La protagonista Narumi Momose esconde un secreto: es otaku. La única persona que lo sabe es su amigo gamer de la infancia Hirotaka Nifuji a quien no ve desde la secundaria. Sin embargo, por misterios del destino acaban trabajando en la misma oficina y ahora su secreto corre peligro de ser develado. Así empieza el manga «Qué difícil es el amor para un otaku» (o también conocido como «Wotakoi»), una historia con el que cualquier otaku y gamer puede sentirse altamente identificado. ¿Tus enamorados te han dejado por ser otaku? ¿Vas a comprar mangas de chicas moe a escondidas? ¿Prefieres quedarte en casa jugando shooters que salir a una cita? ¿Qué es una cita? ¿Shippeas a tu novio con el novio de tu amiga? Este manga josei retrata en una clave cómica las dificultades y peripecias de ser un adulto otaku. Entonces si deseas explorar un mundo cotidiano más allá de las historias situadas en la escuela, Wotakoi es para ti. Lo mejor es que el manga traducido al español ya llegó a Perú licenciado por ECC con una interesante edición y pueden encontrarlo en Ibero librerías.
Los protagonistas Narumi Momose (una fan del yaoi y videojuegos otome) y Hirotaka Nifuji (un gamer que le encanta fumar cigarros y prefiere los shooters) se conocen desde la infancia. Años más tarde, coinciden en una misma oficina y siempre toman unas cervezas después de trabajar.
Izquierda: portada de la sobrecubierta. Han respetado la misma portada de la versión japonesa. Además, el fondo contiene las palabras «Wotaku ni Koi wa Muzukashi» (el título en japonés) que solo se pueden apreciar con el reflejo de la luz porque se encuentran satinadas. Derecha: es la contraportada de la cubierta interior. Refleja la estética gamer y kawaii del manga que alude a los dos protagonistas. Ejemplo: el corazón que dice “Continue” en 8 bit y el kaomoji kawaii (o´▽`o)
Nadie en la oficina se puede enterar que soy otaku (ni fujoshi)
La protagonista es la romántica y kawaii Narumi Momose: una amante del yaoi (fujoshi) y los videojuegos otome (citas románticas) que oculta su identidad otaku porque todos los chicos con los que ha salido le terminaron cuando se enteraron de sus aficiones. Entonces imagínense cómo se sintió el primer día en su nuevo trabajo de oficina cuando se encuentra con Hirotaka, su amigo gamer de la infancia, quien la reconoce en el pasillo y le dice “No te veo hace años. ¿Irás al próximo Comiket?” (mercado de mangas de dibujantes aficionados que se celebra dos veces al año en Tokio). Para su suerte, solo escuchó el comentario su senpai llamada Hanako Koyanagi (que casualmente es una famosa crossplayer que también oculta su identidad en el trabajo) y el senpai de Hirotaka llamado Tarō Kabakura (el jefe de todos que teme revelar que también es un otaku. Además es novio de la crossplayer, pero ocultan su relación amorosa en la oficina).
Las primeras cuatro páginas están a full color. Este es el accidentado primer encuentro entre Hirotaka y Narumi luego de no verse desde la secundaria.Después se van al bardonde ella le confiesa que oculta su identidad otaku.
La mangaka Fujita publicó «Wotaku ni Koi wa Muzukashii» o «Qué difícil es el amor para un otaku» como webmanga en el 2014 directamente en la web Pixiv que según el portal Medium:
“Pixiv funciona como un servicio de red social japonesa especializada en dibujo e ilustración, ya sean autores aficionados o profesionales. Para subir una obra es necesario crear un perfil de usuario gratuito. Cada usuario tiene un buzón de mensajes que le permite interaccionar con otras personas, valorar sus obras y dejarles comentarios”.
Luego fue serializada por Comic Pool de Ichijinsha como un josei y acaba de terminar en julio 2021 tras 10 volúmenes. También cuenta con una adaptación al anime producida por A-1 Pictures que salió en el 2018 con 11 capítulos y 2 OVAs (se viene la tercera). La mangaka destaca por su humor. Inclusive cuando uno abre el manga de la edición de ECC, en la sinopsis ella describe su historia de la siguiente manera:
Si colocas el manga a la luz aparecerá un kaomoji (emoticon japonés) satinado debajo de la descripción \( ´ ▿ ` )/
Esta edición tiene la biografía de los cuatro personajes principales entre capítulos. Esta es la biodata de Narumi Momose. “Es del tipo polígamo, que ama al mismo tiempo y por igual a varios husbandos”. Este tipo de páginas extras entre capítulos le añade un toque especial a esta edición de la editorial ECC.
El chico gamer, sus cigarros y el bar después del trabajo
El punto fuerte de «Wotakoi» (el nombre que toma el manga en inglés) son sus personajes. Hay mangas que destacan por el estilo del dibujo del mangaka o por los magníficos escenarios, pero en Wotakoi resalta la capacidad de la mangaka Fujita para captar los momentos cotidianos. Esto le confiere profundidad a los personajes, pues el lector accede a sus mundos interiores en esos instantes que podrían no parecer importantes pero que definen la personalidad de uno.
Un lugar al que suelen ir bastante después de la oficina es al bar. Los personajes tienen conversaciones interesantes que hacen avanzar la trama, pero a la vez se siente como un momento cotidiano. En Japón existe una tradición llamada “nomikai” que consiste en ir con los compañeros de oficina a tomar alcohol después de un largo día de trabajo para construir relaciones laborales sólidas. Y si tu jefe te ha dicho para ir, es imposible negarte a menos que quieras perder el trabajo (es una convención social algo complicada en ciertas situaciones. Existe mucha presión social detrás). Pero en Wotakoi se ve la parte agradable de esta tradición, pues los 4 amigos disfrutan de ir voluntariamente. Aquí surgen muchas conversaciones importantes para la trama como la que se muestra a continuación que aparece en la página 5 del manga: Narumi y Hirotaka van después del trabajo al bar luego de su primer encuentro en el pasillo. Ella le confiesa que nadie puede saber que es otaku y le cuenta sus traumas amorosos. Él responde: ¿Y por qué no buscas a alguien que comprenda a una otaku?
Ella responde: ¡Está claro que no puede ser! ¡Porque si me comprende, es que él también es un otaku! ¡Y no quiero un otaku porque son repulsivos! Él dice: Ya habló la fujoshi…
Está claro que él quiere una relación romántica con Narumi, pero ella es tan despistada que no se ha dado cuenta y lo ve como su amigo otaku gamer. Hasta que él se confiesa y todo da un giro de 90 grados. El manga desarrolla toda esta relación atípica donde se supone que son enamorados, pero realmente parece una etapa de coqueteo porque Narumi aunque ha aceptado ser su novia, irá descubriendo de a pocos sus verdaderos sentimientos hacia Hirotaka.
Hirotaka es un chico que juega videojuegos fuera del trabajo (y es bastante bueno). Es serio, callado, eficiente en el trabajo y fuma cigarros todo el día. También es considerado guapo por las chicas, pero a él no parece importarle. Puede entender a Narumi mejor que nadie por eso después del primer día de bar luego de trabajo le dice si acaso no es tonta:
–Narumi: ¿¡Se puede saber a quién llamas tonta!? –Hirotaka: A ti claro. Eres tonta, tonta, tooonta (baka!) y pecho plano. Si estuvieras conmigo reuniría material, te subiría de nivel, saldría contigo cuanto quisieras, y aunque hicieras horas extras, te esperaría. No te decepcionaría ni te haría llorar, ni haría que dijeras que te habías equivocado. Y encima puedo ir contigo a vender en el evento del fin de semana que viene”. –Narumi: ADMITIDO Y es así como los dos otakus empezaron una relación…
¿Es esta una Jojo referencia? Un manga sobre otakus por supuesto que tiene muchas referencias a otros mangas.
Izquierda: Biodata de Hirotaka Nifuji. «Es de una waifu de un género» (contrastar con Narumi que era polígama de husbandos). Derecha: se aprecia que Hirotaka emplea muchos kaomojis (つ≧▽≦)つ en los mensajes de texto que le envía a Narumi. Esto demuestra que sólo con ella puede sacar su lado tierno (es tan extraño que hasta Hanako piensa que está borracho). Por eso es importante ver estas caritas por toda la edición del manga físico: es una expresión de amor y confianza.
El detalle de las carátulas que dividen cada episodio
Ya se resaltó el fino humor de la mangaka Fujita. Lo interesante que le añade la edición en físico del mangade ECC Comics es continuar con esa clave de comedia inclusive en las ilustraciones que dividen cada episodio. También en la parte inferior de cada página (al costado del número) hay diferentes frases. Aquí van unos ejemplos:
Hanako es la senpai de Narumi y también una famosa crossplayer. Ambas son fujoshis y tienen una relación amical bien particular y divertida (shippean a sus propios enamorados).
(¬‿¬ )
Al costado de la página 24 dice:«(Índice de sincronización: 120%)». Esta es una referencia a Evangelion, pues en esta escena había una pelea por quién era la mejor waifu. Hirotaka imita a Gendo Ikari.
El humor, el mundo otaku y la vida fujoshi
Se destacó líneas arriba que el punto fuerte son los personajes. Otro punto para tener en cuenta es cómo se retrata el mundo otaku con tanto humor. Esto se manifiesta de diferentes formas, pero una bastante especial del manga es la relación amical entre las dos fans del yaoi Narumi y Hanako. Tienen una amistad que cualquier otaku desearía encontrar, pues su nivel de sincronicidad es altísima: van a comprar mangas juntas (directo a la sección Boys Love), se admiran mutuamente (Narumi no sabía que Hanako era la famosa crossplayer que admiraba y Hanako no sabía que Narumi era la gran escritora de doujinshi yaoi que admiraba) y hasta shippean a sus propios novios. También los obligan a cosas como estas:
Izquierda: «Fan service (para las mujeres)». Aquí los chicos sucumbieron ante la kawaii Narumi quien les pidió posar así para poder dibujar mejor su manga yaoi. Obviamente ambas aprovecharon el bug.Derecha: «¡Juguemos con nuestros chicos!». Hirotaka vuelve a sucumbir ante los pedidos de Narumi y esta vez se puso una peluca y se maquilló. Él exclama tapándose el rostro: «Ahora soy una waifu».
El chico del parche es Hanako en modo crossplayer. Narumi está al borde de las lágrimas. Los enamorados están viendo toda la escena de lejos. Este tipo de momentos cotidianos son el fuerte de Wotakoi: dos parejas otakus yendo a una convencióntodos juntos. Qué mejor que tus amigos y tu pareja comprendan tan de cerca y compartan las aficiones más cercanas a tu kokoro.
Los capitanes del equipo de vóley y el epílogo donde la mangaka explica cómo se le ocurrió la historia
Para finalizar, faltaba comentar sobre los otros dos protagonistas de esta historia: Hanako Koyanagi y Tarō Kabakura (aunque faltan dos más y son los personajes más tiernos. Pero hablar de ellos sería spoiler y aparecen mucho más adelante en el manga!). Hanako y Kabakura se conocieron en la secundaria, pues ambos eran capitanes del equipo de vóley femenino y masculino (sí, hay muchas alusiones a Haiykuu y es bello). Se llevan como perro y gato en público, pero cuando están en privado es otro cantar. Es interesante para el lector encontrar esos momentos donde se observa cómo se desarrolla su relación más allá de las peleas (que casi nunca pasa) porque uno se pregunta cómo han podido estar juntos por más de 10 años y qué es lo que los mantiene juntos. Gracias a ellos surge el contraste entre una pareja otaku que lleva junta muchísimos años (más tsunderes) y una pareja otaku que recién empieza a volar (más kuuderes).
A ella por algún motivo siempre la conquistan los personajes secundarios. A él le gusta el shonen y las chicas moe.
Sus peleas vienen desde la época donde tenían que competir por quién se quedaba a entrenar en la única cancha de vóley
Finalmente, el epílogo de esta edición son dos hojas donde la mangaka Fujita explica cómo se le ocurrió la idea de crear Wotakoi y lanza datos interesantes para los fans. Por ejemplo menciona que en su familia el personaje más popular es Hirotaka, que todos sus amigos son fujoshis de primera categoría y que ellos le dieron el permiso de convertir en manga sus conversaciones porque estaba obsesionada. También les pide perdón por usarlos para sus chistes.
Y así culmina esta reseña. Tanto la relación entre la crossplayer con el chico amante del shonen, como la relación de la fujoshi con el gamer, afirman lo difícil que es el amor para un otaku (ღ˘⌣˘ღ).
Comenzó la nueva temporada de animes y estoy que hago malabares para poder darle una mirada a todos los que pueda. El diseño de personajes es fiel al manga y la reseña me dejó intrigada..
Ichika y Ryo
El nombre completo de este anime es Koi to yobu ni wa Kimochi warui que significa: “Es desagradable llamar a esto amor.” Y esto es lo que siente la joven protagonista hacia el mujeriego que se enamoró perdidamente luego de que fuera salvado por ella.
Ryo Amakusa se enamora perdidamente de Ichika
Ryo Amakusa
Es un joven de 27 años que trabaja como jefe adjunto en la empresa donde labora. Tiene cabello rubio ojos color avellana, de perfecto físico y buen gusto al vestir. Es un mujeriego con todas sus letras y sale con quien le plazca sin ninguna intención amorosa. Podríamos decir que tiene un frío trato con las mujeres pero aún así siempre ellas lo buscan.
Ichika salva a Ryo y le ofrece su obento
Justamente pasa la noche con una amiga que lo mantuvo despierto toda la noche y al llegar la mañana rápidamente se dispone a irse a trabajar sin aceptar el desayuno que ella preparaba. Está lloviendo y para remate se siente cansado y mareado. Al pasar cerca a unas escaleras un hombre apurado le da leve golpe que lo empuja hacia las escaleras. La caída va a ser dura y no puede evitarla. Afortunadamente, pasa por ahí Ichika Arima quien con el asa del paraguas lo coge del cuello del abrigo y evita la posible fatal caída. Él le agradece y ella se disculpa por haberlo semi-ahorcado. Ella nota su palidez y le pregunta si desayunó, ante la negativa le ofrece su almuerzo y se retira rápidamente pues tiene que asistir a clases.
Ichika Arima es una otaku que tiene cautivado a Ryo
Ichika Arima
Es una joven de 17 años, de cabello castaño largo hasta las mejillas, tiene los ojos ligeramente rosados. Cursa la preparatoria y es mejor amiga de Rio Amakusa, hermana de Ryo. No es buena en matemáticas, tiene un corazón muy generoso y siempre dice lo que piensa. Es una otaku que gusta de mangas, animes y juegos.
Ryo cae de rodillas antes Ichika
Esa tarde Ryo visita la casa de sus padres y encuentra a su hermana que tiene de visita a su mejor amiga Ichika. Los jóvenes al encontrarse se presentan y Ryo desea agradecer el que salvara su vida ofreciendo a Ichika obsequios, ante la negativa de ella, él le ofrece un beso y si eso no es suficiente pues puede ofrecer algo más que eso. Ella con cara de disgusto dice: “asqueroso” y aunque luego trata de decir algo más educado no tiene tiempo de decirlo pues Ryo está a sus pies idolatrándola. Nunca nadie le había hecho el pare y ahora que esta joven lo hizo él está conmovido y la considera la chica que el destino le ha designado. El mujeriego se enamoró.
Ryo ve a Ichika como una diosa
Es así como se inicia el cortejo de Ryo hacia Ichika. La sinceridad de ella despierta en él sentimientos que nunca antes ha sentido por una chica. Incluso le envía una flor cada día pues su nombre significa “Una flor”. En varias ocasiones ella se incomoda cuando él expresa sus sentimientos hacia ella. Y es lógico pues ella tiene solo 17 años y al principio supone que todo es un juego para él pues es 10 años mayor. Ryo le aclara que sus sentimientos son sinceros y no se desanima y continúa siendo atento con ella.
Tanta es su intención de conocer a Ichika que recurre a su hermana Rio. Le pide que le cuente todo lo que sepa sobre la joven que lo ha deslumbrado. Lo más gracioso es que Ryo disfruta con los desplantes e insultos de Ichika, la llama todos los días así tenga que esperar a que timbre diez veces para que ella conteste y le extraña mucho en caso responda rápido, la visita cuando enferma de gripe y le lleva medicina y alimentos que apetecen cuando una está en cama.
Incluso tuvo el lindo detalle de prepararle un material de fácil estudio de matemáticas con lo que ella sacó una nota sobresaliente. Aunque por momentos parece todo un acosador, Ryo conoce sus límites. Ichika lo rechaza al principio por la diferencia de edad y su conocida fama de casanova. Y Rio advierte a su hermano de no hacer daño a su amiga.
Rio es la hermana menor de Ryo
Rio Amakusa
Tiene 17 años, tiene el cabello largo y rubio. Tiene los ojos color avellana. Es la mejor amiga de Ichika y cuando nota que su hermano tiene un sincero interés en su amiga trata de ayudarlo. Y aprovecha la oportunidad para acercarse al hermano que siempre fue distante con la familia.
Ryo muy atento le ofrece a Ichika un café con crema
Algo que vamos viendo en el transcurso de la historia es que Ryo disfruta de hacer las cosas más sencillas con Ichika, por ejemplo ir de compras. Claro que ella quería aprovechar la oferta especial de huevos de ese día y por eso aceptó la ayuda de él. Otro momento gracioso fue cuando él llega a visitar a su hermana y estaba el grupo del colegio practicando la preparación de galletas y tortas para una actividad en el colegio, y al ver a Ichika con el delantal puesto, literalmente toca el cielo.
Un tropiezo es una gran oportunidad
Aunque Ichika manifieste incomodidad con los detalles de Ryo, agradece y guarda los obsequios que le brinda. Siempre contesta el teléfono cuando él le llama, así lo deje timbrar varias veces, tiene en su habitación las flores que día a día le envía. Con la ayuda de Rio, ambos se hacen lindos regalos por Navidad para luego pasar ese día festivo con ella.
Ichika gusta de las atenciones de Ryo aunque lo niegue
De género Josei y comedia, el manga sigue publicándose en Comic POOL desde enero del 2015, su autor se llama Mogusu y van 7 volúmenes publicados. Ha sido animado por Studio Nomad, es dirigido por Naomi Nakayama. Tendrá 12 episodios que nos dejarán con la miel en los labios. Es un anime muy divertido de ver.
Opening
La canción se llama Monochrome City la canta Ace Collection. Una muy animada canción en la que vemos a los protagonistas camino a su trabajo y escuela. Al principio ambos serios pero conforme Ryo compra flores las expresiones de ambos van cambiando. Y vemos cómo eligen el obsequio que le darán al otro en navidad.
Ending
Esta suave canción se llama Rinaria y la interpreta Maruritoryuuga. Las imágenes son bastante artísticas, recordando a las portadas del manga.
Este es un anime con el que me sentí algo identificada. No porque sea una fujoshi. Sino porque al igual que los personajes de este anime, cuando llegaba la hora de refrigerio o de descanso aprovechaba de leer un manga, ver un anime o avanzar con el jueguito de turno en el cel. Hasta lo amigos te miran como bicho raro porque ves “caricaturas” o “comiquitas”. Los que se animan a decirte algo te dicen que ya creciste, que eso es para niños; mejor mira cosas más a tu edad. Y es que cuando eres mamá de dos, trabajas y apenas tienes tiempo para ver una animación o darle play al juego, para algunos es sinónimo de “perder el tiempo”. Nunca negué mis aficiones, más bien me enorgullecía de tenerlas y fui señalada como “la mamá chévere” por los compañeros de clase de mis hijas.
Taro, Hanako, Narumi y Hirotaka muy formales
Esta historia trata sobre cuatro jóvenes en sus veintitantos que trabajan y disfrutan de su soltería. Solo una de ellos ocultaba sus aficiones de manera muy estricta pues debe entenderse que en Japón el término “otaku” raya con el fanatismo en extremo y por ello son mal vistos. No como aquí en Latinoamérica que lo tomamos de otra manera.
Narumi Momose, despierta confiada pensando que despertó antes que su alarma. Al ver la hora descubre que es tardísimo, de alguna manera se las arregló para cancelar, en estado zombie, las 4 alarmas consecutivas que tenía en el cel. En fin, mas corre que vuela y finalmente llega a tiempo a su nuevo trabajo.
Le da la bienvenida Hanako Koyanagi, quien la recibe cálida y formalmente. Procede a hacerle un tour por la nueva empresa donde Narumi trabajará. Y le comenta que es raro que en esa época del año ella renunciara al trabajo anterior. En un pasillo, se cruzan con dos empleados. Momose reconoce a Hirotaka Nifuji, con quien estudió en la preparatoria. Reconoce la amenaza que le representa el encontrar a un compañero de clases, así que muy animadamente le dice para ponerse al corriente al salir del trabajo. Nifuji acepta y Narumi se da por salvada. Al salir le pedirá que guarde el secreto de su alma otaku. Lamentablemente, Hirotaka voltea y le pregunta si tendrá una mesa para el Comiketdelante de Hanako. La joven sintió arder su espíritu asesino pero supo salir de la situación sin ahorcar a Hirotaka.
Narumi con sus doujinshis y Hirotaka con sus juegos
Luego del trabajo, los dos compañeros de preparatoria, mientras comen y juegan una partida en común en sus diferentes consolas, conversan animadamente. Narumi quiere ocultar su lado otaku a como dé lugar. Su anterior novio luego de casi un año juntos, se enteró de sus aficiones y comenzó a alejarse de ella. Como laboraban en el mismo lugar, la situación se tornó desagradable y es por eso que ella presentó su renuncia al anterior trabajo.
Hirotaka muy tranquilamente le dice que mejor se consiga un novio que sea otaku. Narumi asqueada le dice que los otakus son desagradables. Incluso le da una rápida mirada a Nifuji para decirle que no es su tipo.
Hanako causa furor haciendo cosplay de chicos lindos
Pese a la férrea decisión de Narumi, el destino no le dará gusto. Descubre que Hanako se hace llamar Hana-san y es una cosplayer reconocida. Y a la vez Hanako reconoce en Narumi a su escritora de doujinshi favorita a la que incluso le ha comprado directamente sus obras en eventos. Dejan las formalidades de lado y Koyanagi se convierte en la amiga otaku con la que tanto soñó Narumi. Pero que la querrá arrastrar al mundo del cosplay.
Narumi será convencida de hacer cosplay????
Nuevamente a la salida del trabajo Narumi y Hirotaka quedan para unas bebidas. Momose le pide ayuda desesperadamente a Nifuji. Si pensaste que era algo como que le apoye en el trabajo porque le salió mal el envío de un correo importante, estás equivocad@. Le pide ayuda porque necesita ganar un rubí en su juegoYA. Él muy tranquilo se ofrece a farmear para ella mientras toma su cervecita. ¡Qué lindos! ¿No?
Una pareja muy divertida
Al salir del bar, Hirotaka se declara de una manera muy particular diciendo: “Si salieras conmigo te ayudaría a preparar materiales o niveles cuando quisieras. Te esperaría cada vez que tengas horas extra. Nunca defraudaría tus esperanzas ni te haría llorar. Y nunca te diría que estás equivocada. Además prepararía tu mesa en el evento (donde vende sus doujinshis) que tienes en dos semanas.” Narumi acepta con cara seria y se dan la mano. Super románticos estos otakus gamers. Fue estupenda la escena. Inolvidable!!!!
Hanako y Taro siempre discuten pero se adoran
Aunque ambos sean otakus, no saben llevar una relación. Narumi porque siempre fingía no ser otaku y Hirotaka porque solo ha tenido citas en los juegos. Felizmente tienen a su lado a Hanako y a Kabakura Taro, que también son otakus pero del tipo «buenos en deportes«. También se conocen desde la secundaria y eran capitanes de sus respectivos equipos de vóley. Y a pesar de sus constantes discusiones son pareja desde hace años.
Los cuatro otakus trabajadores nos arrancarán más de una risa con los cameos o comentarios muy apropiados para los fans del anime, manga y juegos. Una de mis partes favoritas es cuando Hirotaka se ofrece a ayudar en la venta de los doujinshis mientras Narumi va a comprar a uno de sus dibujantes favoritos y de paso traer una bebida. El regreso de ella es épico pues escucha entre la multitud que un joven apuesto está vendiendo BL. Corre por salvar la dignidad de Nifuji! Para él no fue nada complicado y hasta le pareció divertida la experiencia.
Narumi Momose encuentra a su novio y amigos otakus soñados
Narumi Momose, 26 años, sujeta su rosado cabello en una media cola y tiene alegres ojos color caramelo. Sonríe fácilmente y casi siempre ha ocultado su lado otaku a la perfección. Es bajita de estatura y aparenta menos de la edad que tiene. Es fujoshi, dibuja doujinshis BL y al ser algo reconocida los vende bien. Gusta mucho de los videojuegos, por eso siempre lleva su consola a la mano. Es algo torpe, desorganizada y demora en aprender ciertas cosas, pero es muy buena persona y es muy considerada con los demás.
Hirotaka Nifuji un gamer que se ve muy bien sin anteojos
Hirotaka Nifuji, 26 años, es serio y metódico con el trabajo y los juegos. Usa anteojos para proteger sus oscuros ojos de la constante luz de la pantalla y tiene el cabello azul oscuro corto. No muestra muchos cambios de expresión pero cuando textea pone varios emoticons. Es bastante competitivo cuando se trata de juegos. Al contrario de Narumi, poco le importa que los demás sepan que es un otaku. No tiene problema al socializar, otra cosa es que no le interesa tratar con la gente. Incluso para fumar es metódico. Se pone celoso cuando Narumi obtiene mucha atención en los eventos, felizmente tiene la amistad de Taro, quien comprende el sentimiento al ser pareja de una cosplayer famosa.
Hanako Koyanagi, hermosa cosplayer de bishonen
Hanako Koyanagi, 27 años, tiene un aire muy serio y profesional. Su verdioscuro cabello largo lo lleva sujeto en una cola baja. Sus ojos púrpuras apenas se lucen no solo porque son pequeños sino porque lleva anteojos que le dan un aire sofisticado. Es unacosplayer reconocida, tiende a representar personajes bishonen. Junto con Narumi no pierden oportunidad de tomar fotos tipo BL de Hirotaka y Taro.
Kabakura Taro, atemorizante pero buena gente
Kabakura Taro, 28 años, lleva el cabello naranja despeinado y tiene atemorizante mirada. Pese a lucir así, gusta mucho del bishoujo. Es pareja de Hanako desde la secundaria. Discute mucho con ella, pero cuando finalmente están a solas se llevan muy bien.
Narumi y Hirotaka en versión manga
Como podrán suponer, es de género josei, romántico y comedia. El manga fue escrito por Fujita y la editorial Ichijinsha la publicó en Pixiv Comic Pool en el 2014. Sigue publicándose y van 10 volúmenes. Y aunque sea josei, gustó mucho a los chicos.
Muy serios y todo pero tienen escondido su lado divertido
La animación es dirigida por Yoshimasa Hiraike con el estudio A-1 y la emitieron en Fuji TV (noitaminA). La divertida música es gracias a Akimitsu Honma. Fue emitido en abril del 2018 y fue licenciado por Amazon Prime Video. Comprende 11 episodios y le acompañan 2 OVAS. Y en el 2020 salió un Live-Action que no he visto aún pero los personajes están muy bien representados y tuvo muy buena llegada en Japón.
La versión Live – Hirotaka y Narumi
El canción que acompaña el Opening se llama «Fiction» y la canta Sumika. Muy alegre y colorido. Nos muestra a los protagonistas en su versión oficinistas y luego más relajados jugando o haciendo cosplay. Me llamó la atención que los personajes hicieran señas con las manos, pensé que quizás había un mensaje oculto por ahí. Pero no, todo es pura gracia.
https://youtu.be/Mu38qW5fBQU
El Ending va al son de «Kimi ni tonari» en la voz de Halca. Una animada tonada que nos muestra a los protagonistas trabajando dedicadamente para luego irse a jugar en la casa de uno de ellos hasta la madrugada.
https://youtu.be/6X6pekzjVLo
Si eres fan del anime, manga o juegos, te sentirás bastante identificado con alguno de estos personajes. Y sobretodo te garantizo que te hará sonreír y carcajear en más de una ocasión.
Devuelta a la… ¿rutina? ¿La “nueva normalidad”? La sola idea del regreso al trabajo y el tráfico, y buscar mil formas de subirnos el ánimo: ver de camino al trabajo guarde el celular, que viene el choro o ya en casa una serie, película o anime. Por eso, el día de hoy analizaremos Aggretsuko y Rilakkuma y Kaoru, dos series que parecen haber retratado casi a la perfección ese sentimiento de estrés y preocupación por la vida adulta.
Aggretsuko, o Agressive Retsuko (アグレッシブ烈子), es una franquicia basada en el personaje (un panda rojo antropomorfizado) creado por Yeti para la compañía Sanrio. Contó entre abril del 2016 y marzo del 2018 con una serie de cortos animados, y estrenó un anime de dos temporadas en Netflix en abril del 2018. Se centra en la vida de Retsuko, una oficinista que debe lidiar con las normas y jerarquías de la compañía. Estas, basadas en prejuicios absurdos, provocan en ella un estrés tal que su única forma de desahogarse es escapar al baño o al karaoke, y cantar heavy metal. En este deseo por solucionar su inconformidad en el trabajo es que decide buscar un novio y casarse. Sin embargo, a medida Retsuko se abre y confía en sus demás compañeros de oficina, esta opinión sobre el matrimonio madurará.
Rilakkuma y Kaoru es una serie en stop-motion de Netflix estrenada en abril del 2019 y cuenta con 13 episodios. Basada en la franquicia creada por San-X, su nombre es una unión de las palabras relax (リラックス, rirakkusu) y oso (熊, kuma), y cuenta tanto con mercadería como videos promocionales. Se centra en Kaoru, una oficinista que trabaja para una pequeña compañía y siente que, a medida pasan los años, su familia, compañeros y amigos la van dejando de lado. En este sentimiento de soledad es que encuentra un día a Rilakkuma, un oso flojo y dormilón que entró a su departamento y decidió instalarse ahí. Y al poco tiempo llega Korilakkuma, una pequeña osa que le encanta jugar. De esta manera, la serie explorará la convivencia entre Kaoru, su mascota Kiiroitori Rilakkuma y Korilakkuma, y el apoyo que entre ellos se brindan.
Lo interesante de ambas animaciones es que presentan como tema en común cómo es ser adulto en la sociedad japonesa, así como las normas, expectativas y sentimientos que estas dos producen en sus protagonistas.
La multiplicidad del “yo” y el jōshiki: “sentido común” y adultez en la sociedad japonesa
Para entender cómo ambas series representan y apelan a los problemas de la adultez en Japón tomaremos en cuenta a autores como Wim Lunsing y Sharon Chalmers, quienes desarrollan la tesis de que la sociedad japonesa, a través de sus roles, jerarquías y sistema legal provocan la exclusión de determinados sujetos.
Desde la juventud se le inculca al sujeto el jōshiki o “sentido práctico”, lo que se considera como “apropiado” y “normal”. En ese sentido, por ejemplo, se concibe el matrimonio como algo “natural” (shizen), un acontecimiento del cual se sirve el individuo para reafirmar ante la sociedad que ya es un adulto completo (ichininmae no shakaijin) o una adulta completa (ichininmae no onna). Con ello se traza una clara diferencia con las personas solteras, a las que se considera como hanninmae (“personas incompletas” o hasta “imperfectas” –mikon-). Dentro de un sistema de roles definidos, el matrimonio permitirá a los hombres demostrar que son adultos al proveer de bienes a su familia, y las mujeres a través de la maternidad y el ejercicio del rol de amas de casa.
El matrimonio como evento importante y que marca la adultez en Japón. Vía Nippon.com
Si bien los roles se han flexibilizado en los último años, y vemos tanto a hombres como mujeres en la esfera laboral, sigue existiendo un sistema -la familia, el trabajo, los medios de comunicación, las revistas especializadas, entre otros- donde se persuade a la mujer sobre la importancia de una crianza cercana de los hijos con el fin de evitar en ellos malas experiencias o problemas psicológicos. Asimismo, normas sociales implícitas invitan a que a estas labores se sume la del cuidado de los padres.
En ese sentido, el desarrollo exitoso de los hijos sería reflejo de una buena crianza por parte de la madre y una estabilidad en el hogar, lo cual repercute de manera positiva en la imagen social que proyecta la cabeza de familia (el padre). Con ello se busca encaminar a la mujer para que cumpla el rol de “buena madre” y “buena esposa”, ya sea dedicándose de manera exclusiva a ser ama de casa o, de ser necesario, en trabajos de medio tiempo que le permitirán luego dedicarse al hogar (1). De ser exitoso este modelo, se proyectará la imagen de una sociedad japonesa “estable”.
Los roles y la conformación de la familia japonesa. Vía Wikibooks
Otro concepto que deberán manejar los sujetos será la diferenciación entre el uchi y el soto. El uchi es lo interno, y en este se evocan sentimientos de privacidad, protección, seguridad y pertenencia. Además, es el espacio donde uno puede expresar sus verdaderos sentimientos (honne), e invita al relajo, la informalidad y al comportamiento casual. Por otro lado, el soto es lo exterior, donde se invita a camuflar los sentimientos y brindar una apariencia al exterior (tatamae) (2). Esto hace que el sujeto exprese el self de manera múltiple (3).
Los “otros” silenciados: el trato a las familias “disfuncionales”
Sin embargo, en la sociedad japonesa, todo individuo que sale de las normas será considerado como “anti social”. En una sociedad que evita que los sujetos resalten, esta “marca” supone un estigma, lo cual provoca que el individuo sea alienado, separado y hasta señalado con respecto a los otros miembros del grupo.
Tanto las mujeres sin esposo como las madres solteras se encuentran frente a una sociedad donde no pueden adquirir ni alquilar vivienda de manera fácil. Esta restricción se debe a las pocas oportunidades laborales que tienen, ya sea porque solamente pueden adquirir trabajos de medio tiempo o por la poca posibilidad de ascenso. Esta discriminación laboral se debe a que las empresas consideran a las mujeres como personal de paso, que solo se mantendrán hasta el matrimonio -demás está decir heterosexual-.
La «cultura del rechazo» hacia las madres solteras en Japón. Vía The Washington Post
Asimismo, los hijos de madres solteras o divorciadas sufren de discriminación por parte de la escuela y de sus compañeros. En el primero porque, para inscribir a un niño o niña en la escuela este debe estar registrado en el sistema familiar o koseki, y por parte del segundo, cuando los niños ven en actividades escolares la ausencia del padre. Además, existe el prejuicio de que estos niños sin padre causarán problemas. Ante este contexto, han surgido organizaciones de apoyo a madres solteras o de mujeres separadas que entre ellas se brindan apoyo, ya sea en el cuidado de los hijos como el brindar vivienda.
Por último, cabe resaltar que en este panorama la diversidad sexual tampoco bienvenida. Si bien hace unos años se ha legalizado el matrimonio LGBT en algunos distritos de Japón, la existencia de una inequidad económica provoca que algunas sexualidades divergentes, como el lesbianismo, sean sumamente marginadas. . En el caso del lesbianismo, el marcado sistema de roles y la concepción de que la adultez se alcanza con el matrimonio crea la imagen de las lesbianas como “inmaduras” e “incompletas”, ya que no cumplen con el papel de madre ni esposa. Incluso serán silenciadas en el discurso político, lo cual perpetúa una inequidad legal y económica que se verá reflejado en la dificultad para adquirir una vivienda o estar protegidas en caso sean expulsadas del hogar.
A partir de lo expuesto anteriormente es que el espectador podrá tener una mejor idea de las problemáticas retratadas en Aggretsuko y Rilakkuma y Kaoru, dos series que reflejan el sentimiento de la adultez en el Japón contemporáneo.
“KILL ’EM ALL!!!”: la inestabilidad laboral y emocional en Aggretsuko
Aggretsuko nos presenta a Retsuko, una empleada “dulce, obediente y responsable” de 25 años y soltera, quien finge estabilidad en todos los ámbitos de su vida: desde el laboral hasta el emocional y de pareja. Y como todos los que hemos visto la serie, ya sabemos cuál es su forma de desahogarse:
DEMOLER, DEMOLER la estación del tren. La única salida que encuentra Retsuko para su estrés es escapando al karaoke y cantando
En primer lugar, tenemos el retrato del ambiente laboral. Específicamente, una alusión al ideal del “sarariiman” -o asalariado- y la sacralización de las empresas en la economía japonesa. Este espacio es un segundo “hogar” para el sujeto, donde se reproducen las jerarquías propias de la sociedad. En este sentido, se considera que el individuo está en deuda con la empresa, ya que este invierte en la formación de él.
Este trabajador será considerado como un “nuevo samurái” o “guerrero corporativo”, quien da la vida por la empresa y, por qué no, por el bien de la sociedad y la economía del país. Este discurso lo podemos encontrar en Puko, amiga del colegio de Retsuko, quien agradece a la protagonista por su trabajo porque personas como ella son el sostén de la sociedad:
Una linda amistad, pero… Retsuko, ¿¡por qué cargas todo sobre tus hombros!?
Sin embargo, esta jerarquización incluye el traslado de las inequidades de la sociedad japonesa al ámbito laboral. Un ejemplo lo podemos encontrar en el trato que tiene el director Ton -quien se insertó a la vida laboral en 1987, en pleno auge de la burbuja financiera e inmobiliaria en Japón- hacia las mujeres del área de contabilidad. Él espera que las mujeres limpien su escritorio, coloquen flores y surtan con agua su hervidor. De esta manera se trata de imitar un modelo de servidumbre y ama de casa en la oficina, lo cual demuestra un inherente machismo en las relaciones laborales, especialmente por parte de trabajadores mayores (la mayoría de veces, jefes) hacia las más jóvenes:
Las mujeres inútiles son mejores que las mujeres competentes
Directo Ton (T.1, cap.1)
¿Cuánto dinero ha invertido esta empresa en su formación?
Director Ton (T.1, cap.3)
Otro ejemplo de misoginia y una cultura laboral que invisibiliza casos de abuso de poder y misoginia es el del Director General, quien duda si es real la queja hacia el director Ton, y argumenta que hoy en día los empleados se quejan por todo. Solamente cederá ante ese problema cuando se ve amenazado por Washimi, su secretaria y amiga de Retsuko.
Y al ser la oficina un ambiente jerárquico, requerirá de otro que permita a sus trabajadores -tanto jefes como empleados- entablar relaciones horizontales y expresarse abiertamente. Este espacio será el de las fiestas con bebida. La participación en estas, según Sharon Chalmers, es una muestra de aceptación, apertura y satisfacción por parte del empleado; no unirse significa rechazo, un acto de desafío y un signo de alienación. Si bien Retsuko no concibe su asistencia a las fiestas como importante, especialmente si no se siente satisfecha con el ambiente laboral, Washimi y Gori -amigas de la oficina y del yoga- le enseñan la finalidad de este: el poder entablar un diálogo sincero con sus compañeros y con el director sobre lo que le incomoda.
La fiesta con bebida como espacio donde Retsuko puede conversar «sin accidentes» con el Director Ton
Este será un punto de inflexión para Retsuko, ya que a partir de este momento será un poco más abierta con sus sentimientos, y el espectador entenderá las razones detrás de la sobre exigencia de Ton hacia los empleados más jóvenes (aunque eso no resta muchos de sus prejuicios). Sin embargo, todavía hay un elemento en la vida laboral que la protagonista debe superar: la confianza y comunicación con sus demás compañeros.
En ese sentido, la aparición de Anai, el nuevo integrante de la oficina, será importante. Él representa el temor que sienten los jóvenes al ingresar al “mundo adulto”. Este miedo reside en la presión y el “exceso de trabajo”. Y aunque el pánico de Anai está justificado -recordemos las noticias de trabajadores que fallecen o se suicidan por la sobrecarga laboral (karoshi)-, tendrá paz cuando encuentra su lugar en la oficina y sea reconocido por su habilidad en la cocina. Esto le permitirá abrirse a los demás y trabajar de manera eficiente en la oficina.
Las dos caras de Anai. Kowaidesu ne 〣( ºΔº )〣
Gracias a su relación con la protagonista, ambos aprenderán a establecer estrategias comunicativas con sus compañeros, identificar sus habilidades y confiar en ellos, ya que ese apoyo mutuo será la clave para el éxito de la empresa y crear un mejor ambiente laboral.
“DU HAS(S)T”: ¿felices por siempre? Familia y matrimonio en Aggretsuko
Cuando parece que la vida de Retsuko ha encontrado un equilibrio, regresa con fuerza un problema que era constante en la serie: la búsqueda de la protagonista por un novio, con el cual pueda contraer matrimonio y establecer una familia.
Desde la primera temporada pudimos ver cómo Retsuko percibía el matrimonio de manera idealizada: primero como una forma de escapar del trabajo, con Resasuke, luego como una forma de “madurar” antes de que “se le pase el tiempo”, con Shirota. Pero será en la segunda temporada, cuando conoce a Tadano, que la protagonista reafirmará que esto es algo que ella realmente desea (y ya no es producto de la imposición social).
La segunda temporada será vital para el desarrollo de las relaciones interpersonales en Retsuko. Por un lado, uno de los personajes que más urge a la protagonista a pensar en la familia y en el matrimonio es su madre:
De tal palo, tal astilla
Ella argumenta que el matrimonio es parte de la “realidad”. Con ello no solo apela al “sentido común” o jōshiki,del cual hablamos al inicio del artículo, sino también a la carga social que esta trae: un símbolo de “madurez” para la mujer y una “fuente de apoyo” (económico y a través de los hijos) en el futuro.
Lo digo como tu madre y nunca me equivoco
Madre de Retsuko (T.2, cap.1)
En una sociedad donde se espera que el hijo o hija no realicen actos que desagraden a la madre, la omisión de casi todos los consejos que le brinda resulta un acto de rebeldía e insatisfacción hacia las normas y prejuicios que existen en el imaginario social. Si bien al inicio accede a salir con Shirota, un funcionario público -con trabajo estable y socialmente aceptado- que es presentado como amigo de la familia, enamorarse de Tadano representa un nuevo desafío -de manera inconsciente- hacia la idea de estabilidad que tanto le insistía su madre a lo largo de la temporada.
Retsuko y Shirota. Mujer, ¿qué haces ahí?
Retsuko y Tadano se conocen en la escuela de manejo. Ella lo considera un “poco infantil”, y lo relaciona a su estatus de desempleado. No obstante, a medida conoce al personaje, descubre que es dueño de una empresa que optimiza a las compañías a través del uso de una inteligencia artificial. Él representa una forma alternativa de vivir a la que dicta el “sentido común”: no tiene vivienda fija -vive en su limosina y ahí trabaja-, es dueño de una exitosa empresa pese a que no aparenta serlo -ahí entra la importancia del traje o ropa en la sociedad japonesa como una forma de designar el estatus y trabajo-, y rechaza la importancia del matrimonio.
Y pese a que ambos están enamorados el uno del otro, el rechazo tajante al matrimonio por parte de Tadano, y la imposición de esta idea sobre Retsuko, supone un punto de quiebre en su relación. Aunque él propone unos cambios en la sociedad que pueden resultar interesantes -especialmente porque promete una reforma en el sistema económico que exalta a las empresas-, suponer que todos lo aceptarán es un error de su parte. Su incapacidad de tranzar o entender el punto de vista de Retsuko, cuando ella necesita ser escuchada y entendida, supone el fin de su relación.
Love is in the air
Finalmente, vale la pena detenerse brevemente en la elección de presentar una historia sobre el mundo laboral japonés y la búsqueda del matrimonio con personajes animalizados. La animalización es una figura literaria donde se le dota a los seres humanos de cualidades propias de los animales (3). El objetivo de esta es ligar al ser humano con la naturaleza para demostrar el caos de la sociedad -recordemos nuestro análisis de Mononoke Hime, donde se reflexionó sobre cómo Occidente contrapuso lo “civilizado” con la esfera natural-, y reflejar las jerarquías sociales y la inamovilidad del sujeto. Como Aggretsuko se centra en las jerarquías propias de la sociedad y el mundo laboral japonés, donde parece que la vida está predeterminada por las normas, simplemente parece que el recurso de la animalización se conjuga de forma perfecta con la trama.
Rilakkuma y Kaoru: la construcción de una “familia extendida”
Para los que ya éramos fanáticos de Rilakkuma no nos son raras las animaciones de este: personajes que presentaban, mes a mes, una temática sobre la cual girarían los nuevos productos de la marca. Se trataba, entonces, de una franquicia usaba la animación para generar un consumo. Sin embargo, ¿qué es lo que nuevo que propone esta serie?
Yo me relajo, tú te relajas, él/ella se relaja, nosotros nos relajamos
Esta se centra en Kaoru, oficinista que está en edad de casarse y, sin embargo, vive sola en su departamento, junto con Rilakkuma, Korilakkuma y Kiroitorii. La protagonista no se trata de un personaje nuevo en la franquicia: es aquel que busca generar una identificación con el consumidor. Al ser el público original uno femenino, muchos de los problemas que se señalan en la serie están dirigidos a los que atraviesan las mujeres en la sociedad japonesa.
A lo largo de los capítulos Kaoru sentirá cómo es dejada de lado por su familia y sus amigas, con lo cual se genera un sentimiento de soledad, y se identifica la necesidad de crear vínculos de cercanía y confianza con otras personas. En ese sentido, la aparición de Rilakkuma y Korilakkuma no solo permitirán a la protagonista romper con la rutina, sino también tener a alguien con quien reflexionar sobre sus problemas.
Un primer punto a analizar es el de la amistad entre mujeres. El primer capítulo nos presenta esta como un lazo que en algún momento fue fuerte. Sin embargo, esta relación de “familia extendida” que podría establecerse entre Kaoru y sus amigas de la universidad es retratada como inestable y pasajero. Este encuentra su fin cuando la mujer se casa; a partir de este momento ella pasará tiempo con los hijos, con el esposo, y con los amigos y familia de este.
La imagen de los cerezos en el primer capítulo será importante para entender el mensaje que se irá construyendo a lo largo de la serie: si bien los años “deseables” para que una mujer contraiga matrimonio van quedando atrás, Kaoru sigue manteniéndose vital y aprendiendo sobre sí misma. En ese sentido, no tiene por qué sentirse como un “desecho” de la sociedad (5).
Kaoru y compañía contemplando lo efímero de la belleza en el árbol de cerezo
Un segundo elemento a tomar en cuenta es la relación que Kaoru tiene con su familia. Kaoru, como hija, es vista de manera utilitaria: ya que Satoko, la esposa de su hermano, no se lleva bien con la madre, le insisten que regrese y ponga paños fríos entre las dos. Esto se debe a que la madre y su cuñada no coinciden en el rubro que debería desarrollar la granja familiar. No obstante, cuando el negocio propuesto por la última va bien, la relación entre las dos mejora, y de manera explícita le piden a Kaoru que ya no regrese.
De esta manera se puede identificar que las hijas mujeres en Japón o las esposas de los hijos son percibidas como aquellas que deben estar al cuidado de la madre del esposo. Con el matrimonio, se considera que la mujer entra a formar parte de la familia del esposo, por lo que es importante que tenga una buena relación con la suegra y le sirva en todo lo que necesita. Kaoru, quizás consciente de este sometimiento hacia su familia, desea no regresar a su pueblo porque quiere ser libre de la casa familiar.
En ese sentido, en el último capítulo, cuando el mismo hermano, le pide que no regrese al pueblo, le está otorgando de manera simbólica -como la cabeza de familia– la libertad para que siga viviendo en Tokio.
Asimismo, podemos ver en la serie una exposición sobre las dinámicas familiares en Japón. El capítulo dos nos presenta a Tokio, un niño que vive en el mismo edificio que Kaoru, y vive solo con su madre, quien está todo el día en el trabajo. Cuando le preguntan por su padre, opta por el silencio. Este puede ser señal de vergüenza, ya que una mujer sin esposo tiene una posición inestable en la sociedad japonesa, y los niños sin padre son vistos como “diferentes”.
Es así como la serie presenta en Tokio a otro personaje que es apartado por la sociedad y que, gracias a la compañía de Kaoru, Rilakkuma, Korilakkuma y Kiroitorii -su familia extendida- podrá encontrar hogar (uchi), aquel lugar seguro donde puede expresar sus verdaderos sentimientos.
La soledad de Tokio
Un último punto que la serie pone en cuestión es la del “sentido común”. Por ejemplo, cuando Kaoru le cuenta a Sayu, una compañera de su oficina, que desea adoptar un gato, esta le responde que es “sentido común” qué eso no es apropiado para una mujer soltera. Se trata de una norma implícita que, no obstante, Kaoru no aprendió ni le encuentra sentido. Con ello se muestra el absurdo detrás de algunas de estas normas y “sentidos comunes”.
Otro “sentido común” que se presenta al final de la serie es que “las cosas viejas son feas y de gente pobre”. Este discurso dicho por Tokio representa una forma de pensar extendida que rechaza lo antiguo con el motivo de mostrar un estatus y seguir promoviendo el consumo. Sin embargo, Kaoru le señala que en realidad hay que valorar los objetos y los espacios por lo que son y lo que fueron, ya que son valiosos por la carga emocional que llevan consigo.
A partir de esta última reflexión es que nos encontramos con una serie que busca rescatar lo antiguo y que invita a respetar cada etapa de la vida. En otras palabras, no todo lo antiguo debe ser desechado ni visto como inútil, y no se debe apresurar a que las mujeres contraigan matrimonio, ya que la vida es un proceso de aprendizaje y valoración de uno mismo.
Bye-bye, Rilakkuma ( ; ω ; )
Un balance final
Por lo tanto, Aggretsuko y Rilakkuma y Kaoru son dos series animadas en Netflix que presentan la problemática de la adultez femenina en Japón. Si bien en ambos hay una persistencia en la búsqueda del matrimonio -sin presentar una solución o alternativa a dicha imposición-, se invita al espectador a respetar los tiempos en los que cada sujeto opta por casarse. Incluso se llega a sugerir, a través de personajes como Washimi, que el matrimonio no es para todas las personas.
Es interesante cómo en los últimos años hay varios animes que abordan esta temática. Además de los analizados el día de hoy, otros que también abordan la adultez son Wotakoi y Kobayashi-san Chi no Maid Dragon. Al tema de la madurez y la vida laboral, se suma el de la identidad fan u otaku, y cómo esto no anula la sexualidad. Estos animes valdría la pena analizar en una siguiente ocasión.
NOTAS:
(1) Frente a esta problemática, hay animes como Love Live! que optan por anular la presencia masculina o del padre para prolongar o suspender la obligación del matrimonio. Se trata de un mundo alterno -que en una primera impresión da la apariencia de un girls’ power o liberación femenina- donde las mujeres pueden ocupar puestos de poder y altos en el trabajo, ya que no hay presencia masculina. De esta forma lo representado en el anime no choca con las nociones de verosimilitud -verdad, realidad- del público japonés.
(2) Quizás podemos establecer algunas semejanzas con el principio del rostro o miànzi, vistos en el análisis de Their Story.
(3) En otras palabras, el individuo tiene diversas formas en las cuales puede hacer “autorreferencia” o se concibe a sí mismo.
(4) Ejemplos en la literatura lo podemos encontrar en La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa y en el cuento Bestiario de Julio Cortázar, o en el cine en Zootopia.
(5) Las mujeres solteras han sido consideradas en Japón como un lastre para la sociedad. Esa discriminación se puede apreciar en mayor medida hacia las “viudas de la guerra”, mujeres mayores que en su momento no pudieron contraer matrimonio debido a la gran tasa de mortalidad masculina durante la Segunda Guerra Mundial. Un ejemplo de esta discriminación hacia las mujeres solteras de la tercera edad lo podemos encontrar en uno de los episodios de Flip Flappers.
¿Hambre de más? Te recomendamos los siguientes textos:
Lunsing, Wim. 2001. Beyond Common Sense. Sexuality and Gender in Contemporary Japan. Nuevo York: Routledge.
Chalmers, Sharon. 2009. Emerging Lesbian Voices From Japan. Nueva York: Routledge.
Shinichiro Watanabe, que es muy posiblemente junto a Hayao Miyazaki y Hideaki Anno uno de los nombres más recordados en Occidente al pensar en un director de animación japonesa gracias a la inolvidable “Cowboy Bebop” (1998), se encontraba en busca de proyectos que desarrollar. Desde su participación en “Genius Party” (2007) con el corto “Baby Blue”, no había vuelto a la dirección de una serie o película; sus emprendimientos habían sido cancelados por una u otra razón (muchas veces económica). Es entonces que, a inicios de esta década, recibe una llamada de Masao Maruyama, fundador de estudio MAPPA, que le pide leer un manga sobre unos muchachos que forman un vínculo gracias a su interés en la música jazz en el Japón de los años 60. Watanabe no lo leyó, pero supo inmediatamente que la intención de Maruyama era la de hacer una adaptación.
“Sakamichi no Apollon – Kids on the Slope” («Apolo de la cuesta – Niños en la pendiente». “Apollon”, de origen francés, puede hacer referencia tanto al dios griego como significar ‘joven apuesto’) se estrenó en la primavera boreal del 2012. Con 12 episodios, esta teleserie marcó el regresó de Watanabe a la dirección y, con una pequeña participación de Tezuka Productions Co., fue el primer proyecto de MAPPA.
Portada de la edición casera en DVD para USA
La historia empieza en 1966, en una de las cuatro islas principales que conforman el archipiélago japonés, la que se encuentra al sur del país, Kyushu. Kaoru Nishimi, un adolescente delgado y con lentes, sube la cuesta hacia su nueva escuela; por dentro, se queja de su situación y está decidido a no relacionarse con sus nuevos compañeros. Ya en clase, conoce a la simpática y amable Ritsuko Mukae, a la que se le ha asignado la tarea de enseñarle el colegio. Kaoru muestra un inmediato interés en ella, pero ante el acoso de otros estudiantes y los murmullos de sus compañeros, huye para calmar las náuseas que le provoca la agitación del momento hacia el único lugar que le da paz: la azotea del edificio. En su camino, dormido bajo una sábana, encuentra al fornido Sentarou Kawabuchi. Tras algunos problemas, ambos se irán conociendo: Sentarou tiene reputación de buscapleitos y es amigo de la infancia de Ritsuko. Cuando se revele que Kaoru toca el piano y Sentarou la batería, la conexión musical abrirá la puerta a una serie de encuentros, relaciones, alegrías y decepciones que marcarán profundamente a sus protagonistas al ritmo del jazz.
¿De dónde salió MAPPA, que le ofreció su primer proyecto a Watanabe? Todo empezó con Madhouse. Este estudio lleva décadas en la industria de la animación y entre sus fundadores suenan nombres como Rintaro o Kawajiri; incluso si uno no es aficionado al anime, puede haberse topado con alguna de sus producciones: las películas de Satoshi Kon; las del mismo Kawajiri; series como “Card Captor Sakura”, “Monster” o “Death Note”, por citar sólo algunas en su muy extenso haber. A inicios del 2011, Masao Maruyama, uno de los fundadores, decide apartarse y con animadores salidos de ahí forma MAPPA, que carga con la visión de la antigua Madhouse: producir para diversas demografías, aceptar contenido arriesgado y presentarlo con calidad.
Así, llegamos al manga de Yuki Kodama, “Sakamichi no Apollon”. Esta historia, que empezó su publicación en 2008, completó nueve tomos, más un décimo de historias cortas de sus personajes y un pequeño epílogo. Watanabe aceptó la oferta de dirigir y una de las primeras cosas que pensó fue en contactar a Yoko Kanno. Desde hace algún tiempo, quería volver a trabajar con ella y le propuso hacer la música de la serie. Y vaya música.
Yoko Kanno en la dirección de una de las sesiones de grabación
Aunque la mayoría de “performances” de los personajes son variaciones de música ya compuesta, son meritorios los arreglos de Kanno, que no pierden su brillo a pesar de las restricciones de tiempo (hay composiciones para jazz que de ser mostradas completas se llevarían la mitad de un episodio, sin contar con la improvisación propia de este tipo de música). Por otro lado, las composiciones originales se sienten más en segundo plano; no desencajan para nada, pero, salvo uno que otro track por ahí, no resaltan. Uno podría pensar que Kanno descuidó ese aspecto, pero fue hecho adrede: para acentuar la fuerza musical de las interpretaciones, se decidió hacer que lo demás sólo sonara como simple acompañamiento de las situaciones.
Pasando a los openings y endings, si has estado en el mundo del anime por algún tiempo, reconocerás a YUKI como la vocalista del grupo JUDY AND MARY, especialmente por su canción “Sobakasu” («Pecas»), utilizada en la serie “Rurouni Kenshin” (1996). Te agraden o no sus interpretaciones, casi se puede asegurar que el espectador se sentirá movido por “Sakamichi no Melody”: Kanno, que proporciona la música, se apodera de la canción, toma la voz de Yuki y la fusiona en un todo que tiene vitalidad para regalar; esto, sumado a las imágenes y letra, que expresan ambas esa vivacidad e intensidad propia de la interpretación musical y la juventud que, sorprendentemente, aunque la situación en el episodio que abre sea solemne o triste, no llega a desentonar. Por otro lado, la canción del ending, “Altair”, interpretada por Motohiro Hata, resulta mucho más calmada, con imágenes que pasan del tiempo casi detenido a la esperanza (representada por el color que trae una tarde despejada de verano) y luego a algo de frustración. No queda mal, pero es muy posible que el espectador sienta que sus últimos momentos echan a perder un poco el ambiente creado por el final de un episodio (especialmente del último).
Por el lado de la animación, “Sakamichi no Apollon” es muy agradable de ver. Los diseños de personaje de Nobuteru Yuki, que también trabajó en “Escaflowne”, intentan mantenerse fieles a los de la fuente, sin exageraciones en las formas o los rostros. Uno notará, especialmente, el uso de una sombra difuminada constante para resaltar la sensación de profundidad en los cuerpos y caras.
Pero lo que definitivamente llama la atención es la animación de las interpretaciones musicales: el movimiento de los personajes al tocar los instrumentos es muy fluido, el detalle en el dibujo de los dedos pueden incluso hacerle pensar a uno que está viendo rotoscopía. Al investigar un poco sobre la realización de esas tomas notables, uno se topa con que Watanabe, Kanno y su equipo usaron referencias reales para los animadores: grabaron a músicos en un estudio con un montón de cámaras de todo tipo, la mayoría prestadas de amigos y familiares debido a restricciones en el presupuesto, desde diversos ángulos. La solución más simple y económica habría sido utilizar animación generada por computadora (CG), pero decidieron que no se vería real y fueron por el camino más arduo (y se les agradece). El CG es usado con criterio principalmente para máquinas, pero el espectador posiblemente no lo note a menos que preste especial atención. El resto de la animación se mantiene consistente a lo largo de la serie.
En la imagen superior: Posición de las cámaras, muchas de ellas prestadas de familiares y amigos de la producción, que se utilizaron para grabar las interpretaciones desde distintos ángulos y que sirvieran de referencia para los animadores. Abajo: Comparación entre el storyboard grabado y la animación final.
Los adolescentes en la cuesta
La historia de “Sakamichi” está cimentada en dos personajes: Kaoru y Sentarou (interpretados respectivamente por Ryouhei Kimura y Yoshimasa Hosoya). La situación de uno es el reflejo de la del otro. La vida actual de Sentarou parece alegre al compartir una casa pequeña y pobre, pero animada, con cuatro hermanos y una risueña madre adoptiva, mientras su padre trabaja lejos y regresa a casa muy de vez en cuando. Por otro lado, Kaoru vive en la casona de un tío, con muchas comodidades, pero nos damos cuenta de inmediato de que no hay mayor familiaridad entre ellos, sus relaciones son frías y, en un primer vistazo, la amplitud de la casa resalta esa sensación de soledad; su padre viaja mucho por cuestiones de trabajo y lo ve muy poco. En ambos, la figura paterna es lejana, pero representa cosas opuestas: en el caso de Sentarou, su recuerdo trae dolor y la posibilidad de su regreso representa desequilibrio. En el de Kaoru, el padre trae esperanza, se ansía su regreso, sus memorias remiten a un tiempo más feliz.
Dado que solemos acompañar las cavilaciones de Kaoru, notaremos su envidia por la situación del otro. En una primera impresión, este desear las cualidades o circunstancias ajenas se nos presentará en forma de amor colegial: Kaoru imagina que Ritsuko (interpretada por Yuuka Nanri) prefiere el atrevimiento y fuerza de Sentarou, y cree que no está a la par. Las razones de las preferencias de ella van un poco más atrás en el tiempo y parecen tener que ver con su inclinación maternal. Podría darnos la impresión de que como personaje, palidece en comparación con los otros dos, y razones hay para pensarlo: no muestra un interés particular en alguna actividad fuera de la órbita de los dos muchachos, e incluso el hacerla profesar la fe cristiana no aporta a la historia más que para relacionarla con Sen. Esto empieza a notarse más con la aparición del otro personaje femenino prominente en la historia, Yurika Fukahori (a quien le pone la voz Aya Endo), una “senpai” a la que Sentarou ayuda cuando es acosada por unos tipos y de la que se enamora a primera vista. A diferencia de Ritsuko, Yurika muestra intereses que no tienen que ver necesariamente con los protagonistas y, más adelante, toma decisiones con madurez y firmeza, aunque no sin riesgo, sobre su futuro. Sin embargo, Ritsuko también tiene preocupaciones propias más grandes que están medio camufladas, pero que encuentran su vía de salida en las relaciones que mantiene con los muchachos, y que tienen que ver con la confianza en uno mismo.
De izquierda a derecha: Ritsuko Mukae, Sentarou Kawabuchi, Kaoru Nishimi, y Yurika Fukahori
Y este es un punto en común en los personajes de “Sakamichi no Apollon”, aunque pueda no parecerlo, aunque estemos metidos en la cabeza de Kaoru y sea más evidente en él, aunque sea más esquivo en los demás: los personajes más jóvenes tienen grandes inseguridades, algunas de ellas provenientes de heridas dejadas desde antes que la historia empiece y que posiblemente los acompañen un buen tiempo. Y, ¿no nos sucede a todos en la adolescencia y juventud, en dónde definimos una personalidad? ¿No cuestionamos nuestras capacidades y valía? ¿No nos comparamos con otros en un intento por descubrirnos a nosotros mismos? No es de extrañar que la música, el jazz en particular, encaje tan bien al exteriorizar los sentimientos de los protagonistas: nunca se sienten más en casa, más auténticos, más que son uno mismo, sea quien ese ser sea, cuando se dejan llevar por los instrumentos.
Shinichiro Watanabe sabe dosificar la cuota de situaciones a lo largo de sus episodios de tal modo que no hay alguno que no contribuya a que la historia avance de forma significativa. Aunque también hay algunas conveniencias. No son muchas, no echan a perder la experiencia, pero no es posible no notarlas. Esto, tal vez, responde a la amplitud de la fuente (recordar que se han puesto nueve tomos de manga en una serie de doce episodios). Hacia el final, puede haber una sensación de leve apresuramiento acentuado por un salto temporal, pero la serie no se traiciona a sí misma, continúa con las ideas que dejó plantadas y resulta incluso admirable la economía de recursos para cerrarla: acomoda las piezas y ya no dice más. No es necesario.
A principios del año 2005, FUJI TV inauguró una sección especial en su programación. Dicha sección estaba destinada a ser un espacio para exhibir animación que escapara al público usual y mayoritario de este medio (adolescente masculino). Así nació noitaminA (“Animation” escrito en reversa) en horario cercano a la medianoche. Para el último tercio de ese año, la primera teleserie en salir al aire en el horario asignado al proyecto, “Honey & Clover”, estaba terminando su primera temporada. Le tomaría la posta la adaptación del manga de una mujer a la que en los noventa ya le habían animado un par de sus creaciones, Ai Yazawa. “Paradise Kiss” salió por la señal de FUJI TV en octubre y llegó a los 12 episodios. Animada por estudio Madhouse y con la dirección de Osamu Kobayashi, fue la segunda teleserie del espacio NoitaminA.
Afiche promocional de la serie de TV
En un soleado día en la ciudad, Yukari Hayasaka, una adolescente de oscuro cabello largo y traje escolar, camina por la calle entre el mar de gente con rostro apático y hasta fastidiado cuando escucha un voz que la llama de súbito. Creyendo que es algún tipo interesado en coquetearle, trata de ignorarlo, hasta que es detenida por el brazo. Ella, comprensiblemente enojada, voltea e intenta dejarle en claro que no desea salir, pero se autointerrumpe al darse cuenta que el joven que la ha parado lleva piercings en la cara, el cabello largo, y viste como un rockero. Un poco asustada, sólo atina a correr. De pronto, choca con alguien. Ella se disculpa y se dispone a continuar, pero el tipo le grita a la persona con la que chocó, a la que llama Isabella, que la atrape. Yukari cree que esta otra persona de apariencia particular es un dios de la muerte y se desmaya en sus brazos. Al despertar, se encuentra en un lugar parecido a un bar. Ahí, el tipo de los piercings, Arashi, una menuda y pelirosa chica en vestido de igual color, Miwako, e Isabella le explican que pertenecen a la escuela de diseño Yaza y que querían hablar con ella para que fuera la modelo del vestido que están confeccionando para el final de su curso. Yukari rechaza la oferta, entra en una discusión con Arashi y se va enojada. Más tarde, se da cuenta que ha perdido su libreta de identificación y que posiblemente tenga que volver para reclamarla. Al salir de la escuela, un tipo apuesto y algo extravangante en el vestir la espera cerca de su auto: es Jouji, compañero de los otros tres. Este la convence de que lo siga si desea recuperar su libreta, lo que la llevará a reconsiderar la propuesta hecha. ¿Cómo cambiará el futuro de Yukari después de encontrar a estas personas? ¿Cómo se lo cambiará a ellos?
«El pequeño sótano estaba alejado de la avenida principal, en el centro de un laberinto de callecitas. Para llegar, tenías que bajar unas gradas hacia una puerta linda y pequeña. A través de las paredes de estridente color rosa, con el aroma como de galletitas chinas, resonaba la voz histérica de un cantante. A aquel lugar que parecía un escondite, le llamaban “atelier”». Estas son las palabras con las que Yukari nos recibe nada más iniciar el primer episodio. Reflejan algo de alegría, pero sobre todo nostalgia, que no llegamos a comprender del todo, pero que significarán mucho en retrospectiva. El “Atelier” (palabra francesa para designar el estudio o lugar de trabajo de un artista) no sólo es un lugar físico, es la memoria de un tiempo. Los símbolos evidentes de esto son las mariposas dibujadas en el camino de gradas hacia su puerta y esa luz dirigida a un punto específico en la entrada. Sobre las primeras, si uno ha estado en contacto un tiempo con la cultura japonesa, se habrá dado cuenta que aparecen en muchos de sus productos; las mariposas representan transformación. Por otro lado, la luz en la entrada cae de tal forma que crea un corazón. Llegar al “atelier” representa ese momento (o los muchos momentos) en la vida en el que nos llega la oportunidad de cambiar, así como sucede con Yukari. También es el lugar en donde conocimos el amor, no sólo el romántico, sino también el fraternal, pero sobretodo el propio.
Ya en “Paradise Kiss” (o “Parakisu” para los amigos), veremos como la serie presenta el drama: sin exaltación excesiva. Algunos ejemplos: en los primeros episodios, hay un reencuentro entre dos personajes, ambos no se han visto en un par de años y terminaron su relación de forma un poco dolorosa; no esperaban reunirse, pero sucede por intervención de una tercera. Lejos de exteriorizarse con dramatismo exagerado, se toma el asunto con calma y las personas hablan como seres civilizados. En otro momento, Yukari es reprendida por su madre y esta le suelta una bofetada. Yukari lo narra sin mucho sentimiento, no porque no le afecte emocionalmente el castigo, sino porque su mente está viendo, en ese momento, circunstancias mayores. Y así en otras situaciones. El material empleado en los tres primeros episodios de “Paradise Kiss” podría haber sido utilizado, por ejemplo, en un shoujo clásico (sin desmerecer el género) con encontronazos, malentendidos y gente ocultando lo que siente por toda una temporada, pero la serie trata de ser más directa, más con los pies en la tierra.
Los personajes son vitales en esto: Yukari, apodada Caroline o Carrie, encuentra a este grupo de gente que lleva su vida de forma diferente a la suya y cuya visión de futuro le es ajena. En especial, su relación con Jouji, también llamado Georgi, es lo que hace que se abra a nuevas experiencias y vea que no sólo existe un camino en el mundo. Ambos están bien trabajados, son complejos y uno, como espectador, se verá en un tira y afloja sobre que tanto le agradan o desagradan sus actitudes y decisiones (muy especialmente en el caso del segundo). Y con los secundarios (Arashi, Miwako, Isabella y Hiro Tokumori), cuando no se les está dando el protagonismo de alguna escena, se pueden ver indicios de personalidades con matices.
Osamu Kobayashi
Internándonos un poco en la producción de la serie de TV, encontramos a Osamu Kobayashi, cuyos trabajos más notorios en dirección hasta el 2004 habían sido los cortometrajes “Table and Fishman”, parte de la compilación de cortos “Digital Juice”, y “End of the World” (ambos con el estudio 4°C). Luego le llegaría la oportunidad de estar a cargo de un proyecto con más gente y de mayor duración: la teleserie “BECK: Mongolian Chop Squad” (2004) de estudio Madhouse. Al terminarla, con la experiencia ganada y nuevamente el apoyo de Madhouse, decide continuar en televisión: es así que se echa a andar el proyecto “Paradise Kiss”, basado en el manga de Yazawa.
Ai Yazawa y la portada del volumen 1 de la edición para USA del manga
Ai Yazawa empezó la publicación de «Parakisu» en “Zipper” (una conocida revista japonesa de modas) y en el año 2000 salió a la venta el primer volumen recopilatorio. Llegarían a ser cinco en total. Aunque antes, ya había escrito una serie manga en el mismo universo: “Gokinjo Monogatari” («Historias del vecindario»). Este es un shoujo, adaptado también a una serie de TV en los noventa por Toei, que ocurre muchos años antes de “Paradise Kiss”, aunque no es necesario revisarlo para comprender tanto el manga como la teleserie. Para estar seguros de las decisiones tomadas durante la producción, el director contó con la presencia de la autora, y los cambios realizados fueron acordados entre ambos.
Para los diseños de la ropa de ”Parakisu” se contó con un diseñador que adaptó los trabajos de Yazawa, algo que fue sencillo ya que a la mayoría de modelos no se les hizo mayores cambios. El diseño de personajes corrió a cargo de Nobuteru Yuki. Y se nota: es un gusto ver los primeros planos de los rostros de los personajes: hay especial atención en los ojos y los labios. Por eso es una lástima cuando los cuerpos y caras no pueden mantener sus formas en la mayoría de planos conjuntos o abiertos (algo que parece ser una tara más o menos común incluso en producciones con buen presupuesto). Un par de puntos fuertes y que no deben dejarse sin mencionar son el opening y el ending. La música sintética de “Lonely in Gorgeous” de Tommy february6, una de las personalidades artísticas de la cantante Tomoko Kawase, cae muy bien para abrir los episodios, así como el montaje de imágenes que le hace juego. Y el cierre, “Do You Want To” de la banda escocesa Franz Ferdinand, se cuela con facilidad en los segundos finales de cada capítulo, excepto en uno o dos en el que aparece casi por sorpresa. Cabe señalar que es muy probable que el espectador no quiera saltarse ninguno de los dos en cada entrega.
Pero no todo va tan bien como quisiéramos. Aunque se pudo sentir algo en uno de sus primeros episodios (el tercero), la sensación de que se está corriendo en el último es notable. Esto quizá le viene de su necesidad de ser fiel al manga, pero quedarle poco tiempo: intenta meter todos los hechos del final de la historia aunque se sientan poco sólidos, hay dramas que de pronto estallan y se solucionan rápido porque parece que tenemos que darles un final a todos. Esto es más visible con los personajes secundarios. Tal vez con un episodio más, todo se habría sentido más consecuente. Pero es lo que hay. Para los que deseen más detalles en el último tramo, pueden recurrir al manga: los hechos fundamentales no cambian, ambos terminan igual, pero se da más tiempo y hay más explicaciones. Este es, posiblemente, el mayor traspié de la serie («Sakamichi no Apollon» se toparía con dilema similar para su último episodio, pero las decisiones tomadas por Shinichiro Watanabe y su equipo son mucho más satisfactorias en comparación: cambia los hechos de la historia original, pero mantiene la esencia, para llegar a la misma conclusión de forma coherente y más económica).
Con todo, “Paradise Kiss” es recomendable si te agradan las series que tratan de forma seria las relaciones sentimentales al entrar a la juventud; en las que los personajes se cuestionan qué es lo que realmente quieren hacer con su vida en una etapa muy sensible y con la que resulta fácil identificarse; porque quién no se ha dicho alguna vez, como repiten ciertos personajes de otra teleserie sobre el cambio: «¿esto es lo que quieres o es lo que otros esperan de ti?».