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  • Le Portrait de Petite Cossette

    Le Portrait de Petite Cossette

    Una mirada al abismo de la obsesión y el cumplimiento de un destino trágico.

    Luego de desarrollar la idea de un romance que terminó encontrando su mejor expresión en una historia de misterio y horror, Akiyuki Simbo (romanizado de esa forma, pero pronunciado «Shimbo») reunió a un grupo de profesionales que ya habían trabajado con él para que cobrara vida a través de animación. Así, en mayo del 2004, sale a venta la primera OVA de “Le Portrait de Petite Cossette – Cossette no Shouzou” («El retrato de la pequeña Cossette») producida por estudio Daume. Dos meses después, a finales de junio saldría la segunda y se completaría con la tercera, lanzada el 22 de diciembre. “Cossette” marcaría un punto importante en la carrera de Simbo ya que sería una de las últimas producciones, junto a “Mahou Shoujo Lyrical Nanoha”, que dirigiría antes de trabajar exclusivamente con estudio Shaft.

    Afiche promocional de las OVA

    Reunidos en una cafetería, unos jóvenes escuchan a un amigo suyo lamentar su pena amorosa, excepto Eiri Kurahashi, estudiante de arte, al que le piden que muestre algo de empatía. Él parece perdido en sus pensamientos, por lo que alguien le suelta que tal vez esté enamorado y saliendo con alguien. Eiri, sin mostrar perturbación, se disculpa y sale del local con cierta prisa. Luego de trotar por las calles empapadas por la lluvia, llega a una tienda de antigüedades y, sin prestar atención a sus ropas húmedas, va hacia un cajón del que saca una copa de cristal veneciano, que muestra diferentes colores. Aliviado, le habla. La copa llegó a sus manos hace ya algún tiempo y esta le muestra imágenes, las de una niña rubia con atuendo del siglo XVIII, cuya belleza parece haberlo encantado. Su comportamiento, cada vez más retraído y extraño, hace que las mujeres que se encuentran en su vida, entre ellas una muy preocupada compañera de trabajo, Shouko, empiecen a sospechar que algo no natural ha cautivado al joven. Las cosas se complicarán más cuando Eiri encuentre un retrato de la niña que ha visto en el cristal, lo que lo llevará a involucrarse más con Cossette para descifrar el misterio de su actual existencia y el destino trágico que los une.

    Tratar de describir todas y cada una de las imágenes que “Cossette” presenta sería una tarea enorme: prácticamente cada toma está pensada para ser estéticamente agradable o llamar la atención sobre sí misma, incluso las que le dan la clasificación de horror. Esto podría ser simplemente por el gusto de animar y presentar imágenes hermosas, pero en el caso de estas OVA cumple el propósito de reforzar un mensaje: la obsesión por la belleza. Además, crea un ambiente único, que puede llegar a atemorizarnos, pero al que nos sentiremos irremediablemente atraídos.

    Akiyuki Simbo y detalle de sus storyboards

    Akiyuki Simbo ya había trabajado en el puesto de director y ganado cierto reconocimiento de la industria con producciones como las OVA “Soreyuke! Uchu Senkan Yamamoto Yohko”, tanto en su primera tanda (1996), la segunda (1997), y la serie de televisión (1999); las OVA de “Detatoko Princess” (1997), y la teleserie de “The Soultaker” (2001). El año 2004 sería para él uno de cambios: empezaría a trabajar en estudio Shaft con la serie de TV “Tsukiyomi -Moon Fase-”, que se estrenó en octubre, y esa relación se mantendría hasta hoy. Curiosamente, en paralelo, se estrenaría también su última serie de TV como independiente: “Nanoha”. Pero antes de pasar a la plana del estudio, desarrollaría una idea original.

    Mayori Sekijima, guionista

    “Le Portrait de Petite Cossette” es, como mencionamos, una historia de horror y misterio, pero con una base romántica: el destino trágico de dos personas que quieren estar juntas, pero cuya unión implica un necesario sacrificio, por lo que la meta se vuelve inalcanzable. Luego de darle vueltas, Simbo se dio cuenta que la subcultura de las lolitas góticas, su moda y estilo, encajarían muy bien para representar a Cossette y al ambiente. Para escribir el guion, el director y creador le pasó la voz a alguien que ya había colaborado con él en otras producciones, Mayori Sekijima, lo que demostró ser una buena decisión ya que, según ambos, la comunicación fue muy fluida: Sekijima sabía interpretar bien lo que quería Simbo para “Cossette”.

    Teniendo en cuenta las ambiciones estéticas de este proyecto, una parte muy importante fue el diseño de personajes. Nuevamente, Simbo recurrió a otro conocido que ya había trabajado con él, a pesar de que su único crédito en ese rubro hasta esa fecha había sido para la teleserie “Naruto” (2002). Hirofumi Suzuki se había especializado en dibujar celdas clave, por lo que le sorprendió un poco la propuesta. Pero una vez visto animado su trabajo, uno sólo puede pensar en que fue una muy buena decisión: el rostro de Cossette no sólo está hecho con gran detalle y preciosismo, sino también con algo de misterio. Sus ojos azules, que parecen siempre estar bien abiertos, dan la sensación de verlo todo (uno de los elementos recurrentes en las tres OVA son las diferentes representaciones de ojos, como si algún o algunos seres observaran a los personajes y a nosotros mismos en otro plano). También los demás personajes, que no pertenecen (al menos, no totalmente) al mundo sobrenatural, tienen diseños muy cuidados, resaltando nuevamente los ojos con tonalidades de color para la pupila, brillo en globo ocular y labios, así como sombras. El vestuario no hace menos, con dedicación para los que usa Cossette. Y este nivel es constante en toda la miniserie. Aunque no hay que olvidar tampoco que el presupuesto para una producción directa para video suele ser mayor por capítulo que el de una teleserie, por lo que podían permitirse estos detalles.

    Hirofumi Suzuki y el diseño de Cossette

    La encargada de la música fue Yuki Kajiura. Esta era la primera vez que colaboraban en un proyecto, pero la confianza de Simbo estaba seguramente cimentada en los trabajos anteriores de Kajiura, la que ya había musicalizado varias animaciones y a la que el terreno del misterio no le era desconocido (recordemos que se encargó de la música de “Noir” en el 2001). Sus composiciones complementan sonoramente bien a “Cossette” para crear esa atmósfera de intriga, de inquietud ante lo desconocido, y de un horror que se supone más grande que nosotros.

    De izq. a der.: Marina Inoue (voz de Cossette), Yuki Kajiura (Compositora), y Mitsuki Saiga (Voz de Eiri Kurahashi)

    También se encargó de la música y letra de la canción de cierre, “Houseki” («Gema»), aunque para esta debió trabajar en conjunto con la actriz de voz de Cossette, que haría de intérprete, una joven de 19 años que debutaba con esta producción: Marina Inoue. Tal vez muchos hoy en día la reconozcan en algún papel de su extenso currículum, pero todos empezamos en algún lado, en algún momento. “Cossete” fue ese inicio para Inoue: estuvo en un casting con un gran número de candidatas, por lo que su elección la sorprendió a ella misma. Al darle vida a “Houseki”, una canción en la que el límite entre el amor y la obsesión es difuso, Kajiura reconoció que Inoue podría tener un gran futuro, y no parece que se haya equivocado. Y ya que se menciona a los actores de voz, la elección de Mitsuki Saiga como Eiri no fue por casting, el director le pidió que interpretara el papel, algo que le pasaba por primera vez. Debido a la naturaleza de la historia, con la carga emocional que debe llevar y expresar el protagonista masculino, y luego de escuchado el trabajo vocal de Saiga uno sólo puede concordar con la decisión de Simbo.

    Yuki Kajiura y su equipo en plena elaboración de la banda sonora de las OVA


    Otro aspecto a resaltar es la utilización de animación generada por computadora. Los japoneses no son los mejores exponentes en ese rubro, incluso con los avances en las producciones actuales, por lo que uno desconfiaría en una del 2004, pero esta resulta ser usada con buen criterio. Las figuras presentadas en 3D se ven no naturales, pero ya que surgen en un espacio que el espectador acepta como fuera de este mundo (en una especie de limbo en el que se encuentra Cossette) estás encajan muy bien, aportan dando la sensación de ingresar en tierras extrañas.

    Como parte de su promoción, “Cossette” tuvo un manga que se recopiló en dos volúmenes. El último tomo salió un día antes de la puesta a la venta de la tercer OVA. Y, como para no spoilear su final, presenta un desenlace distinto.

    “Le Portrait de Petite Cossette” es una obra visualmente atrayente, el estilo empleado por el director Simbo aquí (la preocupación por la fotografía, el particular arte de sus fondos, y los cortes rápidos de edición, entre otros) es algo que se verá desarrollado en sus proyectos posteriores: desde “Sayonara Setzubou Sensei” (2007) hasta las últimas entregas de la saga “Monogatari”. Aunque podría no ser del gusto de todos. Algunos quizá la encuentren sobrecargada innecesariamente para una historia que no se complica tanto (no como una historia de detectives). Pero “Cossette” encuentra su fuerte en la creación de atmósfera, de transmitir sensaciones visuales y sonoras, y con ellas crear un mundo en el que espacios abiertos como cerrados se vuelven cada vez más asfixiantes y que deterioran la mente de sus protagonistas. Si aprecias eso, estás bien con las profusiones de sangre (es horror después de todo), o quieres saber más de un director que conocías por sus producciones actuales, quizá quieras echarle un vistazo.

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  • Saraiya Goyou (La casa de las cinco hojas)

    Saraiya Goyou (La casa de las cinco hojas)

    Un acercamiento a la vida y las circunstancias de unos particulares criminales en la era Edo.

    Estrenada en el bloque Noitamina, espacio de la televisora Fuji TV dedicado a la difusión de contenido animado poco comercial y, por tanto, dirigido a un público reducido; “Saraiya Gouyou” («La casa de las cinco hojas») salió al aire en marzo del año 2010. La adaptación, basada en la serie manga de Natsume Ono, fue dirigida por Tomomi Mochizuki con animación producida por estudio Manglobe y contó con 12 episodios.

    Afiche promocional de «Saraiya Goyou»

    En la ciudad de Edo, durante el periodo que lleva su nombre y que es muy conocido por ser el escenario de muchas historias de samuráis, Akitsu Masanosuke es uno sin amo (ronin) y que vaga por las calles en busca de empleo. La suerte le es esquiva: no tiene amigos; debido a su apariencia poco amenazadora, dura poco tiempo como guardaespaldas; y su orgullo le impide aceptar trabajos de obrero. En sus idas y venidas, se topa con un tipo con aspecto de yakuza, Yaichi, que toma interés en él y le invita a comer. Mientras almuerzan, este le cuenta que necesita un guardaespaldas para cuidarse en un asunto problemático, pero no da más explicaciones. Luego de darle unas vueltas, Akitsu conviene en servirle. Esa noche, en algún lugar de un bosque cercano, se encuentran con un anciano. A la reunión se suman dos samuráis dispuestos a desenfundar contra Akitsu y Yaichi, pero el primero se encarga de ellos sin herirlos de gravedad. El anciano se disculpa y le entrega dinero a Yaichi: es el pago de un rescate. Consciente de la situación en la que se ha metido, Akitsu decide no participar más, pero al haber dado su palabra, así como encontrarse atraído por la idea de confraternizar con otras personas, se queda en la órbita de Yaichi y sus compañeros de crimen: «Las cinco hojas». ¿Qué hizo que sus integrantes decidieran juntarse y dedicarse al secuestro?

    En los momentos iniciales de la serie, se nos cuenta en un flashback, la historia de un niño adoptado, Seinoshin, que es despreciado por la señora de la casa. Una cicatriz en su espalda le sirve de excusa para humillarlo, pero un sirviente la compara con las bellas hojas del arce, lo que lo anima. El nombre de la banda de Yaichi, «Las cinco hojas», hace referencia a la misma hoja del arce, que en temporada de otoño adquiere un color rojo. Y es una de cinco puntas roja la que representa al grupo al servir como firma al adjuntarla en las cartas que envían para pedir un rescate. Pero representa también conexión entre los miembros, aunque no sea tan obvio para ellos y lo vayamos descubriendo a su lado, mientras seguimos la serie: las cinco hojas son realmente una sola, con un nervio central que se divide, pero que sigue formando parte de un todo. Como si ese nervio central fuera el pasado, las experiencias base que han vivido y lo que los ha llevado a ser lo que son hoy, y que, de alguna manera, los hermanará. Como una familia.

    Natsume Ono y detalles de un par de páginas del manga

     Al encontrarse con “Saraiya Goyou”, una de las primeras cosas que le llamará la atención al espectador es su diseño de personajes. Aunque el trabajo en la adaptación estuvo a cargo de Kazuto Nakazawa, su particularidad le viene del manga original de Natsume Ono. Los rostros presentan ojos que hacen sentir su globularidad, en los que el iris ocupa buena parte y en la que la púpila es apenas un punto, cuando no inexistente, por lo que pueden dar la impresión de estar muertos. Las narices son alargadas y puntiagudas, al igual que los mentones, y se encuentran a cierta distancia de las bocas, que suelen ser amplias. Aunque este diseño no es muy común, resulta agradable. Y más con el trabajo en animación hecho por Manglobe.

    Los movimientos de los cuerpos resultan fluidos y los detalles de los mismos, así como el vestuario, están bastante cuidados. Los fondos, de sombras duras y líneas negras gruesas pueden hacerle recordar a uno un cómic. Esto le da un aire algo sucio y descuidado intencional, lo que queda bien para una historia relacionada al crimen. Mención aparte recibe la utilización continua de capas múltiples, lo que aumenta la sensación de profundidad al crear el efecto de paralaje. Incluso en tomas del cielo, uno puede ver el movimiento super lento de las nubes que contrastan con otros objetos en la composición, como las ramas de los árboles.

    Esta animación cuidada, esta preocupación por los detalles, es una marca reconocible de los proyectos de Manglobe. O lo era. Fundada a inicios del 2002 por gente que antes trabajó en estudio Sunrise (madre también de estudios como A1 Pictures o Bones), Shinichirou Kobayashi y Takashi Kochiyama, la productora se declaró en bancarrota en 2015. Sólo para recordar algunos de los trabajos que nos dio en su tiempo de vida, podemos mencionar a “Samurai Champloo” (2004), “Ergo Proxy” (2006), “Michiko to Hatchin” (2008), “Seiken no Blacksmith” (2009), “Samurai Flamenco” (2013), o su último trabajo, “Gansta” (2015). Ya sea que hayas visto algunas de sus obras o todas, y te hayan gustado o no, es innegable el grado de cuidado que le ponían al momento de animar, así como su apertura al riesgo en varias de sus producciones, muchas no destinadas a una gran audiencia.

    “Saraiya Goyou” es una de ellas. No es una producción para todos. Su historia se centra mucho en estudiar las circunstancias de sus personajes y los lazos entre ellos: Akitsu, un ronin transparente e ingenuo; Yaichi, el calculador y desconfiado jefe del grupo; Ume, el corpulento dueño del local en el que se reúnen; Otake, una exprostituta apegada a Yaichi; y Matsukichi, un solitario ladrón que, en apariencia, es indiferente. Todos con asuntos del pasado. Los secuestros muchas veces sirven de excusa para conocerlos y reforzar al grupo. Su primer cuarto es de presentación, de establecimiento de relaciones iniciales, las mismas que evolucionarán hasta que se sienta que han formado una unidad. Aunque si hay que señalar una falencia en esto, es que que de todos ellos, Otake es a la que menos tiempo se le dedica: su historia personal es bastante reducida en comparación a los demás, lo que resalta más al ser el único miembro femenino del grupo. Además, para ser una historia con ambiente criminal, hay mucho menos acción de la que algunos podrían esperar, y el derramamiento de sangre es reducido, lo que le da más notoriedad a la presencia del rojo (aunque más que en la sangre, lo recordemos por las llamativas hojas de arce). Esto no es algo negativo teniendo en cuenta sus intenciones, aunque, nuevamente, la serie requiere una paciencia que no todos están dispuestos a conceder.

    Tomomi Mochizuki, director de la serie

    Antes de hacerse cargo del equipo reunido por Manglobe, Tomomi Mochizuki había estado en el mundo de la animación desde la década del ochenta. Su nombre está asociado a algunos proyectos conocidos, muchos de ellos como director: desde algunos episodios de “Kimagure Orange Road” (1987) y su película (1988), hasta su trabajo más reciente en la serie “Battery” (2016), incluyendo la extremadamente vapuleada serie de episodios cortos»Pupa» (2014). Pero quizá su trabajo más recordado sea en el especial para TV de estudio Ghibli “Umi ga kikoeru” («Puedo escuchar el mar», 1993), que ha sido redescubierto en occidente y que fue exhibido en cines de Estados Unidos por una iniciativa de la distribuidora GKids entre enero y febrero de este año (2017). Para la teleserie que nos ocupa, no sólo dirige, también se encarga de la composición, el storyboard del OP y el ED, así como los del primer y último episodio, y hasta hace de director de sonido.

    La canción de la apertura, “Sign of love” («Señal de amor») de la cantante immi, es pop electrónico que no cae mal. Quizá lo más notable es la utilización de las mencionadas múltiples capas en los fondos que se van sucediendo como si recorriéramos un rodillo: las imágenes de los campos, edificios de la ciudad de Edo y los personajes aparecen cerca a nuestro punto de vista, se elevan, se alejan y desaparecen. Como si se diera vueltas a algún ingenio mecánico. La canción del ED, “all I need is” («Todo lo que necesito es…») de Rake, con varios versos en inglés, puede sonar algo repetitiva con la primera oída, lo que resaltará más luego de ver varios episodios. La animación es interesante, pero simple: presenta un cubo imposible en el que las caras van mostrando los rostros de los miembros de «Las cinco hojas» mientras el fondo varia con cada movimiento del objeto. Es efectiva, aunque no resultaría raro que muchos decidan saltarla luego de algunas entregas.

    Como dijimos antes, la teleserie está basada en el manga de ocho volúmenes de Natsume Ono, que se publicaron entre el 2006 y el 2010. ¿La adaptación se sostiene sola? Sí. Por como está planteada, el final cierra lo que la historia presentada se proponía: conocer a sus personajes y crear lazos entre ellos. Uno puede acabarla y sentir que todo un ciclo ha sido completado. Si estás dispuesto a dedicarle tiempo, no estás muy interesado en la acción y más en el desarrollo de personajes, y quieres ver una historia del periodo Edo, quizá debas darle una oportunidad.

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  • Paradise Kiss

    Paradise Kiss

    A principios del año 2005, FUJI TV inauguró una sección especial en su programación. Dicha sección estaba destinada a ser un espacio para exhibir animación que escapara al público usual y mayoritario de este medio (adolescente masculino). Así nació noitaminA (“Animation” escrito en reversa) en horario cercano a la medianoche. Para el último tercio de ese año, la primera teleserie en salir al aire en el horario asignado al proyecto, “Honey & Clover”, estaba terminando su primera temporada. Le tomaría la posta la adaptación del manga de una mujer a la que en los noventa ya le habían animado un par de sus creaciones, Ai Yazawa. “Paradise Kiss” salió por la señal de FUJI TV en octubre y llegó a los 12 episodios. Animada por estudio Madhouse y con la dirección de Osamu Kobayashi, fue la segunda teleserie del espacio NoitaminA.

    Afiche promocional de la serie de TV

    En un soleado día en la ciudad, Yukari Hayasaka, una adolescente de oscuro cabello largo y traje escolar, camina por la calle entre el mar de gente con rostro apático y hasta fastidiado cuando escucha un voz que la llama de súbito. Creyendo que es algún tipo interesado en coquetearle, trata de ignorarlo, hasta que es detenida por el brazo. Ella, comprensiblemente enojada, voltea e intenta dejarle en claro que no desea salir, pero se autointerrumpe al darse cuenta que el joven que la ha parado lleva piercings en la cara, el cabello largo, y viste como un rockero. Un poco asustada, sólo atina a correr. De pronto, choca con alguien. Ella se disculpa y se dispone a continuar, pero el tipo le grita a la persona con la que chocó, a la que llama Isabella, que la atrape. Yukari cree que esta otra persona de apariencia particular es un dios de la muerte y se desmaya en sus brazos. Al despertar, se encuentra en un lugar parecido a un bar. Ahí, el tipo de los piercings, Arashi, una menuda y pelirosa chica en vestido de igual color, Miwako, e Isabella le explican que pertenecen a la escuela de diseño Yaza y que querían hablar con ella para que fuera la modelo del vestido que están confeccionando para el final de su curso. Yukari rechaza la oferta, entra en una discusión con Arashi y se va enojada. Más tarde, se da cuenta que ha perdido su libreta de identificación y que posiblemente tenga que volver para reclamarla. Al salir de la escuela, un tipo apuesto y algo extravangante en el vestir la espera cerca de su auto: es Jouji, compañero de los otros tres. Este la convence de que lo siga si desea recuperar su libreta, lo que la llevará a reconsiderar la propuesta hecha. ¿Cómo cambiará el futuro de Yukari después de encontrar a estas personas? ¿Cómo se lo cambiará a ellos?

    «El pequeño sótano estaba alejado de la avenida principal, en el centro de un laberinto de callecitas. Para llegar, tenías que bajar unas gradas hacia una puerta linda y pequeña. A través de las paredes de estridente color rosa, con el aroma como de galletitas chinas, resonaba la voz histérica de un cantante. A aquel lugar que parecía un escondite, le llamaban “atelier”». Estas son las palabras con las que Yukari nos recibe nada más iniciar el primer episodio. Reflejan algo de alegría, pero sobre todo nostalgia, que no llegamos a comprender del todo, pero que significarán mucho en retrospectiva. El “Atelier” (palabra francesa para designar el estudio o lugar de trabajo de un artista) no sólo es un lugar físico, es la memoria de un tiempo. Los símbolos evidentes de esto son las mariposas dibujadas en el camino de gradas hacia su puerta y esa luz dirigida a un punto específico en la entrada. Sobre las primeras, si uno ha estado en contacto un tiempo con la cultura japonesa, se habrá dado cuenta que aparecen en muchos de sus productos; las mariposas representan transformación. Por otro lado, la luz en la entrada cae de tal forma que crea un corazón. Llegar al “atelier” representa ese momento (o los muchos momentos) en la vida en el que nos llega la oportunidad de cambiar, así como sucede con Yukari. También es el lugar en donde conocimos el amor, no sólo el romántico, sino también el fraternal, pero sobretodo el propio.

    Ya en “Paradise Kiss” (o “Parakisu” para los amigos), veremos como la serie presenta el drama: sin exaltación excesiva. Algunos ejemplos: en los primeros episodios, hay un reencuentro entre dos personajes, ambos no se han visto en un par de años y terminaron su relación de forma un poco dolorosa; no esperaban reunirse, pero sucede por intervención de una tercera. Lejos de exteriorizarse con dramatismo exagerado, se toma el asunto con calma y las personas hablan como seres civilizados. En otro momento, Yukari es reprendida por su madre y esta le suelta una bofetada. Yukari lo narra sin mucho sentimiento, no porque no le afecte emocionalmente el castigo, sino porque su mente está viendo, en ese momento, circunstancias mayores. Y así en otras situaciones. El material empleado en los tres primeros episodios de “Paradise Kiss” podría haber sido utilizado, por ejemplo, en un shoujo clásico (sin desmerecer el género) con encontronazos, malentendidos y gente ocultando lo que siente por toda una temporada, pero la serie trata de ser más directa, más con los pies en la tierra.

    Los personajes son vitales en esto: Yukari, apodada Caroline o Carrie, encuentra a este grupo de gente que lleva su vida de forma diferente a la suya y cuya visión de futuro le es ajena. En especial, su relación con Jouji, también llamado Georgi, es lo que hace que se abra a nuevas experiencias y vea que no sólo existe un camino en el mundo. Ambos están bien trabajados, son complejos y uno, como espectador, se verá en un tira y afloja sobre que tanto le agradan o desagradan sus actitudes y decisiones (muy especialmente en el caso del segundo). Y con los secundarios (Arashi, Miwako, Isabella y Hiro Tokumori), cuando no se les está dando el protagonismo de alguna escena, se pueden ver indicios de personalidades con matices.

    Osamu Kobayashi

    Internándonos un poco en la producción de la serie de TV, encontramos a Osamu Kobayashi, cuyos trabajos más notorios en dirección hasta el 2004 habían sido los cortometrajes “Table and Fishman”, parte de la compilación de cortos “Digital Juice”, y “End of the World” (ambos con el estudio 4°C). Luego le llegaría la oportunidad de estar a cargo de un proyecto con más gente y de mayor duración: la teleserie “BECK: Mongolian Chop Squad” (2004) de estudio Madhouse. Al terminarla, con la experiencia ganada y nuevamente el apoyo de Madhouse, decide continuar en televisión: es así que se echa a andar el proyecto “Paradise Kiss”, basado en el manga de Yazawa.

    Ai Yazawa y la portada del volumen 1 de la edición para USA del manga

    Ai Yazawa empezó la publicación de «Parakisu» en “Zipper” (una conocida revista japonesa de modas) y en el año 2000 salió a la venta el primer volumen recopilatorio. Llegarían a ser cinco en total. Aunque antes, ya había escrito una serie manga en el mismo universo: “Gokinjo Monogatari” («Historias del vecindario»). Este es un shoujo, adaptado también a una serie de TV en los noventa por Toei, que ocurre muchos años antes de “Paradise Kiss”, aunque no es necesario revisarlo para comprender tanto el manga como la teleserie. Para estar seguros de las decisiones tomadas durante la producción, el director contó con la presencia de la autora, y los cambios realizados fueron acordados entre ambos.

    Para los diseños de la ropa de ”Parakisu” se contó con un diseñador que adaptó los trabajos de Yazawa, algo que fue sencillo ya que a la mayoría de modelos no se les hizo mayores cambios. El diseño de personajes corrió a cargo de Nobuteru Yuki. Y se nota: es un gusto ver los primeros planos de los rostros de los personajes: hay especial atención en los ojos y los labios. Por eso es una lástima cuando los cuerpos y caras no pueden mantener sus formas en la mayoría de planos conjuntos o abiertos (algo que parece ser una tara más o menos común incluso en producciones con buen presupuesto). Un par de puntos fuertes y que no deben dejarse sin mencionar son el opening y el ending. La música sintética de “Lonely in Gorgeous” de Tommy february6, una de las personalidades artísticas de la cantante Tomoko Kawase, cae muy bien para abrir los episodios, así como el montaje de imágenes que le hace juego. Y el cierre, “Do You Want To” de la banda escocesa Franz Ferdinand, se cuela con facilidad en los segundos finales de cada capítulo, excepto en uno o dos en el que aparece casi por sorpresa. Cabe señalar que es muy probable que el espectador no quiera saltarse ninguno de los dos en cada entrega.

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    Pero no todo va tan bien como quisiéramos. Aunque se pudo sentir algo en uno de sus primeros episodios (el tercero), la sensación de que se está corriendo en el último es notable. Esto quizá le viene de su necesidad de ser fiel al manga, pero quedarle poco tiempo: intenta meter todos los hechos del final de la historia aunque se sientan poco sólidos, hay dramas que de pronto estallan y se solucionan rápido porque parece que tenemos que darles un final a todos. Esto es más visible con los personajes secundarios. Tal vez con un episodio más, todo se habría sentido más consecuente. Pero es lo que hay. Para los que deseen más detalles en el último tramo, pueden recurrir al manga: los hechos fundamentales no cambian, ambos terminan igual, pero se da más tiempo y hay más explicaciones. Este es, posiblemente, el mayor traspié de la serie («Sakamichi no Apollon» se toparía con dilema similar para su último episodio, pero las decisiones tomadas por Shinichiro Watanabe y su equipo son mucho más satisfactorias en comparación: cambia los hechos de la historia original, pero mantiene la esencia, para llegar a la misma conclusión de forma coherente y más económica).

    Con todo, “Paradise Kiss” es recomendable si te agradan las series que tratan de forma seria las relaciones sentimentales al entrar a la juventud; en las que los personajes se cuestionan qué es lo que realmente quieren hacer con su vida en una etapa muy sensible y con la que resulta fácil identificarse; porque quién no se ha dicho alguna vez, como repiten ciertos personajes de otra teleserie sobre el cambio: «¿esto es lo que quieres o es lo que otros esperan de ti?».

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  • Shigurui

    Shigurui

    Peregrinemos al pasado para conocer un mundo que puede ser brutal si nos descuidamos.

    En julio del año 2007, hace ya casi 10 años, se estrenó en Japón la teleserie de 12 episodios “Shigurui”. Se transmitió a través de la señal de TV satelital WOWOW, conocida por tener en su programación animación dirigida a un público adulto. La producción de su animación corrió a cargo de estudio Madhouse con la dirección de Hiroshi Hamasaki.

    Portada de la edición en Bluray para USA de «Shigurui»

    Es el sexto año de la era Kan’ei (1629), Tadanaga Tokugawa, hermano del shougun Ieyasu, llama a los espadachines más hábiles de la región a participar en un torneo realizado en el castillo Sunpu. Contrario a las costumbres de una época de paz, es el deseo de Tadanaga que estos se enfrenten con espadas de verdad en lugar de las de madera. Esto alarma a su corte, que ve en esta insensatez la pérdida de valiosos guerreros por una poco disimulada sed de sangre de su señor. A pesar de intentar disuadirlo, Tadanaga continúa, con más gusto, con la idea. Entonces, con los preparativos ya realizados, el día de los enfrentamientos llega. Protegidos del intenso sol, en el patio del castillo, el señor y su corte esperan por los participantes: el primero en salir es Fujiki Gennosuke, representante del clan Iwamoto, empuñando su arma con la diestra. Inmediatamente, llama la atención de la audiencia: más allá de su visible musculatura y buena forma, Fujiki carece del brazo izquierdo. Mientras se encuentran murmurando sobre como un hombre en ese estado podría ser digno de participar, ingresa el segundo: Irako Seigen. Aparece tomado de la mano de una mujer y todos se dan cuenta rápidamente de que cojea, pero no sólo eso, Irako está ciego. Ya en el campo de batalla, ambos se colocan en poco ortodoxas posición de ataque. Esta pelea se definirá en solo un movimiento. Mie Iwamoto, que acompaña a Fujiki, parece guardarle un profundo rencor a su contendiente. Ambos tienen una historia que se remonta siete años atrás: ¿Cómo llegaron ambos a tal estado? ¿Qué propició ese odio?

    La secuencia de apertura de “Shigurui” está inundada de rojo: hilos carmesí se extienden como si de vasos capilares se tratara. Es un presagio de lo que nos tienen preparado. Y es que su historia es presentada con un realismo crudo que hará alejarse al público que no soporte lo explícito de sus enfrentamientos, la profusión de sangre y otros fluidos, y los cuerpos mostrados al natural. Todo en un marco histórico que tiene poco de romántico, como muchas historias de caballería, y sí mucho de cruel.

    El director, Hiroshi Hamasaki

    Esta conciencia del cuerpo hizo que la historia contada en “Shigurui” pegue tan bien con el estilo visual desarrollado en ese tiempo por Hiroshi Hamasaki y que fuera un acierto el encargarle el proyecto. Antes, en el 2003, había dirigido “Texhnolyze”, y si han llegado a ver el primer episodio (del que se ocupó personalmente), notarán como los personajes se expresaban, ante los casi inexistentes diálogos, a través de acciones, movimientos y tomas que hacían énfasis en partes de sus cuerpos. El hincapié en lo corpóreo se traslada a “Shigurui”: el remarque de los músculos que se contraen, las vísceras expuestas, los fluidos, los planos detalle. Esto podría leerse duro y hasta gratuito, pero ayudan a generar sinestesia en los espectadores. ¿Qué es la sinestesia? En los medios audiovisuales, es el estímulo de sentidos distintos a la vista y el oído a través de estos mismos. Así, utilizando lo que se ve y oye, se pueden generar, por ejemplo, sensaciones táctiles.

    Otro punto importante es la iluminación. En «Shigurui», hay un contraste marcado entre las situaciones en las que reina la oscuridad y los días soleados o que, según la estación, están cubiertos del blanco de la nieve. En todos, las sombras en cuerpos y ropas están presentes. Los colores han perdido toda su vitalidad, excepto por el rojo de la sangre, de las llamas y del cielo al atardecer de cierto episodio, o el azul del cielo claro en otro. El detalle en los diseños de personajes, de Masanori Shino, y su iluminación llega a tal grado que puede verse el brillo de ojos y labios (lo que resalta su carácter blando). En una escena, Mie está en su habitación arreglándose, una serie de cortes de edición hacen que cambien los planos que la muestran, el cuadro corta su imagen por debajo de los ojos y, al llegar a un plano detalle, vemos como se toca un labio. La iluminación, la edición y la fotografía consiguen generar esa sensación de nuestro tacto a través del de ella, sin que, obviamente, la hayamos tocado. Nuevamente, sinestesia.

    Marcada presencia de la luz y las sombras en tres fotogramas sacados de una de las escenas iniciales de la teleserie

     

    Mientras, el sonido procura transmitir sensaciones que van más allá de las auditivas: la caída de gotas, la viscosidad de partes humanas, el canto de las cigarras (que llega a ser, en cierto punto, ensordecedor). En el aspecto musical, la banda sonora es casi omnipresente, como si estuviéramos viendo una presentación teatral. De hecho, los tambores y el sonido de las cuerdas recuerdan al teatro tradicional japonés y le otorgan a todo un aire solemne, de gravedad o de peligro inminente. Esto encaja muy bien con la sensación de que el mundo en el que viven los personajes es hostil y que, si se descuidan, podría matarlos. Y es que, como ya deben haberse dado cuenta, en “Shigurui” no hay humor. Kiyoshi Yoshida proporciona la música (el opening y el ending son también instrumentales). Al año siguiente (2008), se la pondría a una serie con la que compartiría semejanzas en ese apartado y de la que hemos hablado antes: “Kurozuka”.

    Takayuki Yamaguchi y el primer volumen de la edición japonesa del manga de «Shigurui»

    Antes de ser una teleserie, “Shigurui” fue un manga inspirado por una novela. En específico, por el primer capítulo de esta. En 1993, Norio Nanjo publicó “Suruga-jou Gozen-jiai”, que llegaría luego a manos de Takayuki Yamaguchi. Yamaguchi expandiría la historia hasta llegar a 15 tomos de manga, cuyo primer número salió a la venta a mediados del 2003. Y aquí viene uno de los más importantes puntos a señalar con respecto a su adaptación televisiva: se queda a mitad de la historia. Los doce episodios de la serie llegan hasta el capítulo 32, tomo 7, del manga. No dejan un pequeño epílogo ni nada similar. Aunque se puede decir que se termina un miniarco y algo importante se ha conseguido, uno fácilmente puede creer que hay un episodio 13 o más, pero no. Con lo cuidada que está y con ese estilo visual distintivo que tiene, si eres de los que no les gusta que las adaptaciones se queden a medias, tal vez valdría pensártelo con “Shigurui”. O recurrir luego al capítulo 33 de la edición impresa.

    Aunque no se esté juzgando aquí el manga, cabe señalar que una vez revisado, no es posible no notar algunas cosas que resaltan en el producto audiovisual. La teleserie tiene un narrador, pero que es utilizado muy pocas veces, como si no quedara de otra, mientras que en el manga es una presencia constante. Así también los diálogos en la teleserie se han reducido un poco. Esto se debería, como se ha señalado antes, a la decisión del director Hamasaki y su equipo de darle preferencia a las imágenes y al sonido, en lugar de al diálogo expositivo.

    Son estas imágenes y sonidos los que transmiten más que una declaración: por ejemplo, uno de los asuntos tratados sin decírtelo a la cara en la serie de TV es la situación de la mujer en ese periodo de la historia japonesa. Estas sufren y son sometidas porque sus cuerpos están sometidos. La desnudez de estos refleja el control de otros, sobre algo que debería ser propio. Las convierten en objetos para un fin (como el placer o la posición social) y esto hace que vivan en un infierno. Nadie va a soltar un discurso sobre el tema en la serie, lo vamos a experimentar de forma dura (¿recuerdan la sinestesia?)

    Si no te preocupa la exposición gráfica descarnada de una época cruel y no te importa que la adaptación de su historia no esté completa, el cuidado puesto en cada uno de los aspectos de “Shigurui” (edición, fotografía, diseño de personajes, dirección, música, etc.) hace que sea una opción totalmente recomendable.

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  • Algunas impresiones sobre Koe no Katachi

    Algunas impresiones sobre Koe no Katachi

    Shōnen¿Alguna vez han sentido tanta vergüenza y desprecio hacia sí mismos que les ha sido difícil ver a otras personas al rostro?

    “Koe no katachi” («La forma de la voz»), conocida en Latinoamérica como «Una voz silenciosa» (traducción literal del título dado en inglés, “A Silent Voice”), es una de esas pocas oportunidades que tenemos de ver animación japonesa en una sala de cine. Estrenada en Japón el 9 de setiembre del año pasado (2016), esta película, producida por Kyoto Animation con la dirección de Naoko Yamada, se convirtió, con el pasar de las semanas, en el largometraje más exitoso de la conocida casa de animación, lo que no es poco si consideramos que estuvo en exhibición al mismo tiempo que la arrolladora “Kimi no Na Wa” de Makoto Shinkai, que se estrenó comercialmente sólo un par de semanas antes.

    Shouya Ishida es un adolescente cuyas relaciones sociales en la escuela son nulas. Esto se debe a una serie de incidentes ocurridos durante su niñez, cuando cursaba la primaria. Su vida era simple y despreocupada, como la de muchos, como las de sus compañeros de clase, y es en ese microuniverso, que ya tenía una dinámica establecida, en el que aparece Shouko Nishimiya, una niña con sordera. Al asombro inicial, le sigue un clima de camaradería, pero poco a poco el ambiente se va transformando. Como si se hubiera acordado tácitamente, los niños del grupo más cercano a Shouya empiezan a fastidiar a Shouko, con él siendo el que presente el comportamiento más extremo. Años después, las consecuencias de esas acciones resuenan en Shouya, cómo se quedó sin amigos, pero, más importante, cómo internalizó el despreciarse. Cuando se reencuentre con Shouko, ¿será capaz de arreglar su vida y ver un futuro? ¿Shouko podrá sobreponerse al pasado y a sus demonios internos?

    (Izquierda) Yoshitoki Oima en un evento de Kodansha Comics. (Derecha) Naoko Yamada en un viaje de investigación a Londres para la película de «K-ON!»

    Primero, algunas cosas sobre “Koe no Katachi”. El origen de la película se encuentra en el manga homónimo escrito y dibujado por Yoshitoki Oima, que en diciembre de 2014 vio su historia compilada en 7 volúmenes que tuvieron muy buena acogida entre el público nipón. Hay ciertas peculiaridades que posee dentro del grueso de producciones de Kyoto Animation: es el primer largometraje de KyoAni que no tiene una serie televisiva como respaldo. Hasta “Koe…”, sus proyectos para cine eran extensiones de otras historias o recapitulaciones, por lo que había un poco más de riesgo al trasladarla a la pantalla grande. Y la confianza recayó en Naoko Yamada, un nombre que suena muy fuerte dentro del estudio desde que dirigiera una teleserie en 2009 que agarró a muchos por sorpresa y que se convirtió en uno de los éxitos más grandes de KyoAni hasta la fecha: “K-ON!”. Luego de encargarse de la segunda temporada de la serie, e incluso llevarla al cine, el siguiente proyecto que dirigió fue “Tamako Market”, serie de TV estrenada en 2014 que también tuvo la oportunidad de llegar a la gran pantalla. Y mientras desarrollaba el proyecto de “Koe no Katachi”, trabajó junto a Tatsuya Ishihara (otro gran nombre en la productora) en las dos temporadas de “Hibike! Euphonium” (2015 y 2016) y en su película compilatoria.

    Es difícil no reconocer ciertas cosas en “Koe no Katachi”, si se ha tenido aunque sea algo de experiencia con las producciones de KyoAni en los últimos años. A la ya conocida buena calidad al momento de animar sus proyectos televisivos, se suma el aumento de presupuesto que un largometraje suele tener. El diseño de personajes, a cargo de Futoshi Nishida, tiene la marca reconocible del estudio, especialmente en los femeninos, aunque con los valores de producción correspondientes a este medio. Pero, sobre todo, hay un buen criterio detrás.

    Desde los primeros minutos, es evidente un conocimiento del lenguaje cinematográfico: dejando que las acciones nos introduzcan en la historia. La canción de la secuencia de entrada resulta ser una elección muy acertada, que no sólo se ve y oye bien, sino que nos muestra la actitud de los personajes con respecto a la vida, ayudando a meternos en su mundo, casi como si hubiera sido hecha expresamente para la película (que, al ser una muy conocida, con varias décadas encima y que no revelaremos, obviamente no es).

    Los momentos mejor logrados de la cinta suceden con poco diálogo, los mismos en los que los personajes muestran su personalidad, sus inseguridades y miedos con pequeñas acciones o gestos, y es aquí en donde brillan los mencionados valores de producción, que permiten mostrar ciertas cosas con más detalle, ser más sutil. Un asunto importante alrededor del cual gira la película es la vergüenza por las acciones cometidas y la subestimación del valor propio: la fotografía hace un buen trabajo al reducir muchas veces el mundo de los personajes a espacios inferiores (como si se agachara la cabeza y se huyera de la mirada del otro), ya sea con vista subjetiva (que nos niega el rostro de los demás) o como espectadores al presenciar una situación que puede ser incómoda, a lo que se suma lo mencionado en la expresión en los detalles: pequeños movimientos en las piernas pueden comunicar. Esto, que en otras producciones no tendría más objetivo que el “fanservice”, aquí es llevado con tan buena mano que es fácil entender que es parte de un discurso visual global.

    Y a la vergüenza le sigue el pedir perdón, el que quizá es el más difícil de otorgar: el que nos damos a nosotros mismos. El pasado no se puede deshacer, pero no tiene que seguirnos de por vida: la culpa de Shouya, más allá de declaraciones explícitas sobre la imagen de poca valía que tiene sobre sí mismo, se muestran en la duda que surge en el ambiente sobre si sus acciones son guidas por esta o porque genuinamente está sintiendo lo que siente. Por su parte, las continuas excusas de Shouko parecen corresponder a un carácter calmado, amable e inocente, pero poco a poco van revelando el sufrimiento interno. Nuevamente, Yamada es cuidadosa al referirse a estos asuntos y busca comprender cada parte sin tomar lados, apunta a la reconciliación. En el camino a volver a quererse y sobreponerse a los obstáculos, especialmente a los impuestos a los personajes por ellos mismos, trata de colocar a los espectadores en los zapatos del otro y ver que, al final del día, todos cometemos errores, todos llegamos a sentir vergüenza, y que todos merecemos perdonarnos, no importa que tan diferentes seamos: la empatía como factor de crecimiento.

    Quizá uno de los puntos que no le juega muy favor sea cierta sensación de acumulación de hechos a partir del segundo tercio de la película: salimos de un miniarco para continuar con otro y se siente cierto carácter episódico. Es probable que esto se deba a que su fuente original es mucho más extensa y, a pesar de que el largometraje supera las dos horas de duración, seguramente muchos recortes debieron ser hechos por la guionista Reiko Yoshida, colaboradora de Yamada en las mencionadas “K-ON!” y “Tamako Market”. Esto repercute también en los personajes que terminan siendo parte del grupo final. Que no se malentienda: se dejan conocer lo suficiente y sus motivaciones quedan claras, pero se intuye que tienen más por explotar (algunos, como Ueno, se revelan con mucho potencial). Una reducción en el número de personajes en favor de darles más tiempo a los restantes y sacarles todo el jugo quizá hubiera sido mejor.

    Se quedan algunas cosas más en el tintero, en parte para no hacer “spoiler” de hechos concretos de la película, en parte como excusa para revisitarla (y probablemente ver otras cuestiones con más claridad).

    En definitiva, ver “Koe no Katachi” es una experiencia que merece ser vivida en una sala de cine, y más ahora que Cinépolis ha agregado funciones en idioma original japonés con subtítulos. Aunque el que escribe no salió precisamente enamorado de este drama de crecimiento adolescente, sí terminó muy satisfecho, con la seguridad de haber visto una buena película, y esperando que la ocasión se repita con esta y con otras producciones que, ojalá, puedan llegar a nuestras pantallas.

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  • Kurozuka

    Kurozuka

    Dirigida por Tetsurou Araki y producida por estudio Madhouse, “Kurozuka” es una serie de TV de 12 episodios estrenada en el 2008 y que se transmitió por la cadena japonesa Animax.

    (Izq. arriba) Portada del libro. (Izq. abajo) Portada del primer volumen del manga. (Der.) Imagen promocional de la serie de animación

    Japón, finales del siglo XII. Mientras huye por unas montañas boscosas en compañía de su fiel sirviente Benkei, Minamoto no Yoshitsune, también llamado Kuro, es atacado por unos extraños soldados. Kuro no los reconoce como enviados por su hermano, su perseguidor, aunque piensa que podrían ser de los muchos enemigos que tiene ya. Una vez vencidos, Benkei sugiere pasar la noche en una casa que divisa a lo lejos, y así un debilitado Kuro pueda descansar; allí son recibidos por una amable y muy hermosa mujer llamada Kuromitsu quien accede a darles cobijo bajo la condición de que no se acerquen a la habitación que está en el fondo de la casa. Al día siguiente, la situación de Kuro empeora y Benkei decide ir a buscar medicinas; ya solos, Kuro y Kuromitsu descubren la fuerte atracción que hay entre ellos. Esa noche, Kuro se despierta y, movido por un sonido, se dirige a la habitación prohibida, en donde se le revela el secreto de Kuromitsu y, poco después, enemigos suyos y soldados como los que enfrentó antes atacan la casa. Así inicia una trágica historia de amor y búsqueda que se expandirá por siglos.

    ¿Cómo nació esta historia? “Kurozuka”, la serie de animación, toma como base la novela homónima escrita por Baku Yumemakura, un prolífico autor que cuenta con más de 280 libros en su haber, publicada en el año 2000. De esta se hizo una adaptación al manga en el 2003 dibujada por Noguchi Takashi, que contó con 10 volúmenes. Posteriormente, en el 2008, llega la adaptación animada que, a pesar de compartir el mismo origen e intentar mantener lo esencial, difiere del mencionado manga para contar la historia a su manera. Pero Yumemakura no la ideó de la nada; muchos de sus escritos están basados a su vez en cuentos y mitología japonesa. Y esta no es la excepción. “Kurozuka”, traducido como «montículo negro», es una popular leyenda nipona de larga data y que, al igual que con el trabajo del escritor, ha inspirado a otros artistas de distintas áreas, incluyendo una puesta en escena de teatro Noh (teatro clásico japonés): “Adachigahara”.

    (1) La nodriza y la niña. (2) El monje prescribe la cura. (3) La nodriza en la gruta. (4) El ataque a la mujer encinta. (5) El amuleto. (6) El horror y la transformación

     

    En breve, la más extendida versión de la leyenda de “Kurozuka”, o el demonio de Adachigahara, cuenta la búsqueda de una nodriza por encontrar el remedio a la enfermedad de la niña que estaba a su cargo: el hígado de un recién nacido. Al consultar con un monje sobre la delicada salud de su hija, los padres reciben esta prescripción. Preocupados, le encomiendan esa difícil labor a la nodriza, que le tenía gran cariño a la pequeña. Pero al no encontrar voluntarios, luego de viajar por diferentes lugares durante muchos años, decide conseguirlo a la fuerza: se oculta en una gruta junto a un camino hasta que ve pasar a una mujer encinta, salta sobre ella y la mata. Entre sus cosas, halla un amuleto que reconoce como el que le entregó a la pequeña niña enferma antes de partir, y que se había convertido en esta mujer. Ante el horror de la revelación, se transforma en un monstruo y empieza a habitar cerca de montículos negros a la espera de viajeros incautos.

    Por otro lado, la obra de teatro Noh cuenta como unos monjes budistas llegan a la casa del demonio de Adachigahara y lo vencen con rezos antes de ser atacados. A los que sientan curiosidad por la obra, pueden encontrarla aquí en japonés sin subtítulos («Adachigahara»).

    La mención de esta es importante porque, como notará rápidamente el espectador de la serie, podemos reconocer en la animación motivos sacados de la puesta en escena. Para empezar, como antesala a los episodios, vemos a un intérprete enmascarado, propio de este tipo de teatro, que se mueve solemnemente y recita unas oraciones que sugieren (la sugerencia es una de las principales características del Noh) lo ocurrido en el episodio anterior (salvo el primer episodio, en el que es un pequeñísima introducción). Conforme avanzamos en la historia descubrimos que este no es un elemento separado, sino que se encuentra en el mismo mundo de “Kurozuka”. Esto le otorga una capa más de significado a por qué este intérprete y los que están presentes durante la puesta en escena tienen conocimiento de estos sucesos. Así también, es la voz del enmascarado la que nos recita, al final de cada capítulo, el nombre de los episodios que vendrán. Esto remarca una característica importante de la historia: la fatalidad, el destino trágico que tienen que cumplir sus personajes, los hechos ya escritos.

    El director de la serie, Tetsurou Araki

    Como hicimos notar antes, “Kurozuka” tuvo en la dirección a Tetsurou Araki; de hecho, este fue el tercer trabajo que tuvo a su cargo: venía de dirigir la OVA “Otogi Jushi Akazukin” (2005) que, debido a su éxito, se transformó en una serie de TV; y “Death Note” (2006), que le valió un gran reconocimiento tanto dentro como fuera de Japón. Los que hayan visto esta segunda, reconocerán un estilo visual particular que posteriores trabajos de Araki se encargaron de desarrollar y hacerlo su marca personal. “Kurozuka” no es la excepción, aunque tal vez uno no pueda darse cuenta con rapidez debido a que, a diferencia de la lucha de estrategias mentales sostenida entre Light Yagami y L en la que resaltar pensamientos y actos cotidianos (como comer papás fritas) pasan a ser momentos épicos, la búsqueda de Kuro y sus compañeros, desde un principio, está llena de momentos de acción y transcurre en un contexto en el que somos conscientes de la magnitud temporal por lo que podemos sentir que lo propuesto visualmente por el director encaja con más naturalidad. Esto no quita que en algunos de sus momentos más apacibles “Kurozuka” «delate» a Araki, momentos como arrojar una bolsa de heces y no dejar que su contenido nos toque (con fondo musical de película de suspenso para acompañar) o al probar un estofado hecho al aire libre.

    En donde lo reconoceremos de inmediato será en la secuencia de apertura, que tiene un storyboard hecho por él, algo que se ha vuelto usual en sus trabajos. Para este opening, el grupo WAGDUG FUTURISTIC UNITY acompañados de Maximum the Ryo-kun (vocalista del grupo MAXIMUM THE HORMONE) canta la contundente “SYSTEMATIC PEOPLE”, cuyo repetitivo “Ready to go” no podría describir mejor el carácter del viaje que vamos a presenciar.

     

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    Y por el lado del cierre tenemos «Hanarebanare» («Separados»), una muy sentida canción de SHIGI en la que vemos imágenes de una lámpara de papel en cuyas dos caras visibles están dibujados Kuro y Kuromitsu, esta última de cabeza, posiblemente para resaltar la separación a la que hace mención la letra, pero con una esperanzadora imagen final de ambos abrazados.

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=QJM-j8WZpxA&w=640&h=360]

    Un aspecto a resaltar en “Kurozuka” es el diseño de personajes de Masanori Shino: los rostros están dibujados con realismo, pero también con suma belleza, especialmente el de Kuromitsu. Es quizá este cuidado en los trazos de las caras lo que lo hace difícil de seguir: notaremos como no se puede mantener ese preciosismo en todo momento. Algo similar ocurre con los cuerpos: la figura humana común en “Kurozuka” es espigada con extremidades largas, aunque a diferencia de, por ejemplo, los diseños del grupo CLAMP, aquí es más notoria la presencia de masa muscular. Estos detalles no parecen poder permanecer constantes y es notable en el caso de las piernas en encuadres abiertos. ¿Esto daña visualmente a la serie? En conjunto, no; aunque uno pueda notar desproporciones o malformaciones, la sensación general es que los diseños son tan buenos que inevitablemente habrá partes en donde sufrirá y es más fácil de aceptar, y a eso hay que sumarle lo siguiente: en “Kurozuka” siempre está pasando algo, salimos de una situación para meternos en otra; por lo que nuestra atención no se centrará por mucho tiempo en ello.

    Y ese es otro punto (fuerte) de la serie: nos invita a estar atentos a los detalles, a los diálogos de los personajes, a dudar un poco de la situación en la que estamos, porque nos lleva de tal forma que creemos que realmente todo puede ser relevante, todo merecerá recordarse en algún punto de la historia, o que hay algo oculto que no llegamos a captar de inmediato, aunque no siempre ocurra. Incluso en los momentos en los que la maquinaria parece desacelerar y tengamos espacio para la contemplación (como el apreciar una pintura grande). “Kurozuka” es exigente en muchos momentos y es honesto con eso desde los primeros episodios, pero uno puede estar seguro de que el esfuerzo puesto será recompensado.

  • Sennen Joyuu (La actriz del milenio, 2001) Parte 2 de 2

    Sennen Joyuu (La actriz del milenio, 2001) Parte 2 de 2

    Satoshi Kon inició este proyecto pensando en que sería la hermana de “Perfect Blue”, ya que quería utilizar un manejo de técnicas similar (y ampliado) a los vistos en esta, pero hacer una historia positiva. Durante la producción de su primer largometraje, fue haciéndose consciente de que la historia se hacía cada vez más oscura, así que ahora quería mostrar el otro lado: una figura de admiración y un admirador (Genya) que es lo opuesto a la obsesión fanática y enferma mostrada en “Perfect Blue”.

    Satoshi Kon un una entrevista para el DVD de «Sennen Joyuu»

    «Lo más interesante de trabajar con otros es encontrar ideas interesantes que yo no podría imaginar», dice Satoshi Kon en una entrevista para la edición casera en DVD de “Sennen Joyuu”. Tras aquel encuentro con el productor Taro Maki en 1998, con el que el proyecto para su siguiente película inició, Kon pensó en varias ideas hasta dar con una que se acomodara a lo que se proponía: una historia interpretable desde diferentes perspectivas. Trabajando junto a Sadayuki Murai, colaborador en “Perfect Blue”, desarrollaron la trama y seis meses después tenían una versión final del guion. Y luego del guion, el director se encargó de elaborar el storyboard, mientras él y su equipo en el estudio Madhouse seguían una investigación exhaustiva para conseguir referencias y conocer más sobre la historia japonesa durante los últimos mil años, así como buena parte de la historia del cine nipón de la era Shouwa. Esta tarea les tomó un tiempo considerable, pero redituó, especialmente en el departamento de arte y el diseño de personajes, al perfilar mejor la versión definitiva de Chiyoko a través del tiempo. La contribución de todos en los distintos aspectos de la producción, la expansión de esa primera idea, demostraría que las palabras de Kon no eran sólo un cumplido superficial.

    Cuando ya se tenía lista casi toda la animación, empezó el proceso de doblaje. Como la historia se expande durante varias décadas y Chiyoko crece, fueron necesarias tres actrices para darle voz: Fumiko Orikasa (adolescencia y juventud), Mami Koyama (adultez), y Miyoko Shoji (senectud). Koichi Yamadera fue elegido para ponerle la voz al hombre misterioso de la llave. Satoshi Kon condujo las sesiones con la ayuda de Masafumi Mima, director de sonido del largometraje, quien, aparte de proporcionar ideas sobre las interpretaciones, servía como medio entre el director y los actores.

    Las tres edades de Chiyoko: (De izq. a der.) Fumiko Orikasa, Mami Koyama y Miyoko Shoji

     

    ¿Quién es la mujer que corre?

    Desde que se tuvo la idea de hacer de la protagonista una actriz, parte de la investigación realizada para la película se centró en el cine japonés. De los varios nombres con los que, seguramente, se debe haber topado Satoshi Kon, salen a relucir dos que él mismo menciona en una entrevista posterior efectuada en el 2002: Setsuko Hara y Hideko Takamine.

    (Izq.) Hideko Takamine en «Midareru» («Tormento», 1964) de Mikio Naruse. (Der.) Setsuko Hara en «Tokyo Monogatari» («Una historia de Tokio», 1953) de Yasuhiro Ozu.

    Aunque vale aclarar que Chiyoko no se basó directamente en ninguna actriz y fue formándose por pedazos, según se acomodaban ciertas características al personaje que se tenía en mente. Quizá al espectador que ha tenido contacto con filmes de la época que se describe en “Sennen Joyuu” le sea fácil ver las similitudes con la primera mencionada: Setsuko Hara fue una actriz muy popular en la era Shouwa, protagonista de varias películas clásicas, seis de ellas dirigidas por el maestro Yasuhiro Ozu, alguien cuya obra definitivamente conviene buscar. Al igual que Chiyoko, luego de iniciar su carrera muy joven en los años treinta y alcanzar el éxito, abandonó la actuación a inicios de los ’60 sin dar muchas explicaciones y pasó las siguientes décadas sin hacer apariciones públicas o brindar entrevistas hasta su fallecimiento el 15 de setiembre del 2015. Por su parte, Hideko Takamine también fue una actriz que empezó a muy temprana edad y ganó popularidad en la era posguerra, especialmente en filmes de Mikio Naruse, otro director a tomar muy en cuenta. Kon menciona que su sonrisa en pantalla ayudó a muchos a sobrellevar los tiempos díficiles. En ese punto recordamos como Chiyoko narra lo que pasó después de la guerra: en el tiempo de la reconstrucción, el hacer cine le daba a la gente del estudio Gin’ei un motivo para seguir a pesar de toda la desgracia, y no es raro suponer que las ficciones cinematográficas brindaban un entretenimiento necesario a los espectadores en este nuevo mundo.

    Pero ¿qué personaje formaban estas y otras actrices de antaño? ¿Quién es aquella cuya vida será una eterna búsqueda? ¿Quién es la mujer que corre? Luego de nacer durante el Gran Terremoto de Kanto ocurrido en 1923 en Japón y quedar huérfana de padre al mismo tiempo, Chiyoko crece con su madre. Su economía es estable debido al negocio que este les dejó, lo que le permite tener una buena educación. En la adolescencia, el dueño de los estudios Gin’ei le ofrece la oportunidad de ser actriz en la nueva película que rodará en Manchuria, a lo que su madre se niega. Mientras ambos conversan, Chiyoko sale a la calle y choca con un misterioso hombre herido y lo ayuda a escapar de la policía: lo aloja en un almacén de su casa. Este encuentro marca el destino de Chiyoko, ya que le hace prometer que le dirá qué abre la llave que cuelga de su cuello, pero la tragedia ocurre y la policía registra la casa al día siguiente. Chiyoko encuentra la llave y es avisada de que aquel hombre va a escapar en tren, así que corre para devolvérsela.

    En un principio, Chiyoko parece seguir una vida relativamente normal para una señorita de esos tiempos (años ‘20 y ‘30), ir por un camino sobre el que no tiene control, pero que no le preocupa mucho, con intereses que son más románticos y quizá algo fantasiosos. Cuando se topa con este hombre, la ilusión de encontrar al príncipe azul que menciona temprano en la película se encarna, lo que da pie, luego, a que tenga un propósito al que se subordinarán sus acciones futuras: volverlo a ver, regresarle la llave y saber qué abre. Desde aquí, Chiyoko se convierte en la personificación de una voluntad inquebrantable que traspasará el espacio y el tiempo, que siempre estará buscando en sus diferentes vidas.

    Satoshi Kon la describe como alguien que no podría existir en la vida real, a pesar de que podamos empatizar, debido a que la atención en su objetivo es tan intenso que la haría muy egoísta para los que la llegaran a rodear en el plano real y cree que nadie la soportaría. Por un lado, Kon quería colocar eso en ella porque reconocía en sí mismo esa característica. Por otro, quería formar una figura a la que admirar, cuya firme voluntad lo inspirara a sobreponerse a ciertas incertidumbres que tenía.

    Pero no sólo Chiyoko aparece en esta historia. El que le hace la entrevista, Genya Tachibana (interpretado por Shozo Iizuka en la adultez y por Masamichi Sato en la juventud), y Kyoji Ida (Masaya Onosaka), su camarógrafo, pronto se ven envueltos en la vida de Chiyoko. El primero demuestra mucho respeto y admiración por la actriz por lo que involucrarse le es casi natural y un privilegio. Mientras que para Ida es un tanto desconcertante, quizá haciendo eco de un asombro inicial del público que ve “Sennen Joyuu”. Conforme pasan los minutos, nos damos cuenta que Genya es más que un aficionado y tiene un interés bastante real y noble. Ambos inician de forma distinta su viaje al pasado, pero terminan con una genuina preocupación por ella, así como se espera de la audiencia: funcionan bien como nuestro nexo.

    Otros tres personajes con importancia en la vida de Chiyoko son el hombre de la cicatriz (Masamune Tsukayama), que aparecerá como el perseguidor que no dejará que esta complete su misión, aunque uno se dará cuenta rápidamente que su imagen es más una proyección de aquel policía que iba tras el hombre de la llave cuando era adolescente. Otaki, hijo del director que, eventualmente, toma su lugar y se encapricha con Chiyoko. Los constantes rechazos de ella nos recuerdan que no ha abandonado su búsqueda.

    Pero el personaje secundario antagonista más interesante probablemente sea Eiko, la actriz mayor a la que Chiyoko le cae mal inmediatamente. Uno puede suponer cierto recelo de su parte por la posible amenaza que esta adolescente puede representar y, de hecho, lo llega a expresar, pero su necesidad de odiarla parece corresponder a una idea, más que a la misma persona: cuando la guerra está en su apogeo, ella salva a Chiyoko de una muy probable muerte al convencerla de que regrese al refugio. Ningún otro personaje sale a hablar con ella. Como si Eiko necesitara que Chiyoko, ese objeto de odio, tuviera que seguir viviendo para que ella misma pueda seguir odiando, su única motivación, una que parece consumirla y languidecer con los años.

    El loto florece con música

    (Izq. arriba) Portada del álbum «Kenja no Propeller». (Izq. abajo) Portada de la banda sonora de «Sennen Joyuu». (Derecha) Susumu Hirasawa

    Satoshi Kon quería que la música de “Sennen Joyuu” fuera hecha por alguien cuyo trabajo admiraba mucho y que contaba con más de veinte años de carrera para cuando se le propuso componer para la producción: Susumu Hirasawa. A Hirasawa no le era ajeno el elaborar bandas sonoras; en ese tiempo, su trabajo más conocido en la industria de animación era la de la serie “Berserk” (1999). Kon se sorprendió que aceptara y se sintió muy afortunado, era como un sueño hecho realidad; no sólo era un músico que le fascinaba, sino que, al igual que quería conseguir con Chiyoko, le inspiraba. Por eso pensó que su trabajo encajaría muy bien con el largo.

    En paralelo con la banda sonora de la película, Hirasawa trabajaba en un proyecto como solista, un álbum inspirado en la alquimia de Myanmar, país también conocido como Burma y que se encuentra en el sudeste asiático: “Kenja no Propeller” («El propulsor del alquimista»). En cierto punto, se dio cuenta de que una canción que había preparado para ese álbum iba muy bien con la historia de Chiyoko, por lo que decidió incluirla también en la banda sonora. Esta se convirtió en el cierre de «La actriz del milenio»: “Rotation [lotus-2]” («Rotación [loto-2]»). La rotación, según explicó luego, es un proceso alquímico por el cual la materia a ser trabajada se va purificando. Este proceso lo relaciona con la creencia budista de la reencarnación, de las múltiples vidas por las que pasa una persona, un tránsito circular (samsara) que no se detiene hasta que se llega a la iluminación.

    Pequeños detalles

    En “Sennen Joyuu”, hay algunos elementos recurrentes, que veremos o se mencionarán más de una vez a lo largo de la cinta, y otros que resaltarán. Como mencionamos al hablar de la música de Hirasawa y “Rotation”, hay una conexión con las creencias budistas que, para un público como el japonés, familiarizado con sus enseñanzas, serán más evidentes, pero que quizá a uno occidental pueda serle más esquivo.

    Detalles de escenas en las que aparece la flor del floto

    En primer lugar, desde cierta perspectiva, la protagonista vive durante la historia japonesa desde la era Heian (794-1185), época en la que florecieron las escuelas budistas en Japón, y es en este escenario que se topa con la maldición de una muy anciana mujer que le dice que vivirá una eterna búsqueda. Así, pasará de vida en vida (papel en papel), con un propósito no cumplido.

    Para salir del tránsito perpetuo es necesaria la iluminación, la misma que es representada por la flor del loto. Ahora, en “Sennen Joyuu” el loto aparece unas cuantas veces: en el nombre de la productora de Tachibana (cuya presencia remueve el pasado), en la conversación inicial que tiene con Chiyoko en la que esta le informa que las flores de loto de su estanque están prontos a florecer (el loto no florecido representa la posibilidad de la iluminación), y también lo vemos en el viaje final: en la luna, el loto metálico se abre para dejar ir a Chiyoko y ella nos revela el real propósito, ahora entendido, de todos estos años de búsqueda.

    Detalles de escenas en las que aparecen las grullas

    Otro elemento recurrente es la presencia de grullas: en las telas que cubren a una recién nacida Chiyoko, en la decoración de una de sus primeras fotografías (algo que podría parecerle natural a un japonés ya que la grulla se asocia a la familia), en la habitación en la que se hace la entrevista aparecen en las paredes, así como en una escena muy avanzada la película en la que Genya tiene colgadas muchas grullas de papel en su vehículo. La grulla es un ave muy conocida por los japoneses, se encuentra presente en cuentos y leyendas, y se le atribuía una larga vida: mil años (aunque hoy sabemos que no viven tanto, es cierto que tienen una expectativa muy alta para un ave). También representan la fidelidad y es popular la historia en la que, si se hacen mil grullas de papel (origami) en un año, un deseo es concedido. Es obvio que esta asociación con Chiyoko está lejos de ser casual. Quizá también tenga que ver el hecho de que Satoshi Kon sea originario de Hokkaido, una de las cuatro islas más grandes del archipiélago japonés y la que está más al norte, único lugar del país en la que se pueden encontrar. Hokkaido, un lugar que cobra importancia llegados a un punto de la historia.

    Los terremotos también se vinculan con la vida de Chiyoko desde un inicio, ya que, como se ha dicho antes, ella nació durante uno. Y un par de movimientos de tierra vuelven a ocurrir el día de la entrevista, unos que parecen trascender las barreras del tiempo, el espacio, la realidad y la ficción.

    Detalles de escenas en las que aparecen los anillos de crecimiento

    Algo que han declarado el director de arte y el mismo Kon, y nos muestra la atención a los detalles de la producción, es que se incluyó en diferentes partes de la película, como parte de los escenarios, madera que dejara ver los anillos de crecimiento del árbol al que pertenecía originalmente. La intención es asociar el crecimiento y las experiencias de Chiyoko con algo análogo presente en el entorno. Kon quería que los espectadores pudieran notarlo, quizá no en la primera vista, pero en un visionado posterior, que descubrieran cosas nuevas cuando volvieran a “Sennen Joyuu”, algo que cae bien con una película que busca que veamos desde distintas perspectivas.

    Y son distintas perspectivas las que cree que tendrán los que se den la oportunidad de ver su obra. Por eso fue enfático en señalar que cada uno puede sacar sus propias interpretaciones. Aunque algo es innegable: lo que siente Chiyoko en todas sus vidas es verdadero y trasciende los hechos particulares, la ficción, el presente y el pasado. Así como lo creado por Kon queda, aunque haya partido en su propio viaje.

    Los seres humanos son físicamente mortales […]. El tiempo no es necesariamente lineal y tampoco unilateral. Así que, el cuerpo físico se extinguirá tarde o temprano, pero el espíritu o los pensamientos pueden sostenerse sin limitación de tiempo real.
    -Satoshi Kon en una entrevista realizada en el 2002 por DVD Vision Japan

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=S9ZR3m4Jd5g&w=640&h=360]

  • Sailor Moon: un shoujo que esconde romances entre chicas

    Sailor Moon: un shoujo que esconde romances entre chicas

    Hoy se tratará el tema de uno de los animes más conocidos que, a decir verdad, contiene yuri por ciertas parejas de las que hablaremos. Desde muy pequeños, ¿quién no ha visto o ha escuchado hablar de la tan afamada “Sailor Moon”, un anime de género shoujo bastante interesante? (Efectivamente, es shoujo, pero como dije, hay una pareja que es bien conocida no sólo por los fans del yuri, ya que se esperaba más de ellas en el anime que, por cierto, en el manga se ve más relacionado).

    Naoko Takeuchi

    Me centraré más en las escenas yuri, en Haruka y Michiru (eso no quita que daré un informe de las sagas de nuestra heroína que lucha contra el mal). Bien pasemos rápidamente a ver los detalles y sucesos de este gran anime que tiene una gran trayectoria y que en la actualidad se ha mejorado el anime, más bellas, más delineadas, y con más fuerza de combatir el mal. Nuestras bellas y radiantes Sailor Senshi. La afamada frase de Serena “Y te castigare en el nombre de la luna”

    Conocido en japonés como “Bishōjo Senshi Sērā Mūn”, «Sailor Moon» es un manga de género shoujo que consta de 18 volúmenes creado en 1992 por la mangaka Naoko Takeuchi (casada con el mangaka Yoshihiro Togashi, sus mangas más reconocidos son “Yu Yu Hakusho” y “Hunter x Hunter”), los cuales fueron publicados por la editorial Kodansha.

    Naoko Takeuchi publicó una historia corta “Code Name Wa Sailor V» (“Nombre en clave Sailor V”) en esa misma editorial; la historia gustó tanto que se propuso una serie de anime casi en el mismo año en que se publicó su manga. Ella quería que la trama sea más compleja y por ello decidió que se integre un grupo de chicas.

    Code Name Wa Sailor V

    Según una entrevista, Naoko Takeuchi dijo: «En el comienzo del manga, la protagonista era Sailor V […]. El manga fue cambiado haciendo a Sailor Moon protagonista. Este es un acuerdo al que llegué con los productores de Toei Animation. Les gustó el estilo, pero querían que se unieran además un grupo de chicas».

    En resumen, si en el manga de “Code Name Wa Sailor V» hace su aparición Mina Aino, quien se convierte en Sailor V (según debía ser la protagonista principal en el anime Sailor Moon), en el anime de «Sailor Moon» vemos como Serena (conocida en Japón como Usagi) quiere ser como Sailor V, a quien imagina bella y fuerte, y según una de las OVAs de «Sailor Moon» cuenta como apareció Sailor V (se acerca algo a lo que es el manga).

    Más adelante, cuando se haya realizado el manga de Sailor Moon, el Studio Toei Animation sacará la serie que contará con 5 temporadas de 200 capítulos respectivamente.

    En la primera temporada: Es la aparición de las Sailor Senshi, las misiones que tienen, las revelaciones de sus vidas pasadas (cuando la reina Serenety uso el espejo cristal para poder darles una oportunidad a las princesas, y que su hija Serena y Endymion sean felices), como también se dará la batalla de Metalia por recuperar a Mamoru (conocido en latino como Darien o Tuxedo Mask).

    Segunda Temporada («Sailor Moon R»): Es cuando llega Chibiusa (Chibi Moon), quien es perseguida por el grupo de Black Moon, que más adelante se les conocerá como sus enemigos causando estragos en su planeta. Empezará la batalla por el futuro y presente en la cual nuestras Sailor Senshi ganarán la batalla contra Diamante.

    Tercera Temporada («Sailor Moon S»): Tras la derrota de Black Moon, las Sailor Senshi continúan con sus vidas diarias, conocerán a Haruka, la corredora de autos, y a la violinista Michiru, el dúo que causa emoción. Más adelante, se encontrarán con Sailor Pluto, quien reencarna. Las tres chicas tienen la misión de aniquilar al dios de la muerte que es Sailor Saturn (Hotaru Tomoe) que, según ella, nace cuando es el fin del mundo. Sailor Saturn rescatará a Usagi (Serena) por lo cual ella será absorbida al momento de ayudarla y, seguidamente, Usagi se convertirá en Neo Reina Serenety  quien traerá de vuelta a Sailor Saturn pero convertida en un bebe.

    Cuarta Temporada («Sailor Moon Super S»): Usagi y las chicas se disponen a presenciar un eclipse total de sol a punto de ocurrir; pueden observar a un pegaso descender que les pide ayuda. De igual modo el “Circo Dead Moon” llega a la ciudad y un nuevo enemigo que enfrentar aparece.

    Quinta Temporada («Sailor Moon Stars»): En esta trama, Mamoru se ira de viaje y Usagi se despedirá por la partida de su amor. Es el comienzo de un concierto en el que harán la aparición las Star Lights, quienes buscan a su reina, por ello recurrieron a cantar. Se enfrentarán en la batalla final con Caos.

     

    Relación de Haruka y Michiru

    Haruka y Michiru

    Llegamos al punto: cómo se conocieron Haruka y Michiru, y surgió el amor entre ellas. Todo empieza cuando Haruka ha estado soñando incontables veces con una chica que le llamaba, en una de sus carreras le presentan a Michiru quien le dice: «creo que tú puedes escuchar al viento cuando sopla», dejando a Haruka algo desconcertada ya que la chica de sus sueños le decía lo mismo. Michiru le pide que sea su modelo para una pintura, pero ella se niega diciendo: «No gracias, esas cosas no me gustan», a lo cual Michiru se pone triste.

    Después se encontrarían en un crucero en el que Michiru toca el violín para los pasajeros; como espectadora está Haruka, que se dirige a observar a un cuadro y Michiru le dice: «Conozco a alguien que aun siendo mujer le gustaría mucho pasear en tu carro cerca del mar», refiriéndose a ella misma. Después, el diálogo termina en una discusión.

    Más adelante, Haruka es atacada por un monstruo. Michiru llega a rescatarla, pero termina lastimada y es tomada en brazos por Haruka, quien le dice que era la persona que buscaba. Después de hablar un poco, Michiru le vuelve a decir que es su fan de una manera muy sentimental y romántica. Haruka decide pelear junto a ella.

    Sailor Urano y Neptune, ’90 vs 2016

     

    Como sabemos, Haruka usualmente es confundida por un chico y esto sucede porque viste con un pantalón y una camisa o, en algunos casos, algo varonil. Cabe decir que las chicas se confunden y Haruka como siempre coquetea con ellas (esto se ve en algunas escenas cuando coquetea con Usagi y Rei entre tantas… toda una conquistadora). Esta parte de ella a Michiru le causa un poco de celos (si hablamos de celos, Haruka gana).

    Haruka cuando da un golpe a Seiya por estar en el camerino de Michiru

     

    Luego de que Seiya y Michiru compartieran escenas, la segunda se retira a su respectivo camerino y Seiya se dispone a entrar para empezar una conversación algo insinuadora. Justo en ese momento, Haruka y Usagi entran al camerino de Michiru y la primera encuentra a un tipo que le desagrada por lo que reacciona con un golpe. Seiya le hace frente diciéndole que tiene una manera rara de saludar. Vemos en esta escena claramente los celos de Haruka, pero una vez que se retiran Seiya y Usagi, Michiru le dice si puede ayudarle a vestirse, algo que, con gusto, acepta Haruka (notamos que sus celos se esfuman cuando le dice eso. Qué forma de tranquilizar tiene Michiru XD).

    Haruka y Michiru, una relación amorosa

     

    Escenas Yuri en Sailor Moon

    En una escena, Rei y Minako casi se besaron, además algo familiar que ellas dicen es que no necesitan de un hombre (algo curioso, pero los fans decidieron emparejarlas).

    Con la llegada de «Three Ligths», se pensó que eran chicos, pero la historia es otra cuando se van transformando y hacen ver la razón de su venida: para buscar a su reina, se disfrazaron de chicos.

    Seiya sí ha estado enamorada de Usagi. Estas escenas en las que demuestra su amor hacia ella, las podemos ver en varias ocasiones como cuando la rescata, o al final de la batalla cuando le dice a Mamoru que cuide bien de Usagi, sino se la arrebataría (creo se la quitaría o le haría pagar). Prácticamente fue una advertencia porque no quería verla sufrir de nuevo por la pérdida de Mamoru.

    Cabe decir que Seiya ha estado cuidando de Usagi en sus momentos tristes cuando recordaba a Mamoru ya que este no le respondía o le mandaba un mensaje. Cuando pelean con los enemigos, Seiya luchaba por protegerla, su amor se notaba a largas distancias, pero como Usagi sólo tiene ojos y corazón para Mamoru…

    Sinceramente, esperaba que ellas se quedaran juntos; recuerdo la escena en que sus amigas de «Three Lights» le prohibieron verse con Usagi, pero ella no hizo caso e igual quería que su voz le alcanzara y eso hizo: cantó muy fuerte y con gran entusiasmo para Usagi, sólo para ella.

    El amor consiste en dejar que quien te guste sea feliz con quien realmente ama, una muestra de amor de nuestra querida Seiya hacia «bon bon» según le decía por la forma que tenía Usagi.

    Seiya y Serena
  • Sennen Joyuu (La actriz del milenio, 2001) Parte 1 de 2

    Sennen Joyuu (La actriz del milenio, 2001) Parte 1 de 2

    En el año 2001, en el Imperial Cinema de la ciudad de Montreal, Canadá, se realizó el estreno mundial del segundo largometraje del director de “Perfect Blue” (1997), Satoshi Kon. El ambiente del Fantasia Film Festival, evento que tuvo tal honor, estaba cargado de expectativa. Kon había aparecido con un thriller contundente hace unos años y demostrado una vez más en este lado del Pacífico que la animación está lejos de ser sólo cosa de infantes. Para cuando los créditos empezaron a correr y las luces se encendieron, se descubrió entre un grupo de gente que aplaudía de pie su última creación: “Sennen Joyuu” («La actriz del milenio»). En la clausura del festival, la audiencia le otorgaría el Fantasia Ground-Breaker Award, un galardón que premiaba la innovación artística, y el de Mejor película de animación. Pero ¿qué llegaron a ver? ¿Qué historia había preparado Kon en esta ocasión?

    Portada de la edición en Bluray de «Sennen Joyuu»

    Genya Tachibana está produciendo un documental y cuenta con la ayuda de su joven camarógrafo Kyoji Ida. Aprovechando la demolición de los antiguos estudios Gin’ei, pieza fundamental en la industria de cine japonés durante décadas, Tachibana decide revisar la vida y obra de Chiyoko Fujiwara, una muy famosa actriz de cine que inició su carrera desde temprana edad en los ’30 y años después, en el pico más alto de su popularidad, decidió abandonarlo todo. Desde entonces, no ha hecho apariciones públicas ni concedido entrevistas. A pesar del paso de algunas décadas, Tachibana consigue una cita con ella en su retiro, una casa alejada de la ciudad. ¿Por qué ha accedido? Al llegar a su hogar, luego de las presentaciones, Tachibana le entrega a Chiyoko un objeto, el mismo que parece ser una de las razones por las cuales se les ha permitido estar ahí. Este abrirá la puerta de los recuerdos y nos revelará la búsqueda de Chiyoko, un viaje de mil años en el que el pasado y el presente, la realidad y la ficción, se confunden hasta ser indistinguibles. ¿Cuál es la importancia de ese objeto? ¿Por qué Chiyoko abandonó su carrera? ¿Cómo empezó todo esto?

    Una de las cosas que uno notará como espectador de “Sennen Joyuu” es que la película siempre avanza y sólo parece tomarse respiros para luego volver a la carga. Esto hace que su hora y media de visionado se pase rápido. Esta fluidez es debida, en gran parte, a la edición y un manejo experto de las transiciones, algo que ya se había podido apreciar en “Perfect Blue”. Una que es especialmente apreciable en un momento clave de la película en el que recuerdo, ficción y realidad se funden y son atravesados por una voluntad que parece indetenible y que les otorga sentido.

    En esta primera entrega, conoceremos un poco sobre la génesis del proyecto y su desarrollo bajo la supervisión del siempre recordado Satoshi Kon.

    Inicio del viaje

    Luego de que “Perfect Blue” se estrenara comercialmente en Japón a inicios de 1998, a Satoshi Kon se le acercó el productor Taro Maki con la intención de trabajar con él. Impresionado por ese primer largometraje, le propuso hacer algo semejante. No tenía una historia en mente, no tenía personajes, pero quería replicar (y maximizar) aquella narración en la que la perspectiva puede cambiar nuestro entendimiento de lo contado, multiplicar su efecto, hacernos ver que hay más capas de las que estar conscientes. A Kon le pareció interesante y aceptó (más tarde, explicaría que tenía ya dentro de sí una necesidad similar y que la aparición de Maki fue una muy feliz coincidencia). Acordado el cómo contar el nuevo proyecto, se puso a trabajar desde la primavera de 1998 en el Hemisferio Norte (aproximadamente en el segundo trimestre de ese año) en ideas para la trama.

    Sadayuki Murai, coguionista de «Sennen Joyuu»

    Para apoyarlo en ese periodo formativo de la historia, llamó al guionista colaborador de su filme debut, Sadayuki Murai. En este punto, puede parecer que “Perfect Blue” y “Sennen Joyuu” iniciaron de forma totalmente opuesta. En parte es cierto: la primera nació del libro homónimo de Yoshiaki Takeuchi, del que luego se intentó hacer una adaptación live action, pero el proyecto no llegó a buen puerto por ese entonces (años después, en el 2002, se estrenaría “Perfect Blue: Yume Nara Samete”, live action de Toshiki Satou). Ahí fue cuando se le propone a Kon hacer una versión animada, pero, al leer el guion hecho por el mismo Takeuchi, llegó a la conclusión de que no era interesante y, con algunas concesiones, rehizo la historia. Murai escribió un nuevo guion con ideas propias y las de Kon, quien reconoció rápidamente la afinidad que tenían. Para esta nueva película, a la que el director llamaría hermana de “Perfect Blue”, ambos se sentaron a pensar un guion desde cero, con la única condición en mente que su historia les permitiese utilizar distintos planos y acceder a diferentes perspectivas para enriquecerla.

    Entre ideas que iban y venían, posibles tramas que luego eran desechadas, algunas cosas quedaban. Ya que se jugaría con planos diferentes, Kon tenía claro que debían incluir, como ya había pasado con su anterior película, obras dentro de su obra y para ello necesitaba a alguien que viajara entre ellas: una actriz. ¿De qué tipo? Todavía no estaba muy claro. Hasta que Murai propuso que sea de cine, que su historia personal suceda en paralelo con buena parte de la historia del cine en Japón, dentro de la era Shouwa (1926-1989), y su historia como actriz, los papeles que representara, suceda en paralelo con los últimos mil años de historia nipona. Ambos estaban satisfechos con esas ideas y decidieron desarrollarlas. Satoshi Kon no sabía en lo que se estaba metiendo.

    Preparación

    Comprometido con hacer creíbles las representaciones de las eras desde el periodo Heian (794-1185) hasta la actualidad, Kon decidió aprender más de historia de su país. Fue en ese momento en que se dio cuenta de lo poco que sabía de la misma. Realmente poco. Y con la conciencia de esto apareció también la de su escaso conocimiento de cine japonés.  Así que hizo lo que cualquier director esforzado y preocupado por su creación haría: se metió a investigar a la biblioteca y leyó cuanto libro pudo. Aunque nunca los contó, unos años después declararía que serían poco más de 600. 600 libros sobre todos los posibles detalles de esas épocas: vestimenta, comportamiento, formas de hablar, arte, etc. Además, aprendería más de su cine nacional.

    La preparación llevaría su tiempo. Junto con la historia, otros elementos debían ser revisados, como las locaciones de las cuales se tomaría referencia. Por ejemplo, para viajar imaginariamente a eras pasadas, el equipo de “Sennen Joyuu” se trasladó al Toei Kyoto Studio Park que, como su nombre indica, se encuentra en la antigua capital. En este lugar se ha recreado la vida en el periodo Edo (desde inicios del siglo XVII hasta mediados del siglo XIX) con arquitectura, vestuario y objetos comúnmente utilizados por aquel tiempo y que se usan en la grabación de películas y series de televisión, por lo que también contaba con material para foros, iluminación y filmación. Así que el viaje cumplió un doble propósito.

    El equipo visita Toei Kyoto Studio Park. En el extremo derecho: Satoshi Kon y su esposa, Kyoko, con vestimenta samurái

     

    Arte y diseños de personaje

    Cuando la investigación llegó a su término, una que duró bastante por lo mucho que había crecido el proyecto, la información recolectada nutrió el guion de la historia y al departamento de arte. Aunque no era la intención hacer un retrato de la vida y costumbres de épocas pasadas como si de un documental se tratara, sino de ser precisos en mostrar escenarios que se vieran auténticos, la abundancia de información ayudó a tener más recursos cuando de cambiar las cosas se trató, como agregar o quitar elementos de modo que no desencajaran con el ambiente que se iba a crear. Nobutaka Ike, director de arte que había trabajado con Satoshi Kon en su opera prima, se ocupó de los fondos.

    Nobutaka Ike y los primeros diseños del arte de «Sennen Joyuu»

     

    Una de las personas con las que quería volver a trabajar, pero esta vez con diferentes responsabilidades a las de “Perfect Blue”, era Takeshi Honda que, junto a Satoshi Kon, se encargó del diseño de personajes. Esto es crítico tomando en cuenta que a varios de ellos los vemos envejecer, por lo que deben mantener características que los definen a la vez que mostrar el paso de los años, especialmente la protagonista Chiyoko que pasa de la niñez a la senectud. Si observamos los primeros diseños de Honda, notaremos cuan distinto son de los finales. Pero Kon siempre demostró confianza en su trabajo, al punto de hacérsele raro llamarlo sólo ‘Honda’, ya que estaba acostumbrado a llamarlo ‘maestro’. Algunos dibujos después, consiguió ese aspecto tan distintivo (inocente, decidido y elegante) de Chiyoko.

    Takeshi Honda y los primeros diseños de Chiyoko anciana

     

    Pero las referencias tomadas no sólo se limitaron a los ambientes y los objetos. Para recrear de la forma más natural posible los momentos en que Chiyoko corre, utilizaron a una persona para que hiciera eso mientras parte del equipo la grababa. Esta dedicación sería reconocida por Satoshi Kon luego cuando declarara que, a pesar del bajo presupuesto con el que contaban, tenían en su equipo a gente muy talentosa, que escuchaba a los demás y respetaba las ideas ajenas. Y eso es algo que no es fácil de conseguir, incluso con un presupuesto estratosférico.

    En la segunda y última entrega, no sólo hablaremos del aspecto sonoro (y la extraordinaria música de Susumu Hirasawa que pueden disfrutar en el siguiente video), sino también de elementos recurrentes en «Sennen Joyuu», por qué Satoshi Kon dice que esta y «Perfect Blue» son hermanas y ahondaremos en los personajes que dan vida a esta historia.

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=KJY1TomgkBs&w=640&h=360]

  • Análisis de personajes: Hanayo Koizumi (Love Live!)

    Análisis de personajes: Hanayo Koizumi (Love Live!)

    Alumna de primer año, Hanayo Koizumi se caracteriza por su timidez, su amor por el arroz y gusto por las idols, a las cuales admira desde niña. Y si bien su sueño era ser una idol, su inseguridad la detuvo. Este problema es explorado en el capítulo cuatro de la primera temporada, en el cual este anhelo entra en conflicto con su personalidad. Hanayo, invitada por Honoka para formar parte de μ’s, siente inseguridad, pues cree no posee la energía ni la voz para ser una idol. Por el contrario, Hanayo creía que Maki o Rin cumplirían mejor el perfil que Honoka buscaba para el grupo, ya que las percibe como lo contrario a lo que ella es: son seguras y decididas. Sin embargo, descubrirá gracias a las chicas de primer y segundo que tiene lo necesario para formar parte del grupo. Por ejemplo, Rin resalta su pasión por las idols; y Maki le demuestra que tiene su voz tiene fuerza y energía. Asimismo, las chicas de segundo año, a las cuales admira, le comentan que tampoco poseen la seguridad de las idols, ya que tienen miedo escénico y hasta se olvidan de la letra. Sin embargo, lo importante en una school idol no es la perfección, sino la energía y el buen ánimo. Así, la esencia de estas chicas es su perseverancia, alegría y su fidelidad a sí mismas, lo cual logran transmitir al público.

    Son tres los temas que podemos rescatar del diario: la nostalgia frente a los lugares que han desaparecido por la baja natalidad; su infancia, donde se establece una continuidad entre Hanayo y su madre; y la gratitud. El primer tema es abordado brevemente en el diario: tras visitar el lugar donde se ubicaba su escuela primaria, Hanayo reflexiona sobre el futuro de Otonokizaka. Diferente es el segundo tema, en el cual descubrimos no solo el gusto de Hanayo por las idols desde su infancia, sino un vínculo más profundo: su mamá se preparó en su adolescencia para ser una idol, pero dejó su carrera para casarse con el papá de Hanayo, a quien conoció a los 17 años. Todo esto se lo cuenta su madre con una mirada persistente frente a las idols que aparecen en la televisión, y con un tono nostálgico y alegre. Detrás de esta historia vemos el paso de la juventud, representados en la pureza de la idol, a la adultez, cuya máxima expresión sería el matrimonio y la maternidad. Esto reflejaría la realidad de las idols y de la mayoría de mujeres en Japón, donde las primeras deben ser “puras” para sus fans, es decir, no tener relación alguna con otra persona, y las segundas debían dejar, hasta hace unos años, su carrera para cuidar del hogar y de sus hijos. Y si bien la mamá de Hanayo no se arrepiente de haberse casado y tenido hijos, traslada su deseo de ser idol a su hija. Al igual que la mamá de Umi, quien desea establecer una continuidad a través de su hija, la mamá de Hanayo buscará que su hija cumpla el sueño que vio truncado. Si bien la reacción de cada una es distinta, pues Umi rechaza tajantemente la imposición de casarse y tener hijos para continuar con la tradición de su familia, en Hanayo no se da de manera traumática este proceso de continuidad. Por el contrario, inspirada por su madre, decide ser una idol en primaria, pero cae en la cuenta de que es tímida y que no tiene la facilidad para bailar como sus compañeras. A partir de este momento es donde vemos el tercer tema del diario: la gratitud. Esta se logra en el momento en que Rin y Maki le ayudan a superar su inseguridad, con lo cual logrará entrar a μ’s y cumplir su sueño de ser una idol. Gracias a ellas y las demás integrantes de la banda es que aceptará sus debilidades.

    Hanayo es centro exclusivo en “Oh,Love&Peace!”, canción que canta con todas las miembros de μ’s. En el sub grupo Printemps es el centro de las canciones “Love Marginal”, “UNBALANCED LOVE”, “Eien Friends” y “NO EXIT ORION”. Sus singles son “Kodoku na Heaven” y “Nawatobi”. Y hace dúo con Kotori en “Kokuhaku Biyori, desu!” y “Suki desu ga Suki desu ka?”.

    La canción que mejor representaría a Hanayo sería “Nawatobi”, la cual narra la alegría del personaje por no estar solo. La “voz”, ante el deseo de crecer y el miedo ante su carácter inseguro, agradece la compañía del “otro”, sean un amigo o un ser amado. Esta alegría excede al personaje que las palabras no son suficientes para demostrarlo, por lo que llora. Y si bien desde afuera estas lágrimas parecen una debilidad, en realidad es la gratitud lo que lleva a la “voz” a quebrarse de esta manera. El saber que ya no está sola, sino que tiene personas que la apoyan y la aceptan pese a sus defectos crea una gratitud en el personaje, quien pide disculpas por no poder todavía expresarse tanto como quisiera:

    I want you to realise the importance of thankfulness once again

    Kubo Yurika en «μ’s Go→Go! LoveLive! 2015 ~Dream Sensation!~: The Trajectory of μ’s Music»

    Un contraste encontramos en “Oh, Love and Peace!”. Esta presenta una “voz coral”, diferente a la “voz” individual de “Nawatobi”, que denota seguridad y alegría al estar con las personas queridas. En esta “voz” existe un deseo por dejar la soledad y no abandonar a los demás. Sugiere, asimismo, que uno debe aprender a aceptarse, y que cualquier sueño que uno tenga no debe ser ridiculizado, pues eso es lo que hace que brinda energía a uno y hace de la persona alguien puro.

    Por otro lado, canciones como “Kodoku na Heaven”, “Love Marginal”, “UNBALANCED LOVE” y “Eien Friends” presentan el temor de que sus sentimientos sean rechazados por la persona amada. Ante el miedo de no ser correspondida y perder la amistad del ser amado, prefiere callar y sobrellevar el dolor de un amor unilateral. Y si bien puede llegar el momento en que la “voz” y el ser amado se separen, los momentos que pasaron juntos es algo que valorará siempre. Distinto es el caso de “NO EXIT ORION”, con una “voz” distinta a las “voces” presentadas en las otras canciones de Printemps: existe en ella una pasión y energía que nacen del amor, e invita al ser amado a no escapar de esos sentimientos.

    En conclusión, la naturaleza insegura de Hanayo es una constante en las canciones donde ella es el centro, pero lo que persiste es el deseo por expresarse –aunque en esta lucha opte la mayoría de veces por callar–, la gratitud (la cual predomina sobre todo) y el deseo por atesorar los recuerdos que tiene junto con las personas queridas. Sin embargo, la capacidad de cambio y de fortalecerse también están presentes en canciones que parecen escapar de la regla como “Oh, Love and Peace!” y “NO EXIT ORION”. Finalmente Hanayo nos enseñaría como espectadores que ninguna inseguridad debería ser un obstáculo para cumplir nuestras metas; siempre y cuando tengamos personas que nos apoyen, y uno tenga pasión, siempre se puede lograr lo que uno se propone.

    Las canciones de Hanayo son tan lindas que no creo que pueda colocarlas en orden ni hacer una lista de mis tres favoritas, por lo cual compartiré el link de todas:
    1) Nawatobi
    2) Kodoku na Heaven
    3) Oh! Love and Peace!
    4) UNBALANCED LOVE
    5) Eien Friends
    6) Love Marginal
    7) NO EXIT ORION

     

     

  • Análisis de personajes: Kotori Minami (Love Live!)

    Análisis de personajes: Kotori Minami (Love Live!)

    Los artículos de análisis de personajes de «Love Live!» fueron publicados originalmente en la página de Facebook de Proyecto Sugoi.

    Kotori Minami se caracteriza por su sentido de la moda, su carácter despistado e indeciso, y por considerar siempre los sentimientos de sus amigas, aunque en ocasiones reprima los suyos. En el anime y en la novela encontramos una diferencia sustancial en la representación del personaje.

    Kotori, a diferencia de los «School Idol Diary» y los mangas, suele ser representado como un personaje fácilmente influenciable.

    En el anime, vemos un personaje que se deja influenciar rápidamente por las decisiones de Honoka, quien posee hasta la mitad de la serie un carácter egoísta. Sin embargo, esto cambia en tres momentos cruciales. El primero es cuando las chicas de μ’s descubren que Kotori es la famosa maid de Akihabara, “Minalinsky”. En este momento es que de desarrolla cierta independencia en Kotori al momento de tomar decisiones, ya que, sin consultar a Honoka o Umi – e incluso a espaldas de su madre, la directora de Otonokizaka–, decide trabajar en un maid café. El segundo momento es cuando decide quedarse con las demás chicas para cumplir su sueño de rescatar la escuela y posponer un viaje de estudios al extranjero. Sin embargo, el momento donde apreciamos un verdadero crecimiento en el personaje es en el capítulo nueve de la segunda temporada, cuando Kotori anima a Honoka y Umi para caminar al escenario donde se darían las preliminares del concurso Love Live!, pese a la fuerte tormenta. Con ello, vemos que su inseguridad -la cual no tiene una base en el anime- fue superada.

    Diferente es en el School Idol Diary, donde vemos un personaje cuya inseguridad y fragilidad tienen como base un mal congénito. En las primeras páginas se presenta al lector a una joven delicada, que en lugar de ser tranquila y con un comportamiento impecable, le gusta hacer cosplay y le fascinan las school idols. Es amiga de infancia de Honoka y Umi, y si bien no ha crecido con ellas (a diferencia del anime donde Kotori es amiga de Honoka porque sus mamás se conocen desde que son estudiantes en Otonokizaka), tienen un vínculo muy estrecho. Asimismo, sus dos padres trabajan y, a diferencia de Umi y Honoka, vive en la parte moderna de la ciudad. Esta amistad tiene un paralelo con Akihabara, en la cual coexisten lo antiguo y lo último en tecnología. Y pese a no tener una familia tradicional que corre el riesgo de perder una tradición, ni haber nacido en la zona más antigua de la ciudad, siente un vínculo especial con su colegio y la zona donde este se ubica, por lo que desea protegerlos.

    En comparación al anime, se muestra un crecimiento del personaje a temprana edad: en el momento en el que conoce a Honoka y Umi. De una niña frágil, incómoda con su cuerpo por haber nacido con rodillas débiles y tener problemas para caminar –razón por la cual tuvieron que operarla a los cinco años–, aprende a aceptar las cicatrices en su cuerpo y las relaciona con momentos felices junto con sus mejores amigas de infancia. Esto se da gracias a un encuentro que tuvo con Umi luego de su visita al hospital. En este momento Umi descubre en la rodilla izquierda de Kotori una cicatriz, producto de una operación. Ante ello, Kotori le revela a Umi el problema con el que nació, siendo ella la primera persona con la cual es honesta, y en lugar de ser tratada con lástima, Umi le da ánimos y le ofrece ir juntas al colegio en las mañanas, pese a una vivir lejos de la otra. A ellas se sumaría Honoka, quien también ayuda a Kotori a aceptar cualquier marca en su cuerpo. Con ellas aprenderá a ser fiel a sí misma y no tener miedo. Es gracias a ellas que Kotori se une a μ’s, y da todo de sí en los entrenamientos y las presentaciones.

    Con la voz de la seiyuu Uchida Aya, las canciones que representan a Kotori son “Spicaterrible”, del single “Kotori Lovin’ you”, y “BlueberryTrain” del álbum “Kokuhaku Biyori, desu!”. Y como centro la encontramos en canciones como “Baby maybe Koi no Button”, “Wonderful Rush” (en cuyo PV ella es el centro luego de haber ganado una votación entre los fans), “Wonder zone”, “Puwa Puwa-O!”, “Nightingale Love Song”, y, como caso excepcional –pues Honoka era el centro original de esta canción, pero en los conciertos pasó a serlo la seiyuu de Kotori–, “Sweet&Sweet holiday”.

    Son dos las canciones que mejor representan a Kotori. La primera sería Wonder zone, y representaría el proceso de madurez en Kotori. Para ello, hay que recordar que esta canción nace en el capítulo nueve de la primera temporada, donde descubren ella trabaja, por iniciativa propia, en un maid café. La letra nos narra sobre una “voz” optimista que prefiere mirar el mañana y que desea brindar ánimos al “otro”, el cual, más que un ser amado, se trata de un amigo o una amiga:

    Wonder sign
    A future leading to warm joy
    I want to feel it together, You’re my friend
    I’ll get going warmly with you, Hurry up
    Let’s firmly start an ambitious dream

    Lo que más llama la atención de la “voz” en esta canción es el deseo por ser más fuerte con el fin de seguir caminando junto al “otro”, seguirle el ritmo:

    Wonder zone
    A future where I can become strong
    Let’s look for it together, I’m OK!
    I was strongly called to you and I came running
    Without a doubt an ambitious dream is beginning

    Nos presenta la canción, entonces, una “voz poética” consciente de su debilidad, pero con un deseo por madurar, por crecer. Además, este deseo de ser más fuerte para caminar junto al «otro» se relaciona al problema congénito del cual se recuperó Kotori, y que solo nos explican en la novela.

    El single «Lovin’ you», en el cual podemos encontrar la canción Spicaterrible.

    La segundo es Spicaterrible, el cual muestra un carácter indeciso y dependiente en la «voz». En un rápido análisis sobre la música y el ritmo, encontramos angustia y conflicto, los cuales se muestran a través de un ritmo acelerado y la presencia, en momentos, de instrumentos que pueden contrastar entre sí, como la guitarra acústica y la guitarra eléctrica. En este caso, la “voz poética” asevera que su presente y su futuro pertenecen solamente al ser amado. Y pese a este fuerte deseo por estar con la persona querida, le resulta terrible pensar en esta como pareja. La imagen del péndulo parece ser la más representativa en este solo, ya que representa la fluctuación del sentimiento. Una vez más, encontramos una “voz” consciente de sus defectos: le es difícil hablar sobre sus sentimientos, pues siente miedo en expresarlos. Mas el final de la canción nos presenta algo interesante: un deseo por cambiar; de ser más valiente, de tal forma que pueda expresar lo que siente, sin paralizarse por su indecisión.

    El carácter distraído de Kotori podemos apreciarlo en el PV Wonderful Rush, y canciones que muestran su carácter romántico y soñador son: Nightingale Love Song, Puwa Puwa-O!, sweet&sweet holiday, Baby maybe Koi no Button y BlueberryTrain. Estas nos narran sobre una “voz” que se enamora, pero en ocasiones se muestra dependiente. Teme a la soledad y está al borde de las lágrimas cuando no está junto con un ser que la apoye, sea el ser amado o una amiga. Y sin embargo, pese a esta inseguridad, es consciente de su debilidad y sus sentimientos, mas su incapacidad de concretar lo que sienta y piensa en palabras resultan su mayor obstáculo, el cual solo parece solucionarse si el “otro” se percata de los sentimientos de la “voz”.

    En conclusión, si bien el anime presenta a Kotori como un personaje soñador e inseguro, la novela muestra el trasfondo de esta inseguridad. Asimismo, demuestra que el personaje no es tan inocente como el anime demuestra, ya que la novela se centra en la subjetividad de cada personaje. Sin embargo, lo que caracterizaría a Kotori tanto en la novela como en el anime es el deseo por superarse y cambiar; crecer y ser capaz de mostrar sus sentimientos. Finalmente, Kotori sería uno de los primeros personajes vinculados a lo «moderno» que, gracias a su amistad con Honoka y Umi, desarrolla una fascinación por la «tradición» y el pasado. Es gracias a esta amistad que desea proteger la zona más antigua de Tokio, y que esta pueda convivir en armonía con los distritos más modernos de la capital.

    Las canciones que mejor representarían a Kotori son:
    1) Wonder zone
    2) Spicaterrible
    3) Nightingale Love Song
    4) Wonderful Rush

  • Historia del yaoi – ¡Lo que toda fujoshi y fudanshi debe saber!

    Historia del yaoi – ¡Lo que toda fujoshi y fudanshi debe saber!

    El yaoi es un género del manga y el anime, abreviatura de Yama-nashi Ochi-nashi Imi-nashi (sin clímax, sin resolución, sin sentido). También conocido como Boys’ love o BL, es un término que engloba las historias de amor entre dos chicos.

    Los primeros ejemplares del yaoi aparecieron a inicios de los años 70, cuando las mujeres comienzan a introducirse profesionalmente en el mundo del manga. Un grupo llamado El grupo de las magníficas del 24 (creadoras del manga shoujo, llamadas así por haber nacido en el año 24 de la era Showa, más o menos en el año 1949) empieza a poner en sus mangas un tipo de heroína más profesional y activa. Sin embargo, aún existían temas que no se podían tratar con una protagonista femenina, por lo que Las magníficas del 24 decidieron, para tratar los temas más complejos, utilizar chicos jóvenes que se enamoraban de otros chicos.

    Moto Hagio fue la primera en tratar el tema con Juichigatsu Gimunajiumo, un relato corto de 1971. Luego vino Tooma no Shinzo (El corazón de Thomas), primera historia larga de la autora (1975) que narraba el amor entre dos chicos en un internado alemán. Se le considera el inicio del género. Luego vino Kaze to ki no uta (La canción del viento y de los árboles, 1976) de Keiko Takemiya, la primera gran historia de amor homosexual del manga japonés y el primer manga donde aparecieron dos chicos juntos en la cama. Ninguna de las dos es una obra ligera. Ambas tratan historias complicadas, dramáticas y trágicas.

    Lo que hoy se conoce como yaoi tuvo su origen en el mundo de los dojinshis (fanzines) en los años 80. Empezaron como parodias de las series de éxito, en las que las autoras convertían en parejas a los protagonistas masculinos.

    Juné fue la primera revista específicamente yaoi que existió, hasta el punto que casi ha dado nombre al género en Japón, y apareció a principios de los 80. Sin embargo, el gran boom de revistas y editoriales yaoi no se produjo hasta principios de los 90. Estas nuevas publicaciones se nutrieron con autoras salidas del mundo de los dojinshis, muchas de las cuales saltaron a la profesionalidad muy rápido, quizás demasiado. Aún hoy, varias de ellas siguen publicando dojinshis.

    Terminología

    • Seme: es el chico que acostumbra a tomar el rol de activo o dominante en la relación.
    – Hetare seme: es torpe, desubicado y no tan agresivo. No lleva el mando en la relación, pero no deja su papel como seme.
    – Kichiku seme: es de carácter sumamente frío, y puede ser muy cruel con el uke.
    – Wanko seme: no importa cuán cruel sea el uke con él, éste siempre estará enamorado de él.

    (De derecha a izquierda) Hetare (Kei Enjouji – Kizuna), Kichiku (Saeki Katsuya – Kichiku Megane), Wanko (Tetsuhiro Morinaga – Koisuru Boukun)

     

    • Uke: es el chico que juega el rol de pasivo o sumiso en la relación.
    – Ko-akuma uke: este uke sabe que es atractivo y utiliza su apariencia para manipular al seme.
    – Tsundere uke: uno de los tipos más comunes. Este uke suele ser hostil y frío hacia el seme, aunque está enamorado de él.
    – Osoi uke: en este caso, el uke es el que lleva el mando de la relación, e incluso es capaz de ser el activo en una relación sexual sin dejar de ser uke.
    – Sasoi uke: el uke que seduce o invita al seme a la acción.
    – Sou uke: término generalmente utilizado para los dōjinshi. No importa con quién sea emparejado, el personaje siempre resulta ser el pasivo.
    – Oyaji-uke: persona madura que ocupa el papel de pasivo.
    – Homoyuri: una pareja donde los dos parecen uke.

    (De derecha a izquierda) Ko-akuma (Ayase Yukiya – Okane ga nai), Tsundere (Onodera Ritsu – Sekaiichi hatsukoi), Osoi (Shinobu Takatsuki – Junjou romántica), Oyaji (Takatsukasa Chisato – Kirepapa)

     

    • Suke: es el chico que puede desempeñar tanto el rol de pasivo como el de activo en la relación.

    Manga: Sex Therapist

     

    Fujoshi: literalmente “chica podrida”, es la forma en que se le llama a las chicas fans del yaoi.
    Fudanshi: literalmente “chico podrido”, es la forma en que se le llama a los chicos fans del yaoi.

    Subgéneros
    Yaoi: Género del anime sobre relaciones homosexuales, donde la trama es el romance de la pareja, cómo se conocieron, cómo comenzaron a salir o los problemas que hay entre ellos.

    Sekaiichi Hatsukoi

     

    Shōnen-ai: su significado es «amor entre chicos», ya que «shōnen» es “jovencito” y «ai» es amor. Posee como temática principal las relaciones románticas entre hombres, sin contenido sexual explícito.

    Monochrome Factor

     

    Lemon (Hard): se toma como el yaoi con escenas muy explícitas de sexo gráfico.

    Sensitive Pornograph

     

    Bara: publicaciones ilustradas, mangas y animes homoeróticos masculinos. El bara se considera un subgénero gay del hentai (historias de sexo explícito), generalmente creado por y para varones homosexuales.

    Manga Priapus

     

    Shotacon: subgénero en donde personajes masculinos púberes o prepúberes son representados de manera erótica o sugestiva.

    Boku no pico

     

    Oyaji: subgénero del yaoi que consiste en el amor de una persona adulta y un joven.

    Manga: Ore no koishite dousunda