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  • El Niño y la Garza: una película sobre las heridas y las grandezas humanas

    El Niño y la Garza: una película sobre las heridas y las grandezas humanas

    Hoy jueves 11 de enero se estrena en Perú El Niño y la Garza y este artículo (con spoilers) es un análisis de la película, que pretende explicar algunos pequeños detalles. La obra, como darás cuenta, es una obra de arte y cuenta con el prestigio de toda película de Studio Ghibli. Además, vendría bien mencionar que ha sido la reciente ganadora de la Mejor Película Animada en los Globos de Oro. Para quienes han visto la película y para quiénes no, solo te comento brevemente que la trama gira al estilo de La tumba de las luciérnagas (1988). Japón está en medio de una guerra y, de repente, es atacado por un incendio a gran escala que se asemeja a un ataque aéreo. El protagonista, Mahito, corre buscando a su madre y esto augura la esencia de la película entre el trauma y la superación del duelo.

    «El viento se levanta, hay que intentar vivir«

    El Niño y la Garza

    Mahito y dos referencias literarias[El spoiler comienza ahora]

    Lo primero que se comenta mucho en redes sociales es el título original: ¿Cómo vives? [君たちはどう生きるか], título que es un directo (y muy sutil) homenaje a la novela de Genzaburo Yoshino de 1937. Aún así lo que marca huella es el hermoso viaje a la fantasía que remite al Libro de las cosas perdidas de John Connolly, libro favorito de Miyazaki y publicado en el 2018. Y es que quizás influenciado por la conmoción y la tristeza de perder a su madre, el mundo «real» que rodea a Mahito gradualmente se ve erosionado por la «irrealidad».

    El niño y la garza

    La Garza, aosagibi y yokai

    En el viaje a la fantasía, la Garza desempeña un papel importante como puente entre ambos mundos. Quiero empezar comentando sobre este ser, un personaje misterioso e interruptivo que asocio al Aosagibi o garza azul. En el folclor japonés, la tonalidad azul de las garzas es parte de las creencias de que estas, al adquirir una mayor edad, se transforman en ese color y volverse yokai. Se las suele observar y su presencia, se dice, es peligrosa para el humano. Su aliento contenido de bolas de fuego ha sido objeto de miedo y de aseveraciones desde el período Edo hasta el Meiji. Incluso su representación más conocida es el retrato Garza Nocturna de Ohara Koson en 1910. La curiosidad por este mágico ser o yokai, no es novedad en Japón y justifica su prensencia como entidad del otro mundo. Por esa razón, la garza de la película de Miyazaki tiene que ver tanto con la invitación al otro mundo como con la representación de los deseos de Mahito. La Garza o Aosagibi le tienta a Mahito contándole sus deseos secretos y lo invita al infierno. Ese, se podría, decir es el truco del diablo. Hay una escena en la que, efectivamente, se dice que estas aves son mentirosas.

    Garza Nocturna de Ohara Koson (1910)

    Una garza real me dijo una vez que todas las garzas reales son mentirosas. Entonces, ¿es eso verdad o mentira?

    El Niño y la Garza

    El travesía de Mahito por la fantasía

    En El Niño y la Garza, la garza azul desempeña el papel del pájaro de fuego o aosagibi. Ahora bien, el viaje fantástico que realiza junto a Mahito es el siguiente:

    «Realidad» → «El mundo de los pelícanos y los periquitos» → «Paraíso» → «El mundo del tío abuelo» → «Realidad» →

    La garza azul o aosagibi, como dije antes, capta los deseos internos de Mahito y hace declaraciones sobre su madre en base a eso. También ve a través de sus mentiras, sus malicia internas y lo acusa. Por eso, el viaje que emprende Mahito con la Garza implica no solo reconciliarse con la vida y volver a la realidad, sino expiar la malicia que yace interiormente de él. La garza real es una existencia que no está sujeta a las reglas de ningún mundo y puede interpretarse como un narrador que conecta todos los mundos que existen.

    La malicia de Mahito

    Detengámonos ahora en la herida de Mahito. La autolesión de Mahito intenta mostrarle a quienes le rodean las cicatrices emocionales que siente, en especial, a su padre y a Natsuko. Su padre no se da cuenta de nada, pero Natsuko se da cuenta y termina culpándose a sí misma, diciendo: «Es mi culpa». Es un acto de malicia lo que hace Mahito porque busca culpar al resto de su dolor. Debido a esto, Natsuko es expulsada de su casa y se va a otro mundo. La aventura de Mahito es, por tanto , una aventura en la que repara la malicia que ha esparcido.

    El mundo real está «arriba» y el otro mundo fantástico está «abajo». Mientras Mahito continúa cayendo, llega al mundo del mar que se convierte en su primera parada. Por su descenso y surrealismo, «el mundo del mar» recuerda el mundo de los sueños de Alicia. Este mundo se describe como «un mundo de vida y muerte», un lugar donde la muerte termina y la vida comienza y un mundo donde la vida y la muerte se integran armoniosamente. Si la Garza representa sus deseos, el mundo del mar sigue esa línea y responde a la metáfora de ser la conciencia de Mahito. Determinada por el descenso, ese mundo alberga su psicología profunda.

    “Fecemi la divina potestate”: el descenso al infierno

    El viaje de Mahito es la oportunidad para viajar por su conciencia, pero este mundo representado que pretende castigar su malicia es el infierno también. Pensemos en la escena en la que él se aproxima a la torre. Hay una hermosa puerta a la entrada de la torre por donde atraviesa Mahito y en ella dice:“«Giustizia mosse il mio alto Fattore / fecemi la divina potestate / la somma sapïenza e l’primo amore» (La justicia movió a mi alto Hacedor / me hizo la divina potestad / la suma sabiduría y el primer amor).” Esta pertenece a la Divina Comedia, la cual refiere cómo Dante es guiado por el antiguo poeta romano Virgilio a las profundidades del infierno. Si lo comparamos, el mundo del mar no tiene parangón con el infierno de la Divina Comedia, pero así como Dante fue en búsqueda de Beatriz asimismo Mahito va en búsqueda de Natsuko. Los pelícanos y periquitos pueden ser crueles, pero oscilan en lo tierno o gracioso, por tanto, mantiene la belleza de la fantasía sin descuidar la moraleja.

    En este mundo donde se mezclan la vida y la muerte, las referencias y las citas no se acaban. El lugar especialmente fuerte es el cementerio. En la puerta hay una inscripción que dice : «La muerte son de los que aprenden».「ワレヲ學ブ者ハ死ス」Se señala así la necesidad de aprender y de morir al hacerlo. Esta frase asimismo se basa en una frase de Qi Baishi, un pintor y calígrafo chino nacido en 1864 y dice así: «Aprende mientras vivo, como yo mismo mientras muero «. Aosagibi, muchas veces comparado con un ave fénix tal vez sea el síntoma de la transformación del protagonista. El niño literalmente también está ardiendo en llamas. Su obsesión por la muerte de su madre lo ha llenado de sombras, por lo que morir es una acción inminente y una lección. Morir para vivir o aprender a morir…siempre para nacer de nuevo.

    Para Mahito la «muerte» es inseparable de la «guerra» en esta época. Las imágenes de su madre ardiendo en fuego es una constante de la muerte, así como de la guerra que vive Japón. No hay imágenes de soldados en la lucha ni de aviones bombardeando, pero sí de una sirena que aturde los oídos de Mahito hasta llegar a su alma. El mundo del mar, la fantasía y conciencia de Mahito también no escapa a la guerra. Se puede decir que en ese mundo la guerra está simbolizada por la tumba de piedra. Esta representa la «malicia» y una «maldición» para aquellos que se sumerjan en ella como Mahito. Parece decirnos que adentranse en la muerte no trae nada bueno. En ese sentido, la idea es no intentar aprender sobre la muerte por ser catastrófico. Sin embargo, la visión de Miyazaki sobre la muerte es aferrarse a la vida. Pongamos un contraste: los pelícanos se aproximan a la muerte; los walla walla, en cambio, mueren y renacen. Son dos visiones de vivir, también dos pensamientos filosóficos o espirituales. No existen ni buenos ni malos, solo diferentes. La forma en que vuelan los pelícanos es concreta y racional. La forma en que vuela el walla walla es, en cambio, misteriosa; además de que pueden renacer. Cristianismo y budismo se ejemplifican como religiones, pero ¿Qué tipo de vida es la que busca Mahito? Al final, Mahito solo busca vivir. Y es suficiente.

    Los pelícanos y walla walla: dos visiones distintas del mundo

    Mahito, que ha sufrido una pérdida en el mundo real y es incapaz de reconciliarse con su familia , deambula hacia otro mundo, emprende una misteriosa aventura y regresa. El tiene que aprender a vivir y a expiar su malicia. También tiene que aprender a amar a su familia. Recordemos que, incluso después de ir a ese mundo fantástico, todavía se refiere a Natsuko como «la persona que le gusta a mi padre» y no se refiere a ella como parte de su familia. Mahito tiene que curar sus heridas y curar sus heridas significa regresar a la sociedad, desde lo más simple que es regresar a la escuela a lo más complejo que es aceptar a Natsuko. En el momento que él dijo: «¡mamá Natsuko!», reconoció a Natsuko y a su nuevo hijo como familia por primera vez. Y así, se puede decir que aprendió a vivir.

    Como dice al final de la película: «¡Hay que intentar vivir!» 

  • Animatissimo x Ghibli, un  viento fenomenal

    Animatissimo x Ghibli, un viento fenomenal

    Los fenómenos, esas personas, criaturas o hechos que nos maravillan, nos atemorizan, nos sorprenden o nos conmueven. Hay fenómenos cósmicos y fenómenos de la naturaleza que, aunque no sean personas, muchas veces nos enseñan a ser más humanos; así como también hay personas que son fenómenos en su campo, sea este las ciencias, las artes o hasta el deporte rey. Puedes tener todo tipo de reacción frente a un fenómeno, excepto la indiferencia. En el caso de Animatissimo y sus conciertos “Kaze no Rondo” (Rondó del viento) dedicados al Studio Ghibli llevados a cabo en el Teatro Nacional el 26 y 27 de noviembre pasado, fueron un fenómeno desde el momento en que se agotaron las entradas en tiempo récord hasta que los ecos del último aplauso terminaron de resonar en las alturas del Teatro Nacional.

    Lo que el viento se llevó

    Los fenómenos se manifiestan en los momentos menos pensados. En cuestión de horas todo puede cambiar, como si el viento hiciera volar las hojas sueltas de un libro de historia. Aun así, los fanáticos locales de las películas de Ghibli en general, o de Animatissimo en particular, no podían haber previsto que las entradas de Kaze no Rondo se agotarían en cuestión de horas. Luego, cuando se amplió a una segunda presentación, e incluso una tercera, y otra vez las entradas desaparecieron a velocidad de huracán no quedaba duda que estábamos ante la presencia de un fenómeno. 

    Muchos intentaron explicar las razones de tamaña rapidez del público por agotar las entradas de Kaze no rondo hasta llevarlos a un tercer tiempo. ¿Fue el poder de la magia de las películas de Ghibli? ¿ Fue el influjo de la música compuesta por ese fenómeno que se hace llamar Joe Hisaishi? ¿ O acaso fue el reconocimiento a Animatissimo y sus más de 10 años de presencia artística en la escena local?

    Como sucede ante cada fenómeno, los expertos buscan explicar las razones. En el caso de Kaze no rondo incluso la prensa local se puso a investigar. Mientras no se pongan de acuerdo cada quien es libre de escoger sus respuestas, o a lo mejor, la verdad está flotando en el viento.

    La presencia de ilustraciones referentes a la obra de Ghibli realizadas por artistas locales fue un gran detalle que encantó al público asistente al concierto

    Sonrisas y lágrimas

    Tal vez quienes pueden explicar mejor lo sucedido en las jornadas del 26 y 27 de noviembre son los afortunados que pudieron ingresar al Teatro Nacional para asistir a Kaze no Rondo. Ellos fueron los testigos presenciales de un espectáculo irrepetible en escena y del cual también formaron parte con sus reacciones. Hubo aplausos, ovaciones, brazos alzados, risas, asombros contenidos, y también hubo muchas lágrimas derramadas y contenidas. Incluso un medio local describió el evento como “un concierto de sollozos”.

    Pero las lágrimas o los sollozos no necesariamente implican tristeza, uno puede llorar de felicidad por ejemplo. Kaze no rondo fue conmovedor por muchas razones, empezando por las emotivas composiciones de Joe Hisaishi, las cuales pueden producirte un llevarte por un viaje emocional, incluso aunque nunca hayas visto ni una película de Ghibli. La música una vez más le gana a la palabra para convertirse en el lenguaje universal de la humanidad, y nos hermana al momento de compartir ideas, emociones y sentimientos.

    Kaze no rondo no fue “solamente” música, (con mayúsculas en este caso: MÚSICA). Además, tuvo una puesta en escena, una historia, una protagonista, un guion; fue como ver una historia de Ghibli fuera de la pantalla en vivo y en directo ante el asombro de los sorprendidos espectadores. El encanto y la magia que presentó Animatissimo con su majestuosa música sinfónica, su sencillez en la producción de su puesta en escena y su significativo guion fueron una combinación que capturó los corazones de los espectadores como si de una producción de Ghibli se tratara. Fue el otro fenómeno de esta narración.

    Lo grande y lo pequeño

    Kaze no rondo nos cuenta una historia, y es un mensaje que nos toca a todos. Hay una joven que está a punto de emprender el viaje a la adultez.  Es el adiós definitivo a la juventud y a los últimos efluvios de la mágica niñez. Está de pie sola en el escenario con su maleta lista, es hora de partir. En eso las luces se apagan, cuando se encienden, la joven despierta convertida en niña y la música aparece tan grande como la orquesta Animatissimo o las imágenes que hacen brillar de colores el fondo del escenario.

    La niña (Kaze) está ante un mundo desconocido, enorme, majestuoso, es un mundo donde la naturaleza es enorme, donde los niños son protagonistas, donde la música es sentimiento, magia y divinidad, es el mundo de Ghibli. No queda mas que maravillarse. La niña se ve pequeña ante tremenda presencia. Todos nos sentimos pequeños. Es una escena muy poderosa.

    El viaje de Kaze (Lola Santillana)
    Animatissimo en pleno y toda la magia de Ghibli al fondo

    Un mundo para Ghibli

    A lo largo de la puesta en escena Kaze va descubriendo a través de elementos mínimos pero significativos los componentes que forman parte del mundo de Ghibli: un muñeco de Totoro, la máscara de la princesa Mononoke, una efigie del “sin rostro” de El viaje de Chihiro, etc  Mientras tanto, Animatissimo, convertido en una caja musical gigante, iba haciendo brotar al viento  algunos de los temas más destacados de las joyas animadas de Hayao Miyazaki como Nausicaä, Ponyo, Mononoke Hime , El castillo ambulante, y, en menor número, del desaparecido Isao Takahata como La tumba de las luciérnagas (la única del espectáculo cuya música fue compuesta por Michio Mamiya) .

    No hubo un coro, pero con una participación vocal mezzo-soprano en el tema principal de Mononoke Hime basto y sobró para compensar esa ausencia. De otro lado el tema del carrusel de la vida de El Castillo Ambulante contó con la destacada participación de una pareja de bailarines. Ese momento fue como revivir un pasado reciente.

    Al final, una vez que el viento de Kaze no Rondo dejó de soplar, los aplausos y aclamaciones estallaron como un huracán que liberó las emociones generadas a lo largo del espectáculo.  

    El baile del carrusel de la vida del «Castillo Ambulante», romanticismo puro en escena.
    ♪To- To- To – To to ro ♫
    Una lluvia de aplausos
    El elenco de «Kaze no Rondo»: los bailarines Ignacio Diaz, Flavia Lossio. La actriz y guionista Lola Santillana y la soprano Josefina Brivio rodean al director Gabriel Vizcarra.

    La máquina del tiempo

    Kaze no Rondo nos habla del adiós definitivo a la niñez. Kaze está a punto de cruzar el punto de no retorno y abandonar su último rezago de niña que aún queda en ella para convertirse en una adulta hecha y derecha. Pero a último momento tiene una oportunidad final para regresar a ser niña para despedirse de ese mundo infantil que tanta relación tiene con el de Ghibli encarnado sobre todo en la figura de Totoro.

    Pero nosotros también regresamos. Al momento en que las composiciones de Hisaishi (y Mamiya) empiezan a sonar nos trasladamos al pasado, al momento en que las escuchamos por primera vez, sin duda frente a una pantalla viendo una película de Ghibli. Volvemos a nuestra juventud o niñez, revivimos sentimientos y momentos perdidos. La música es la verdadera máquina del tiempo.

    Los años maravillosos

    El adiós a la niñez es algo que todos debemos hacer, es el adiós a la inocencia, la magia, los ideales y la sinceridad que todo niño tiene. Todo eso lo vamos perdiendo a lo largo de la adolescencia y juventud para podernos convertir en adultos. Bien mirado, es un drama por el que vale la pena llorar.

    Y Ghibli entendió muy bien la importancia de la niñez. Casi siempre puso niñas y adolescentes como protagonistas, personajes idealistas, sinceros, dispuestos a darlo todo por sus seres queridos. Enfrentados a los villanos, en su mayor parte adultos materialistas, corruptos y egoístas.

    La paradoja es que, si todos los niños tarde o temprano se convertirán en adultos, entonces los héroes están condenados a convertirse en villanos de acuerdo a la visión Ghibli. Es sólo cuestión de tiempo para que el héroe se convierta en lo que juró combatir.

    ¿O no? ¿Acaso es posible mantener esa esencia de niño a pesar de todos los años que nos caigan encima?

    Creo que la respuesta a esa pregunta está en otro niño que es el gran protagonista de esta historia, me estoy refiriendo a Gabriel Vizcarra, el director de Animatissimo.

    El fenómeno del niño

    Hace muchos años había un niño que tuvo un sueño, poder tocar sinfónicamente la música de los animes y los videojuegos que alegraban su vida. Todos los niños hemos tenido sueños, la diferencia es que no todos los concretan. En el caso de Gabriel Vizcarra, siempre persiguió su sueño hasta que lo hizo realidad. Cuando apareció Animatissimo hace 12 años, el sueño se convirtió empezó a hacer realidad sus sueños a lo grande.

    En una reciente entrevista en la revista Somos, el director de Animatissimo es presentado como: «Gabriel Vizcarra (38)». Curioso, porque es uno de los pocos entrevistados, en toda la revista, al que mencionan su edad. Parece necesario destacar ese dato porque su apariencia no refleja la edad que tiene, incluso 12 años después de fundar Animatissimo parece no haber envejecido nada. Aún conserva ese aspecto juvenil, casi infantil propio de todos los que no han perdido contacto con su niño interior y aún creen en los ideales de que otro mundo es posible a través del arte.

    Una mano en el corazón y la otra extendida hacia la orquesta.

    Que venga el director

    Y ese día que dirigía el Kaze no rondo Gabriel Vizcarra se veía desde arriba como un niño, un niño tamaño familiar, disfrutando tocar su caja de música gigante humana que es la orquesta Animatissimo. Sus manos, brazos, gestos y hasta sus cabellos ondulaban marcando los tiempos y las intensidades. Luego cuando animó al público y celebró la presencia de los otakus, su voz tenía la calidez de un infante emocionado.

    Al momento del aplauso final Gabriel Vizcarra mostró la mas amplia de las sonrisas y en ese momento era como un auténtico Totoro al que todos queríamos felicitar y deseamos poder estirar los brazos como Kamaji de El viaje de Chihiro para darle un abrazo a la distancia.

    Pero Gabriel Vizcarra nos tenía una última sorpresa y fue cuando hizo entrar a la productora Claudia Manrique y por un momento parecía que estábamos a punto de verlos dar un paso más allá en su vida como pareja. Y esa fue la sorpresa: el único paso más allá que dieron fue al momento de acercarse al público a recibir otra ovación con el elenco.

    Parecía una pedida de una unión futura, pero sólo fue la previa antes del saludo final

    Animatissimo, alas y buen viento

    Kaze no rondo fue un fenómeno inolvidable que perdurará en las retinas y los corazones de los asistentes por mucho tiempo y nos deja preguntando que sorpresas nos traerá Animatissimo en el futuro. Esperamos que continúen con el viento a favor, que sepan soportar las corrientes en contra y que eviten dejarse llevar por los ciclones emocionales.

    Por lo pronto su futuro parece ser tan grande como la naturaleza, sin perder de vista la magia del mundo pequeño. Hayao Miyazaki estaría orgulloso.

  • Como las nubes, como el viento: el mundo secreto de una concubina

    Como las nubes, como el viento: el mundo secreto de una concubina

    Luce igual que una película de Studio Ghibli, el guionista se apellida Miyazaki y la protagonista es una aguerrida y tenaz jovencita, pero Kumo no you ni Kaze no you ni no guarda relación con el estudio fundado por Hayao Miyazaki e Isao Takahata. Aun así, Como las nubes, como el viento es una cinta excepcional que debería ser vista por los feligreses de la casa matriz de Totoro y por los aficionados al cine a secas. Pero vayamos por partes.

    Kumo no you ni Kaze no you ni (Como las nubes, como el viento) es una película de televisión de 1990, producida por el estudio Pierrot para la cadena Nippon TV. El film está basado en una novela de Ken’Ichi Sakemi intitulada Kōkyū Shōsetsu, que en español puede traducirse como Historia del harem de un palacio interior.

    Afiche japonés de Como las nubes, como el viento

    Estudio Pierrot: cuna de maestros y coincidencias

    Esta producción contó con un guion escrito por Akira Miyazaki (ningún parentesco con el creador de Totoro), célebre por sus contribuciones argumentales a la serie World Masterpiece Theater, que tomaba clásicos de la literatura universal, como Tom Sawyer de Mark Twain o Mujercitas de Louisa May Alcott, y los adaptaba en forma de animes. Otros títulos famosísimos de esta antología televisiva, producida por Nippon Animation y transmitida originalmente por Fuji TV, fueron Heidi y Marco (ambas adaptaciones de novelas de Johanna Spyri y Edmundo de Amicis, respectivamente), donde sí estuvieron involucrados los factótums de Ghibli, Isao Takahata y Hayao Miyazaki.

    Los vasos comunicantes no acaban ahí. Como las nubes, como el viento, fue dirigida por el veterano Hisayuki Toriumi, quien hizo su carrera a la batuta de importantes proyectos para la productora Tatsunoko, como Gatchaman (Fuerza G) y Tekkaman (la serie original en la que se basó Tekkaman Blade, o Teknoman, como se le conoció aquí). Después de colaborar con Tatsunoko, Toriumi, junto con otros ex trabajadores, pasarían a fundar un estudio de animación propio, al que bautizaron con el nombre de Pierrot (responsable de Yu Yu Hakusho, Fushigi Yuugi y Bleach).

    Hiyasuki Toriumi no solo fue un reconocido realizador (y me refiero al pasado porque falleció el 23 de enero del 2009), sino que, además, fungió como mentor de otro grande: Mamoru Oshii. Incluso, ambos tuvieron la ocasión de colaborar en una serie de OVAs de ciencia ficción llamada Dallos, la cual tomó elementos de la novela La Luna es una cruel amante de Robert Heinlein, así como de la película La Batalla de Argel, de Gillo Pontecorvo. Dallos es considerado un film de culto tanto por sus excentricidades audiovisuales como por tratarse de la primera OVA en la historia del anime.

    Katsuya Kondo: orfebre de rostros marca Ghibli

    En lo que respecta al apartado visual de Como las nubes, como el viento, cabe hacer énfasis en un detalle crucial. El diseño de personajes es obra de Katsuya Kondo, el mismo artista encargado de esbozar figuras y semblantes para la casa productora de Ghibli, específicamente para Ponyo en el acantilado (2008), Puedo escuchar el mar (1993) y Kiki: entregas a domicilio (1989). Esta coincidencia llevó a algunos aficionados (entre los que me incluyo) a considerar erróneamente esta obra como una producción de la fábrica Ghibli.

    Y es que, en efecto, las similitudes con dicho estudio saltan a la vista. Los protagonistas, por ejemplo, ostentan aquellos vistosos rostros esféricos de mejillas prietas, con finas y expresivas cejas que coronan unos ojos de pupilas grandes. En la orilla opuesta, y añadiendo otra coincidencia, la espigada faz de gesto esquinado se reserva a los personajes que sugieren una amenaza latente, o algún secreto a punto de brotar.

    Respecto a la apariencia física de los héroes y antagonistas, se emplean extremidades filiformes desprovistas de musculatura. Estas, sin embargo, son capaces de tornarse en cuerpos llenos de plasticidad y dinamismo. Es lo mismo que ocurre en las cintas de Miyazaki, donde ídolos y villanos emplean la totalidad del gesto para imponer su universo íntimo.

    Intrigas desde el campo al palacio interior

    ¿Y qué hay del argumento? ¿Acaso este film es capaz de sostener una comparación con aquellas historias firmadas por los adalides de Ghibli? ¿Posee Como en las nubes, como el viento la cualidad de una cebolla, con varias capas de sentido ocultas una bajo la otra? Me atrevo a responder con una afirmación rotunda. Su anécdota no solo es un digno contendor de las mejores narraciones del estudio afincado en la ciudad de Koganei. Es más: una lectura atenta la descubre como un relato trascendente y provocador, muy por encima de otros títulos contemporáneos.

    Como en las nubes, como el viento se sitúa en la China del siglo 17 para contar la historia de Ginga, una traviesa campesina adolescente que sueña con un futuro mejor. Ella, al enterarse que el nuevo emperador está buscando concubina, decide probar suerte con la esperanza de asegurarse casa, comida y vestimenta. Las dudas la invadirán al llegar al palacio y verse rodeada por un centenar de jovencitas, todas prestas a conseguir una posición en la lista de consortes del flamante soberano.

    Mientras tanto, un complot subalterno se gesta desde las sombras y por varios flancos. La súbita muerte del antiguo emperador se traduce en un vacío de poder que corre el riesgo de ser copado por el primer postor. Y la oferta de conspiradores abunda: en las periferias y en el núcleo mismo del reino, intrigantes por doquier buscarán obtener su tajada a cualquier precio.

    Esas concubinas existen

    Desde el saque, la cinta nos pone al frente a una protagonista insólita. Ginga no es una mujer que busque algún fin noble o altruista. Todo lo contrario: ella solo ansía garantizar su bienestar físico. Su objetivo es llano y elemental, y pone de manifiesto su filosofía: si el concubinato es un camino para obtener sustento íntegro y educación gratuita, pues, bienvenido sea.

    Pero el relato no se reduce a una parábola de superación. Porque en su paso hacia el fortín imperial, Ginga sufre un cambio alegórico y concreto. Aquel tránsito se revela, literalmente, cuando la protagonista recorre un largo túnel rodeado de silencio y oscuridad. Ese corredor es en verdad un rito de paso figurado, el cual augura la multitud de sombras que acechan su futuro. Su primer propósito se verá modificado por contratiempos inminentes, desde el estorbo de las tareas estudiantiles hasta el asomo de auténticas encrucijadas existenciales. Al final, es lo de menos, porque Ginga es como el popular verso de Machado: caminante, no hay camino /se hace camino al andar.

    ¿Quiénes son los buenos y quiénes los malvados?

    Los demás personajes femeninos también presentan matices y complejidades. En cada una emergen motivaciones legítimas, desde Seshaamin, una jovencita que admite haber llegado al palacio para satisfacer su afán de ascenso social; hasta Kim, la antigua emperatriz que no tiene reparo en plantear un magnicidio contra el novel emperador (que es su hijastro). Lo admisible y lo inadmisible no serán obstáculo para conseguirle el trono a su propio vástago. 

    El último emperador

    Y los villanos tampoco se quedan atrás. En la tradición de las grandes ficciones (y a la usanza de los films de Miyazaki y Takahata), los adversarios no son malandrines unidimensionales. Konton e Iryuuda, amenazas centrales, son mercenarios avispados que utilizan la crisis del palacio como vehículo para imponer la justicia popular, aunque sea mediante la fuerza.

    Por último, está el joven emperador Koryuun, una contradicción andante para los estándares de los protagonistas varones. Este emperador no teme revelar su vulnerabilidad o su inestabilidad en el trono, así como tampoco se priva de recrearse en su androginia (durante la mayor parte del metraje, Ginga no está segura de estar lidiando con un hombre femenil o una mujer con encanto viril).

    Hasta el tramo final, Koryuun nunca deja de ser un cúmulo de contrastes que hacen de él una presencia seductora, misteriosa y melancólica.

    Koryuun, encanto oscuro

    Lo que el viento nos dejó

    No es solo el entramado dramático el que brilla. Como las nubes, como el viento es también una trepidante cinta de acción y comedia. Diversas escenas deslumbran con un humor físico que se siente orgánico y funcional. Cada embrollo por el que pasan los personajes sirve un propósito dentro de la historia.

    Lo propio ocurre con las secuencias de acción. Salvo la última, que tiene proporciones épicas, todas las demás manifestaciones de choque y violencia son concisas y descarnadas. Esa capacidad de síntesis le otorga al film frescura y agilidad, y anula la posibilidad de predecir lo que vendrá.

    Y la gracia no se limita a la acumulación de bufonadas. En verdad, la irreverencia de esta pequeña gran película reside en la subversión de los roles previstos para los sujetos que la pueblan. Las mujeres desafían lo que se espera de ellas, los nobles recusan su estirpe o la manchan con acciones abyectas, y los plebeyos sabotean sus ambiciones colectivas para privilegiar la riqueza personal. El áspero retrato humano que se esboza no deja títere con cabeza.

    Ginga del Valle del Viento

    La aventura de Ginga se prolonga por una hora con veinte minutos, pero su impacto permanece. Y es en el desenlace donde Como las nubes, como el viento se emparenta más con el pulso de Takahata que con el de Miyazaki. Porque recordemos que Miyazaki-san suele clausurar sus relatos con cierta templanza esperanzadora. Por otra parte, Takahata-san no rehúye los finales abruptos y agridulces, que suelen instalar en el espectador una suerte de reflexión quieta, aunque cerebral.

    Por supuesto, Takahata no erradica la susceptibilidad de sus héroes, pero privilegia sus márgenes racionales. Lo mismo ocurre con Ginga que, ante todo y contra todos, mantiene la frente en alto, presta a vislumbrar el horizonte. Ella es constancia que avanza y destella; como su propio nombre, que en español podría traducirse como Vía Láctea.

    Ginga, siempre con ojos bien abiertos

    Y la canción de cierre que cobija al espectador cuando cae el telón, y que comparte el mismo título de la película, corrobora ese ímpetu. La cimbreante voz de la intérprete Ryouko Sano se refleja en versos que son una despedida o una declaración de principios: ¿Te sorprende que de pronto haya emprendido mi camino? /El lugar que recorro sola aparenta ser largo, pero /algún día quiero verte otra vez con alguien que ame /en el translúcido interior de mi corazón.

    El coro, en cambio, quizá sea el último deseo de Ginga, recitado mientras la luz de algún claro baña sus ojos: como las nubes, en algún lugar, /donde no realizamos promesa alguna / como aquellas nubes, hállame / cuando esté brillando fuerte.

  • «Sen to Chihiro»: El sueño de una niña

    «Sen to Chihiro»: El sueño de una niña

    Este artículo está dedicado a una de las obras cinematográficas más populares de Hayao Miyazaki: El viaje de Chihiro (千と千尋の神隠し Sen to Chihiro no Kamikakushi). Pareciera casi imposible que alguien no haya visto o escuchado sobre esta película animada y mucho se ha hablado sobre ella, pero al ser una amante empedernida de esta obra, es justo y necesario que un texto más sea dirigido a la existencia de esta obra maestra.

    Un comienzo fuera de lo común

    Comencemos describiendo un poco de qué va la historia, Chihiro es una niña de aproximadamente 10 años que deja atrás su escuela, sus amigos y su antiguo hogar, para mudarse a un nuevo lugar junto con sus padres. Desde los primeros segundos de la película, podemos notar que Chihiro es una niña testaruda y un tanto miedosa. Así que este cambio de hogar le resulta bastante intolerable, aburrido y triste. Rumbo a su nuevo hogar, en el auto junto con sus padres, podemos ver que Chihiro no tiene ni la más ligera emoción por conocer el nuevo lugar al que se dirigen. Pero el giro de suspenso y misterio empieza a los pocos minutos que sus padres toman un extraño atajo y llegan a un tipo de templo antiguo que les intrigará tanto que tienen la gran necesidad de bajar del auto y adentrarse en ese templo que servirá (sin que ellos lo sepan) como una especie de puente o portal entre el mundo humano y el mundo mágico al que Chihiro deberá enfrentarse sola.

    El viaje espiritual de Chihiro

    Sin rebelar algunas de las partes más cruciales de esta película (si es que aún no ves esta película) se puede percibir el mundo casi irreal que se debela a los ojos de Chihiro, a partir del primer momento trágico y hasta terrorífico que sufre con sus padres al cruzar aquel templo. Un mundo que cobra vida justo cuando comienza a caer la oscuridad de la noche. No podemos negar que hay una gran belleza en este nuevo mundo que Chihiro está presenciando, a pesar del miedo y confusión que nos transmite la pequeña niña, hay un deleite visual en las luces, las construcciones y  los colores que trae este lugar (característica de las producciones del Studio Ghibli).

    Mucho se ha hablado o especulado si este lugar representa un tipo de “viaje espiritual” para la pequeña Chihiro. ¿Por qué de la nada tendría que aparecer ante ella un mundo en el que tiene que arreglárselas para sobrevivir ella sola? ¿Por qué tiene que enfrentarse a situaciones tan dolorosas y difíciles? ¿Acaso una niña de diez años tendría que vivir esta experiencia? Se puede hablar mucho de esta hipótesis y vamos, ¿quiénes somos para negar la posibilidad de esto en una película así? Pero Miyazaki bien ha explicado que la película está basada en un personaje real, en un viaje que tuvo con uno de sus amigos de trabajo, este llevó a su pequeña hija de la cual Miyazaki se inspiró para realizar esta obra. Si ya has visto la película, deja tu consideración está idea del “viaje espiritual”, seguramente te dejará algunas buenas ideas al respecto.

    ¿El viaje de Chihiro tiene similitud con Alicia en el País de las Maravillas?

    Al tratarse de una historia sobre una niña que se cuestiona el por qué de su mundo, de las reglas que lo rigen y de sus emociones al respecto, pudiera ser que ambas obras tengan alguna relación. Pero eso sería una similitud creada más por los espectadores que por la propia obra. Si bien una de ellas es una creación dentro de la cultura occidental y a la otra, al contrario pertenece totalmente al mundo oriental, se debería apreciar a cada una por su contenido en particular e individual. En el viaje de Chihiro encontramos una gran variedad de elementos de la cultura japonesa, mismos que Miyazaki es capaz de plasmar de una manera mágica y al mismo tiempo melancólica en esta obra. Chihiro está en una constante situación de auto reflexión, descubrimiento de su personalidad, a la vez que lucha con un pasado que la atormenta pero que al mismo tiempo forma parte de ella. Todos estos puntos sin duda son parte del crecimiento del ser humano y realmente son procesos dolorosos y difíciles para todo aquel que se enfrente a ellos. Miyazaki nos muestra que desde la infancia nos enfrentamos a estos aspectos de la vida.

     

    Nada de lo que sucede se olvida jamás aunque tú no puedas recordarlo.”

    Haku, el Shinto y la naturaleza

    Ahora, es inevitable que no se hable sobre este personaje: Haku. Se trata del fiel amigo de Chihiro, un niño que es aproximadamente de la misma edad que ella. Siendo un niño, Haku es el dios del río de aquel pueblo-mundo. Durante toda la película podremos apreciar que es el personaje que más ayuda a nuestra pequeña protagonista, no solo le advierte desde un inicio a Chihiro sobre el peligro de su mundo, sino que la protege y sobre todo la ayuda a encontrar el camino que ha de llevarla a regresar a su mundo. Es curioso que el Dios Haku o como lo llaman: Amo Haku, sea un niño, a pesar de tu joven edad podemos ver la valentía y pureza que hay en su interior. El otro lado de Haku que impacta a Chihiro es que, puede cambiar su forma a la de un dragón de la cultura japonesa, ya que él es el dios del río. En este punto se puede pensar en la fuerte influencia del Shinto de Japón y cómo de alguna manera se plasma en la cinta.

    Hay dos aspectos al respecto que sería interesante planear.

    La experiencia personal emotiva ante la belleza de la naturaleza

    La cultura japonesa tiene este elemento que resulta impresionante y tan significativo. El reconocimiento de la belleza de la naturaleza. “Una profunda admiración de un ¡oh! ¡ah! ante la belleza del paisaje del País del Sol Naciente. Es un profundo sentimiento, entrañable e inefable de su encuentro con el fascinosum et tremens de la naturaleza”.

    Encuentros constantes y de renovación con la naturaleza

    Sin entrar mucho en detalle sobre religiones, sabemos que en la gran mayoría de estas, la asistencia pública a los lugares en los que se llevan a cabo las ceremonias es una práctica común y se realiza de manera comunal. Pues en el caso del shinto: “La espiritualidad japonesa no contiene tal ceremonial de culto público; pero sí incluye una renovación periódica con encuentros personales con la naturaleza de carácter ambiental individual. En efecto, muchos japoneses buscan encuentros de comunión íntima con la naturaleza con la frecuencia y modalidad que su apretada jornada laboral les permite”.

    Amor y Naturaleza


    El amor y respecto que se tienen a los dioses de la naturaleza, según el shinto es una experiencia que nos abre la perspectiva y nos hace repensar los limites de nuestro pensamiento respecto a la importancia de la naturaleza y el papel del ser humano en y con ella. Una niña y a su vez su amigo,  que recuerda su pasado gracias a la ayuda, primeramente de la fuerza y poder natural de un río y en segundo lugar del amor que surge entre el humano y su reencuentro con un elemento de la naturaleza. Esta mancuerna nos puede brindar una nueva visión de nosotros mismos, o eso es lo que no puede invitar a pensar esta película.

    Fuentes

    Edubcn

    Japón secreto

    Japón: identidad, identidades

    1 SHINTOÍSMO: EL CAMINO DE LOS DIOSES DE JAPÓN,  Lanzaco Salafranca, Federico. Universidad de Sophia, p. 20

    2 SHINTOÍSMO: EL CAMINO DE LOS DIOSES DE JAPÓN,  Lanzaco Salafranca, Federico. Universidad de Sophia, p. 21

  • Un recorrido por Ghibli. Reseña de Mi Vecino Miyazaki

    Un recorrido por Ghibli. Reseña de Mi Vecino Miyazaki

    «Mi vecino Miyazaki: Studio Ghibli. La animación japonesa que lo cambió todo» es el perfecto libro de cabecera para todo fan declarado del famoso estudio que quiera profundizar en su filmografía. La pluma de los españoles Álvaro López Martín y Marta García Villar permite al lector de cualquier generación entretenerse con todo el torrente de imágenes a full color que ofrece este volumen y a la vez aprender más sobre Ghibli gracias a un análisis riguroso lleno de referentes culturales, datos curiosos y debates filosóficos. Esta combinación de una alta cantidad de imágenes a color más conocimiento profundo dispuesto de manera lúdica es el gran logro del libro. Es así como se encuentra nada más y nada menos que en su SEXTA edición.

    Gracias a Íbero Librerías, se puede contar actualmente con Mi vecino Miyazaki en nuestro país en una impecable edición de tapa dura con papel satinado que permite apreciar de la mejor manera toda la información. Cabe resaltar que los libros de Diábolo Ediciones tienen este marcado estilo que los ha posicionado entre las mejores editoriales de cómics.

    El libro está dividido en 24 capítulos donde cada uno corresponde a una película de Ghibli ordenada cronológicamente. La lista comienza con Nausicaä del Valle del Viento (que técnicamente no es del estudio, pero los autores justifican su inclusión) y terminan con Mary y la flor de la bruja. De esta manera, el lector puede hacer un recorrido por la historia del estudio observando su evolución y los pasos que fueron tomando con los años.

    El índice de Mi vecino Miyazaki está acompañado de imágenes lo cual lo vuelve didáctico, accesible e interesante a la vez. Además, uno va interiorizando el orden cronológico de la filmografía Ghibli.

    Muchas muchas muchas imágenes (y a color)

    Mi vecino Miyazaki es un festín que rescata la esencia del espíritu de Hayao Miyazaki e Isao Takahata a través de varias formas y una de ellas es la selección de imágenes. Cada película tiene más de tres fotogramas por página y de un tamaño considerablemente grande por lo cual el libro también permite gozar de un recorrido visual interesante donde se aprende -o se recuerda- momentos claves del film en cuestión sin recurrir al texto. De esta manera, personas de distintas generaciones pueden acercarse al análisis sobre Ghibli tanto por la vía visual como textual.

    Imagen: Capítulo sobre Nausicaa del valle del Viento del libro Mi Vecino Miyazaki.
    Imagen: Capítulo de El castillo en el cielo del libro Mi Vecino Miyazaki.

    Cada película tiene un subtítulo preciso que sirve como brújula

    Cada autor se dedica a un capítulo por completo y abarcan entre cada uno la misma cantidad de películas. Por ejemplo, Marta García se ha encargado de El delivery de Kiki y La princesa Mononoke mientras Álvaro López analiza Recuerdos del ayer y Susurros del corazón. En la carátula de cada capítulo, se puede apreciar subtítulos que le han dado a las películas para tratar de resumir su enfoque de análisis. En el caso de Kiki, ella usa el subtítulo «Volando sola», el cual va orientando al lector sobre el viaje en el cual se embarca la protagonista, que es a su vez un viaje metafórico del crecimiento personal. Definitivamente, este es uno de los aciertos del libro, pues el enfoque de cada autor está impregnado por todo el capítulo y logran entender y transmitir a sus lectores la magia del Studio Ghibli en una corta frase que invita a la lectura.

    Carátula del capítulo sobre El delivery de Kiki. Recordar que en España el título cambió a «Nicky», pues la palabra Kiki tiene una connotación diferente en ese país. Fuente: Mi vecino Miyazaki.
    La manera en la cual las carátulas de cada capítulo están organizadas le agrega un extra al libro. Se trata de rescatar a los personajes principales de manera visual. Fuente: Mi vecino Miyazaki.

    ¿Querías todos los datos curiosos de Ghibli? Eso obtendrás.

    Si estás en un debate con amigos sobre cualquiera de las películas de Ghibli y necesitas corroborar datos curiosos apoyados en información verificada y rigurosa de manera rápida, este libro te puede salvar de apuros, pues cada capítulo tiene varios rectángulos a manera de apéndice del texto principal donde se resaltan curiosidades de los films que saltan a la vista rápidamente. Un ejemplo magnífico es -dentro del capítulo de El viaje de Chihiro- una imagen donde la protagonista está parada delante de un cuadro que contiene la imagen de la brujita Kiki, una cuestión que es difícil de avistar a menos que hayas visto la película por lo menos un buen puñado de veces.

    En el capítulo sobre Pompoko, se aprecian varios de los rectángulos que aluden a datos curiosos que vinculan el folclore japonés con el imaginario Ghibli. Fuente: Mi vecino Miyazaki.

    «La continuidad de un estilo». Incluyen el film Mary y la flor de la bruja

    Imagen: «Mary y la flor de la bruja. La continuidad de un estilo» por Álvaro López dentro del libro «Mi vecino Miyazaki».

    El último capítulo está dedicado al film Mary y la flor de la bruja, que no es de Studio Ghibli, sino de Studio Ponac. Entonces, ¿por qué fue incluida? Aquí los autores resaltan cómo la producción cinematográfica y la economía están estrechamente ligadas. López explica cómo en el 2014 hubo una fuga de creativos en Ghibli debido a un corte de presupuesto por lo cual los jóvenes animadores decidieron poner en marcha una nueva compañía. Por ello, se puede sentir «todas las características de Studio Ghibli y con gran parte de su equipo artístico» y es así como el espíritu Ghibli seguirá -esperamos- de generación en generación más allá de Miyazaki y Takahata.

    Mi Vecino Miyazaki cierra con broche de oro: se exponen a tres de los fundadores del estudio. Esto denota un gran manejo del tema, pues se suele dejar de lado al productor Toshio Suzuki. Además, incluyen al compositor Joe Hisaishi, hombre clave en el éxito de Ghibli gracias a su brillante aporte en la banda sonora.

    Álvaro López Martín y su archi-famoso blog Generación Ghibli

    Todo fan del Studio Ghibli de habla hispana se ha topado en internet con el famoso blog Generación Ghibli. Esto ha convertido a su autor, el español Álvaro López, en uno de los mayores referentes de estas películas de animación en nuestro idioma. El blog surge en 2010 «para intentar aportar mi granito de arena a su difusión en nuestro idioma» como menciona en su biodata al final del libro. De esta manera, es necesario reflexionar cuánta información de Ghibli ha venido circulando tanto en internet como en libros en idioma inglés desde hace varios años atrás, pero que en el idioma español no se corre con la misma suerte. Por ello, gracias al impulso de pioneros como Álvaro, podemos obtener valiosa y rigurosa información sobre Miyazaki y cía consolidados en libros como el de la reseña de hoy.

    La biodata del autor está escrita de manera lúdica y amena al igual que la de la co-autora Marta García.

    ¿Qué otros libros ha escrito el autor? Pues su conocimiento y dedicación a la filmografía de Ghibli es tan amplia que también ha dedicado libros a específicamente sólo una película de Miyazaki como es el caso de «El viaje de Chihiro. Nada de lo que sucede se olvida jamás» y «El castillo ambulante. Un corazón es una pesada carga». Cabe resaltar que también posee un libro dedicado al director Makoto Shinkai (quien fue catalogado como el sucesor de Miyazaki por su técnica de dibujo aunque tiene otro tipo de inquietudes narrativas). Si te interesa su trabajo, puedes seguir el blog en Twitter y Facebook para obtener imágenes diarias de los trabajos del estudio. Definitivamente un poco de Ghibli al día es lo que uno necesita y no puede olvidar jamás.

    Dedicado a Laura Montero-sensei

    En la última página, tanto Álvaro como Marta dan sus agradecimientos. Lo interesante es que ambos autores coinciden en mencionar a Laura Montero Plata como una de las personas que guió sus caminos por la escritura del libro (incluso Marta la nombra como «sensei Laura»). Pero, ¿quién es Laura Montero Plata? ¿Sabías que vino a Lima, Perú a dar un par de conferencias en la Asociación Peruano Japonesa en 2019 sobre Ghibli?

    Afiche promocional del evento realizado en el APJ gracias a Fundación Japón Madrid (pronto se abrirá una sucursal de Fundación Japón en Perú, estén atentos para todo lo que se viene).

    Doctora en Historia del Cine por la Universidad Autónoma de Madrid y licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad San Pablo-CEU. Forma parte de la redacción de A Cuarta Parede. Ha publicado en revistas como Secuencias, Cahiers du Cinéma España, Caimán Cuadernos de Cine, 24 Monthly o Con A de Animación, y ha sido colaboradora del Festival Cines del Sur. Ha sido programadora y co-organizadora de la Semana de Cine Japonés Actual de la EOI de Madrid desde 2010 a 2018. Sus líneas de investigación giran en torno al anime y al cine contemporáneo japonés. Es autora del libro El mundo invisible de Hayao Miyazaki (actualmente en su séptima edición) y de Biblioteca Studio Ghibli: La princesa Mononoke (Héroes de Papel, 2017). Ha publicado en inglés, francés y español sobre otros autores como Isao Takahata, Satoshi Kon, Kenzō Masaoka, Hirokazu Kore-eda, Kim Jee-woon o Shunji Iwai, entre otros.

    Biodata de Laura Montero en la página web de Fundación Japón Madrid

    Laura Montero es un hito en los estudios académicos sobre animación japonesa. Ella ha logrado abrir el camino a muchos otakus académicos fans del anime que les interesa la investigación y, sobre todo, el Studio Ghibli. Su tesis doctoral para ser Historiadora de Cine en la Universidad Autónoma de Madrid se basó en ello. Definitivamente, son nuevos tiempos en el ámbito universitario donde ahora la cultura popular está siendo estudiada con rigurosidad y seriedad.

    La española Laura Montero, doctora en Historia del Cine gracias a su tesis del Studio Ghibli.

    «Mi vecino Miyazaki: Studio Ghibli. La animación japonesa que lo cambió todo» no debe faltar entre los libros que tienes en casa. No hay mejor combinación que terminar de ver una de las películas del estudio e interiorizarla junto a Mi vecino Miyazaki como siguiente paso.

    Susurros del corazón, film del estudio que tiene a los libros como parte esencial de la trama.

    Bibliografía:

    «El mundo invisible de Hayao Miyazaki» de Laura Montero Plata. Primera edición, 2012.

  • Mi Vecino Totoro y la estatua del bodhisattva Jizō

    Mi Vecino Totoro y la estatua del bodhisattva Jizō

    En «Mi vecino Totoro» aparece en más de una escena un pequeño santuario con una estatua con babero rojo. Un día de lluvia, las hermanas Satsuki y Mei le rezan para que las cobije durante la tormenta. Pero ¿quién es esta deidad?

    Satsuki y Mei en «Tonari no Totoro» de 1988.

    Las estatuas Jizō son representaciones del bodhisattva Jizō (地蔵) o Ksitigarbha (地蔵菩薩), uno de los más queridos de Japón. Es tanto el guardián de los viajeros como el de los niños y la maternidad.

    Se cree que Jizō cuida las almas de los niños que nunca llegaron a nacer o que murieron en edades muy tempranas. Las pequeñas almas se transportan hacia un lugar llamado «Sai no kawara» donde según las creencias populares deben ir apilando pequeñas piedras para tener una mejor siguiente vida.

    Por esa razón es frecuente que los padres que han sufrido una pérdida apilen pequeñas piedras cerca del Jizō a modo de plegaria, rezando para que ayude a su hijo fallecido. También se le ofrecen gorros, chalinas rojas (para resguardarlo del frío), comida, baberos (para que no se ensucie con la comida ofrendada) y juguetes. Todas las ofrendas son de color rojo porque se cree que dicho color permite alejar a los demonios y las enfermedades.