Autor: Kenny Nagahama

  • 12 animes con openings instrumentales

    12 animes con openings instrumentales

    En la mayoría de casos, el arte de los openings es una arista complementaria en la experiencia de ver anime. Algunos los saltan, otros escuchan el del episodio inicial y el del final, y unos cuantos se aprenden todos los que han visto. Para este último grupo en especial, viene dedicada una lista de viejos conocidos y olvidados títulos con openings instrumentales.

    Si uno hablara de endings también, la recopilación no encajaría en un breve artículo como este. No obstante, el grupo selecto de animes que abren cada episodio con una canción sin vocales no excede los treinta nombres. Salvo un par de ellos, la mayoría no suele aparecer en los clásicos anime quizzes, por lo que se espera que este listado resulte novedoso para muchos fans.

    Vale aclarar que la elección ha sido totalmente a dedo por quien escribe, más que nada para poder agruparlos en cuatro grupos de tres. No hay ninguna clase de preferencia por un anime u otro, ni se toma en cuenta la valoración que podría dársele a cualquiera de estos. Nunca hay que olvidar que el opening no incide directamente con la trama y los eventos de una serie.

    Los clásicos

    «Tank!», opening de Cowboy Bebop.

    Una lista así no podía empezar sin uno de los animes más icónicos de la historia. Cowboy Bebop, anime original del estudio Sunrise, se estrenó en la temporada de Primavera 1998. La fama de las aventuras en el espacio de Spike Spiegel y compañía, así como el tema interpretado por The Seatbelts, no necesitan mayor introducción.

    «GRAIN», opening de Monster.

    La adaptación del aclamado manga de Naoki Urasawa es otro de los viejos más conocidos de esta compilación. Monster fue llevado a las pantallas por Madhouse en la temporada Primavera 2004, y trata de la compleja historia alrededor del neurocirujano de élite Kenzou Tenma. El opening interpretado por Kuniaki Hishima cae al pelo con la atmósfera de la serie.

    «Free Bird», opening de Haibane Renmei.

    Aunque mucho menos popular que los dos anteriores, Haibane Renmei de Yoshitoshi Abe no deja de ser un anime de culto muy importante. El anime producido por el estudio Radix se emitió en la temporada de Otoño 2002, y cuenta la historia de Rakka, una joven Haibane –seres angelicales que nacen de un capullo. El calmado tema interpretado por Kou Otani refleja el místico y misterioso relato de la vida de Rakka y quienes la rodean en una ciudad cerrada y a cuyos habitantes no se les permite dejar.

    Los 2000s

    «Gun’s&Roses», opening de Baccano.

    Baccano es sin duda otro de los nombres que más suenan en esta lista, al igual que su opening interpretado por Paradise Launch y caracterizado por unas transiciones bien creativas entre los planos. Fue producido por el estudio Brain’s Base y emitido en la temporada de Verano 2007. Una serie muy aclamada por su narrativa poco convencional y cómo conecta eventos y personajes que parecen no tener relación alguna.

    «Main Theme», opening de Ghost Hunt.

    No suena mucho en la actualidad, pero Ghost Hunt tuvo también algo de apogeo en su momento. Producido por J.C.Staff y emitido en la temporada Otoño 2006, trata acerca de la incursión forzada de la joven Mai Taniyama en el mundo paranormal de cazar fantasmas tras romper una cámara fotográfica. El opening interpretado por Masuda Toshio invita de manera tétrica al espectador a una historia con algo de terror y comedia.

    «Paraiso», opening de Michiko to Hatchin.

    Con dirección, filtros y mezcla de colores muy particular, el opening de Michiko to Hatchin –interpretado por SOIL & “PIMP” SESSIONS- completa este grupo. Tiene una vibra occidental y está ambientada en un setting sudamericano, en la cual se desarrolla la historia de Michiko Malandro, una ex convicta, y de Hana Morenos, una niña a la que “secuestra” de una familia adoptiva abusiva. El anime fue producido por Manglobe, y se emitió en la temporada de Otoño 2008.

    Los OVAs

    «Opening», opening de Golden Boy.

    Debió entrar en el apartado de clásicos, pero para mantener uniformidad en el formato el histórico Golden Boy encabeza el grupo de OVAs. Un tema jovial y relajado, interpretado por Joyo Katayanagi, que va muy bien con la historia de un crack pervertido que acabó la universidad –como el mejor de su promoción- sin graduarse que viaja por Japón en su bicicleta, cruzándose con una serie de mujeres atractivas en el camino. Fue producido por APPP y lanzado por primera vez en octubre de 1995.

    «R.O.D no Theme», opening de R.O.D: Read or Die.

    R.O.D: Read or Die es otra serie que ya no suena mucho hoy en día, pero que cuenta con una reputación sólida y un tema con aire de misterio interpretado por Taku Iwasaki. Producido por Studio Deen y lanzado por primera vez en mayo de 2001, su popularidad desencadenó en un anime de TV en Otoño 2003 (R.O.D: The TV). El OVA sigue las aventuras de Yomiko Readman, una agente secreta afanada con los libros que tiene el poder de manipular el papel como un elemento supernatural.

    «optimistically», opening de Kubikiri Cycle: Aoiro Savant to Zaregototsukai.

    Aunque es la adaptación de únicamente el primer volumen de la serie de novelas ligeras Zaregoto, Kubikiri Cycle: Aoiro Savant to Zaregototsukai no falla en entregarle a los fans de Shaft lo que les gusta. La historia se centra en la resolución de un asesinato en una mansión isolada, pero con la “rareza” de lo que se espera del creador de Monogatari. Fue producido por Shaft –quienes más- y lanzado por primera vez en octubre 2016, con otra gran composición de Yuki Kajiura como opening.

    Los olvidados

    «Theme of D4», opening de D4 Princess.

    Este es uno al que le tengo cariño y que me hubiese gustado que se extienda más, pero me ayuda escuchar de vez en cuando el épico tema del gran Kenji Kawai. D4 Princess trata sobre la experiencia de la joven princesa Doris Ruridou en la Academia Teito como una “Panzer”, una persona con habilidades especiales que lucha con una “herramienta”. Fue producido por el estudio Daume, y se emitió en la temporada de Primavera 1999.

    «boomerang boogie», opening de Gad Guard.

    Gad Guard es uno de los clásicos sci-fi producidos por Gonzo, que entró en emisión en la temporada de Primavera 2003. Con el tema interpretado por Pe’z, muestra a los diversos personajes en un futuro en el cual los recursos de la tierra se han agotado y el mundo está dividido en “unidades”. El encuentro entre el protagonista Hajiki Sanada y un GAD, objeto que reconstruye materiales y reacciona a los sentimientos de una vida orgánica, es aquello que pone la historia en marcha.

    «Najica», opening de Najica Dengeki Sakusen.

    Este tema interpretado por el Diligent Circle of Ekoda es mi favorito personal de toda la lista, y muestra todo lo que puedes esperar de Najica Dengeki Sakusen: acción, panty shots y panty shots. Como fiel producción del Studio Fantasia, este anime emitido en Otoño 2001 es la “secuela espiritual” de la serie AIKa. La historia de la perfumera y agente secreta, Najica Hiiragi, junto a su pareja Lila, una “humaritt” -“androide” con habilidades de combate-, es una muy entretenida con mejor desarrollo de personaje del que aparenta.

  • Loveless: Solo un poco de amor

    Loveless: Solo un poco de amor

    Existen tres tipos de series: aquellas tituladas con un nombre significativo, las que llevan un título irónico, y Loveless. Aunque el fan promedio seguramente llega por el yaoi o por las orejas de gato, uno se termina yendo sin entender a qué carajos vino en primer lugar. Tiene, sin embargo, una atractiva pareja que merece más amor del que admiten los fanarts.

    «Michiyuki», ending de Loveless.

    Loveless es un anime de Primavera 2005 que adapta los primeros cuatro volúmenes del manga del mismo nombre. Al margen de que la falta de amor por la serie trasciende los límites del título, esta sí que da mucho para hablar. Un final original que te quema el cerebro –no en el buen sentido-, amnesia, un asesinato sin resolver y batallas con hechizos mágicos en parejas, son solo algunos de los elementos de una lista muy peculiar.

    Ritsuka, un escolar de 12 años, conoce a Soubi, un universitario de 20, mientras busca la verdad detrás de la muerte de su hermano. Este hombre resultó ser el Sentouki (Luchador) del fallecido, e inmediatamente declara que ama al protagonista, quien se convierte así en su Sacrifice (Sacrificio). Y si bien el BL de Ritsuka y Soubi acaparó siempre las portadas, esta nota decidió darle su merecido espacio a la única pareja yuri del anime: Kouya y Yamato.

    Más yaoi, mejor yuri

    Kouya Sakagami (Sentouki) y Yamato Nakano (Sacrifice) son la pareja que se enfrenta a Ritsuka y Soubi entre los episodios 8 y 10. Ambas fueron creadas como parte de los Zero, una serie de humanos artificiales sin receptores de dolor. Vale mencionar que no es necesario saber por qué luchan contra ellos, dado que el anime nunca explica con qué motivos los presuntos antagonistas envían a dos equipos más aparte de ellas a intentar derrotar a Soubi.

    Kouya (izquierda) y Yamato (derecha).

    Ahora, ¿qué de especial tienen estas dos como para dedicarles todo un artículo? Más allá de que una pareja de mujeres resalta en una historia en el que un hombre de 20 años tiene como línea característica decirle “Te amo, Ritsuka” a un niño de 12, el desarrollo de Kouya y Yamato es el que mejor trabaja del anime. Sí, la valla no es para nada alta, pero es de lo más rescatable si uno busca mencionar algo decente de la serie.

    A pesar de que la sola inclusión de temáticas BL resulta como un fuerte atractivo para gran parte de su público, en Loveless es algo relativamente secundario. De hecho, varios momentos homosexuales entre Ritsuka y Soubi se sienten algo aislados y aleatorios, como si quisieran recordarnos de vez en cuando que esto era un yaoi. El anime intenta centrarse en la naturaleza de las distintas relaciones que presenta en medio de un plot que nunca llega a nada.

    Out of context Loveless.

    Un poco de contexto

    En el mundo de Loveless, las personas nacen con orejas de gato y una cola que representa la castidad, y las pierden luego de tener relaciones sexuales. Una vez pactadas por mutuo acuerdo, las batallas toman lugar en un espacio alterno, y consisten en que el Sentouki canta hechizos y lucha siguiendo las órdenes de su Sacrifice. Las parejas están unidas por el “destino”, de manera que ambos tienen una marca física en el cuerpo con su “nombre”.

    En el caso de Kouya y Yamato, ambas tienen su “nombre” escrito en el pecho. Acá entramos un poco a terreno de spoiler, pero el arco centrado en esta pareja se basa en el conflicto que surge a partir de que Yamato tiene “algunos bugs en su estructura genética”. Nagisa Sagan, la creadora de los Zero y quien les da las órdenes, le advierte que la reemplazaría por otro Sacrifice mejorado en caso se convierta en un estorbo para Kouya.

    La marca con el «nombre» de Yamato. En el caso de Ritsuka, el anime nunca llega a mostrar la suya.

    Como se mencionó anteriormente, Loveless busca darle importancia a las relaciones Sacrifice Sentouki, pero no logra convencer. Ni con Ritsuka y Soubi se aprecia un desarrollo importante o cambio tras doce episodios, y a las otras secundarias no se les da tiempo en pantalla muy relevante más allá de sus batallas contra los protagonistas. Sin embargo, Kouya y Yamato sí logran tener un cierre y aportan al tema de la naturaleza de las parejas en las serie.

    Fallas positivas

    Kouya es fría y seria, mientras Yamato es extrovertida y vivaz, pero ambas se quieren mucho. En un inicio, Yamato aparenta tomar a la ligera las advertencias de su creadora, mientras Kouya reacciona intranquila y no soporta el solo hecho de imaginar perder a su amada. En la siguiente escena, se puede apreciar que quien busca mostrar una faceta despreocupada en realidad deja una sensación de resignación ante su destino como un Sacrifice defectuoso.

    Segmento del episodio 9 de Loveless. Muestra la dinámica de la relación entre Kouya y Yamato, y cómo la segunda trata de evitar el tema de ser reemplazada y tener que separarse de su compañera.

    En el episodio 10, Soubi le dice a Ritsuka que Sacrifice y Sentouki no pueden vivir separados. Esta afirmación plantea una serie de incógnitas: ¿Están realmente unidas las parejas por el destino, cuya manifestación física es la marca con su “nombre” en sus cuerpos? ¿La unión entre Sacrifice y Sentouki depende de la aptitud del primero para luchar? La pareja Zero femenina es la única que logra, finalmente, darle la contra al sistema.

    Debido a los “bugs”, el “nombre” de Yamato comienza a desaparecer, y ella sufre en secreto ante la implicación de que no podrá ser más el Sacrifice de Kouya. Las breves escenas entre las dos dejan en claro que su vínculo va más allá de haber sido creadas para luchar juntas. En su derrota ante Ritsuka y Soubi, Kouya acepta ceder la batalla por el bien de una debilitada Yamato, a pesar de que ese acto era el equivalente simbólico a la muerte para un Sentouki.

    Lo mejor para antes del final

    Aunque tuvieron que luchar y perder para volver a empezar de cero –literalmente-, la revelación de que el “nombre” de Yamato se borró no hizo que tengan que separarse. El “destino” dictaba que un Sacrifice que no puede luchar no es de utilidad para su Sentouki, pero ambas querían y valoraban mucho más la una a la otra antes que a sí mismas. El desenlace de su arco en el episodio 10 logra representar muy bien el “renacimiento” de la pareja.

    Lo mejor en doce episodios de «Te amo, Ritsuka».

    En la escena anterior, resulta muy significativo el hecho que es la primera vez que Yamato llora y muestra debilidad ante Kouya. Ambas se sinceran en que morirían antes que tener que separarse, pero no deciden tomar el camino trágico. Kouya elige el amor sincero y construido hacia su pareja por encima de las ataduras y el destino impuesto por su creadora, y toma la fuerte decisión de anunciarle a Nagisa que Zero ha muerto.

    Hay un importante cambio desde un punto A (escena del episodio 9) a un punto B (escena del episodio 10) en la relación entre las dos chicas. Aunque sí fue el “destino” el que las juntó, aquello que las hizo inseparables no terminó siendo una marca física ni una dependencia para ser competentes en batalla. Mientras Ritsuka sigue sin entender qué pasa con Soubi luego de doce capítulos, Kouya y Yamato dejaron en apenas tres un bonito mensaje: siempre puedes encontrar algo de amor hasta en el anime que más carece del tuyo.

    Además de descubrir el ending de Kaori Hikita, de algo sirvió haberle dado una oportunidad a Loveless. Sólido 4/10.

  • Majo no Tabitabi: Cinismo mágico

    Majo no Tabitabi: Cinismo mágico

    ¿Quién es esta hermosa chica que lleva un broche que señaliza su status de bruja, cuyo pálido cabello aletea…? Sí, eres tú. Siempre será Elaina, el centro y origen de su propio universo ficticio. Narcisista, cínica y ambiciosa, pero nunca menos grandiosa. Majo no Tabitabi es una obra no apta para aquellos que esperaban vivir un viaje inspirador y conocer personas llenas de bondad.

    «Literature», opening de Majo no Tabitabi.

    Hay muchas aristas que podrían dar pie a escribir diversos artículos sobre el que fue uno de los títulos más populares de Otoño 2020. Con una premisa simple y relativamente episódica, Majo no Tabitabi trata sobre el largo viaje de Elaina, una chica prodigio que se graduó como bruja a los 14 años. Sus aventuras van desde reencontrarse con su maestra y ayudar a sus alumnos, hasta visitar un hogar con indicios morbosos de abuso infantil, por ejemplo.

    Aquello que me motivó a escribir esta nota fue una reseña negativa sobre el anime que leí en internet, la cual estaba fundada principalmente en que toda la historia y sus elementos son cínicos. Hay muchas cosas que se le podrían criticar a la serie, pero aquí eligieron bajarle el dedo porque “si quiero recordar que el mundo apesta, mejor veo las noticias”. Considero que esta clase de enfoque no debería ser relevante al puntuar (objetivamente) una serie.

    Humor pálido

    Hablando exclusivamente del anime, para mí Majo no Tabitabi califica como un slice of life debido a su carácter episódico, y a que Elaina experimenta algo de las vidas diarias de las personas que conoce en su aventura. A mí no me molestó que su personaje casi no haya sido desarrollado a lo largo del anime, pero esta sí podría ser una crítica válida. No hay mayor motivación en ella más allá de ganar dinero, comer, llevar una buena vida y ser elogiada.

    Elaina reaccionando ante a una bolsa llena de dinero.

    Es entendible, en ese caso, que el espectador opte por determinar qué tanto se puede relacionar con la personalidad de Elaina, o si es que le cae bien o no. Y bueno, también es comprensible que no cualquiera aprecie a una persona narcisista con monólogos arrogantes y que ama que le inflen el ego. Sin embargo, más allá del tema de sus motivaciones y su desarrollo, el personaje de Elaina es coherente, funcional y pertinente con el universo ficticio que plantea la historia.

    Como bien lo describe la crítica, se trata de un viaje a través de un mundo nihilista y morboso cuya fuerza motora es un protagonista narcisista. Pero este no es planteado exageradamente, ni se acerca a ponerse modo Akame ga Kill! aún en su episodio más violento. Mi punto es el siguiente: ¿Qué tiene de malo con que el autor opte por que su mundo ficcional juegue cómicamente con el morbo? ¿Por qué estaría mal que la mayoría de personajes tengan siempre algo de maldad?

    Pesimismo del bueno

    Uno de los episodios que más me gustó fue el 6, y creo que ejemplifica muy bien el sentir del universo de Majo no Tabitabi. Elaina llega a una ciudad en la que las personas no pueden decir mentiras, y observa a sus alrededores que todo anda muy silencioso. Los guardias lo introducen como un territorio en el que no hay mentirosos, y se ríen cínicamente al decirle “¡bienvenida a este país maldito!».

    Segmento del episodio 6 de Majo no Tabitabi. Para observar las expresiones, la indiferencia y el disfrute de los pobladores ante la pelea. Las respuestas de Elaina son también muy propias de ella.

    A Elaina parece no importarle mucho –para variar- las circunstancias ni el comportamiento de la gente, más allá del factor curiosidad que la llevó a entrar al país porque sí. Como se puede apreciar en el anterior segmento del episodio, el poblador da a entender que las personas simplemente no pueden evitar mentir. Que, por naturaleza, el hablar siempre con la verdad desencadenará en peleas.

    No obstante, esto es presentado como un asunto trivial e incluso con un tono burlesco. Majo no Tabitabi no pretende ser un ejemplo de valores o moral, ni busca satisfacer a la audiencia con una enseñanza o reflexión detrás del cinismo que presenta regularmente en cada episodio. Más que no tomarse en serio a sí mismo, la serie parece ser fiel a la actitud de la propia Elaina respecto a sus alrededores: nihilista, adoptar un rol más de espectador, de evitar involucrarse en problemas ajenos en la medida de lo posible.

    La plata mueve al mundo, y tanto Elaina como su cliente Estelle lo saben muy bien.

    Cada mundo en lo suyo

    Algunas personas compararon a la serie con Kino no Tabi: The Beautiful World, y el autor de la reseña hizo hincapié en el “compás moral” del protagonista de aquel anime. Indica que este sí ayudaba a las personas que lo necesitaban, y que sí era empático con ellas. Elaina, por otro lado, solo lo hacía si ella se beneficiaba de alguna manera, por lo que sus motivos son –citando textualmente- “menos relacionables y admirables”. Pues, ¿bien por él?

    Las reflexiones “filosóficas” de Elaina al final de cada aventura reflejan claramente su estilo de vida y forma de ver las cosas, por lo que podrían tranquilamente no gustar o resultar cuestionables para alguien que no le cuadra su personalidad. Sin embargo, eso, por sí solo, no da para calificarlo de “bueno o malo” en función a si estás de acuerdo o no con ella. Uno no debería pretender que las obras de ficción coincidan con sus propias visiones, ideas, creencias, etc.

    Es grandiosa, pero Elaina es un personaje ficticio. El universo del anime es ficción.

    Que el cinismo y morbo de Majo no Tabitabi te cause repulsión, te de risa o te entretenga es una cuestión personal de cada espectador. La ficción no tiene por qué equipararse con cómo funciona el mundo real. Lo importante es que cada universo ficcional sea coherente y consecuente con las reglas que él mismo establece. Una temática, por si sola, no es ni buena ni mala. Aquello que determina esto último es la implementación y ejecución de la misma.

    El veredicto

    En cuanto a mi valoración personal, Majo no Tabitabi me pareció un buen anime que bordea entre un 7 o 7.5/10. El arte, la animación y el uso del sonido son impecables. Estos contribuyen a establecer ese estilo de comicidad mórbida, que de alguna forma trivializa situaciones moralmente cuestionables y marca la indiferencia y el egoísmo de muchos personajes. Un par de episodios me aburrieron un poco, pero la mayoría me resultaron entretenidos.

    Saya y Elaina.

    A mí sí me gusto Elaina, pues me encanta su diseño y el hecho que no tenga reparos en mostrarse como realmente es. Me refrescó que no sea una protagonista idealista, que busque hacer el bien por bondad y porque es lo “correcto” ser bueno con los demás. Ella tampoco es una mala persona, y en particular lo que más disfruté fueron sus interacciones con Saya, quien está obsesionada con su existencia.

    Como mencione anteriormente, hay varias cosas que podría uno criticarle al anime. Sin embargo, no considero que la elección del autor de crear un mundo pesimista y deprimente, envuelto con una premisa aparentemente inspiradora y mágica, sea una de ellas. ¿O acaso reclamamos el por qué en un cute girls doing cute things todos los personajes son un pan de dios, libres de cualquier clase de cuestionamiento moral o actitud repudiable?

    Le duela a quien le duela, Elaina tiene con qué jactarse de ser hermosa. (あずーる – https://www.pixiv.net/en/users/5838770/illustrations)
  • Kuttsukiboshi: El yuri artesanal

    Kuttsukiboshi: El yuri artesanal

    Tras más de diez años de perseverancia e imaginación, Naoya Ishikawa logró materializar uno de sus sueños en agosto de 2010. Se trata de una historia que va más allá de un guion con poco brillo o de un proyecto no muy bien dotado técnicamente. Esto es Kuttsukiboshi, el “epítome” del anime yuri independiente de Ishikawa Pro.

    [Spoilers] «Watashi no 71%», ending 2 de Kuttsukiboshi.

    Como saben muy bien los fans, el yuri es un género en el que no sobran nombres. Los pocos que existen son adaptaciones, y la mayoría nunca ha pintado en lo mainstream. Kuttsukiboshi es un OVA de dos episodios (uno de 20 y el otro de 24 minutos) producido independientemente por Naoya Ishikawa, un hombre cuya pasión por el medio lo llevó a crear animes a través de sus propios medios.

    La historia de Aaya Saitou y de Kiiko Kawakami logró cultivar un fandom pequeño –pero muy fiel-, y es el único de los proyectos de Ishikawa que es al menos identificado por la mayoría de simpatizantes del yuri. Se trata de una obra que está lejos de ser una creación maestra, y de hecho no se encuentra muy bien pulida en ningún aspecto. No obstante, tiene el mérito de, con todas sus limitaciones, haberse hecho un espacio en el corazón de muchos.

    Lo que le gusta y no a la gente

    Kuttsukiboshi –para ponerlo en términos coloquiales- se mama en muchos sentidos. Se trata de la relación entre Aaya y Kiiko, pero es un relato accidentado que mezcla elementos sobrenaturales explicados a la ligera, plot twists muy cuestionables y conductas que hacen dudar del sentido común de los personajes. A pesar de ello, logra resultar entretenido y tener un carisma muy particular que nos lleva a recordarlo hasta la fecha.

    Kiiko (sentada) y Aaya (echada) comiendo helados.

    Aparentemente tras el shock derivado por un accidente de tránsito, Kiiko obtuvo poderes psíquicos un año antes de los eventos del OVA. Este es el secreto que ella comparte con Aaya, su compañera de clase y el amor de su vida. Y sí, bastaron apenas los dos primeros minutos de la serie para que la propia Kiiko deje en claro que el viento existe solamente para hacer suspirar su cabello gris.

    Esto último hace sonar como si estuviésemos frente a un lindo romance de dos colegialas con un toque fantasioso, pero Kuttuskiboshi decidió matar las expectativas de manera cruel. Sin caer en spoilers, el primer episodio acaba con uno de los twists más infames e inexplicables en la historia del yuri. Uno como fan del género desearía mandarlo al olvido, pero al menos el final de la serie hace el trabajo de literalmente hacer como si nunca hubiese sucedido.

    Yuri para los que la conocen

    ¿Por qué, entonces, podría uno guardarle cariño a semejante caos de relato? “Me gustaban los personajes femeninos, y quería yo mismo convertirme en uno”. Así explicó Ishikawa en una entrevista el origen de su fuerte interés en el yuri, el cual se vio concretado cuando descubrió Koutetsu Tenshi Kurumi 2, secuela del popular harem de Otoño 1999. Como un fan más, él supo incluir también en su creación favorita aquello que quiere la gente.

    Kiiko lo logró en menos de un capítulo.

    ¿Te hartaste de esperar trece episodios de Sasameki Koto por un beso? Pues seguramente el buen Naoya también, y por eso no se tomó más de seis minutos y medio en dibujar y animar a Aaya y Kiiko bajo un árbol haciendo lo suyo. Kuttsukiboshi juega con escenas que bordean el terreno R+18, y en el segundo OVA las cosas se ponen más turbias, pero finalmente los momentos felices entre ambas terminan imponiéndose.

    La popularidad de la serie, además del amor de su autor hacia ella, lo llevó a que publique una serie de dōjinshis oficiales hasta varios años después. Son side stories breves de Aaya y Kiiko posteriores al final del anime. El componente oscuro es dejado de lado a favor de escenas H moderadas, y todo fan termina satisfecho con ver que sus dos personajes favoritas lograron seguir felices y juntas para siempre.

    Página 14 del dōjinshi oficial Kuttsukiboshi -Sekai ni Houkago-.

    Puntos extra

    Un detalle muy llamativo es que dentro del cast se encuentra la popular Asami Imai, cantante y seiyū que hace la voz de Kiiko. Su rol más conocido es probablemente el de Kurisu Makise en Steins;Gate, y entre sus singles en animes están Asayake no Starmine (ending 2 de Plastic Memories) y Hoshikuzu no Ring (opening de Corpse Party: Tortured Souls). Ishikawa mencionó que el proceso de grabar voces era nuevo para él, y resulta muy curioso que haya podido contar con semejante nombre para esta producción.

    [Spoilers] «Hatsukoi Kasoku Kūkan», ending 1 de Kuttsukiboshi, por Asami Imai. Lamentablemente coincide con la peor parte del anime.

    Por otro lado, es difícil no sentir algo de admiración por cómo logró hacer realidad las ideas que apuntó por muchos años antes de dormir. Él ni siquiera pudo dibujar a Aaya y a Kiiko en aquellos tiempos porque sentía que sus habilidades de dibujo eran malas. Trabajo duro, pulió sus capacidades, y terminó animando por su cuenta un anime de dos episodios. El cariño de los fans hacia su obra permitió que ellas dos sigan amándose eternamente en los mangas.

    Ishikawa Naoya es uno de muchos creadores independientes, pero lamentablemente es un nombre que pasa desapercibido en la industria. Su historia, con otros de sus proyectos como Docchi mo Maid, merece al menos un artículo aparte. El suyo es un ejemplo de alguien que no destaca precisamente por ser un genio o por gozar de un talento innato: el amor de Naoya por el anime lo llevó a convertirse en creador, para así poder volver a encontrarse con los personajes que tanto quería.

    «Una persona es feliz cuando logra su felicidad» – César Acuña.
  • Colorful: El Lain del fanservice

    Colorful: El Lain del fanservice

    Aunque en estos tiempos esté visto como “políticamente incorrecto”, el morbo de un vistazo perverso de un hombre hacia una mujer siempre ha existido. ¿Cómo sería recibido en pleno 2021 Colorful, un anime que literalmente trata acerca de hombres mirando mujeres? ¿Cambiaría en algo si dijera que fue dirigido por Ryūtarō Nakamura, director de Serial Experiments Lain?

    Colorful es un anime poco recordado que estuvo en emisión en la temporada de Verano 1999. Con 16 episodios de aproximadamente seis minutos y medio cada uno, resulta aún más difícil de encontrar por llamarse igual que la aclamada película de Keiichi Hara. Tiene una serie de opiniones mixtas, especialmente alrededor de qué tan graciosa resulta en realidad la sátira o de cómo presuntamente celebra el voyerismo.

    «Boku no Taion wa 37.5C», opening de Colorful.

    Siguiendo la misma línea de Lain, Colorful tiene aún más la pinta de anime low budget, pero esto tampoco representa un factor contraproducente para la propuesta de Nakamura. Quizá hoy en día resultaría asqueroso o muy bajo para quienes están acostumbrados a visuals del nivel de Kyoto Animation o ufotable, o en general para los fans de algo más ‘pulcro’. Sin embargo, y al margen de si gusta o no la temática de los mirones, es sin duda un producto audiovisual muy curioso que vale la pena revisar.

    Secuencias surrealistas

    Considero que, superficialmente, uno podría describir a Colorful como un anime dotado de expresionismo con algo de surrealismo integrado en él. Que esto no suene a que pretende ser algo serio o profundo, porque realmente no lo es. Lo llamativo de la serie es que logra hacer funcionar una premisa básica, ordinaria y ridícula con una presentación y dirección bizarra.

    Crossover anime x Word Art 1998(?)

    Mientras en Lain tenías a la protagonista viendo como le emanaba vapor(?) de la yema de sus dedos, en Colorful te presentan a una escolar gigante saliendo del mar. El primer caso se trata más quizá de un simbolismo respecto a la distorsión de la barrera entre el mundo “real” y el de la Wired, mientras en el otro es un hecho inverosímil e inexplicable, cuya naturaleza insólita se ve relegada a un segundo plano ante la perversión del hombre. Por ello, no son exactamente paralelos, pero sí ejemplos que contribuyen a plasmar una deformación subjetiva de la realidad.

    Algo más propio de Colorful son las breves secuencias que colocan entre cada skit del episodio. Imágenes no animadas, planos aparentemente aleatorios, repetición de elementos, colorizaciones variadas, son montadas de distintas maneras, y son estas combinaciones las que rememoran aquella vibra de las escenas nocturnas de Serial Experiments Lain. No parecen tener un significado más allá de ser una muestra de la creatividad y el estilo del director, pero no las hace menos interesantes de ver.

    Secuencia de transición del episodio 12 de Colorful.

    Sonido, ambientación y particularidades

    Algo muy reconocible en las obras de Ryūtarō Nakamura es su utilización del sonido, y en este campo también es posible hacer algunas comparaciones llamativas. Hay una escena en el episodio 1 de Lain en el cual ella se sube a un tren para ir a la escuela, y se queja del ruido de la gente. Además del ruido ambiental, está presente un efecto de sonido que genera tensión. No hay música de fondo.

    Escena del tren del episodio 1 de Serial Experiments Lain.

    El contexto y lo que busca transmitir la escena es totalmente distinto, pero resulta gracioso comprarla con una escena de tren en el episodio 13 de Colorful. Tampoco hay música que acompañe el momento, y todo es el ambiental y las voces. Hasta que llega también el uso de esta especie de efecto de tensión, pero con un nivel de seriedad sustancialmente opuesto. Es muy curioso el intentar encontrar las similitudes.

    Escena del tren del episodio 13 de Colorful.

    Por otro lado, un detalle llamativo de Colorful es cómo se diferencia de algún ecchi genérico más moderno en cuanto a la presentación de las mujeres. Más allá del surrealismo mencionado anteriormente, en este anime no hay caídas ni accidentes de protagonista de harem, ni waifus sexualizadas gritándole “¡pervertido!” a alguien mientras se cubren avergonzadas. Se logra una mezcla extraña de situaciones mundanas con una serie de componentes absurdos.

    ¿La recomendación?

    Si bien Colorful es sin duda un anime original e interesante –especialmente- desde una mirada audiovisual, no es el título más fácil para recomendar al espectador casual. Está lejos de ser perfecto, y podría pasar incluso más como algo experimental o una creación divertida para su director. Más allá de las secuencias surrealistas, la animación y el arte pueden alejar tranquilamente a la mayoría de espectadores.

    Habría que sumarle también que hoy la temática no esté bien vista por todos, a pesar de se trata un dibujo animado ficticio. Como sucede siempre con el género comedia, puede que el humor del anime tampoco guste a todo el mundo. No obstante, no creo que estaría mal darle una oportunidad si uno busca algo raro o distinto, y la corta duración de los episodios lo hace más fácil de ver.

    Ya hablando a gusto personal, a mí me llamó la atención el carácter experimental y la premisa ridícula del anime. Me gustaron más en particular los episodios 12 (la waifu gigante que sale del mar), el 13 (la visita del amigo de Steve) y el 15 (un dilema entre las mujeres 2D vs las 3D). Así ratifico que es una pieza audiovisual que vale la pena, que también constituye otra faceta más colorida del reconocido Ryūtarō Nakamura, que en paz descanse.

    Low budget Lain vibes.
  • I like your face: La esencia del yuri

    I like your face: La esencia del yuri

    La ‘magia’ del yuri, al igual que el propio género, es complicada de poner en papel. Su naturaleza es ambigua, y las características de su audiencia son muy variadas. No obstante, entre los cientos de one shots que he podido leer, hay uno en particular que me ilustró mejor que cualquier definición académica: I like your face, una obra que plasma el purismo del yuri en su sutil expresión.

    Creado por Hanimi y publicado en la revista Comic Yuri Hime de Octubre 2018, I like your face trata de Suzuno y Kanami, dos amigas de colegio que se encuentran regresando en tren. El primer diálogo es justamente un title drop de Suzuno hacia Kanami, quien le confiesa espontáneamente que le gusta su cara. Aunque esto normalmente implicaría que hay sentimientos románticos de la primera hacia la segunda, el final se encarga de subvertir las expectativas.

    Página 1 de I like your face. Kanami (arriba) y Suzuno (abajo).

    ¿Qué tiene de especial este one shot en específico? Yendo a un terreno más subjetivo –y de gusto personal-, destaco el uso de las expresiones faciales para comunicar sin necesidad de emplear diálogos. La mezcla entre inocencia, lo platónico y la verosimilitud que transmite la interacción entre ambas chicas deja al lector con la sensación de haber leído algo wholesome, pero no del tipo de Gochuumon wa Usagi Desu ka? o de Sakura Trick.

    Una definición del yuri

    Precisar una definición del género es justamente uno de las cuestiones más discutidas en el campo académico. Todas las definiciones coinciden en que el núcleo de los textos considerados yuri son las relaciones entre mujeres, pero de ahí las posturas son diversas. Hay una propuesta por la académica Verena Masser que resulta muy interesante, pues habla del yuri en términos de intimidad.

    Es partir de lo anterior que utiliza la expresión “intimidad del mismo sexo entre mujeres” para describir al género. Esto busca principalmente evitar hablar de “identidades sexuales”, dado que términos como “lesbiana” y “homosexual” hacen referencia a categorías de identidad que nunca son meramente descriptivas. Se argumenta, en ese sentido, que no son descripciones neutrales ni estables a lo largo del tiempo.

    Página 20 del capítulo 21 de la edición impresa de Seven Seas Entertainment del manga Girl Friends (2006) de Milk Morinaga. Esta es la única vez que se emplea la palabra “gay” a lo largo de toda la narrativa. El personaje de Mariko no sabe si identificarse o no como “gay”, pero la cuestión es tratada a la ligera/con una connotación cómica, y no se vuelve a tocar.

    Para poner lo anterior en cristiano, lo principal es entender que no es lo más preciso referirse al yuri como “animes y mangas de lesbianas”. La obra de Nobuko Yoshiya –considerada la madre de las narrativas shōjo– utiliza y subvierte los parámetros sexológicos, de manera que ofrece diferentes posibilidades para entender el amor entre mujeres y chicas. Vale destacar que estas historias fueron las que pusieron la primera piedra para los cánones del género.

    La esencia de lo ambiguo

    Siguiendo esa misma línea, resulta complicado definir la naturaleza de las relaciones en los textos yuri con términos como “amor”, “amistad” o “romance”. Estos terminan siendo muy limitados para el amplio espectro de posibilidades que podemos encontrar. No quiere decir que estos nunca estén presentes, pero en la mayoría de casos no basta con una palabra para hacer una descripción consistente.

    Volviendo a I like your face, Kanami sí menciona que existe una amistad entre ella y Suzuno. Sin embargo, no alcanzaría con firmar en piedra que su relación es únicamente que son amigas de la misma escuela. El hecho que Suzuno le insista inocentemente –porque evidentemente no es un tease– que le gusta su cara, y que esto desencadene en una conversación cómoda y de importante cercanía, deja en claro que hay algo más ahí.

    Es una cuestión seria.

    No obstante, es justamente aquella ambigüedad la que captura la esencia más pura del yuri. ¿A Suzuno le gusta Kanami? ¿Se trata de una especie de amor o admiración platónica? ¿Será que realmente solo quería decirle que le gusta su cara? Se sabe por el final que Kanami pone aquella fachada seria y calmada, pero que en realidad quiere que Suzuno este enamorada de ella. Y, a pesar de ello, nunca se menciona textualmente qué clase de sentimiento alberga Kanami hacia su amiga.

    Es interesante también la diferencia en cómo ambas acomodan sus piernas. Subtexto(?)

    Más allá de la fórmula

    Es interesante también cómo I like your face ilustra de cierto modo cómo han evolucionado las narrativas yuri en los últimos tiempos. Ya no es únicamente el encuentro entre chica A y chica B, tras el cual una de las dos se interesa en la otra. Kanami rememora cómo se conocieron, y a pesar de lo significativo que resulta este evento, ella misma lo pasa a segundo plano con un “bueno, es todo del pasado”. La conversación es en función a la trivialidad del hecho que a Suzuno le gusta su cara, tanto hasta el punto que Kanami pensó que le tenía miedo porque no la miraba a los ojos.

    No se discute en ningún momento cómo se identifica cada personaje, ni estos hablan directamente del estado de su relación. La situación luego de que Kanami le dice a Suzuno que puede mirarla si desea connota muchas posibilidades. La ‘magia’ de esta corta historia está en tratar de leer las expresiones faciales y lo que puede haber detrás de un dialogo cotidiano, pero son –en mi opinión- las páginas sin texto aquellas que brillan más.

    Es también una posibilidad argumentar que este one shot es mucho más simple de lo que se ha hecho parecer en este texto, y es perfectamente válido. Pero considero que es justamente la mística que transmite esta simpleza la que da para hacerle una apreciación a un manga que es desconocido incluso para el lector promedio del género. En cualquier caso, tómese como una invitación a purificar su día en apenas 16 páginas.

    Maser, V. (2015). Beautiful and Innocent Female Same-Sex Intimacy in the Japanese Yuri Genre.

    Suzuki, M. (2006). Writing Same-Sex Love: Sexology and Literary Representation in Yoshiya Nobuko’s Early Fiction. The Journal of Asian Studies; Ann Arbor Tomo 65, N.º 3,  pp. 575-599.

  • Jikuu Tenshou Nazca: ¿Perú en anime?

    Jikuu Tenshou Nazca: ¿Perú en anime?

    Entre las “joyas” perdidas de los 90s se encuentra un anime muy particular, además de curioso para cualquier espectador -y en especial- peruano. Su “fama” en la cultura popular se debió a que aportó un par de fotogramas en el opening del sitcom Malcolm in the Middle, pero Jikuu Tenshou Nazca es mucho más que solo eso. Una obra tan bizarra como la idea de que en Perú usamos llamas como taxis, que goza del mismo nivel de credibilidad de aquella falsa concepción extranjera.

    «Ai no Fuuga», opening de Jikuu Tenshou Nazca.

    Nazca trata, en resumen, de Kyoji Miura, un estudiante de Kendo que descubre ser la reencarnación del guerrero inca Bilka, discípulo de Atahualpa. Su maestro, Tate Mazanari, resultó ser también un luchador incaico llamado Yawaru, pero este es fiel a Huáscar y también un rival que enfrentó en el pasado. Tate buscará otras almas reencarnadas, y pretende despertar el ‘Irya Tesse’ –el llamado poder de la tierra- para destruir el mundo. Kyoji y Yuka Kiritake, prometida de su ahora enemigo y reencarnación de la sacerdotisa Aquira, deberán detener aquella ambición.

    Como buen anime de fantasía que es, no faltó agregar a la mezcla algo de magia y movimientos dimensionales –como dice el título en inglés, Dimension Movement of Nazca-, además de peleas ‘incaicas’ con poderes y espadas. Más allá de la trama y sus personajes –que merecen un texto aparte-, resulta interesante hacer un repaso de los “signos peruanos” presentes en la serie. ¿Qué tan preciso es afirmar que Nazca es un anime de Perú? Si nos guiamos solo de nombres y del uso de “El Cóndor Pasa” como ending, podríamos llevarnos una idea más equivocada que los propios creadores de Nazca.

    «Condor wa Tonde Iku», ending de Jikuu Tenshou Nazca.

    Lugares y espacios

    Perú es descrito textualmente como un país “3.5 veces más grande que Japón” y ubicado en Sudamérica, aunque visualmente solo es mostrado mediante las locaciones de Machu Picchu y el Tahuantinsuyo (el lugar aún existe). Kyoji y Yuka viajan a nuestro país en el episodio 2, y se les puede ver caminando en una Machu Picchu deshabitada. Esta es representada como “la antigua ciudad inca ubicada a 2400 m.s.n.m.”, dibujada en base a la realidad: grande, verde, con presencia de andes y estructuras de piedra. Los conquistadores no pudieron encontrarla, y se mantiene intacta.

    Sobre el propio Tahuantinsuyo, este es representado como una tierra sagrada: árida y montañosa en el presente, solo habitada por lo que parecen ser cóndores. Kyoji y Yuka son transportados mágicamente del Santuario Histórico Peruano a este lugar en el episodio 3. Se dice que los incas “crearon un gran imperio dentro de un corto periodo de tiempo, y que para los inicios del siglo XV habían conquistado las tierras al norte de Ecuador y al sur de Argentina”. ¿Parece que hay incertidumbre respecto a los límites de lo que fue el imperio incaico?

    Es curioso que, aparentemente, en la actualidad se puede llegar caminando de la tierra árida del Tahuantinsuyo hasta el Lago Titicaca como lo hicieron Kyoji y Yuka. Este es representado como una especie de pantano aislado y rodeado de montañas, y descrito como el “lago donde el dios Sol envío a los que serían los incas”. Yuka se lanza al fondo, y así recuerda que ella fue la sacerdotisa Aquira en su vida pasada, sobre el ‘Irya Tesse’ y de la guerra entre Huáscar y Atahualpa.

    “Yo, Orehon, nací en el seno de la familia del alto sacerdote del palacio del Cusco”. Esa es la única referencia que tenemos a la ciudad que aparece en los flashbacks, presuntamente la capital del imperio incaico. Es curioso que las calles se ven similares a las de una Europa medieval, y destaca ¡una catedral! en el medio de todo. Como datos adicionales, se puede apreciar al ejército de Atahualpa movilizándose en caballos para invadir Quito, y también a Huáscar en un templo de piedra sentado en un trono entre un par de antorchas.

    Las personas

    La vestimenta y apariencia de las reencarnaciones del Tahuantinsuyo también resultan muy curiosas. Se puede ver que la gente de la ciudad es en su mayoría de tez clara. Lo más destacable es quizá el hecho que los guerreros inca luchan con espadas, con excepción de sacerdotes que utilizan poderes mágicos. Visten ropa colorida y pegada al cuerpo con plumas, muñequeras de oro y otros adornos plateados. Aquira lleva un vestido blanco con adornos de oro, brazos descubiertos, velo voluminoso, y Orehon una túnica que le tapa el rostro, adornos de oro y metales preciosos. En cuanto a Atahualpa y a Huáscar, es mejor verlos uno mismo en la galería.

    «Elementos» culturales

    Como siendo “fiel” al título, las líneas de Nazca están en todas a lo largo del anime. La más predominante es la del cóndor, que figura hasta en el opening. Los geoglifos están en el Tahuantinsuyo y en Asuka (Japón), a partir de una “hipótesis que dice que los antiguos peruanos y japoneses eran originalmente una misma raza y cultura”. En el episodio 8, Shiogami –el del opening de Malcolm- utiliza el dibujo de la araña como una especie gran círculo mágico. ¿La explicación? “Los sacerdotes incas estudiaron las leyes del universo, y aprendieron a controlar su poder a través de estos símbolos”.

    Es gracioso cómo Shiogami afirma también que cada geoglifo corresponde a un planeta distinto, y que la araña es protegida por la luna. Hay otros “elementos” peruanos que aparecen, pero tienen menos relevancia que las líneas de Nazca. El Tumi es representado como un cuchillo usado en los rituales sagrados inca, y parece también estar cargado de un poder mágico para viajar a otra dimensión. Finalmente, el Intihuatana es quizá el símbolo más “ordinario”, solo descrito como “significa nacido del sol”. Eso, y los cóndores que aparecen volando épicamente cuando Kyoji se transforma.

    Es complicado encontrar Jikuu Tenshou Nazca en buena calidad, y por diversas razones es considerado obscuro entre los animes retro. No obstante, como peruano de bien no está de más darle una oportunidad a esta pieza de ficción tan particular. Elegí responder a la pregunta del título con que esta serie construye su propio mito sobre el Perú, o quizá su investigación simplemente no pudo siquiera llegar al hecho que Nazca es una cultura pre inca. En cualquier caso, puedo decir que vale la pena ver a japoneses en 2d haciendo jutsus sobre la figura del cóndor.

    Kuchiyose no Jutsu(?)
  • Assault Lily: Bouquet: un “homenaje” a Maria-sama

    Assault Lily: Bouquet: un “homenaje” a Maria-sama

    Allá por Otoño 2020, los fans de los “primarily female cast” estuvieron muy a la expectativa de lo que podía llegar a ser Assault Lily: Bouquet, un anime de Shaft que mostró en sus PVs a waifus luchando contra lo que parecían ser enemigos de la línea de los “Alone” de Vividred Operation, por mencionar un ejemplo. Tras ver el primer episodio, leí mucho en los comentarios que “se notaban los Madoka y Symphogear vibes”, e incluso vi algunas menciones a Yuuki Yuuna. Pero, ¿y Maria-sama? Quedé algo apenado.

    «pastel pure», opening de Maria-sama ga miteru (2004)

    Aunque algunos destacaron los “yuri vibes”, la premisa de estudiantes femeninas con armas fantasiosas parece evocar en el público antes que nada la imagen de un anime de chicas mágicas. Sin embargo, y al margen de la importancia de las peleas, el setting de la historia está claramente inspirado en –o en parte, tomado de- la serie Maria-sama ga miteru de Oyumi Konno, obra posicionada discursivamente como el epítome del yuri. Esta sigue la vida de varias mujeres que asisten a la escuela católica y femenina de clase alta Lillian, la cual funciona en base a un sistema de soeurs (hermanas).

    Por su parte, Assault Lily: Bouquet trata de cómo unas chicas adolescentes denominadas “Lilies” usan su energía corporal -“Magie”- para darle poder a sus “CHARMS” (armas), y así poder luchar contra las criaturas llamadas “Huge”, cuya existencia es considerada una amenaza para la humanidad. Al parecer suena como dos cosas totalmente distintas, pero las referencias a MariMite y al género yuri están presentes desde el propio título, y resulta interesante hacerles un repaso.

    Los nombres

    Si bien no es religiosa –pero sí prestigiosa-, la academia Yurigaoka de Assault Lily no dudó en colocar “yuri” explícitamente en su nombre. En el caso de Maria-sama, el nombre Lillian esta derivado de la palabra lily (lirio en inglés), y todo fan del yuri sabe que aquella flor (la blanca) es el símbolo principal con el que se le asocia al género. No es coincidencia, por ende, que a las estudiantes de Yurigaoka se les conozca como “Lilies”. Tampoco lo es que las dos principales se llamen Yuyu y Riri, y que más adelante esto haga que les pongan “Yuri” como nombre de pareja.

    La consagración de la pareja Yuri.

    El sistema y la pareja principal

    En Maria-sama, las estudiantes de segundo año (soeur) eligen a una de primero como su petite soeur (hermana menor), entregándoles su rosario como símbolo de hermandad, y guiándolas hasta que se gradúen. Aunque inicialmente es por otros motivos, la seria y misteriosa Sachiko (pelo azul y largo) elige a torpe y carismática Yumi (pelo marrón y corto), quien la idolátra, como su petit soeur. Assault Lily explica directamente en el episodio 2 que “Schutzengel” significa un compromiso de hermandad entre una estudiante mayor (schutzengel) y una menor (schild), también guiar una a la otra. Riri tiene cabello rosado, pero la similitud en el resto de características no es coincidencia (ni qué decir del diseño de Yuyu).

    Yumi y Sachiko frente a la estatua de la Virgen Maria.
    Yuyu y Riri en la cafetería.

    Los paralelos con las relaciones Clase S

    Tanto el sistema de soeurs como el de Schutzengel poseen características de lo que se conoce en Japón como esu, término derivado a partir de la pronunciación en inglés de la letra “s” (“s” como acrónimo de “sister”). Este hace referencia a una relación íntima entre una estudiante mayor y otra menor, en la que se tiene la idea de que la senpai protege y cuida a la ​kōhai. Dichas relaciones son socialmente aceptadas y percibidas más que nada como platónicas, pero limitadas a la etapa escolar. La diferencia entre ambas series es que en MariMite sí vemos el escenario post graduación de algunas de las de tercer año.

    En Assault Lily se puede apreciar cómo desde el inicio Riri siente una fuerte admiración por Yuyu, pues ella fue quien la salvó del ataque de un Huge dos años atrás. Hay connotaciones románticas y un trato íntimo que se desarrolla conforme avanza su relación, pero nunca se trata explícitamente como un romance. Con Yumi es notorio como siempre está pensando en Sachiko, y hace todo lo posible para que su fría o-nē-sama le abra su corazón. Esta frialdad, no obstante, no es un impedimento para manifestar el cariño que igualmente le tiene a su querida petit soeur.

    Sei, otra senpai a la que Yumi respeta mucho.
    Momento íntimo entre Yuyu y Riri.

    Las formalidades

    Tras concretarse la relación, de ahí en adelante las petite souers deben llamar a su “hermana mayor” o-nē-sama, y por ello Yumi se refiere también a Sachiko primero como “Sachiko-sama” al igual que al resto de sus senpais. Como es de esperarse, Riri pasa de referirse a Yuyu como “Yuyu-sama” a o-nē-sama una vez firmado –literalmente- su compromiso.

    El contrato Schutzengel.

    Y si se habla de formalidades, pues el famoso saludo del gokigen’yō –prácticamente una marca registrada de MariMite- no podía estar ausente en la academia Yurigaoka. No pasa una sola vez, pero en el episodio 2 se ve que Riri responde casualmente al saludo de una senpai, y al darse cuenta se corrige rápidamente a sí misma para decirle gokigen’yō.

    Hay otras similitudes ya más propias de la trama que de las características del universo del anime, pero éstas son las más llamativas y evidentes. A pesar de que Assault: Lily Bouquet estuvo lejos de ser sólido, al menos sirvió para rendirle un “homenaje” a una serie tan influyente en su momento como Maria-sama ga miteru. Aunque no es vendido ni promocionado principalmente como un yuri, las influencias de la obra madre mantienen su vigencia bajo una fachada muy distinta. Existe un trasfondo más allá de los llamados “mahō shōjo y yuri vibes”, aunque pocos lo quieran identificar.

    No faltó incluso una referencia a Utena.