimos la conciencia de grupo, de sacrificio personal por conseguir un ideal mayor (como la naturaleza de himno de los OP nos recuerda).

    Esta continuación sigue con esa idea. Se hace presente en el ambiente en general, pero también en las pequeñas historias. Hay más espacio para ver a los compañeros de los centrales Eren, Mikasa y Armin (cuyas relaciones y motivaciones ya son conocidas y que habían tenido bastante pantalla en la serie del 2013). Así, podemos conocer un poco más a algunos de estos personajes, parte de su pasado, seres que les eran queridos en entornos que les eran familiares. Este tiempo es importante, los aleja de ser simples figuras que rellenan el espacio, de ser sólo la chica obsesionada con la comida, del bajito del grupo. Mientras que con otros, multiplica la intriga: al dosificar lo que sabemos de ellos, nos hace querer conocer más. Aunque “Shingeki no Kyojin” no se ha caracterizado precisamente por mostrar personajes muy complejos, se da mano suficiente para que nos preguntemos qué llevó a algunos a hacer lo que hacen y cómo se conecta con los sucesos mayores.

    En este tramo, la narración se ha centrado en seguir un evento medular con el agregado de flashbacks. Aunque a la serie estos últimos no le son desconocidos, esta vez su presencia se hace notar por dedicárseles más tiempo. Funcionan muy bien para esconderle información al espectador, hacerles reevaluar situaciones y comportamientos ya vistos, aunque sacrifica un poco el ritmo. Con unos cuantos episodios, la aparición del segmento que nos muestra algo que sucedió hace unas horas o unos años ya es esperada e, incluso, da la sensación de seguir una rutina. A pesar de esto, hasta el episodio 7 se mantiene cierta sensación de urgencia.

    Para el octavo, hay un momento de calma. Luego de la acción y las liberaciones (y ocultamientos) de información que derivaron en el clímax del séptimo: el descubrimiento de la identidad del titán colosal y el titán acorazado, sigue una sensación de derrota. Y a esta una reafirmación: aunque las cosas no hayan salido de la mejor manera, no hay que dejarse vencer y continuar. «Nunca lo vi ganar, pero tampoco lo vi rendirse derrotado», dice Hannes sobre Eren para motivar a Mikasa y a Armin. Para motivarse a sí mismo. Ese es un buen recordatorio de lo que se propone la serie: esta no será la última vez que sientan que han fracasado, pero lo importante es volverse a levantar, salir nuevamente aunque el mundo intente devorarte. Conocer la verdad.

    https://www.youtube.com/watch?v=x_1rOzwzKXw

  • Podcast Shingeki no Kyojin

    Podcast Shingeki no Kyojin

    Podcast realizado por parte del equipo de Sugoi, hacemos una breve vista sobre la serie y algunas comparativas con relación a otras producciones.

     

    Para los que lo prefieren lo pueden escuchar también por Ivoox:

    —————

     

  • Paradise Kiss

    Paradise Kiss

    A principios del año 2005, FUJI TV inauguró una sección especial en su programación. Dicha sección estaba destinada a ser un espacio para exhibir animación que escapara al público usual y mayoritario de este medio (adolescente masculino). Así nació noitaminA (“Animation” escrito en reversa) en horario cercano a la medianoche. Para el último tercio de ese año, la primera teleserie en salir al aire en el horario asignado al proyecto, “Honey & Clover”, estaba terminando su primera temporada. Le tomaría la posta la adaptación del manga de una mujer a la que en los noventa ya le habían animado un par de sus creaciones, Ai Yazawa. “Paradise Kiss” salió por la señal de FUJI TV en octubre y llegó a los 12 episodios. Animada por estudio Madhouse y con la dirección de Osamu Kobayashi, fue la segunda teleserie del espacio NoitaminA.

    Afiche promocional de la serie de TV

    En un soleado día en la ciudad, Yukari Hayasaka, una adolescente de oscuro cabello largo y traje escolar, camina por la calle entre el mar de gente con rostro apático y hasta fastidiado cuando escucha un voz que la llama de súbito. Creyendo que es algún tipo interesado en coquetearle, trata de ignorarlo, hasta que es detenida por el brazo. Ella, comprensiblemente enojada, voltea e intenta dejarle en claro que no desea salir, pero se autointerrumpe al darse cuenta que el joven que la ha parado lleva piercings en la cara, el cabello largo, y viste como un rockero. Un poco asustada, sólo atina a correr. De pronto, choca con alguien. Ella se disculpa y se dispone a continuar, pero el tipo le grita a la persona con la que chocó, a la que llama Isabella, que la atrape. Yukari cree que esta otra persona de apariencia particular es un dios de la muerte y se desmaya en sus brazos. Al despertar, se encuentra en un lugar parecido a un bar. Ahí, el tipo de los piercings, Arashi, una menuda y pelirosa chica en vestido de igual color, Miwako, e Isabella le explican que pertenecen a la escuela de diseño Yaza y que querían hablar con ella para que fuera la modelo del vestido que están confeccionando para el final de su curso. Yukari rechaza la oferta, entra en una discusión con Arashi y se va enojada. Más tarde, se da cuenta que ha perdido su libreta de identificación y que posiblemente tenga que volver para reclamarla. Al salir de la escuela, un tipo apuesto y algo extravangante en el vestir la espera cerca de su auto: es Jouji, compañero de los otros tres. Este la convence de que lo siga si desea recuperar su libreta, lo que la llevará a reconsiderar la propuesta hecha. ¿Cómo cambiará el futuro de Yukari después de encontrar a estas personas? ¿Cómo se lo cambiará a ellos?

    «El pequeño sótano estaba alejado de la avenida principal, en el centro de un laberinto de callecitas. Para llegar, tenías que bajar unas gradas hacia una puerta linda y pequeña. A través de las paredes de estridente color rosa, con el aroma como de galletitas chinas, resonaba la voz histérica de un cantante. A aquel lugar que parecía un escondite, le llamaban “atelier”». Estas son las palabras con las que Yukari nos recibe nada más iniciar el primer episodio. Reflejan algo de alegría, pero sobre todo nostalgia, que no llegamos a comprender del todo, pero que significarán mucho en retrospectiva. El “Atelier” (palabra francesa para designar el estudio o lugar de trabajo de un artista) no sólo es un lugar físico, es la memoria de un tiempo. Los símbolos evidentes de esto son las mariposas dibujadas en el camino de gradas hacia su puerta y esa luz dirigida a un punto específico en la entrada. Sobre las primeras, si uno ha estado en contacto un tiempo con la cultura japonesa, se habrá dado cuenta que aparecen en muchos de sus productos; las mariposas representan transformación. Por otro lado, la luz en la entrada cae de tal forma que crea un corazón. Llegar al “atelier” representa ese momento (o los muchos momentos) en la vida en el que nos llega la oportunidad de cambiar, así como sucede con Yukari. También es el lugar en donde conocimos el amor, no sólo el romántico, sino también el fraternal, pero sobretodo el propio.

    Ya en “Paradise Kiss” (o “Parakisu” para los amigos), veremos como la serie presenta el drama: sin exaltación excesiva. Algunos ejemplos: en los primeros episodios, hay un reencuentro entre dos personajes, ambos no se han visto en un par de años y terminaron su relación de forma un poco dolorosa; no esperaban reunirse, pero sucede por intervención de una tercera. Lejos de exteriorizarse con dramatismo exagerado, se toma el asunto con calma y las personas hablan como seres civilizados. En otro momento, Yukari es reprendida por su madre y esta le suelta una bofetada. Yukari lo narra sin mucho sentimiento, no porque no le afecte emocionalmente el castigo, sino porque su mente está viendo, en ese momento, circunstancias mayores. Y así en otras situaciones. El material empleado en los tres primeros episodios de “Paradise Kiss” podría haber sido utilizado, por ejemplo, en un shoujo clásico (sin desmerecer el género) con encontronazos, malentendidos y gente ocultando lo que siente por toda una temporada, pero la serie trata de ser más directa, más con los pies en la tierra.

    Los personajes son vitales en esto: Yukari, apodada Caroline o Carrie, encuentra a este grupo de gente que lleva su vida de forma diferente a la suya y cuya visión de futuro le es ajena. En especial, su relación con Jouji, también llamado Georgi, es lo que hace que se abra a nuevas experiencias y vea que no sólo existe un camino en el mundo. Ambos están bien trabajados, son complejos y uno, como espectador, se verá en un tira y afloja sobre que tanto le agradan o desagradan sus actitudes y decisiones (muy especialmente en el caso del segundo). Y con los secundarios (Arashi, Miwako, Isabella y Hiro Tokumori), cuando no se les está dando el protagonismo de alguna escena, se pueden ver indicios de personalidades con matices.

    Osamu Kobayashi

    Internándonos un poco en la producción de la serie de TV, encontramos a Osamu Kobayashi, cuyos trabajos más notorios en dirección hasta el 2004 habían sido los cortometrajes “Table and Fishman”, parte de la compilación de cortos “Digital Juice”, y “End of the World” (ambos con el estudio 4°C). Luego le llegaría la oportunidad de estar a cargo de un proyecto con más gente y de mayor duración: la teleserie “BECK: Mongolian Chop Squad” (2004) de estudio Madhouse. Al terminarla, con la experiencia ganada y nuevamente el apoyo de Madhouse, decide continuar en televisión: es así que se echa a andar el proyecto “Paradise Kiss”, basado en el manga de Yazawa.

    Ai Yazawa y la portada del volumen 1 de la edición para USA del manga

    Ai Yazawa empezó la publicación de «Parakisu» en “Zipper” (una conocida revista japonesa de modas) y en el año 2000 salió a la venta el primer volumen recopilatorio. Llegarían a ser cinco en total. Aunque antes, ya había escrito una serie manga en el mismo universo: “Gokinjo Monogatari” («Historias del vecindario»). Este es un shoujo, adaptado también a una serie de TV en los noventa por Toei, que ocurre muchos años antes de “Paradise Kiss”, aunque no es necesario revisarlo para comprender tanto el manga como la teleserie. Para estar seguros de las decisiones tomadas durante la producción, el director contó con la presencia de la autora, y los cambios realizados fueron acordados entre ambos.

    Para los diseños de la ropa de ”Parakisu” se contó con un diseñador que adaptó los trabajos de Yazawa, algo que fue sencillo ya que a la mayoría de modelos no se les hizo mayores cambios. El diseño de personajes corrió a cargo de Nobuteru Yuki. Y se nota: es un gusto ver los primeros planos de los rostros de los personajes: hay especial atención en los ojos y los labios. Por eso es una lástima cuando los cuerpos y caras no pueden mantener sus formas en la mayoría de planos conjuntos o abiertos (algo que parece ser una tara más o menos común incluso en producciones con buen presupuesto). Un par de puntos fuertes y que no deben dejarse sin mencionar son el opening y el ending. La música sintética de “Lonely in Gorgeous” de Tommy february6, una de las personalidades artísticas de la cantante Tomoko Kawase, cae muy bien para abrir los episodios, así como el montaje de imágenes que le hace juego. Y el cierre, “Do You Want To” de la banda escocesa Franz Ferdinand, se cuela con facilidad en los segundos finales de cada capítulo, excepto en uno o dos en el que aparece casi por sorpresa. Cabe señalar que es muy probable que el espectador no quiera saltarse ninguno de los dos en cada entrega.

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=NgMAKuJIkmc&w=640&h=360]

    Pero no todo va tan bien como quisiéramos. Aunque se pudo sentir algo en uno de sus primeros episodios (el tercero), la sensación de que se está corriendo en el último es notable. Esto quizá le viene de su necesidad de ser fiel al manga, pero quedarle poco tiempo: intenta meter todos los hechos del final de la historia aunque se sientan poco sólidos, hay dramas que de pronto estallan y se solucionan rápido porque parece que tenemos que darles un final a todos. Esto es más visible con los personajes secundarios. Tal vez con un episodio más, todo se habría sentido más consecuente. Pero es lo que hay. Para los que deseen más detalles en el último tramo, pueden recurrir al manga: los hechos fundamentales no cambian, ambos terminan igual, pero se da más tiempo y hay más explicaciones. Este es, posiblemente, el mayor traspié de la serie («Sakamichi no Apollon» se toparía con dilema similar para su último episodio, pero las decisiones tomadas por Shinichiro Watanabe y su equipo son mucho más satisfactorias en comparación: cambia los hechos de la historia original, pero mantiene la esencia, para llegar a la misma conclusión de forma coherente y más económica).

    Con todo, “Paradise Kiss” es recomendable si te agradan las series que tratan de forma seria las relaciones sentimentales al entrar a la juventud; en las que los personajes se cuestionan qué es lo que realmente quieren hacer con su vida en una etapa muy sensible y con la que resulta fácil identificarse; porque quién no se ha dicho alguna vez, como repiten ciertos personajes de otra teleserie sobre el cambio: «¿esto es lo que quieres o es lo que otros esperan de ti?».

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=t200BWV5HRA&w=640&h=360]

  • Shigurui

    Shigurui

    Peregrinemos al pasado para conocer un mundo que puede ser brutal si nos descuidamos.

    En julio del año 2007, hace ya casi 10 años, se estrenó en Japón la teleserie de 12 episodios “Shigurui”. Se transmitió a través de la señal de TV satelital WOWOW, conocida por tener en su programación animación dirigida a un público adulto. La producción de su animación corrió a cargo de estudio Madhouse con la dirección de Hiroshi Hamasaki.

    Portada de la edición en Bluray para USA de «Shigurui»

    Es el sexto año de la era Kan’ei (1629), Tadanaga Tokugawa, hermano del shougun Ieyasu, llama a los espadachines más hábiles de la región a participar en un torneo realizado en el castillo Sunpu. Contrario a las costumbres de una época de paz, es el deseo de Tadanaga que estos se enfrenten con espadas de verdad en lugar de las de madera. Esto alarma a su corte, que ve en esta insensatez la pérdida de valiosos guerreros por una poco disimulada sed de sangre de su señor. A pesar de intentar disuadirlo, Tadanaga continúa, con más gusto, con la idea. Entonces, con los preparativos ya realizados, el día de los enfrentamientos llega. Protegidos del intenso sol, en el patio del castillo, el señor y su corte esperan por los participantes: el primero en salir es Fujiki Gennosuke, representante del clan Iwamoto, empuñando su arma con la diestra. Inmediatamente, llama la atención de la audiencia: más allá de su visible musculatura y buena forma, Fujiki carece del brazo izquierdo. Mientras se encuentran murmurando sobre como un hombre en ese estado podría ser digno de participar, ingresa el segundo: Irako Seigen. Aparece tomado de la mano de una mujer y todos se dan cuenta rápidamente de que cojea, pero no sólo eso, Irako está ciego. Ya en el campo de batalla, ambos se colocan en poco ortodoxas posición de ataque. Esta pelea se definirá en solo un movimiento. Mie Iwamoto, que acompaña a Fujiki, parece guardarle un profundo rencor a su contendiente. Ambos tienen una historia que se remonta siete años atrás: ¿Cómo llegaron ambos a tal estado? ¿Qué propició ese odio?

    La secuencia de apertura de “Shigurui” está inundada de rojo: hilos carmesí se extienden como si de vasos capilares se tratara. Es un presagio de lo que nos tienen preparado. Y es que su historia es presentada con un realismo crudo que hará alejarse al público que no soporte lo explícito de sus enfrentamientos, la profusión de sangre y otros fluidos, y los cuerpos mostrados al natural. Todo en un marco histórico que tiene poco de romántico, como muchas historias de caballería, y sí mucho de cruel.

    El director, Hiroshi Hamasaki

    Esta conciencia del cuerpo hizo que la historia contada en “Shigurui” pegue tan bien con el estilo visual desarrollado en ese tiempo por Hiroshi Hamasaki y que fuera un acierto el encargarle el proyecto. Antes, en el 2003, había dirigido “Texhnolyze”, y si han llegado a ver el primer episodio (del que se ocupó personalmente), notarán como los personajes se expresaban, ante los casi inexistentes diálogos, a través de acciones, movimientos y tomas que hacían énfasis en partes de sus cuerpos. El hincapié en lo corpóreo se traslada a “Shigurui”: el remarque de los músculos que se contraen, las vísceras expuestas, los fluidos, los planos detalle. Esto podría leerse duro y hasta gratuito, pero ayudan a generar sinestesia en los espectadores. ¿Qué es la sinestesia? En los medios audiovisuales, es el estímulo de sentidos distintos a la vista y el oído a través de estos mismos. Así, utilizando lo que se ve y oye, se pueden generar, por ejemplo, sensaciones táctiles.

    Otro punto importante es la iluminación. En «Shigurui», hay un contraste marcado entre las situaciones en las que reina la oscuridad y los días soleados o que, según la estación, están cubiertos del blanco de la nieve. En todos, las sombras en cuerpos y ropas están presentes. Los colores han perdido toda su vitalidad, excepto por el rojo de la sangre, de las llamas y del cielo al atardecer de cierto episodio, o el azul del cielo claro en otro. El detalle en los diseños de personajes, de Masanori Shino, y su iluminación llega a tal grado que puede verse el brillo de ojos y labios (lo que resalta su carácter blando). En una escena, Mie está en su habitación arreglándose, una serie de cortes de edición hacen que cambien los planos que la muestran, el cuadro corta su imagen por debajo de los ojos y, al llegar a un plano detalle, vemos como se toca un labio. La iluminación, la edición y la fotografía consiguen generar esa sensación de nuestro tacto a través del de ella, sin que, obviamente, la hayamos tocado. Nuevamente, sinestesia.

    Marcada presencia de la luz y las sombras en tres fotogramas sacados de una de las escenas iniciales de la teleserie

     

    Mientras, el sonido procura transmitir sensaciones que van más allá de las auditivas: la caída de gotas, la viscosidad de partes humanas, el canto de las cigarras (que llega a ser, en cierto punto, ensordecedor). En el aspecto musical, la banda sonora es casi omnipresente, como si estuviéramos viendo una presentación teatral. De hecho, los tambores y el sonido de las cuerdas recuerdan al teatro tradicional japonés y le otorgan a todo un aire solemne, de gravedad o de peligro inminente. Esto encaja muy bien con la sensación de que el mundo en el que viven los personajes es hostil y que, si se descuidan, podría matarlos. Y es que, como ya deben haberse dado cuenta, en “Shigurui” no hay humor. Kiyoshi Yoshida proporciona la música (el opening y el ending son también instrumentales). Al año siguiente (2008), se la pondría a una serie con la que compartiría semejanzas en ese apartado y de la que hemos hablado antes: “Kurozuka”.

    Takayuki Yamaguchi y el primer volumen de la edición japonesa del manga de «Shigurui»

    Antes de ser una teleserie, “Shigurui” fue un manga inspirado por una novela. En específico, por el primer capítulo de esta. En 1993, Norio Nanjo publicó “Suruga-jou Gozen-jiai”, que llegaría luego a manos de Takayuki Yamaguchi. Yamaguchi expandiría la historia hasta llegar a 15 tomos de manga, cuyo primer número salió a la venta a mediados del 2003. Y aquí viene uno de los más importantes puntos a señalar con respecto a su adaptación televisiva: se queda a mitad de la historia. Los doce episodios de la serie llegan hasta el capítulo 32, tomo 7, del manga. No dejan un pequeño epílogo ni nada similar. Aunque se puede decir que se termina un miniarco y algo importante se ha conseguido, uno fácilmente puede creer que hay un episodio 13 o más, pero no. Con lo cuidada que está y con ese estilo visual distintivo que tiene, si eres de los que no les gusta que las adaptaciones se queden a medias, tal vez valdría pensártelo con “Shigurui”. O recurrir luego al capítulo 33 de la edición impresa.

    Aunque no se esté juzgando aquí el manga, cabe señalar que una vez revisado, no es posible no notar algunas cosas que resaltan en el producto audiovisual. La teleserie tiene un narrador, pero que es utilizado muy pocas veces, como si no quedara de otra, mientras que en el manga es una presencia constante. Así también los diálogos en la teleserie se han reducido un poco. Esto se debería, como se ha señalado antes, a la decisión del director Hamasaki y su equipo de darle preferencia a las imágenes y al sonido, en lugar de al diálogo expositivo.

    Son estas imágenes y sonidos los que transmiten más que una declaración: por ejemplo, uno de los asuntos tratados sin decírtelo a la cara en la serie de TV es la situación de la mujer en ese periodo de la historia japonesa. Estas sufren y son sometidas porque sus cuerpos están sometidos. La desnudez de estos refleja el control de otros, sobre algo que debería ser propio. Las convierten en objetos para un fin (como el placer o la posición social) y esto hace que vivan en un infierno. Nadie va a soltar un discurso sobre el tema en la serie, lo vamos a experimentar de forma dura (¿recuerdan la sinestesia?)

    Si no te preocupa la exposición gráfica descarnada de una época cruel y no te importa que la adaptación de su historia no esté completa, el cuidado puesto en cada uno de los aspectos de “Shigurui” (edición, fotografía, diseño de personajes, dirección, música, etc.) hace que sea una opción totalmente recomendable.

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=CLMKb6QoIZQ&w=640&h=360]

  • Kurozuka

    Kurozuka

    Dirigida por Tetsurou Araki y producida por estudio Madhouse, “Kurozuka” es una serie de TV de 12 episodios estrenada en el 2008 y que se transmitió por la cadena japonesa Animax.

    (Izq. arriba) Portada del libro. (Izq. abajo) Portada del primer volumen del manga. (Der.) Imagen promocional de la serie de animación

    Japón, finales del siglo XII. Mientras huye por unas montañas boscosas en compañía de su fiel sirviente Benkei, Minamoto no Yoshitsune, también llamado Kuro, es atacado por unos extraños soldados. Kuro no los reconoce como enviados por su hermano, su perseguidor, aunque piensa que podrían ser de los muchos enemigos que tiene ya. Una vez vencidos, Benkei sugiere pasar la noche en una casa que divisa a lo lejos, y así un debilitado Kuro pueda descansar; allí son recibidos por una amable y muy hermosa mujer llamada Kuromitsu quien accede a darles cobijo bajo la condición de que no se acerquen a la habitación que está en el fondo de la casa. Al día siguiente, la situación de Kuro empeora y Benkei decide ir a buscar medicinas; ya solos, Kuro y Kuromitsu descubren la fuerte atracción que hay entre ellos. Esa noche, Kuro se despierta y, movido por un sonido, se dirige a la habitación prohibida, en donde se le revela el secreto de Kuromitsu y, poco después, enemigos suyos y soldados como los que enfrentó antes atacan la casa. Así inicia una trágica historia de amor y búsqueda que se expandirá por siglos.

    ¿Cómo nació esta historia? “Kurozuka”, la serie de animación, toma como base la novela homónima escrita por Baku Yumemakura, un prolífico autor que cuenta con más de 280 libros en su haber, publicada en el año 2000. De esta se hizo una adaptación al manga en el 2003 dibujada por Noguchi Takashi, que contó con 10 volúmenes. Posteriormente, en el 2008, llega la adaptación animada que, a pesar de compartir el mismo origen e intentar mantener lo esencial, difiere del mencionado manga para contar la historia a su manera. Pero Yumemakura no la ideó de la nada; muchos de sus escritos están basados a su vez en cuentos y mitología japonesa. Y esta no es la excepción. “Kurozuka”, traducido como «montículo negro», es una popular leyenda nipona de larga data y que, al igual que con el trabajo del escritor, ha inspirado a otros artistas de distintas áreas, incluyendo una puesta en escena de teatro Noh (teatro clásico japonés): “Adachigahara”.

    (1) La nodriza y la niña. (2) El monje prescribe la cura. (3) La nodriza en la gruta. (4) El ataque a la mujer encinta. (5) El amuleto. (6) El horror y la transformación

     

    En breve, la más extendida versión de la leyenda de “Kurozuka”, o el demonio de Adachigahara, cuenta la búsqueda de una nodriza por encontrar el remedio a la enfermedad de la niña que estaba a su cargo: el hígado de un recién nacido. Al consultar con un monje sobre la delicada salud de su hija, los padres reciben esta prescripción. Preocupados, le encomiendan esa difícil labor a la nodriza, que le tenía gran cariño a la pequeña. Pero al no encontrar voluntarios, luego de viajar por diferentes lugares durante muchos años, decide conseguirlo a la fuerza: se oculta en una gruta junto a un camino hasta que ve pasar a una mujer encinta, salta sobre ella y la mata. Entre sus cosas, halla un amuleto que reconoce como el que le entregó a la pequeña niña enferma antes de partir, y que se había convertido en esta mujer. Ante el horror de la revelación, se transforma en un monstruo y empieza a habitar cerca de montículos negros a la espera de viajeros incautos.

    Por otro lado, la obra de teatro Noh cuenta como unos monjes budistas llegan a la casa del demonio de Adachigahara y lo vencen con rezos antes de ser atacados. A los que sientan curiosidad por la obra, pueden encontrarla aquí en japonés sin subtítulos («Adachigahara»).

    La mención de esta es importante porque, como notará rápidamente el espectador de la serie, podemos reconocer en la animación motivos sacados de la puesta en escena. Para empezar, como antesala a los episodios, vemos a un intérprete enmascarado, propio de este tipo de teatro, que se mueve solemnemente y recita unas oraciones que sugieren (la sugerencia es una de las principales características del Noh) lo ocurrido en el episodio anterior (salvo el primer episodio, en el que es un pequeñísima introducción). Conforme avanzamos en la historia descubrimos que este no es un elemento separado, sino que se encuentra en el mismo mundo de “Kurozuka”. Esto le otorga una capa más de significado a por qué este intérprete y los que están presentes durante la puesta en escena tienen conocimiento de estos sucesos. Así también, es la voz del enmascarado la que nos recita, al final de cada capítulo, el nombre de los episodios que vendrán. Esto remarca una característica importante de la historia: la fatalidad, el destino trágico que tienen que cumplir sus personajes, los hechos ya escritos.

    El director de la serie, Tetsurou Araki

    Como hicimos notar antes, “Kurozuka” tuvo en la dirección a Tetsurou Araki; de hecho, este fue el tercer trabajo que tuvo a su cargo: venía de dirigir la OVA “Otogi Jushi Akazukin” (2005) que, debido a su éxito, se transformó en una serie de TV; y “Death Note” (2006), que le valió un gran reconocimiento tanto dentro como fuera de Japón. Los que hayan visto esta segunda, reconocerán un estilo visual particular que posteriores trabajos de Araki se encargaron de desarrollar y hacerlo su marca personal. “Kurozuka” no es la excepción, aunque tal vez uno no pueda darse cuenta con rapidez debido a que, a diferencia de la lucha de estrategias mentales sostenida entre Light Yagami y L en la que resaltar pensamientos y actos cotidianos (como comer papás fritas) pasan a ser momentos épicos, la búsqueda de Kuro y sus compañeros, desde un principio, está llena de momentos de acción y transcurre en un contexto en el que somos conscientes de la magnitud temporal por lo que podemos sentir que lo propuesto visualmente por el director encaja con más naturalidad. Esto no quita que en algunos de sus momentos más apacibles “Kurozuka” «delate» a Araki, momentos como arrojar una bolsa de heces y no dejar que su contenido nos toque (con fondo musical de película de suspenso para acompañar) o al probar un estofado hecho al aire libre.

    En donde lo reconoceremos de inmediato será en la secuencia de apertura, que tiene un storyboard hecho por él, algo que se ha vuelto usual en sus trabajos. Para este opening, el grupo WAGDUG FUTURISTIC UNITY acompañados de Maximum the Ryo-kun (vocalista del grupo MAXIMUM THE HORMONE) canta la contundente “SYSTEMATIC PEOPLE”, cuyo repetitivo “Ready to go” no podría describir mejor el carácter del viaje que vamos a presenciar.

     

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=HWsgGmXX9hE&w=640&h=360]

    Y por el lado del cierre tenemos «Hanarebanare» («Separados»), una muy sentida canción de SHIGI en la que vemos imágenes de una lámpara de papel en cuyas dos caras visibles están dibujados Kuro y Kuromitsu, esta última de cabeza, posiblemente para resaltar la separación a la que hace mención la letra, pero con una esperanzadora imagen final de ambos abrazados.

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=QJM-j8WZpxA&w=640&h=360]

    Un aspecto a resaltar en “Kurozuka” es el diseño de personajes de Masanori Shino: los rostros están dibujados con realismo, pero también con suma belleza, especialmente el de Kuromitsu. Es quizá este cuidado en los trazos de las caras lo que lo hace difícil de seguir: notaremos como no se puede mantener ese preciosismo en todo momento. Algo similar ocurre con los cuerpos: la figura humana común en “Kurozuka” es espigada con extremidades largas, aunque a diferencia de, por ejemplo, los diseños del grupo CLAMP, aquí es más notoria la presencia de masa muscular. Estos detalles no parecen poder permanecer constantes y es notable en el caso de las piernas en encuadres abiertos. ¿Esto daña visualmente a la serie? En conjunto, no; aunque uno pueda notar desproporciones o malformaciones, la sensación general es que los diseños son tan buenos que inevitablemente habrá partes en donde sufrirá y es más fácil de aceptar, y a eso hay que sumarle lo siguiente: en “Kurozuka” siempre está pasando algo, salimos de una situación para meternos en otra; por lo que nuestra atención no se centrará por mucho tiempo en ello.

    Y ese es otro punto (fuerte) de la serie: nos invita a estar atentos a los detalles, a los diálogos de los personajes, a dudar un poco de la situación en la que estamos, porque nos lleva de tal forma que creemos que realmente todo puede ser relevante, todo merecerá recordarse en algún punto de la historia, o que hay algo oculto que no llegamos a captar de inmediato, aunque no siempre ocurra. Incluso en los momentos en los que la maquinaria parece desacelerar y tengamos espacio para la contemplación (como el apreciar una pintura grande). “Kurozuka” es exigente en muchos momentos y es honesto con eso desde los primeros episodios, pero uno puede estar seguro de que el esfuerzo puesto será recompensado.

  • Sailor Moon: un shoujo que esconde romances entre chicas

    Sailor Moon: un shoujo que esconde romances entre chicas

    Hoy se tratará el tema de uno de los animes más conocidos que, a decir verdad, contiene yuri por ciertas parejas de las que hablaremos. Desde muy pequeños, ¿quién no ha visto o ha escuchado hablar de la tan afamada “Sailor Moon”, un anime de género shoujo bastante interesante? (Efectivamente, es shoujo, pero como dije, hay una pareja que es bien conocida no sólo por los fans del yuri, ya que se esperaba más de ellas en el anime que, por cierto, en el manga se ve más relacionado).

    Naoko Takeuchi

    Me centraré más en las escenas yuri, en Haruka y Michiru (eso no quita que daré un informe de las sagas de nuestra heroína que lucha contra el mal). Bien pasemos rápidamente a ver los detalles y sucesos de este gran anime que tiene una gran trayectoria y que en la actualidad se ha mejorado el anime, más bellas, más delineadas, y con más fuerza de combatir el mal. Nuestras bellas y radiantes Sailor Senshi. La afamada frase de Serena “Y te castigare en el nombre de la luna”

    Conocido en japonés como “Bishōjo Senshi Sērā Mūn”, «Sailor Moon» es un manga de género shoujo que consta de 18 volúmenes creado en 1992 por la mangaka Naoko Takeuchi (casada con el mangaka Yoshihiro Togashi, sus mangas más reconocidos son “Yu Yu Hakusho” y “Hunter x Hunter”), los cuales fueron publicados por la editorial Kodansha.

    Naoko Takeuchi publicó una historia corta “Code Name Wa Sailor V» (“Nombre en clave Sailor V”) en esa misma editorial; la historia gustó tanto que se propuso una serie de anime casi en el mismo año en que se publicó su manga. Ella quería que la trama sea más compleja y por ello decidió que se integre un grupo de chicas.

    Code Name Wa Sailor V

    Según una entrevista, Naoko Takeuchi dijo: «En el comienzo del manga, la protagonista era Sailor V […]. El manga fue cambiado haciendo a Sailor Moon protagonista. Este es un acuerdo al que llegué con los productores de Toei Animation. Les gustó el estilo, pero querían que se unieran además un grupo de chicas».

    En resumen, si en el manga de “Code Name Wa Sailor V» hace su aparición Mina Aino, quien se convierte en Sailor V (según debía ser la protagonista principal en el anime Sailor Moon), en el anime de «Sailor Moon» vemos como Serena (conocida en Japón como Usagi) quiere ser como Sailor V, a quien imagina bella y fuerte, y según una de las OVAs de «Sailor Moon» cuenta como apareció Sailor V (se acerca algo a lo que es el manga).

    Más adelante, cuando se haya realizado el manga de Sailor Moon, el Studio Toei Animation sacará la serie que contará con 5 temporadas de 200 capítulos respectivamente.

    En la primera temporada: Es la aparición de las Sailor Senshi, las misiones que tienen, las revelaciones de sus vidas pasadas (cuando la reina Serenety uso el espejo cristal para poder darles una oportunidad a las princesas, y que su hija Serena y Endymion sean felices), como también se dará la batalla de Metalia por recuperar a Mamoru (conocido en latino como Darien o Tuxedo Mask).

    Segunda Temporada («Sailor Moon R»): Es cuando llega Chibiusa (Chibi Moon), quien es perseguida por el grupo de Black Moon, que más adelante se les conocerá como sus enemigos causando estragos en su planeta. Empezará la batalla por el futuro y presente en la cual nuestras Sailor Senshi ganarán la batalla contra Diamante.

    Tercera Temporada («Sailor Moon S»): Tras la derrota de Black Moon, las Sailor Senshi continúan con sus vidas diarias, conocerán a Haruka, la corredora de autos, y a la violinista Michiru, el dúo que causa emoción. Más adelante, se encontrarán con Sailor Pluto, quien reencarna. Las tres chicas tienen la misión de aniquilar al dios de la muerte que es Sailor Saturn (Hotaru Tomoe) que, según ella, nace cuando es el fin del mundo. Sailor Saturn rescatará a Usagi (Serena) por lo cual ella será absorbida al momento de ayudarla y, seguidamente, Usagi se convertirá en Neo Reina Serenety  quien traerá de vuelta a Sailor Saturn pero convertida en un bebe.

    Cuarta Temporada («Sailor Moon Super S»): Usagi y las chicas se disponen a presenciar un eclipse total de sol a punto de ocurrir; pueden observar a un pegaso descender que les pide ayuda. De igual modo el “Circo Dead Moon” llega a la ciudad y un nuevo enemigo que enfrentar aparece.

    Quinta Temporada («Sailor Moon Stars»): En esta trama, Mamoru se ira de viaje y Usagi se despedirá por la partida de su amor. Es el comienzo de un concierto en el que harán la aparición las Star Lights, quienes buscan a su reina, por ello recurrieron a cantar. Se enfrentarán en la batalla final con Caos.

     

    Relación de Haruka y Michiru

    Haruka y Michiru

    Llegamos al punto: cómo se conocieron Haruka y Michiru, y surgió el amor entre ellas. Todo empieza cuando Haruka ha estado soñando incontables veces con una chica que le llamaba, en una de sus carreras le presentan a Michiru quien le dice: «creo que tú puedes escuchar al viento cuando sopla», dejando a Haruka algo desconcertada ya que la chica de sus sueños le decía lo mismo. Michiru le pide que sea su modelo para una pintura, pero ella se niega diciendo: «No gracias, esas cosas no me gustan», a lo cual Michiru se pone triste.

    Después se encontrarían en un crucero en el que Michiru toca el violín para los pasajeros; como espectadora está Haruka, que se dirige a observar a un cuadro y Michiru le dice: «Conozco a alguien que aun siendo mujer le gustaría mucho pasear en tu carro cerca del mar», refiriéndose a ella misma. Después, el diálogo termina en una discusión.

    Más adelante, Haruka es atacada por un monstruo. Michiru llega a rescatarla, pero termina lastimada y es tomada en brazos por Haruka, quien le dice que era la persona que buscaba. Después de hablar un poco, Michiru le vuelve a decir que es su fan de una manera muy sentimental y romántica. Haruka decide pelear junto a ella.

    Sailor Urano y Neptune, ’90 vs 2016

     

    Como sabemos, Haruka usualmente es confundida por un chico y esto sucede porque viste con un pantalón y una camisa o, en algunos casos, algo varonil. Cabe decir que las chicas se confunden y Haruka como siempre coquetea con ellas (esto se ve en algunas escenas cuando coquetea con Usagi y Rei entre tantas… toda una conquistadora). Esta parte de ella a Michiru le causa un poco de celos (si hablamos de celos, Haruka gana).

    Haruka cuando da un golpe a Seiya por estar en el camerino de Michiru

     

    Luego de que Seiya y Michiru compartieran escenas, la segunda se retira a su respectivo camerino y Seiya se dispone a entrar para empezar una conversación algo insinuadora. Justo en ese momento, Haruka y Usagi entran al camerino de Michiru y la primera encuentra a un tipo que le desagrada por lo que reacciona con un golpe. Seiya le hace frente diciéndole que tiene una manera rara de saludar. Vemos en esta escena claramente los celos de Haruka, pero una vez que se retiran Seiya y Usagi, Michiru le dice si puede ayudarle a vestirse, algo que, con gusto, acepta Haruka (notamos que sus celos se esfuman cuando le dice eso. Qué forma de tranquilizar tiene Michiru XD).

    Haruka y Michiru, una relación amorosa

     

    Escenas Yuri en Sailor Moon

    En una escena, Rei y Minako casi se besaron, además algo familiar que ellas dicen es que no necesitan de un hombre (algo curioso, pero los fans decidieron emparejarlas).

    Con la llegada de «Three Ligths», se pensó que eran chicos, pero la historia es otra cuando se van transformando y hacen ver la razón de su venida: para buscar a su reina, se disfrazaron de chicos.

    Seiya sí ha estado enamorada de Usagi. Estas escenas en las que demuestra su amor hacia ella, las podemos ver en varias ocasiones como cuando la rescata, o al final de la batalla cuando le dice a Mamoru que cuide bien de Usagi, sino se la arrebataría (creo se la quitaría o le haría pagar). Prácticamente fue una advertencia porque no quería verla sufrir de nuevo por la pérdida de Mamoru.

    Cabe decir que Seiya ha estado cuidando de Usagi en sus momentos tristes cuando recordaba a Mamoru ya que este no le respondía o le mandaba un mensaje. Cuando pelean con los enemigos, Seiya luchaba por protegerla, su amor se notaba a largas distancias, pero como Usagi sólo tiene ojos y corazón para Mamoru…

    Sinceramente, esperaba que ellas se quedaran juntos; recuerdo la escena en que sus amigas de «Three Lights» le prohibieron verse con Usagi, pero ella no hizo caso e igual quería que su voz le alcanzara y eso hizo: cantó muy fuerte y con gran entusiasmo para Usagi, sólo para ella.

    El amor consiste en dejar que quien te guste sea feliz con quien realmente ama, una muestra de amor de nuestra querida Seiya hacia «bon bon» según le decía por la forma que tenía Usagi.

    Seiya y Serena
  • Análisis de personajes: Hanayo Koizumi (Love Live!)

    Análisis de personajes: Hanayo Koizumi (Love Live!)

    Alumna de primer año, Hanayo Koizumi se caracteriza por su timidez, su amor por el arroz y gusto por las idols, a las cuales admira desde niña. Y si bien su sueño era ser una idol, su inseguridad la detuvo. Este problema es explorado en el capítulo cuatro de la primera temporada, en el cual este anhelo entra en conflicto con su personalidad. Hanayo, invitada por Honoka para formar parte de μ’s, siente inseguridad, pues cree no posee la energía ni la voz para ser una idol. Por el contrario, Hanayo creía que Maki o Rin cumplirían mejor el perfil que Honoka buscaba para el grupo, ya que las percibe como lo contrario a lo que ella es: son seguras y decididas. Sin embargo, descubrirá gracias a las chicas de primer y segundo que tiene lo necesario para formar parte del grupo. Por ejemplo, Rin resalta su pasión por las idols; y Maki le demuestra que tiene su voz tiene fuerza y energía. Asimismo, las chicas de segundo año, a las cuales admira, le comentan que tampoco poseen la seguridad de las idols, ya que tienen miedo escénico y hasta se olvidan de la letra. Sin embargo, lo importante en una school idol no es la perfección, sino la energía y el buen ánimo. Así, la esencia de estas chicas es su perseverancia, alegría y su fidelidad a sí mismas, lo cual logran transmitir al público.

    Son tres los temas que podemos rescatar del diario: la nostalgia frente a los lugares que han desaparecido por la baja natalidad; su infancia, donde se establece una continuidad entre Hanayo y su madre; y la gratitud. El primer tema es abordado brevemente en el diario: tras visitar el lugar donde se ubicaba su escuela primaria, Hanayo reflexiona sobre el futuro de Otonokizaka. Diferente es el segundo tema, en el cual descubrimos no solo el gusto de Hanayo por las idols desde su infancia, sino un vínculo más profundo: su mamá se preparó en su adolescencia para ser una idol, pero dejó su carrera para casarse con el papá de Hanayo, a quien conoció a los 17 años. Todo esto se lo cuenta su madre con una mirada persistente frente a las idols que aparecen en la televisión, y con un tono nostálgico y alegre. Detrás de esta historia vemos el paso de la juventud, representados en la pureza de la idol, a la adultez, cuya máxima expresión sería el matrimonio y la maternidad. Esto reflejaría la realidad de las idols y de la mayoría de mujeres en Japón, donde las primeras deben ser “puras” para sus fans, es decir, no tener relación alguna con otra persona, y las segundas debían dejar, hasta hace unos años, su carrera para cuidar del hogar y de sus hijos. Y si bien la mamá de Hanayo no se arrepiente de haberse casado y tenido hijos, traslada su deseo de ser idol a su hija. Al igual que la mamá de Umi, quien desea establecer una continuidad a través de su hija, la mamá de Hanayo buscará que su hija cumpla el sueño que vio truncado. Si bien la reacción de cada una es distinta, pues Umi rechaza tajantemente la imposición de casarse y tener hijos para continuar con la tradición de su familia, en Hanayo no se da de manera traumática este proceso de continuidad. Por el contrario, inspirada por su madre, decide ser una idol en primaria, pero cae en la cuenta de que es tímida y que no tiene la facilidad para bailar como sus compañeras. A partir de este momento es donde vemos el tercer tema del diario: la gratitud. Esta se logra en el momento en que Rin y Maki le ayudan a superar su inseguridad, con lo cual logrará entrar a μ’s y cumplir su sueño de ser una idol. Gracias a ellas y las demás integrantes de la banda es que aceptará sus debilidades.

    Hanayo es centro exclusivo en “Oh,Love&Peace!”, canción que canta con todas las miembros de μ’s. En el sub grupo Printemps es el centro de las canciones “Love Marginal”, “UNBALANCED LOVE”, “Eien Friends” y “NO EXIT ORION”. Sus singles son “Kodoku na Heaven” y “Nawatobi”. Y hace dúo con Kotori en “Kokuhaku Biyori, desu!” y “Suki desu ga Suki desu ka?”.

    La canción que mejor representaría a Hanayo sería “Nawatobi”, la cual narra la alegría del personaje por no estar solo. La “voz”, ante el deseo de crecer y el miedo ante su carácter inseguro, agradece la compañía del “otro”, sean un amigo o un ser amado. Esta alegría excede al personaje que las palabras no son suficientes para demostrarlo, por lo que llora. Y si bien desde afuera estas lágrimas parecen una debilidad, en realidad es la gratitud lo que lleva a la “voz” a quebrarse de esta manera. El saber que ya no está sola, sino que tiene personas que la apoyan y la aceptan pese a sus defectos crea una gratitud en el personaje, quien pide disculpas por no poder todavía expresarse tanto como quisiera:

    I want you to realise the importance of thankfulness once again

    Kubo Yurika en «μ’s Go→Go! LoveLive! 2015 ~Dream Sensation!~: The Trajectory of μ’s Music»

    Un contraste encontramos en “Oh, Love and Peace!”. Esta presenta una “voz coral”, diferente a la “voz” individual de “Nawatobi”, que denota seguridad y alegría al estar con las personas queridas. En esta “voz” existe un deseo por dejar la soledad y no abandonar a los demás. Sugiere, asimismo, que uno debe aprender a aceptarse, y que cualquier sueño que uno tenga no debe ser ridiculizado, pues eso es lo que hace que brinda energía a uno y hace de la persona alguien puro.

    Por otro lado, canciones como “Kodoku na Heaven”, “Love Marginal”, “UNBALANCED LOVE” y “Eien Friends” presentan el temor de que sus sentimientos sean rechazados por la persona amada. Ante el miedo de no ser correspondida y perder la amistad del ser amado, prefiere callar y sobrellevar el dolor de un amor unilateral. Y si bien puede llegar el momento en que la “voz” y el ser amado se separen, los momentos que pasaron juntos es algo que valorará siempre. Distinto es el caso de “NO EXIT ORION”, con una “voz” distinta a las “voces” presentadas en las otras canciones de Printemps: existe en ella una pasión y energía que nacen del amor, e invita al ser amado a no escapar de esos sentimientos.

    En conclusión, la naturaleza insegura de Hanayo es una constante en las canciones donde ella es el centro, pero lo que persiste es el deseo por expresarse –aunque en esta lucha opte la mayoría de veces por callar–, la gratitud (la cual predomina sobre todo) y el deseo por atesorar los recuerdos que tiene junto con las personas queridas. Sin embargo, la capacidad de cambio y de fortalecerse también están presentes en canciones que parecen escapar de la regla como “Oh, Love and Peace!” y “NO EXIT ORION”. Finalmente Hanayo nos enseñaría como espectadores que ninguna inseguridad debería ser un obstáculo para cumplir nuestras metas; siempre y cuando tengamos personas que nos apoyen, y uno tenga pasión, siempre se puede lograr lo que uno se propone.

    Las canciones de Hanayo son tan lindas que no creo que pueda colocarlas en orden ni hacer una lista de mis tres favoritas, por lo cual compartiré el link de todas:
    1) Nawatobi
    2) Kodoku na Heaven
    3) Oh! Love and Peace!
    4) UNBALANCED LOVE
    5) Eien Friends
    6) Love Marginal
    7) NO EXIT ORION