Bokura wa Mahou Shonenes un manga de fantasía y comedia con demografía seinen. Inició su publicación en el 2018 por Shueisha; y cuenta con guion y dibujo de Fukushima Teppei, más conocido por su obra Samurai Usagi. Actualmente va por su cuarto tomo y está siendo traducida al inglés por el fansub Hachimitsu Scans.
Bokura wa Mahou Shounen #2
Sinopsis
El manga trata de las aventuras de Kaito Odagiri, un niño de once años frecuentemente involucrado en peleas con abusones de clases superiores. Su vida toma un giro inesperado cuando un misterioso niño se da cuenta de su potencial y le ofrece la oportunidad de convertirse en un superhéroe, a lo que Kaito accede emocionado y de buena gana. No obstante una vez activados sus poderes se da cuenta que no es lo que buscaba: se ha transformado en un mahou shonen, un combatiente del crimen vestido de niña. Aunque en un principio esto despierta la repugnancia de Kaito, gracias al travestismo comienza a descubrir facetas de él que desconocía y termina aceptando sus nuevos poderes.
Personajes
La dupla principal está balanceada por el apasionado héroe local Kaito Odagiri (conocido con el nombre de Thrilling Pink en su forma de mahou shonen) y el tranquilo y serio niño rico Makoto Kaibara (Rowdy Blue). En su carrera como mahou shonen conocerán a otros chicos mágicos como Akito y Haruto Hibino (Lofty Purple y Sparkly Yellow), quienes aparecerán primero como rivales suyos.
Por un lado, Kaito es retratado como un niño apasionado con alma heroica y con un fuerte sentido de la justicia. Poco a poco, no obstante, descubrirá que también le atraen las cosas lindas convertido en un mahou shonen, y ser admirado por las personas. Por el otro, la historia revelará la fascinación de Makoto por el rol de mahou shonen y sus esfuerzos para convertirse en uno, resaltando con ello que no se trata de un hijito de papi, sino alguien que busca valerse por méritos propios.
Opinión
Lo primero que llama la atención de este manga es su estilo de dibujo cercano al cartoon. Esta elección estilística impide la sobresexualización, frecuente en los manga gender bender. La temática romántica también está fuera de su esfera. No es un manga yaoi o shonen-ai (con excepción del capítulo 7). Aunque por momentos apela al moe para generar empatía hacia los personajes, Bokura wa Mahou Shonen es un manga sobre la amistad y la aceptación de aspectos de la propia personalidad. Asimismo, trata sobre la niñez y el tono cándido de las historias se ajusta perfectamente al tipo de dibujo.
Una de las formas en las que suele justificarse la crudeza exagerada de ciertos títulos de manga es alegar la existencia de una tradición nipona de representaciones de la crueldad (dentro de la cual se encuentran, por ejemplo, las colecciones de grabados conocidas como muzan-e, publicadas durante los periodos Edo y Meiji). Otra manera de hacerlo es asignar a la violencia un rol contestatario (respecto a la industria o a la sociedad), lo cual se sustenta con la afirmación de que los sentimientos de ansiedad y extrañamiento provocados por imágenes fuertes harán al espectador escéptico a las versiones idealizadas del ser humano, presentadas como fantasías escapistas y anestésicas.
Taiso Yoshitoshi autor de una de las colecciones más conocidas de muzan-e (Eimei nijūhasshūku).
No obstante, en una sociedad basada en la moda y la demanda, es menos ingenuo pensar que si algún tipo de material se sigue produciendo y distribuyendo de forma constante, es por la existencia de un nicho de consumidores establecido. En el caso de los contempladores de la crueldad, el placer resultante es de tipo libidinal, derivado de reacciones similares al goce erótico y desencadenadas por emociones violentas; asimismo, la escenificación sádica puede ayudar a reconducir las energías autodestructivas y antisociales para suscitar una catarsis en el espectador.
Como observa el estudioso Román Gubern en Laimagenpornográficayotrasperversiones, el aumento de permisividad en los medios suele obedecer más a motivos comerciales que a una promoción de libertad autorial. El mismo autor señala, además, que la imagen violenta no es artística per se, como concluye de su experiencia con dos cintas de la serie FaceofDeath (videos recopilatorios de muertes documentales). Para él, en lugar de presentar la supuesta estética de la muerte sostenida por los aficionados, las secuencias exponían una brutalidad banal y patética, carente de belleza técnica o narrativa.
Bajo estas consideraciones, la idea del eroguro como una expresión de arte antisistema resulta opinable. Podría señalarse, además, que si bien los reivindicadores de esta postura enfatizan su papel contracultural durante el periodo posterior a la ocupación estadounidense, la búsqueda de los antecedentes del eroguro remite a una estética burguesa influida por el hedonismo nihilista importado de la República de Weimar. Durante la segunda guerra mundial y el periodo posterior a esta, el eroguro sobrevivió en la narrativa de Edogawa Rampo, tras lo cual se mudó al pinku eiga japonés (cine erótico) y luego a la historieta.
Originalmente el término completo era ero-guro-nonsense, el cual indica que junto a las escenas de sexualidad aberrante debían presentarse elementos oníricos o fantásticos (en este género la fantasía se confunde y mezcla con el nonsense). Estas coordenadas son observables en clásicos como TokyoAkazukin y en las obras de veteranos como Shintaro Kago.
Tokyo Akazukin
Ilustración de Suehiro Maruo, otro representante destacado del eroguro, y adaptador al manga de los relatos de Edogawa Rampo
Mangaka visceral: Shintaro Kago
La carrera de Kago inició en 1988, con un pequeño comic de ocho páginas titulado “Uchu dai sasuken” (traducible como «Star Trek»), una burla al optimismo antropocentrista ejecutada desde el género del spaceopera. Este breve manga fue publicado en ComicBox, pero, más adelante, Kago trabajaría también en otras revistas, como MangaErotics, CottonComics, YoungJump —la versión madura de la ShonenJump— y la underground Garo. A esta producción deben sumarse los doujinshis autopublicados, así como ilustraciones y miniaturas de su diseño.
Aunque ahora es reconocido como un mangaka de culto, inicialmente su vocación estuvo orientada al cine. Tal como afirma en sus entrevistas, de niño no era un lector asiduo de comics, y su pasión por contar historias nació del encuentro con las películas de Monty Phyton. No obstante, su escasa inclinación a socializar y la falta de recursos económicos que suponían para él rodar un filme amateur lo llevaron a preferir el solitario oficio de historietista.
La elección fue, en realidad, acertada. El comic no solo le permitió prescindir de actores para dar vida a sus personajes, a través de él pudo dar vida a fantasías tan complicadas como grotescas sin la necesidad de aparatosos procesos de maquillaje o efectos especiales.
El estilo de Kago se compone de humor negro y representaciones sórdidas de sexualidad, violencia y defecación. Aunque los largos chorros de pus disparados como látigos y las desemembraciones báquicas no sean algo extraño en el eroguro, en el caso de Kago, el conocimiento de la perspectiva y la fascinación por la anatomía interna les otorgan un valor agregado. Su comicidad, además, no es arbitraría; en varios de sus trabajos es el método para caracterizar a una maquinaria social perversa, así como para cuestionar la presunta superioridad del hombre dentro de la creación. El humor escatológico resulta coherente con lo que podría considerarse su diagnóstico sobre el mundo: varias de sus historias presentan la normalización o el enaltecimiento de fluidos y excreciones corporales, que por su cercanía a la carne en descomposición pueden asociarse a la perecibilidad y a la muerte.
La instrumentalización de los cuerpos aparece como un tema recurrente en la obra de este mangaka: desarrollo de tecnologías basadas en el reciclaje órganos y cuerpos gigantescos, modificación de la propia anatomía para encajar con una moda o para agradar al ser amado, o el asesinato y el descuartizamiento como espectáculo mediático, por ejemplo. Como lo ha señalado el reseñista Eudald Espulga del sitio de Play Ground (“Siete cosas horribles que pensé al leer por primera vez a Shintaro Kago”), la imagen del cuerpo humano manipulado puede presentar varias interpretaciones. Así, como señala en su artículo, es posible atribuirle el peso de la fantasía suprema del capitalismo productivista: la trasformación del hombre en un medio de producción, reciclable y desechable a conveniencia. Bajo el mismo símbolo se representa a la ciencia como una entidad deshumanizada, servidora de las necesidades del utilitarismo. La construcción de un sistema ficticio de abuso sistemático se dirige a una caracterización de la maldad como un ejercicio puramente racional: «El sadismo en Shintaro Kago pide conciencia e ironía, los ejecutores de la crueldad no son salvajes o brutos sino seres despiadadamente inteligentes».
Hay que agregar que muchas obras de Kago conservan la dimensión del nonsense a través de los procedimientos metafictivos. En Fraction, su autoinserción como personaje le permite dar al lector una cátedra acerca de la importancia de los espacios en blanco entre las viñetas, con teorizaciones significativas para revelar el misterio principal de la historia. Las referencias a los elementos de la página se presentan también en “Reproducción por mitosis” (no pude encontrar el título en japonés), donde se muestra un universo hipotético de viñetas tridimensionales, en el que la coherencia de las representaciones entregadas al lector esconde una fealdad enfermiza.
Página de Fraction
Página de «Reproducción por mitosis»
Obras más conocidas
Super Conductive Brains Parataxis
En el futuro los seres humanos han adoptado una tecnología basada en la extracción de partes corporales de una raza de gigantes aparentemente artificial. Engendrados y criados en fábricas, estas criaturas son mutiladas de forma sistemática para construir los grotescos aparatos que preservan nuestro confort. El comic presenta varias historias ubicadas en el mismo universo ficticio.
Fraction
Mientras un asesino de mujeres que corta a sus víctimas por
la mitad hace de las suyas en Japón, el mangaka Shitaro Kago propone a su
editora la publicación de una historieta de misterio basada en los homicidios
recientes. Lo que ignora el dibujante es que el criminal ha iniciado su propia
búsqueda: la de un hombre que está imitando su método.
Harem End
Un grupo de asesinas a sueldo se encarga de liquidar a hombres por encargo. Tras obtener un fingido harem (con personajes fantásticos incluidos), estos desgraciados sufrirán una prolongada tortura antes de morir. No obstante, la situación del equipo se complicará tras su encuentro con un miembro del misterioso estudio Freaks, el cual capta y asesina seiyuus con el propósito de usar sus cadáveres para hacer animación, y se ha propuesto rodar un proyecto con las bellas sicarios para vengar a su antiguo integrante.
La formidable invasión mongola (Choudouryoku Mouko Daishuurai)
Una reconstrucción ucrónica de episodios importantes en la historia universal: el establecimiento de la dinastía mongola en China, la expedición de Vasco de Gama a la India y el despegue de la Revolución industrial. El descubrimiento de gigantes que regeneran partes de su cuerpo y cuyas manos cortadas pueden usarse como monturas eficaces cambiará el destino de las civilizaciones de Asia y Occidente, especialmente cuando los técnicos descubran que es posible crear bestias modificadas a partir de estos titanes.
Novia ante la estación y otras historias (Ekimae Hanayome)
Una recopilación de quince historias autoconclusivas. Da una visión en conjunto del arte de Kago y de sus opiniones: desde críticas a instituciones sociales como el matrimonio, hasta un abierto desagrado por el deseo juvenil de encajar en un grupo. El mangaka se complace en la deformación de objetos cotidianos para mostrar una realidad desagradable. Otras colecciones recomendables para los interesados son Reproducción por mitosis y otras historias y Fetus Collection.
Valoración personal
Como lector, tengo opiniones encontradas sobre este artista. Por un lado, hay una sincera tendencia a la crítica social y a la de la industria del entretenimiento otaku; además, las ilustraciones realmente son capaces de despertar el sentimiento de fascinación morbosa que su autor busca en los lectores. Como narrador gráfico, Kago posee también una ingenio poco común para manipular los recursos de la página: configuraciones sencillas como las tradicionales divisiones en seis u ocho viñetas comparten espacio con disposiciones experimentales como las de «Blow Up» (una excusa para dibujar páginas con aumentos exponenciales en el número de cuadros). Habría que añadir que no es necesario buscarle una verosimilitud sólida a estas historias, ya que el nonsense se basa concesiones de la coherencia interna a favor de la imagen.
Páginas de «Blow up»
Por otro lado, sus críticas no suelen pasar de una experiencia disfórica; muchas veces, incluso, se las sacrifica a favor de gags surrealistas (entonces es común encontrar la línea «Who cares?» —»¿A quién le importa [lo que estábamos haciendo hasta este momento]?»—, o una similar, en las traducciones). En realidad, las historias de Kago no superan el nihilismo; en algunos casos, incluso, se limitan a reformular a partir del extrañamiento ideas a las que el autor debería mostrarse contrario por su orientación. Fragment, por ejemplo, culmina con la formación de una conspiración de siameses inseparables para hacerse con el control del mundo. La moral de la historia parece un poco retrógada respecto a la del filme que inspiró al mangaka: Freaks. Mientras que la cinta cuestiona el lineamiento tradicional que vincula a la belleza con la bondad a partir del tropo del «monstruo inocente», el manga de Kago termina en una fantasía similar a las de los franceses medievales, que culpaban a los leprosos y judíos de envenenar el agua para hacerse del control del país (delirio que culminó con la invención de la leyenda del aquelarre y que es un probable antepasado de las modernas teorías de conspiración). La imagen de los siameses galopando con una furia delirante me pareció bastante intensa (guarda algunas semejanzas con una de las viñetas finales de Gyo, y ambas, con una obra pictórica que se me escapa), pero no sobrepasa la fascinación por lo grotesco.
Penúltima página de Fraction
Página de Fraction, la fantasía de una revolución apocalíptica.
Destacado escritor de la posguerra, pionero de la ciencia ficción nipona y amigo del gran Ozamu Tezuka, Shinichi Hoshi ha ejercido una influencia considerable en storytellers de varias disciplinas. En sus relatos, las inquietudes del ser humano sobre su lugar en el mundo aparecen transmutadas en fábulas poderosas y conmovedoras, a través de las cuales busca hacer reflexionar al lector sobre problemáticas atemporales, como la guerra, el libre albedrío y las relaciones humanas.
Durante el año 2001, la revista Mystery Bonita de Akita Shoten inició la adaptación al manga de las historias cortas de este autor. Bajo el nombre de Comic Hoshi Shinichi, la serial obtuvo la colaboración de distintos artistas reconocidos, entre ellos Mohiro Kitoh (Bokurano, Hallucination from the Womb), Sayman Downman (Nickelodeon, The Voynich Hotel) y Shuzo Oshimi (Aku no hana, Chi no wadachi). Con una duración de cinco tomos, la antología supo mantener la profundidad de los trabajos originales, además de acercar a los interesados un curioso experimento de creación en conjunto.
Como sucede con las obras multiautoriales, la heterogeneidad de estilos gráficos y narrativos es uno de sus mayores atractivos. La adaptación, además, conserva el desenfado y la ligereza de las obras en las que se basa, sin banalizar las historias o mermar la lucidez con la cual fueron escritas.
Como tábanos venenosos, los bombardeos en Hiroshima y Nagasaki rondaron durante los años posteriores a su llegada el imaginario de los historietistas nipones en una multitud de fantasmas polimorfos e independientes. Mientas que los manga testimoniales como Hadashi no Gen sirven como un acercamiento al dolor humano provocado por el orgullo de las élites, las secuelas psicológicas aparecen mejor representadas en el género del horror. Así, las grotescas metáforas de Hideshi Hino contienen bajo su granulosa superficie el miedo al alumbramiento de una prole deforme y radioactiva, o el de contraer una maldición física que conduzca primero al ostracismo y luego a la demencia.
Los monstruos de sus obras aparecen como víctimas de su temperamento, y de la brutalidad que les tocó vivir; su rabia contra el mundo y contra sus propios cuerpos los hace semejantes a las fuerzas primigenias del caos y el salvajismo, que retornan para arrastrar al imprudente hombre civilizado. No obstante, en lugar de promover el nihilismo de sus criaturas o una celebración hedonista de la tragedia universal, Hino dota a sus desdichados de un extraño consuelo: el poder de la elección. ¿Entregarse al prehistórico mar del resentimiento o trabajar por un camino más luminoso, al que, no obstante, solo podrán acceder a través de una serie de pruebas y sacrificios?
Se trata muchas veces del monstruo inocente que busca su lugar en el mundo, de criaturas cuya insensibilidad es confundida con malicia y de aquellos que adoptaron a la locura y al sadismo como nuevas pieles, en un intento de sentirse más seguros; es decir, humanos en trajes de Halloween enfrentados con la despiadada sociedad del hombre corriente.
Durante su estancia en el instituto, al percatarse de que realmente no era buen estudiante, el joven Inio Asano reparó también en que si quería sobrevivir en su adultez debía buscar una alternativa distinta a una carrera profesional. Afortunadamente para él, había advertido sus dotes artísticas desde una edad bastante temprana. De niño solía usar su tiempo libre en la creación de viñetas con las que entretenía a sus compañeros de clase, y a medida que maduraba sus dibujos no habían dejado de recibir elogios. Impulsado por ellos, apostó por el oficio de mangaka. Así, se animó a realizar un envío a la revista Big Comics Spirits, lo que le valió ser contratado en una variedad de trabajos ocasionales, a través de los cuales pudo ganar experiencia acerca del mundo editorial.
Uno de los factores que enriquecieron su estilo fue la coincidencia de su entrada con un periodo de experimentación técnica. La introducción del ordenador en la producción del manga industrial significó para muchos autores la oportunidad de explorar nuevas posibilidades de composición, así como una reducción drástica de los tiempos de trabajo requeridos. En las viñetas panorámicas y planos generales de Asano, el diseño simplificado de los personajes contrasta con escenarios fotografiados y procesados por software. El resultado refuerza el sentimiento de identificación con los personajes pues el mundo que estos habitan se perfila como uno con la misma complejidad que el de los lectores.
Plano general de Umibe no onnakono
El ascenso de su carrera artística inició en el 2001, cuando ganó la competición GX de jóvenes mangakas. El año siguiente comenzó la publicación de Subarashii Sekai (Un mundo maravilloso). Desde entonces no ha detenido su producción periódica de historias autoconclusivas y series cortas, como NijigaharaHolograph, HikarinoMachi y Solanin (uno de sus trabajos más conocidos). El 2007 decidió salir de su zona de confort e iniciar la publicación de Oyasumi Punpun (Buenas noches, Punpun), su primera obra de largo aliento. Mientras que de forma paralela creaba más oneshots, logró darle esta serie la extensión total de trece tomos.
En la actualidad se ha convertido en uno de los principales referentes del manga reciente junto a Kengo Hanazawa, por el cual siente una respetable rivalidad. En 2014 inició la publicación de Dead Dead Demon’s Dededededestruction, un aparente slice-of-life con elementos de ciencia ficción que no tarda en convertirse en un retrato de problemáticas juveniles, la incomunicación y el miedo a la aniquilación global. Simultáneamente al desarrollo de esta obra, que ya va en su séptimo volumen, Asano ha publicado nuevos relatos cortos, algunos de los cuales han sido reunidos en Asano Inio Tanpenshuu y en la antología multiautorial Mangaka Gohan Nisshi.
Valoración de la crítica
Los articulistas en general consideran a Asano un autor complejo. Una de sus aristas más celebradas es su papel como representante de la generación Y (o millennial) en el manga, especialmente notorio en Solanin. En él se trata de Meiko, quien ha acabado la universidad con un trabajo de oficina, pero lo ha abandonado tras considerar el futuro que le depararía a largo plazo una línea de carrera ahí. Mientras decide a qué otra cosa dedicarse, sigue consumiendo los limitados ahorros que ha podido juntar antes de su renuncia. Su novio freeter, Taneda, decide seguir su ejemplo y renunciar a su trabajo. Para encaminar sus vidas y mantenerse alejados de los patrones de conducta ortodoxos que detestan, ambos deciden dedicarse al éxito del grupo musical del muchacho.
Portada de la edición norteamericana.
La decisión de estos personajes se opone a las expectativas de los sistemas educativo y laboral japoneses. Desde su pubertad, los jóvenes insertos en él deben definir su orientación laboral y esforzarse por alcanzar los puntajes más altos, lo que les permitirá acceder a las mejores universidades y, luego, a obtener los mayores ingresos. Durante su carrera profesional formarán una familia, a la cual le prestarán poca atención debido a sus ocupaciones laborales. Tras su jubilación se habrán dado cuenta de que su tiempo de vida ha sido consumido casi por completo, pero procurarán que sus hijos obtengan la misma que estabilidad que ellos alcanzaron.
Taneda y Meiko, protagonistas de Solanin
A pesar de su reproche a la sociedad y de la simpatía del autor hacia la rebeldía juvenil, el relato no se parcializa. La representación de los protagonistas no carece de matices autocríticos y la conclusión trunca expectativas excesivamente optimistas y románticas.
Otra de las riquezas señaladas de Asano es su capacidad para mimetizar estéticas con mayor aceptación por parte del público. El diseño de los personajes principales de Dead Dead Demon’s Dededededestruction, por ejemplo, parece haber utilizado estereotipos del manga moe para su elaboración.
Una de las protagonistas, Koyama Kadoke, adapta los arquetipos de la meganekko, de la estudiante enamorada de su profesor y de la chica sensata (como contraste de su amiga Nakagawa Ouran); su afición por el personaje de manga Isobeyan (una reinvención de Doraemon como un hongo alienígena que acompaña a una versión femenina de Nobita), además, facilita la empatización de los lectores por ella, en quien pueden reconocer a una aficionada de historietas.
Página del manga ficticio Isobeyan
La otra protagonista, Nakagawa Ouran, toma rasgos de la genkigirl y varias características que ciertos miembros de las subculturas otaku y fanboy suelen atribuirse a sí mismos: misantropía, excentricidad y un carácter despreocupado y autoparódico, cualidades despojadas de su carga negativa en el manga.
A pesar de que ambos personajes se encuentran en el último año de instituto y ya han llegado a la mayoría de edad, son representados con atributos infantiles, físicos y psicológicos. Esta característica, la construcción de personajes neoténicos, es la marca definitiva de la estética moe, con lo cual se pretende despertar sentimientos de protección, pero también de apetencia sexual.
En el mundo de Kadoke y Ouran, una nave alienígena flota permanentemente sobre el cielo de Tokio. Pese a la presencia intimidante de esta máquina y a que todavía se oyen rumores de ataques furtivos extraterrestres y de tensiones internacionales que podrían culminar en un bombardeo a la capital nipona, las personas “sensatas” han aceptado las nuevas condiciones de su realidad y se concentran en sus luchas cotidianas sin dedicarle atención innecesaria al asunto. La vida de las protagonistas y del resto de sus amigas se desarrolla de esta manera. Sus únicas preocupaciones son pasar el máximo tiempo posible juntas antes de salir del instituto y definir sus futuras ocupaciones.
No obstante, a medida que avanza la trama, las tensiones de una coyuntura más amplia comenzarán a afectar la cotidianidad de las muchachas. La alienación de uno de sus conocidos, la muerte de una amiga a causa de un pedazo desprendido de la nave y el contacto directo con un alienígena, darán cuenta de la salida de la etapa escolar como un paso al reconocimiento de la realidad y sus contradicciones.
Al igual que en Solanin, se critica al sistema educativo. En este caso se le presenta como promotor del autoengaño, ya que el cumplimiento de las expectativas impuestas por este exige la evasión de la realidad tangible de la nave espacial. La relación de los seres humanos con los alienígenas es problematizada también, puesto a que mientras que los medios de comunicación intentan deshumanizarlos y crear un enemigo racial a partir del miedo, el encuentro con uno de estos seres permite a las protagonistas desbaratar los prejuicios construidos a su alrededor.
De esta manera, la estética que propone una prolongación indefinida de la juventud se usa para enmascarar el tema de la maduración y el paso de una preocupación exclusiva por el grupo cercano a la consideración de una coyuntura global, cuya influencia en la vida cotidiana había pasado desapercibida.
Recomendaciones
Si consideramos la frecuencia con la que son abordadas por la crítica como un índice de su calidad, deberíamos afirmar que las obras más representativas de Inio Asano son Oyasumi, Punpun, Solanin y Dead Dead Demon’s Dededededestruction. No obstante, casi todas sus historias pueden dar cuenta de la construcción de un proyecto estético coordinado, que intenta hacer un balance de las problemáticas sociales, la autoexploración del individuo y la propia condición de artista. Además de su valor propio, las historias cortas permiten a los lectores reconocer varios elementos que serán profundizados en los relatos mayores, e incluso diálogos que serán reutilizados. Asimismo, son un buen punto de partida para quien recién se está animando a conocer el trabajo de este historietista. Los títulos elegidos pueden ser encontrados en español, en traducciones de fansub.
Bakemono Recchan
Hasta hace poco la rutina de la chica monstruo Recchan se reducía a soportar la incomprensión de sus compañeros. Sin embargo, tras recuperar el espejo de una muchacha de su salón, gana la admiración del resto de los estudiantes y se convierte en una especie de celebridad. La única persona descontenta con la atención que se le prodiga es la presidenta de la clase, quien se muestra escéptica a este cambio general de actitud.
Heroes
Un singular grupo de aventureros ha cumplido su misión de salvar al mundo derrotando a la Oscuridad. Tras varios sacrificios y pérdidas, ahora podrán regresar a sus hogares. Sin embargo, el retorno de los héroes plantea nuevos problemas y la revelación de sus genuinas opiniones acerca de un compañero que ya no tiene a dónde volver quebrará la aparente fraternidad que los mantuvo unidos hasta entonces.
Kinoko Takenoko
Una pareja testifica el desarrollo de un conflicto entre los países del Hongo y el Bamboo. A pesar de su distanciamiento respecto a este, un antiguo senpai del novio logra convencerlo de participar como soldado. Aunque al inicio se muestra reticente a cumplir las órdenes más extremas, la noticia de un ataque a la catedral, frente a la cual su novia se encontraba participando en un mitin antibélico, lo impulsará formar parte del registro de la estupidez humana de su época.
Sekai no Owari to Yoakemae
Este es un volumen recopilatorio de historias autoconclusivas. De entre ellas me gustaría destacar dos: el cuarto relato y el octavo. El primero, «Un día en la melancólica vida de A-ko, la soñadora», trata de una freeter con ilusiones algo snobistas, las cuales le ayudan a distanciarse por momentos de su pesada y triste rutina, pero no a liberarse de ella. El segundo, «Tokio», es una historia semiautobiográfica. En ella, la asistencia del dibujante Haru a una reunión de excompañeros de instituto le ayudará conectar recuerdos de la infancia con su actual labor como mangaka y a tranquilizar dudas acerca de su propia capacidad.
La sinceridad a veces desgarradora de los relatos de Asano lo hace destacar en medio de la proliferación de mangas con argumentos trillados y de fácil consumo. Sin renunciar a la orientación económica del cómic industrial (no hay forma de apartarse de ello), Asano logra convertir el manga en un espacio de reflexión y en un mapa de la época que le tocó vivir.
En 1961, aparece Mangaka Zankoku Monogatari, de Shinji Nagashima, conocido en Japón por contradecir la imagen glamurosa de los historietistas nipones narrando las dificultades que estos debían sufrir en el ámbito profesional. Casi cuarenta años después, en el suplemento especial de Big Comic Spirit “Casual”, se inicia la publicación de Mangaka Chou Zankoku Monogatari (Historias supercrueles y terribles de mangakas), de Nawoki Karasawa, que exagera la premisa del primer trabajo, casi hasta la impiedad. Mientras que en la obra de Nagashima, las dificultades que sufren los dibujantes sirven como un medio para heroizar su vocación, en el segundo se despoja a la representación de cualquier tipo de romanticismo y se convierte a los espacios de trabajo en laberintos de frustración y neurosis.
Las historias de esta serie, cortas y autoconclusivas, aparecieron publicadas por primera vez entre los años 2000 y 2003. En el 2005 se reunieron en un único tomo, agrupadas en cinco segmentos temáticos (“Ambición”, “Aspiraciones”, “Apetito”, “Ardor” y “Angustia”). Todas ellas tratan sobre aspirantes a mangaka que fracasan en alcanzar su meta, creadores que se ven frustrados por una mediocridad inmanente o “triunfadores” que deben lidiar con restricciones editoriales o conflictos familiares causados por el trabajo. Aunque la irreverencia de las historias las torna poco creíbles y, en ocasiones, hasta las trivializa, los relatos tienen el mérito de enfocar el tema desde una perspectiva escéptica sobre las virtudes del manga como arte, la cual se manifiesta en la parodia constante de la naturaleza del oficio y de los procesos de publicación.
De entre todas las historias que conforman la colección quisiera resaltar dos. Una de ellas es “¡Cancelado!” (el vigésimo tercer capítulo), que trata sobre la cancelación de una serie a la mitad de un arco argumental importante. Al final, el autor, frustrado por el derrumbe económico y emocional que le produce la noticia, decide usar su último capítulo para maldecir a los aspirantes a mangaka que lo lean. Los temas del rencor y las maldiciones permiten que en las últimas páginas se imite el estilo de Hideshi Hino (El niño gusano, Criaturamaldita, PanoramaInfernal).
La otra historia es “Señor Ahí-ahí”, el capítulo extra del tomo, que inicia con la misma viñeta con que lo hace el episodio inicial, “Sanson”. En esta suerte de epílogo se narra la experiencia de un dúo de dibujantes que, a diferencia de los protagonistas del primer relato, prefieren mantenerse al margen de la profesionalización hasta la inminente ruptura de su grupo. Lo curioso es que en ambos casos el móvil sea exclusivamente el cumplimiento de fantasías sexuales en la ficción. De esta forma, desde el comienzo hasta la conclusión de la serie, se ridiculiza la idea de vocación artística al atribuir como único móvil de los aspirantes el deseo de dibujar pornografía, que finalmente se frustra por las nuevas leyes de censura que obligan a los protagonistas a desplazarse a otros géneros.
Aunque la mayoría de reseñas de internet recomiendan que esta obra sea evitada por “casuales” y aspirantes a mangakas, no creo que estas restricciones deban acatarse. Con la advertencia de que presenta una alta dosis de humor negro y escatológico (para mayores de dieciocho años), este manga puede ser disfrutado por cualquiera que busque trabajos que estén fuera de lo que occidente considera habitual en las historietas japonesas, temática y estilísticamente.
Tradicionalmente, el atributo de la belleza se vincula a los de la inteligencia y la bondad. Desde el punto de vista psicológico, las personas solemos padecer de un sesgo conocido como Efecto Halo, que consiste en atribuir a personas atractivas cualidades y virtudes que, en realidad, no poseen. En los últimos años, además, la belleza se ha convertido en un bien consumible y en una forma de prestigio, asequible por medio de cirugías plásticas. En una sociedad abrumada por la cultura de consumo y el culto a la belleza como lo es Corea del Sur, no es extraño que aparezcan ficciones a través de las cuales se deslicen relatos de inconformidad, resentimiento y snobismo. Ya sea la representación de una venganza, la crítica trillada a la moral decadente y autodestructiva de jóvenes bellos pero criminalmente superficiales, o un verdadero intento de subversión mediante la deconstrucción de arquetipos ficticios. Este manhwa tiene un poco de cada cosa.
Miss Guillotine es un webcomic creado por los historietistas Gaje (guión) y stego (dibujo), publicado desde el 2015 hasta marzo de este año en Lezhin Comics, actualmente el portal web de manhwa más grande de Corea del Sur. En él se presenta como escenario la ciudad de Peace City, una metropoli de primer mundo cuyo principal problema es la constante invasión de seres misteriosos que intentan acabar con ella. Pese al terrible poder de estos entes, los habitantes de la ciudad han sobrevivido gracias a la recurrente intervención de las chicas mágicas (mahou shojo o magicals girls), cuyas principales misiones son las de derrotar a estas amenazas y servir de modelos de virtud a los ciudadanos corrientes. En su vida privada, sin embargo, estas jóvenes distan mucho de ser modelos a seguir y aprovechan el status que les otorga el ser heroínas para aprovecharse de otros.
Callie es testigo de primera mano de la personalidad hipócrita de estas chicas: todos los días sufre las palizas e insultos propinados por Hailey, el alterego de Iluminity Beauty, la chica mágica más poderosa y admirada en la ciudad. No se atreve a delatarla, por miedo a las amenazas y a que no se le crea, pero su deterioro es evidente. Cierto día la abusadora manda a un grupo de subordinadas a golpearla, pero es rescatada por su hermana, Jullie, lo cual desencadenará la tragedia para ambas.
A partir de entonces, Hailey pasa por una aparente redención y busca un acercamiento amistoso a su antigua víctima. Callie recupera el cariño por las chicas mágicas que comparte el resto de la ciudad. Pero mientras ella mejora, su hermana comienza a llegar tarde a casa y con moretones en el cuerpo. Además, ha ganado aversión hacia las chicas mágicas y le reclama a Callie por su cambio de conducta. Callie intuye la nueva situación, pero no se atreve a hacer nada por miedo a perder su precaria tranquilidad. Hasta que una noche Jullie no llega de la escuela.
Pero su hermana conoce a las culpables…
La vulneración del arquetipo de la magical girl no es una novedad; inicia, como mínimo, con el nuevo milenio y el fanfic Sailor Nothing. No obstante, su popularización reciente se debe al surgimiento de la franquicia MadokaMagica. La cual ahora debe compartir espacio con las de YukiYunnaisaHero y IkuseiKeikaku, además de con el juego de rol TokyoHeroes, el webcomic ShatteredStarlight (y otros) y los mangas de Kentaro Sato (donde el concepto de chica mágica se distorsiona por completo).
Habría que recordar que este tipo de personajes surgió como un producto para consumidores masculinos, en los años sesenta, a solo diez años de la ocupación norteamericana en Japón tras la Segunda Guerra Mundial. Durante esta época era común usar mujeres para promocionar aparatos electrónicos y otros bienes industriales. La idea era otorgar a estos avances una cara amigable con el fin de conciliar al nuevo sistema de producción con el ciudadano, ya que este todavía necesitaba adaptarse a los traumas de la derrota de los valores japoneses tradicionales y de la implantación de un orden centrado en la adquisición de bienes. Las «shojo» (doncella o chica joven) de la publicidad sirvieron como base para el nacimiento de las magical girls, quienes, al igual que sus contrapartes humanas fueron la representación idealizada de lo femenino, con la función principal de reconfortar a los consumidores.
No obstante, el rol de las chicas mágicas iba más allá de ser objetos de deseo. Debido a que la caracterización heroica presentaba varios de los valores que la sociedad japonesa esperaba que los jóvenes asumiesen a medida que iban madurando, como los del autosacrificio y la perseverancia, no era complicado sentirse identificado con ellas. Además, la condición eternamente prepúber de estas chicas servía como un medio para focalizar la fantasía de evasión a las obligaciones reproductivas y laborales impuestas por la sociedad.
Desde esta perspectiva, a pesar de que varias de estas nuevas versiones «oscuras» buscan reconciliar su cinismo con el «niño interior»de sus consumidores al final de la historia (la derrota de Fav en Ikusei Keikaku; el reinicio del universo fictivo por el poder de la divinizada Madoka; etc.), es fácil leer estas series como una expresión disfórica respecto a las expectativas frustradas de la sociedad y el individuo. Mientras que las chicas mágicas originales son característicamente optimistas y en su evolución se muestra una clara confianza a los relatos de progreso (en los que el futuro solo puede ser mejor), las nuevas «heroínas» parecen representar una asunción tardía de la crisis de las grandes creencias. Aunque suelen mostrar también lo perjudicial que resulta el egoísmo absoluto a largo plazo.
Miss Guillotine no tiene un arte sobresaliente. Hay una predominancia de los primeros planos, lo cual indica que el eje principal del relato son los personajes. En lugar de una historia de aventuras o de fantasía, este webcomic es predominantemente un thriller, si bien las escenas de lucha y conjuros aparecen en los momentos adecuados para reinsertarnos en la mitología de las magical girls.
La trama se divide en dos partes. En la primera se narra el desarrollo de la venganza de Callie, quien descubrirá que el origen de la crueldad de las villanas radica en la obsesión por la belleza y el prestigio. (La recurrencia de este aspecto en otros manhwas, como Beauty Game y A World That I Rule, sugiere que es sintomático). En la segunda parte se introducirán nuevos personajes y se cuestionará la idea de la venganza como medio de ejecutar justicia, así como la legitimización de comportamientos e ideas a través de la aceptación social de estas. Aunque de eso tratará una reseña futura.
Ya que la fecha
más indicada tiene poco de haber terminado, me gustaría hablar sobre mangakas
de terror. Por fortuna este es uno de los géneros más fecundos de la historieta
japonesa, el mismo cuenta con los elegantes trazos de Maruo Suehiro, el horror
psicológico de Kazuo Umezu, la crítica metafictiva de Shintaro Kago y el
siniestro extrañamiento de Senno Knife. Todos ellos han publicado obras
importantes de gran alcance a lo largo de sus carreras y cualquiera de estas merece
ser reseñada. No obstante, elegí la siguiente por su peculiaridad dentro del
conjunto de obras de su autor.
Considerado por algunas personas como el representante más significativo del manga de horror vivo, Junji Ito sorprende por la variedad de temas que maneja. Bastaría reseñar brevemente los conceptos de tres de sus series principales para dar una idea de su fecundidad creativa. Gyo, por ejemplo, trata acerca de una aparente invasión de las criaturas marinas a la superficie en un pequeño pueblo costero; Tomie, de la intensa maldad de una hermosa joven, cuya verdadera naturaleza dista mucho de ser humana; y Uzumaki, de una serie de fenómenos en un pueblo, provocados por el despertar de una entidad misteriosa y antigua. Sus historias menores, las autoconclusivas, también están caracterizadas por esa mitología experimental. En ellas, los pobres humanos se ven atormentados por demonios, fantasmas, alienígenas y, no en raras ocasiones, otros hombres y mujeres.
Pese a su considerable desempeño en el horror, Junji Ito no se mueve exclusivamente en este terreno: ha publicado también adaptaciones literarias y manga autobiográfico. Sin embargo, los libros que ha recreado (entre ellos, Frankenstein y Humanodemasiadohumano) no se divorcian por completo de su nicho recurrente. Sí lo hacen, en cambio, sus historias autobiográficas, en las que, a excepción de una en la que relata la influencia que recibió de Umezu, prefiere hablar de su relación con sus seres queridos y los animales.
La historia de Ito Junji’s Cat Diary inicia con la compra de una nueva casa por parte del mangaka. Su novia, a la cual se refiere bajo el seudónimo de A-ko, le recuerda que, para desgracia del autor, poco amante de los gatos, habían acordado traer al minino de la casa de sus padres a vivir con ellos. Para empeorar la situación lo convence de adoptar un segundo gato con el fin de que el primero no se sienta solo. Así, la rutina de Junji lentamente se ve modificada por el deber de adaptarse a la comodidad de sus mascotas. Las cuales, además, ignoran sus desesperados intentos por obtener cariño de ellas.
Traducido como El diario gatuno de Junji Ito, en general, este manga no presenta complejidad alguna; solo relatos autoconclusivos sobre la crianza de gatos, que serán más del gusto de los dueños de estas mascotas. Sin embargo, más allá del argumento resulta interesante observar cómo el estilo de dibujo y las mismas expresiones venosas y exageradas utilizadas para el horror se adaptan al género de la comedia y del slice of life, sin apartarnos del ambiente familiar en el que se insertan. Incluso muestras de inclinación a lo monstruoso, como las transformaciones del gato Yon, terminan conformando gags refrescantes y divertidos. Si consideramos la invención como un redescubrimiento, puede considerarse que su brillantez radica en el recordatorio de la maleabilidad de ciertos procedimientos gráficos y en que la obtención del efecto deseado con estos depende de una correcta contextualización.